Hola otra vez! Disculpen por tardarme tanto traduciendo este capi pero se me hizo eteeeerno y entre eso, las clases y las escasas ganas de ponerme a escribir... bueno espero que con el siguiente no me demore tanto *cruza los dedos*
Gracias a toda la gente bonita por sus comentarios y siéntanse libres de dejar más ;)
Sin más los dejo más locuras de Sirius y que disfruten!
Capítulo Dos: Convenciendo a Remus Lupin
Para la primera mañana en Hogwarts, James de dio cuenta de que era el mejor amigo de un completo e irrevocable bobo. En el curso de cinco horas, el mencionado mejor amigo siendo Sirius Black, había declarado espontáneamente que Remus Lupin como 'El único', concluyó que estaba locamente enamorado, y también se las arregló para espantar al pobre chico Lupin con sus payasadas porque par ala cena, Remus no estaba por ningún lado. Cuando preguntaron donde estaba Lupin, Frank frunció en ceño y dijo que Lupin casi nunca iba a cenar al comedor, y que aveces no regresaba hasta después del toque de queda. Lily también había agregado que Lupin a veces iba a la cabaña de Hagrid y pasaba un rato con los animales o se enclaustraba en la biblioteca. James no quería averiguar como Lily sabía tanto sobre el chico Lupin. Tenía el presentimiento de que cualquier respuesta que le diera llevaría a la castración de Remus Lupin y luego Sirius estaría desolado y virginal por el resto de su vida. Lupin era 'el único' después de todo...
Bueno Lupin sería 'el único' si Sirius no seguía echando todo a perder y acababa muerto antes de eso. No es como si James hablase por experiencia, dado que él mismo había estado persiguiendo a la chica de sus sueños desde siempre, pero hasta él sabía que el tacto y la discreción eran probablemente importantes cualidades en la seducción. Sirius, infortunadamente, no poseía ninguna. Y este pequeñísimo hecho golpeó a James, muy literalmente, durante el desayuno del día después de la Selección...
'Mira lo hermoso que es, James,' Sirius murmuró, descansando de modo soñador su barbilla en su mano. Su coordinación mano-ojo por el caño y su cucharada de cereal estaba peligrosamente cerca de su nariz. 'Mira esos ojos. Son tan grandes y...'
'Verdes...' James suspiró, untando mantequilla en su tostada por tercera vez mientras miraba al objeto de su eterno afecto. Lily Evans había dejado su cabello suelto hoy y sus cascada de rizos estaban probando ser una distracción mayor de la usual para el pobre James quien se había vuelto loco por ella desde segundo año. '¿Alguna vez has visto cabello tan brillante?'
Sirius respondió ceñudo. 'Bueno, me veo en el espejo a diario...' sus ojos vagando por el cuerpo de Lupin apreciativamente. 'Pero ¡rawr!'
Lupin, que estaba sentado a solo unos pocos asientos de distancia y podía escucharlos muy bien, rodó los ojos. Lily le echó una fea mirada a sus risueñas amigas. Algunas personas a su alrededor rieron por lo bajo, pensando que James y Sirius de un humor muy cómico otra vez y que todo era parte de otra broma en la que trabajaban. Peter, sentado junto a James, estaba demasiado concentrado en su tocino para prestarles atención a las admiraciones amorosas de los otros dos merodeadores.
'Y su voz, Jamie-boy. Su voz es la cosa más sexy del mundo,' Sirius declaró, abriendo mucho sus brazos y lanzando una generosa cucharada de cereal hacia la mesa de profesores. 'Con ese lindo, lindo acento. Me pregunto de qué país es...'
'Inglaterra,' Lupin murmulló sarcásticamente.
James hizo un sonido ininteligible que sonó bastante como 'super sexy'.
Sabes, estás demasiado de acuerdo conmigo,' Sirius dijo sospechoso, su mirada sobre Lupin un poco más oscura y posesiva. 'No estarás enamorado de él también, o si? Porque si es así, mejor te vas olvidando de eso, amigo. Es mío.'
James parpadeó lentamente. '¿Qué?'
'¿Crees que nos deberíamos sentar junto a él?' Preguntó, quitando finalmente los ojos de Lupin para ver a su mejor amigo.
'Pero ella me golpea cuando me acerco hasta cincuenta pies de ella,' James se quejó, devolviéndole la mirada a Sirius. 'Y golpea fuerte, sabes.' se frotó el moretón en su quijada que ya empezaba a sanar, recordando el incidente con Evans en el tren.
'Oigan! Ustedes de allá!' Sirius gritó, ignorando por completo los pensamientos angustiados de James. 'Oigan! ¡Regordete y Enano! Cambien asientos con nosotros, si? Me quiero sentar al lado de mi Calabacita!
Los dos chicos sentados junto a Lupin lo miraron. 'Has seguido con las pociones, ¿no Lupin?' Regordete dijo con gesto de desprecio.
Sirius no lo oyó por su propio griterío, pero la cabeza de James se volvió sorprendido por el comentario. Vio a Lupin indignado para ver que el chico no siquiera había visto a los otros dos y continuó comiendo sus huevos con calma como si nada hubiese pasado. James no entendía cómo Lupin podía ser tan impasible y despreocupado, pero parecía funcionar; Regordete lucía descontento por no ser capaz de recibir una respuesta.
'Vamos Jamie. El camino hacia el amor está esperando!' Sirius tiró duramente a James por el codo.
Aquí es donde la belleza de la biología compleja se pone en funcionamiento y el movimiento de Sirius tal vez tendría más sentido si fuese visto en vez de leído. Verán, en su apuro por llegar hasta Lupin, Sirius haló del brazo de James en un alarmante ángulo de ciento ochenta grados. Causando que su hombro chasquease y y se torciese, mandando señales defectuosas hacia el cuello de James. Estas señales defectuosas decían: deja caer la cabeza de James en su plato de cereal con mucha, mucha fuerza. El cuello de James careciendo de cerebro, se inclinó en reverencia a esta señal defectuosa. Se podría decir que se inclinó demasiado bajo, ya que James terminó con el rostro lleno (y su nariz también) de su desayuno.
Sirius se molestó, completamente ignorante del movimiento de semi-karate que le hizo a su amigo. 'Me podrías haber dicho que tenías hambre,' Sirius gruño. 'Sinceramente, haces todo un espectáculo de ti mismo.'
Y entonces, para para el desdeño de James, Black tuvo el descaro de ir hasta el otro lado de la mesa y quitar a Enano de su asiento, jalándolo por el cuello de la camisa y depositarse junto as Lupin con una sonrisa de gato Cheshire y un casual, 'Buenos días, mi Ponquecito de Amor.'
Merlín, Sirius necesitaba ayuda.
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James al fin decidió tomar el asunto en sus propias manos. Preguntar era la clave, razonó James, todo maldito idiota en Inglaterra sabía eso. Cuando querías salir con alguien, le preguntas. No asumías que iban a darle cuerda a tu locura para enamorarse después de haber sido llamados Ponquecito de Amor e invadir su espacio personal.
Hasta James, quien podía ser denso como una piedra, se daba cuenta de eso. Cuando cortejaba a las hermosa Lily Evans, James diría muy considerado, 'Oye Evans, hechicé las ropa interior de Snivellus para que se pusiera rosada. ¿Ahora si vas a salir conmigo?' era cortés y humilde, aunque sabía que había algo que no cuadraba en lo que estaba haciendo ya que Evans siempre decía que no. Si tan solo pudiera saber que estaba haciendo mal...
Continuando, James decidió encargarse de la situación antes de que Lupin rompiese su código de pacifismo para tirarle los dientes a Sirius. Por lo tanto, en la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, James se armó de valor y encontró la mejor excusa para hablar con Remus Lupin: un Escarbato. Exacto, compañeros, esos pequeños excavadores peluditos y dorados que todos queremos tanto...
James suspiró y sujetó bien al escarbato en sus brazos. Ya lo empezaba a molestar en serio, arañaba su cara tratando de quitarle los lentes. Las cosas que hago por ti, Black. Tienes suerte que esta sea la primera clase del trimestre. Se quedó parado frente a Lupin por un rato, esperando y viendo como acariciaba y alimentaba a su escarbato con tranquilidad. A diferencia del animal que cuidaba James, el de Lupin se estaba divirtiendo bastante, disfrutando de la atención que le daban y trepando al regazo de Lupin, jugando con los pliegues de su túnica, James vio que Lupin estaba distraído con el animal, dado que no se había fijado que James se encontraba a su lado. Bueno, o era eso, o Lupin tenía serios problemas de actitud.
James se aclaró la garganta. 'Hey.'
Inmediatamente, el escarbato en las piernas de Lupin se levantó en sus cuartos traseros y gruñó, enseñando los dientes a James, el cual ni sabía que los escarbatos tenían dientes. Para su alivio, se calmó casi al mismo tiempo que Lupin puso una mano suavemente sobre su cabeza. James se preguntaba cómo por el nombre de Merlín, Lupin podría controlar una animal con tanta facilidad, cuando James estuvo luchando con el suyo toda la clase mientras se sacudía y peleaba con ganas para salirse de sus manos.
'Eh... ¿será que puedes ayudarme un poco con el mío?' pregunto débilmente, recibiendo una mirada inquisitiva.'¿Por favor?' Intentó de nuevo. 'Me ha estado arañando todo el día, y el Profesor Kettleburn me enviará a detención si lo ve. Siempre asume que planeo maldades.'
Lupin asintió, tomando el escarbato de James. El animal, como el pequeño bastardo que era, atacó la nariz James vengativamente antes de mudarse a los brazos de Lupin y quedarse cómodamente en ellos. Era de lo más raro, pensó James, porque apenas Lupin lo colocó en el suelo, el escarbato se recostó sobre su panza y hasta descubrió su cuello en señal de sumisión. Por supuesto, la mente de James solía jugarle trucos a menudo. Un efecto secundario de la exposición prolongada a cualquier Black.
'Eh... gracias,' James dijo mientras curaba los cortes en su nariz. 'Esa cosa de verdad me odia.'
'Lo sostenías demasiado apretado,' respondió y James vio lo que Sirius decía en el desayuno. La voz de Lupin no era sexy, pero había algo muy singular en su modo de hablar que te ponía a pensar. Tenía un acento raro, ninguno que James hubiese escuchado, y eso que tenía familia por todo el país. Lo que realmente le llamó la atención fue la callada intensidad con la que hablaba Lupin; dejaba a James con unos misteriosos escalofríos. No era normal par aun chico de su edad ser tan silenciosos y estoico. Como si fuese... ¿cómo era que lo llamaba Sirius? Un muñeco de porcelana – líneas suaves y una cara libre de expresiones excepto por los grandes y marrones (o dorado ámbar, como Sirius le discutiría) ojos.
'Supongo. Pareces que le gustas bastante,' James comentó, observando con desdén como las viles criaturas jugaban juntas en el regazo de Lupin, peleando en broma entre ellas, hasta que el de James (Vagabundo, decidió nombrarlo) se echó a correr y el otro se quedó lamiendo las partes expuestas de la piel clara de Lupin como si fuese uno de sus cachorros. Hembra, entendió con disgusto, porque no importa de que especie sean, las hembras son las más confusas e irritantes de todos. También, que James pudo ver bien sus cuartos traseros y amenos de que Hagrid estuviese criando especies extrañas otra vez...
'Escucha, te podría hablar... sobre Sirius? ya sabes.' James se removió incómodo y decidió hacer la conversación más fácil sentándose. 'Mira, sé que no confías mucho en él, y no te culpo, si? Digo, después de lo del año pasado...'
James vio a Lupin con culpa a Lupin, esperando que no estuviese metiendo en asuntos privados. Lupin no reaccionó de ningún modo, para el alivio de James y su sorpresa, pero siguió acariciando su escarbato con calma. Cuando Vagabundo regresó con lo que parecía uno de los dientes de oro de Kettleburn (sangriento) en su boca y lo presentó con una muestra de afecto, Lupin se inclinó para tocar chocas narices con él y le dio un puñado de dulces. De nuevo, James estaba impresionado como Lupin sabía instintivamente cómo manejar cada especie animal, lo que significaba que probablemente era un experto manejando a las mujeres. Se preguntaba por qué un hombre con tal habilidad de super héroe se haría gay.
James sacudió la cabeza par alejar sus tontos pensamientos y se enfocó en su cometido. 'Mira, Sirius.. es un lunático delirante..pero es un tipo decente, sabes,' James razonó, mostrando lo que él esperaba fuese una sonrisa convincente. 'Hace muchas bromas y hace cosas estúpidas, pero no lastima a nadie. Al menos, no intencionalmente y-'
'¿Qué es lo que quieres que haga?' Lupin interrumpió, atravesándolo con esos ojos ámbar y James tuvo que mirar a otro lado. Eran tan embotados... tan muertos...y sin embargo, tenían la intensidad suficiente para hace que James se sintiera incómodo .'Viniste por una razón, así que no te molestes con rodeos. Gastas mi tiempo y el tuyo.'
'Dale una oportunidad,' James respondió con brevedad, sintiéndose intimidado y ofendido por el tonito de Lupin. 'Puede que carezca por completo de tacto, pero hasta tu te has dado cuenta de que quiere salir contigo. Un par de citas y ya, es todo lo que te pido. Sirius nunca oculta lo que siente así que sabrás que no está jugando contigo. Después de que salgan, si no te gusta él, lo puedes dejar. No diré ni una palabra.'
'Es irritante,' Dijo simplemente.
'Solo si le dices que no,' James contestó arrogante, 'Lo conozco desde que eramos pequeños y te diré esto: te va a volver loco hasta que aceptes. Sirius no es de la clase que se rinde fácilmente, especialmente si es algo que quiere.'
Era el color de los ojos del chico que resultaba perturbador, no tanto su mirada. James no veía porque Sirius estaba tan embobado con ellos – eran muy opacos, casi carentes de emoción excepto por aquel brillo amargo donde pegaba el sol. Las espesas y oscuras pestañas solo servían para resaltar lo peculiares que eran, haciéndolo parecer aun mas claros.
Lupin puso su atención en los Escarbatos, para el alivio de James. Vagabundo y su "ex-amigo" se estaban peleando por quien le tocaba dormir en las rodillas del muchacho y ambos animales se empujaban entre si. '¿Qué consigues tu con esto?' Lupin preguntó, acomodando una criatura en cada muslo. '¿En qué te beneficia este trato?'
James parpadeó. Una pregunta muy rara para hacer. ¿Por qué tendría que sacar algo de esto? Era por su mejor amigo...su hermano...tendría que haber una razón? James se encogió de hombros .'Dejará de parlotear sobre lo maravilloso que eres y la paz común será restaurada.'
'¿Por un bien común, dices?' Lupin cuestionó sardónico. Sus labios se movieron en una no-tan-presente sonrisa. Casi como si estuviera siguiéndole el juego a James con tan solo hablar con el; como si no creyera ni una palabra de lo que decía sobre Sirius pero seguía con él porque estaba aburrido.
Y entonces James se dio cuenta de que Sirius estaba mordiendo más de lo que podía masticar. Lupin no era cualquier tipo corriente; no estaba impresionado por la rebeldía de Sirius o su impresionante atractivo físico. Era frío cínico, y escondía demasiadas cosas detrás de un rostro perfecto – básicamente como las "muñecas de porcelana" en las boutiques del callejón Knockturne. De las que te miraba inocentemente hasta que te acercas y les crecen verrugas y te gritan Avada Kedavra. La muñeca era bastante popular en niñas de sangre limpia, lo cual decía mucho de la personalidad y gustos de Sirius.
'Por el bien común y noches tranquilas de sueño...' James dijo al fin, extendiendo su mano para ser estrechada y quitándola rápidamente cuando Lupin no la tomó. Sirius definitivamente tendría las manos llenas con este sujeto Remus Lupin.
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Sirius se removió en el sillón frente a la chimenea, chupando distraídamente una Pluma de Azúcar. 'No lo entiendo,' le dijo a James a través de la Pluma, 'puedes conseguirme una cita con Remus, pero no te puede ni acercar a Evans sin que te patee en las pelotas.'
James le arrojó un cojín a su amigo. 'Callate, idiota.' se desordenó el cabello mirando con anhelo hacia Evans. 'Podrías tener la decencia de agradeceme. Te conseguí esa jodida cita, sabes.'
'Psh. La hubiese tenido sin tu ayuda. No pensaste que me iba a rendir con el amor de mi vida tan rápido ¿o si?'
James gruñó. 'No sabía que te gustaban las Plumas de Azúcar. Pensé que habías jurado dejarlas después del...incidente del año pasado.'
'Estas son especiales,' Sirius se defendió, sin mirar a James a los ojos a la mención del 'incidente'. 'Las robé del bolso de Remus en Encantamientos, así que son golosinas Divinas. El muchacho tiene todo un gusto, sabes. El bolsillo de atrás está repleto de dulces.'
James rodó los ojos y miro en dirección al hueco abierto del retrato. 'Hablando del Rey de Roma,' murmuró mientras Lupin, Peter y otros estudiantes entraban a la sala común. Saludó a Peter quien sonrió y tomó asiento junto a James. Sorpresivamente, fue lo bastante astuto como para dejar un espacio vacío para que otra persona se sentara al lado de Sirius. Hasta el pequeño Peter sabía que nadie se entromete entre Sirius y sus exageradas declaraciones de amor.
'¡Cabello de Ángel!' Sirius gritó, abriendo sus brazos para Remus como si de verdad creyera que el chico saltaría en sus piernas a la primera oportunidad. 'he estado esperando siglos por ti! Mira mis ojos hinchados – me hace falta amor!' Sirius ni se inmutó por la mirada de hierro de Remus que pasó por él, después James y finalmente en uno de los asientos desocupados en la esquina de la habitación. '¡Vamos, muñeco, no seas así!' gritó con dramática desesperación cuando Remus se alejaba. 'Siéntate conmigo, Calabacita, en el calor de esta agradable chimenea, y podemos compartir esta deliciosa Pluma de Azúcar'
Remus cerró los ojos como resguardándose de una fuerte jaqueca. 'esa es mi pluma y mi nombre no es muy difícil de pronunciar Black.'
'El mío tampoco,' Sirius respondió alegremente, levantándose y pasando un brazo sobre los hombros de Remus acercándolo. 'Es Si-ri-us. Hasta rima con tu nombre. Quizás debería escribir un poema épico sobre nuestro amor. Te podría hacer una serenata desde la ventana del dormitorio bajo la luz de luna, cantando arias y rapsodias mientras las estrellas brillan su luz celestial sobre nosotros y...'
'No puedo creer que Lupin haya aguantado tanto tiempo,' comentó Peter en el oído de James. 'esos nombres son horrendos. Hasta Evans se encoge de desagrado.'
James puso una mueca. 'Solo espero que lo de la serenata no sea en serio. Seria otra noche de sueño tranquilo completamente arruinada.'
'¿Vas a ir a verme jugar el próximo jueves?' le preguntó Sirius, prácticamente forzando a Remus a sentarse en el sofá. 'Tenemos nuestra primera practica de Quidditch y James es el capitán este año.' Sirius colocó su cabeza en el regazo de Remus, dejando sus piernas caer por el brazo del mueble. Como algo raro, Lupin no lo empujó. 'Juego como Golpeador y es fantástico, porque puedo-'
'Andar por ahi con un garrote y hablar en monosílabos,' Remus contestó monótonamente, ganándose un resoplido de parte de James y un risita de Peter. 'De verdad fascinante.'
La cara de Sirius cambió a una extremadamente patética. '¿Entonces no vas a ir a verme?'
Remus ni siquiera se dignó a contestarle, simplemente viendo el fuego. James pensó que se veía muy raro por un momento, un destello de lo que parecía emoción en sus ojos; pero desapareció tan rápido como llegó y James se quedo con la sensación de que se lo había imaginado.
'Va a ser muy divertido,' Sirius dijo con un tonito quejumbroso. 'Somos el mejor equipo que haya tenido Hogwarts y seguro que vamos a ganar la copa esta vez.' Los ojos de Sirius se aguaron y abrieron de forma exagerada, sus labios formando un muy practicado puchero. Hasta se atrevió a emitir un gemido que sonaba más canino que humano. Era ridículamente encantador, aunque uno nunca pudiera explicar por qué.
'No hay modo de que Lupin caiga con los ojos tristes,' Peter susurró otra vez, viendo exasperado a Sirius ladear la cabeza con un cachorro. 'Todos saben que los Black no lloran. Le va a salir el tiro por la culata.'
'No se,' responde James, viendo con curiosidad a Remus. El muchacho veía atentamente a Sirius, como si contemplara la posibilidad de que se pusiera llorar. Sirius podía ser muy convincente cuando quería y todos sabían que era un poco inestable (demente) mentalmente. 'Cinco galeones dicen que Lupin va ceder. Sirius nunca ha fallado antes.'
Peter sonrió.
'Mi madre esta enferma. Voy a ir a visitarla el lunes,' Remus dijo al fin y Sirius De verdad parecía a punto de llorar. James no sabía si era fingido o de verdad estaba triste. Si mejor amigo podía ser de los más misterioso.
'Okay,' Respondió en voz baja, girándose en su costado y enterrado su rostro en el regazo de Lupin. 'Te extrañaré, amor. Esperaré en esta torre de soledad hasta tu regreso.' tomó una mano de Remus, la besó y luego la guió hasta su coronilla y que descansara allí. La mano cayó, pero a Sirius no pareció importarle mientra caía en un cómodo sueño.
A James casi le daba pena el tipo Lupin.
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Si le preguntaran a James Potter que escribiera una lista de características que definiera a Remus Lupin como había hecho con su mejor amigo, obtendrías a un muy confundido James Potter. Te explicaría como diciéndole a un niño de cinco años por qué el cielo es azul, que Remus Lupin era un enigma. Un misterio tan complicado e impenetrable que no podría ser definido en simple pergamino con solo unas palabras. Para ser sincero, no importaba cuanto tratara, James no podía entender ni categorizar a Lupin. Estaba asombrado con el muchacho, tanto como Sirius, aunque no de una manera de 'quiero que me lo metas por el culo'. James quería saber que secretos se encontraban tras el cinismo, qué fatalidades estaban detrás de la cojera de Lupin que iba y venía? Quería saber qué era Lupin, para satisfacer su propia curiosidad y proteger a Sirius a quien James había adoptado como hermano antes de que aprendiera a decir 'Wizards Wireless Worries Warts With Wins' (N.T. La inalámbrica de los magos preocupa a las verrugas con ganancias) cincuenta veces sin respirar.
Entonces, para cubrir su falta de conocimiento sobre Lupin decidió ser romántico sobre todo el asunto. Diría que Lupin era como una brisa de invierno – fría y despiadada, pero una vez que pasa no sabrías decir a qué temperatura estaba o como fue creada. Sí, ese era Remus Lupin, James diría, todas las damas emocionadas admirando su ingenio y habilidades poéticas, Remus Lupin era como una brisa de invierno.
Por eso es que lo tomó por sorpresa cuando el martes en la tarde, durante la practica de Quidditch, descubrió que Remus Lupin también era engañosamente amable...
'Sirius, te quiero lejos y a la derecha. Controla las áreas desde allí hasta el cuarto aro y Gideon puede tomar el resto. Fay... no quiero que estés en solo lugar, esperando que la Snitch llegue hacia ti. Muévete. ¡Piensa a donde podría ir la Snitch! ¡Sé la condenada Snitch!'
'Potter se volvió loco!' Fabian Prewett exclamó mientras él y Sirius se elevaban del suelo. '¿Cómo se supone que sea la Snitch?'
'James toma muy en serio el Quidditch: ya lo sabes,' Sirius razonó, viendo como las pelotas eran liberadas de su caja. 'Me parece que de verdad tenemos una oportunidad de ganar la copa esta vez.'
'Hm,' murmuró Fabian, flotando nervioso junto a Sirius en vez de seguir las ordenes de James de moverse o al menos 'actuar más como un Buscador y menos como la sombra de Sirius!'
'¿Pensando mucho, Fay?' Sirius preguntó, golpeando con facilidad una Bludger que se acercaba. 'Pareces preocupado y me miras como si hubiese matado a tu lechuza o algo.'
Fabian Prewett se mordió el labio y dudó un poco antes de hablar. 'Sabes que me encantan las bromas, Sirius' Fabian comenzó. 'Rayos, Gid y yo hicimos unas cuantas antes de que los timos decidieran tomas el control de nuestras vidas. La diversión siempre es bienvenida, pero a Gid y a mi...no nos agrada lo que estás haciendo ahora. No... no está bien, compañero.'
Sirius arrugó el entrecejo en confusión, desviándose para golpear otra Bludger lejos de los cazadores antes de volver con Fabian. '¿De qué estás hablando? Aún no hemos hecho ninguna broma...'
'Lupin,' Fabian respondió ásperamente. 'Mira, una cosa es una travesura y algo muy distinto en jugar con los sentimientos de una persona. El tipo no ha hecho nada malo. Merlín, casi ni habla.'
Sirius farfulló incrédulo y sorprendido. '¿Todo ese cabello rojo se te está metiendo en la cabeza, Fay?'
'Mira, Sirius,' Fabian discutió con dureza, luciendo ligeramente enojado. 'Si esto es alguna clase de venganza de parte de Orton o algo así, entonces como Premio Anual, voy a tener que interponerme. Solo has estado un año en el equipo, así que probablemente no sabes mucho, pero esa historia es mentira.'
'Yo-'
'Confía en mi,' Fabian interrumpió, 'mi hermana Molly, ha jugado con filtros amorosos antes así que sé de lo que hablo. Orton es un mentiroso-'
'Bastardo, sí, lo sé,' Sirius lo cortó exasperado, '¿Por qué todo mundo piensa que estoy engañando a Remus? Es tan injusto.' Golpeó una Bludger cercana con demasiada fuerza de la necesaria, queriendo canalizar su frustración con algo. 'De verdad me gusta.'
'¡Oye Black! ¡Cuidado! ¡Casi me das en la cabeza!'
'En-entonces de verdad están saliendo?' Fabian gritó incrédulo.
'Carajo, Fay, ¿acaso estás ciego? Esa Snitch prácticamente bailó por tus narices por cinco minutos. ¡Maldición, concéntrate!'
Saliendo, Sirius se dio cuenta. Nunca lo había pensado así, pero sí, él y Remus hacían una pareja. Estaban juntos, exclusivos, saliendo. '¡Estamos saliendo!' Sirius exclamó extasiado, ojos iluminándose con alegría y con una enorme sonrisa en el rostro, '¡Y es la persona más brillante y hermosa que haya conocido nunca! ¿No lo piensas así, Fay?' Miró a Fabian que parecía tener un aneurisma ahí mismo, sobre su escoba. 'Deberías oírlo hablar, Fay, es tan sexy, siento que me derrito cada vez que me mira. Pero-' Sirius se entristeció en un instante, tan rápidamente que parecía que padecía de desorden de personalidad múltiple. 'Pero no pudo venir hoy. Tuvo que visitar a su madre, aparentemente. Hmph, ni siquiera me dedica algo de tiempo. Yo solo pido su constante y completa atención. No es difícil hacer eso.'
El aneurisma de Fabian se acercaba a lo fatal, al ver desde Sirius hasta el campo donde estaba una figura solitaria apoyada contra las gradas, usando un sobretodo azul oscuro y una bufanda blanca alrededor del cuello. 'Tal vez quieras revisar de nuevo, Black. Está parado justo allá,' Fabian apuntó.
La Sonrisa de Sirius rayaba en la maníaco, se giró para ver a Lupin y empezó a saludar con los brazos como si hubiera un mañana. 'Viniste!' gritó emocionado como para que todo el campo lo escuchara, muchas cabezas volteándose para ver cual era el escándalo. Sirius sin fijarse en toda la atención, hizo un impresionante truco con su escoba. '¡Jamie, mira! ¡Vino a verme jugar! Mi precioso Pie de Manzana vino!'
'¡Black este no es el momento para pensar en el postre!'
'Remus, mi amor!' gritó Sirius, ignorando las quejas de sus compañeros y el estado de espantado shock de Fabian. '¡Aquí estoy querido!' Sirius hizo piruetas y tirabuzones que dejarían en pena a artistas profesionales.
'¡Black, que carajo estás haciendo, pedazo de idiota!'
'¿Crees que me notó?' Sirius preguntó, girando hacia Fabian con una sonrisa de tonto que amenazaba con caerse de su rostro. 'No se puede ver con claridad desde allá abajo, o sí?'
'Creo que todos te notaron,' Fabian replicó, luciendo horrorizado aunque Sirius no sabía el porqué. 'Estabas gritando bastante fuerte como para que – Merlín, cuidado!' Fabian chilló.
Sirius tan solo tuvo tiempo de voltear y ver que una bien solida y gran Bludger se dirigía a su cabeza a una velocidad alarmante. 'Joder,' iba a decir Sirius, pero desafortunadamente, la Bludger no tenía ganas de dejar tiempo para obscenidades y le pegó en la cabeza tumbándolo de su escoba. Sirius fue visto cayendo en dirección al suelo a una velocidad rope-cuellos.
'¡Oigan, que alguien use un hechizo Colchón con el idiota descendiente de allá! Le dije a todo el mundo que se concentrara y hiciera trucos de circo como un maldito payaso!' James golpeó el aire con rabia y fue en picada viendo a Sirius caer cómodamente en el hechizo de Colchón de Lupin. 'Maldita sea, es un puto idiota, sinceramente.' James desmontó y se reunió como el resto de su equipo en torno de Sirius, quien estaba gimiendo de dolor en un modo completamente deshonroso. '¿Qué tan mal está, Potts?'
Wendy Potts, una de las preciadas cazadoras de James estaba revisando la cabeza Sirius en caso de que hubiera heridas graves. Lucía un poco preocupada y James sintió su irritación alzarse por la negligencia de Sirius. 'Está sangrando, James. Esa Bludger lo golpeó muy fuerte, deberíamos llevarlo a la enfermería.'
James notó que Lupin se había unido a su circulo, terminando con calma su cigarrillo antes de apagarlo con su zapato. La actitud del muchacho era de tranquilidad, pero James podía ver oscuras bolsas de cansancio bajo sus ojos, como si no hubiese dormido en días. Habían líneas de fatiga alrededor de su boca y cuando se arrodilló al lado de Potts, James pudo ver que Lupin tenía problemas con su pierna otra vez.
'Es demasiado pesado para cargarlo,' Wendy sugirió, mientras levantaba la cabeza de Sirius con gentileza para que Lupin envolviese su bufanda sobre la herida. La blancura se manchó rápidamente de rojo, extendiéndose en la parte de atrás. 'Lo podemos levitar hasta allá...'
A la mención de 'levitar', Sirius dejó escapar un triste y fuerte lamento. 'No,' gritó, aferrándose a las rodillas de Pott suplicando desesperado. 'No, no lo hagan! Le temo a las alturas!'
James pensó que era importante resaltar que Sirius había 'pasado una hora entera sobre una escoba, pedazo de imbécil!'
'No!' Sirius lloriqueó delirante, ahora sujetando la túnica de Pott, halando con tanta fuerza que todos pudieron ver el color exacto del sostén que usaba ese día. ''No, no quiero volar! Mami! No voy a ir! No me puedes obligar! Mami, sálvame!'
James gruñó, chocando una mano con su frente. 'Por los calzones de Merlín, está llorando por su madre. Se debió golpear más fuerte de lo que pensé!' James suspiró resignado mientras Sirius seguía sollozando porque habían dragones aterradores en el cielo. 'De acuerdo, el resto de ustedes continúen la práctica, Lupin y yo llevaremos a este triste bulto a Pomfrey.'
Wilfred Higgs (Guardián y dolor de cabeza) resoplo con desdén. 'Como si Lupin no hubiese causado suficientes problemas ya. De verdad te gustan los jugadores de Quidditch, no es así, Pedazo de mierda?'
'Higgs, si no puedes cuidar tu maldita boca, sugiero que te vayas,' James contestó, de por si molesto con Sirius y no estaba de humor para gente estúpida. 'Orton ya no es el capitán, así que no voy a soportar ninguna clase de discriminación o irrespeto en mi equipo. ¿Está claro?'
Higgs parpadeó perplejo.
James caminó hasta Wilfred, prácticamente escupiendo en su cara al repetirse, '¿Está claro, Higgs?' James sabía que todos lo estaban mirando silenciosamente en pánico. No era como él responder gritando o perder su temperamento con la gente. James Potter era divertido, relajado y se obsesionaba con el Quidditch y Lily Evans, pero nunca actuaba sin pensar primero. Eso eran cosas de Sirius, pero James se estaba cansado de escuchar los insultos que le lanzaban innecesariamente a Lupin.
'Dame una mano, Potter.' La voz de Lupin rompió el silencio y todos voltearon para ver a Lupin con los brazos de Sirius sobre sus hombros, sosteniéndolo con tanta facilidad que solo estaba a un paso de estar cargando con él por completo. No parecía que necesitara una mano en lo absoluto, si James era honesto.
'Me duele la cabeza...'
Los quejidos de Sirius sacaron a James de su debate mental y con una ultima mirada maliciosa a Higgs, se unió a Lupin con su noble causa de transportar a un escandaloso Sirius a la Enfermería. 'Mira, lo siento por eso.' James se disculpó cuando él y Remus lograron cargar a Sirius fuera del campo. 'Higgs siempre ha sido un bastardo. No deberías escucharlo.' Si James esperaba que Lupin le dijera gracias o que expresara su gratitud de algún modo, estaría muy equivocado.
'Ese árbol me mira raro, Jamie,' Sirius se quejó entre los dos. 'Haz que se detenga. No me gusta! Haz que se detenga!'
'Sirius, aquí no hay ningún árbol. Estamos en el castillo.'
'Allá está!' Sirius insistió, luchando para zafarse de ellos. Miró a James, su expresión primero suplicante y desesperada, para luego cambiar a confundida y curiosa. 'Jamie, hay una corona de oro en tu cabeza,' Sirius declaró con toda la seriedad del mundo y después de deshizo en risas. 'Te pareces a la Reina.'
James rodó los ojos. 'Tú eres la única reina por aquí, idiota.'
Sirius frunció el ceño. 'Así es. Lo soy,' confirmó y entonces empezó a cantar. 'Dios salve a nuestra graciosa Reina. Larga vida a nuestra noble Reina. Dios salve a la Reina.'
'Oh, Merlín.'
'Tiene una muy buena voz de cantante,' Remus comentó, sin un respingo cuando Sirius apoyó su cabeza en la de él y continuó cantando el himno nacional en el más alto volumen imaginable.
'Frustrate their knavish tricks...'
James se tapó un oído con su mano libre. Su oreja izquierda podría estar dañada de por vida, pero aun habían esperanzas para la derecha. 'Tienes suerte de no tener que compartir cuarto con él. Se pone así cada vez que está ebrio.'
Thy choicest gifts in store; on her be pleased to pour.
'También se parte la cabeza cada que que se emborracha?' Lupin estuvo a punto de hacer otro comentario sarcástico, cuando una de sus cejas de alzó con incredulidad y miró a Sirius como si viera a un particularmente exasperante y tonto niño de dos años. 'Black, tu mano está en mi culo.'
Sirius sonrió, casi cruzando los ojos e inclinándose peligrosamente hacia adelante. 'Y qué buen culo es, Querido. Muy proporcionado en ambos lados.' A los "bien proporcionados lados" de Remus les dio una apretada. 'Shh...no le digas a nadie, pero James nació con su nalga derecha mas grande que la izquierda,' Sirius susurró tan alto que hizo echo por las escaleras.
James luchó contra su sonrojo de vergüenza. 'Tienes suerte de tener una hemorragia cerebral, o sino ya te hubiera estrellado la cabeza contra la pared.'
El labio inferior de Sirius tembló, como si fuese a empezar a llorar. 'Eres tan horrible!' chilló melodramático, su expresión tan patética que no estaba lejos de soltar lagrimas de cocodrilo. 'Te odio! Ya no somos más hermanos!' Sirius se zafó del agarre de James y se lanzo a los brazos de Lupin, causando que el muchacho casi perdiera el balance. 'Te quiero, mi querido Pastel de Frutas. Tú y yo solos. Nos escaparemos juntos a las montañas y nos casaremos como en esas películas Muggles.'
'Recuérdame apartar un vestido para la ocasión,' Remus inexpresivo, acomodando el peso de Sirius y después arrojándolo sobre su hombro como una muñeca de trapo. James se quedó boquiabierto. Lupin estaba cargando a un chico que fácilmente le doblaba el peso y lo hacía como si nada, como caminar en el parque o como hornear un pastel o cualquier otra de esas cosas simples que hasta los tontos las pueden hacer.
'Sirius, bájate. Vas a matar a Lupin así,' James le pidió preocupado, tratando que Sirius se concentrara y halándolo al mismo tiempo. 'Sinceramente, quien diría que un golpe de Bludger lo pondría a alucinar así. Sirius!'
'Está bien,' Remus dijo. 'Ya casi llegamos.'
'Jamie, todo está cabeza abajo!' Sirius agregó alegremente, su pelea con James ya olvidada. 'Mira, hasta tengo tremenda vista del trasero se Remus! Es tan bonito...'
'Lupin te vas a romper algo haciendo eso!' James insistió. 'Solo baja a Sirius. Lo llevaremos los dos juntos. No puedes ceder ante él tan fácil!'
'Está bien,' repitió Remus y James notó que una de sus piernas temblaba bajo la presión. La misma pierna que lo hacía cojear.
'Remus Lupin! Te dije que no esforzaras ese brazo! No puedo creer que...' Madam Pomfrey vino apresurada hacia ellos apenas entraron, armando un escándalo de esos que James ya había aprendido a ignorar. Era algo sobre lo horrible que era el Quidditch, y como Lupin se había lastimado anoche y no debería estar usando ese brazo por otras dos horas, y sobre los descuidados que son los jóvenes hoy en día sobre su salud. Era más o menos el mismo discurso que la mayoría había oído en más de una ocasión. A James no se le ocurrió preguntar sobre el brazo – se había enfocado en su pierna y en como Remus se tuvo que sentar en la cama por diez minutos completos antes de que dejara de temblar.
'Bueno, el señor Black va a estar bien ahora,' Pomfrey concluyó después de un chequeo concienzudo de todos ellos y un ultimo ajuste al brazo de Remus. 'Solo hagan que tome un poco de esa poción verde de allá. Le dará el empujón que necesita.'
'Yo también, una vez que esté sobrio,' James murmuró, viendo el líquido verde y burbujeante que la Matrona le puso en las manos antes de irse a ayudar a sus otros pacientes. 'Se ve asqueroso,' comentó, sintiendo que se ponía verde con el olor a huevos podridos que emanaba de la botella. 'Que bueno que no tengo que beberlo.' Vertió el líquido con rapidez en la garganta de Sirius, alejándose en caso de que Sirius empezara a vomitar.
Sus ojos grises se enfocaron casi inmediatamente, antes de sufrir un ataque tos, encogiéndose por el mal sabor que la poción dejó en su boca. 'Ow...' gimió, frotándose la cabeza con cuidado. 'Joder ow... es como una maldita resaca...'
'Bueno trata de que no te den un puto golpe la próxima vez,' James se inclinó para colocar el frasco vacío en el gabinete de donde lo sacó Pomfrey. 'Le prohibiré la entrada al campo a Lupin si ocurre otra vez. Lo digo en serio, Sirius, yo-'
'Parate derecho, Potter,' Remus interrumpió desde la cama detrás de él, 'Tu trasero si está algo torcido.'
Sirius soltó una carcajada.
