Capítulo 2

-No fue un buen día, ¿verdad, Félix? -se escuchó a Ralph cuando Félix se dirigía a la Estación demasiado y bastante más desanimado que el día anterior.

-¿E-Ehh? -volteó un poco con un brinco al no esperar su voz- B-Bueno...-soltó una sonrisa algo tímida y vio a otro lugar-...l-los hubo mejores.

Tras un momento de silencio en el que Ralph no sabía como animarle, Félix comenzó.

-H-Hasta luego, Ralph...e-ehh...Te v-veré luego, ¿si?

Y se marchó algo más rápidamente.

OoOoOoOoOo

-Vaya, Félix. Una alegría verte por aquí. ¿Qué se te sirve?

Félix vio la tan siempre amigable mirada de Tapper que estaría dispuesta a escuchar todos tus problemas y no pudo evitar sonreír con levedad.

-Lo mismo que ayer, Tapper. -murmuró apenas y el otro asintió.

-En seguida. -dijo yéndose de allí.

Félix vio de reojo su alrededor, el martillo en su cinturón. Pensó que por ser el segundo día las cosas se suavizarían un poco. Estaba equivocado. La gente siguió tratándole del mismo modo. Insultos, malos modos, empujones y ni una sola mirada, ni palabra. Todo por ser...el chico nuevo. Además de que desde ayer por la noche se sentía algo extraño. Como si alguien le hubiera estado observando...

Eso era estúpido, ¿no? Supuso que debía ser una consecuencia de aquella etapa de micro-soledad. Ya que era poco posible que hubiera llamado la atención de alguien, después de que todo el mundo le seguía tratando del mismo modo. Los únicos con los que mantenía una charla de más de dos segundos y que no trataran de su novatez, fueron sus compañeros de juego, Q*Bert y Tapper.

Escuchaba voces bastante cercanas y amplias y alzó la vista hacia una mesa donde, los mismo personajillos del día anterior en la vía, estaban discutiendo...de nuevo. ¿Solo sabían hacer eso? Al verse los dos idénticos, la escena casi era divertida. Aunque supuso que algunos juegos estarían algo irritados, ya que sus voces algo chillonas e infantiles se escuchaban por encima del resto. Por favor, parecían críos. La discusión no iba sobre ningún motor estropeado, ninguna rueda pinchada, ni ningún casco con lesión. La batalla campal trataba ahora sobre cual de los dos pilotos conducía mejor.

Félix estuvo a punto de soportar una leve risa, hasta que alguien, bastante alto, con pelo en punta y un bate, de otro juego se levantó con bastante ira.

-¡Por el amor de-! ¡¿Queréis callaros de una jodida vez?!

Ambos pilotos de azul dejaron de discutir y callaron, solo para ver al tipo con una ceja alzada, mientras Félix fruncía levemente el ceño viendo todo desde su lugar, junto con medio Bar más, mientras Tapper ya le había traído su cerveza de mermelada. Conocía a esos matones, y perdonen el insulto. Literalmente es que eran unos matones. Él y su grupo tenían un formato de juego que consistía en pintar graffitis en el menor tiempo posible alrededor de toda una ciudad. Sus personalidades coordinaban demasiado bien con las de su juego.

-¿Y si no nos queremos callar qué, grandullón? -soltó Acelerador y se levantó de su silla.

-Sí. ¡Nadie nos dice lo que tenemos que hacer! -corroboró Pistón, también levantándose. El más infantil de ambos gemelos.

Tras aquel tipo, se levantaron los otros cuatro miembros del grupo, igual de altos que su líder. Los gemelos casi retrocedieron un poquito más cerca de sus asientos, pero aun en pie.

-¿Ah, no? ¡Quién lo diría, viniendo de unos pilotos de segunda y un juego de mierda!

Félix frunció un poco más el ceño. No soportaba los insultos. No le parecían bien.

Pistón había abierto sus ojos en sorpresa como si le hubieran dicho el peor insulto de su vida, sintiéndose bastante mal. No le gustaban que le recordaran que era un piloto de segunda y Acelerador notó aquello, frunciendo el ceño y decidido a atacar.

-¡No somos pilotos de segunda, idiota! ¡Y no te metas con nuestro juego! -les recriminó.

El otro grupo comenzó a reír y Acelerador los vio alzando una ceja.

-¡No me digas! -dijo sarcásticamente el líder- Lo siento...Quería decir...Piloto de segunda y tercera de...¿perdón? ¿Vuestro juego? ¡Esa sí que es buena! Pero, ¿era vuestro? ¡Y yo que creía que eráis simple decoración mal codificada de un juego que ni siquiera lleva vuestro nombre, jamás ha sido de vosotros y nunca habéis pertenecido a él!

Un silencio bastante largo y tenso se formó en el Bar. Nadie les decía o hablaba a los hermanos pilotos de aquello, porque de por sí ya sabían que eran bastante sensibles con eso.

-Ya veis...TurboTime no está hecho para perdedores.

Y ya está. Esa fue la gota que colmó el vaso. Solo esa última frase bastó para que Pistón...se echara a llorar.

Todos en el Bar se sorprendieron, aunque debieron haberlo imaginado. Pistón era casi como un niño pequeño y el que le hubieran dicho eso debió haber sido demasiado duro para él.

Acelerador vio con sorpresa como su hermano gemelo había comenzado a llorar, frotando sus ojos mientras sollozaba.

El partía el corazón...

Frunció el ceño a los del grupo.

-¡Os habéis pasado, idiotas! -e inmediatamente intentó consolar a Pistón- Pistón, bro, no pasa nada...

-S-Snif...s-soy un...p-perdedor...s-snif...-siguió sollozando el otro-

-C-Claro que no, exactamente... -dijo con rapidez, intento animarlo- ¡Eres el egundo! ¡No hay ningún perdedor con más talento que tú! ¡Más quisiera algún piloto de carreras tenerte a ti como rival!

El llanto lentamente cesó, solo escuchándose los sollozos de Pistón que aun secaba sus ojos algo rojos por el llanto.

-¿T-Tu...snif...c-crees? -murmuró apenas-

-¡Claro que sí! -dijo con una amplia sonrisa Acelerador, animando a su hermano de carreras.

Félix lo había visto todo con sorpresa y curiosidad, sintiéndose bastante mal por el pobre gemelo. ¿TurboTime? No le sonaba de nada. No le había parecido ver ningún cartel así en ninguna entrada.

El otro grupo comenzó a reír y a burlarse.

-Eso os pasa por meteros con quien no debéis. Haber si aprendéis a cerrar vuestra boca y a obedecer a los ganadores.

-¡Eso me parece Turbo-Tastic!

Todos voltearon a la entrada viendo a un piloto de uniforme y casco blanco y rojo, formando una T carmesí en esta. De ojos y boca bastante brillantes y una sonrisa algo extraña, quizás escalofriante.

A Félix le resultó curioso. Era más alto que él y sin embargo no superaba a los matones. ¿La curiosidad? No estaba en el aspecto, al menos no del todo, si no en la reacción del grupo. No parecía ser la primera vez que se encontraban.

-Tu mismo lo dijiste, Dave. ¡Deberías aprender a obedecer a los ganadores! -dijo alegremente el nuevo individuo acercándose al lugar, la sonrisa desapareciendo por momentos- Creí haberte dejado claro que no te acercaras a los Gemelos. Y no me hiciste caso...Eso no es nada Turbo-Tastic. -la sonrisa amplia regresó a él, una mirada bastante pensativa- ¿Tal vez necesites que te rompa el otro brazo?

Todo el Bar abrió sus ojos en sorpresa. ¿Turbo rompiéndole el brazo a Dave? O Dave no era tanto como parecía o Turbo era más fuerte de lo que aparentaba...quizás ambas cosas.

Cuando todos dirigieron la mirada al líder del juego, este se puso nervioso por la pura vergüenza.

-¡E-Eso ocurrió m-mientras estaba solo! ¡Y-Y en tu juego! -se excusó.

-¡Ohh! ¡Claro! Eso lo pone todo en orden. ¿Quieres decir que ni siquiera puedes valerte por ti mismo fuera de algún lugar que no sea tu juego? ¡Eso es de un perdedor aun mayor!

En la zona, algunos aguantaron una risa y el grupo de Dave se puso algo más nervioso al ver que su líder estaba perdiendo aquella "batalla". El piloto continuó en cuanto las risas acallaron un poco.

-Creo recordar que existe un hueco fuera del podio...-dijo con un gesto pensativo- ¿Cómo se llamaba...? ¡Ah, si! ¡Los cuartos! Tu y tu grupito podéis ser los cuartos. Tengo entendido que es el puesto perfecto para idiotas como tú.

De nuevo todos comenzaron a reír, quizás un poco más que antes. Dave fruncía cada vez más el ceño.

-¡Oh, Dave! Mira el lado positivo...¡Hemos descubierto tu lugar en el mundo! ¡Turbo-Tastic! ¿No estás feliz? -dijo con una enorme y exagerada sonrisa. Apenas terminando la frase, Dave bufó con molestia y se marchó rápidamente de allí, su grupo tras él.

-¡Esto no va a quedar así, Turbo! -dijo con ira- ¡Estúpido pequeñajo de-!

Su voz se fue perdiendo a lo lejos en cuanto montaron a la vía y se marcharon. Lentamente todos regresaron a sus asuntos, incluso Félix regresó a tomar su cerveza de mermelada, pero aun así...

-¡Turbo! No tenías que hacer nada. ¡Lo tenía todo controlado! -dijo con orgullo Acelerador.

-¡Por supuesto! Casi podía verse de lejos. ¿Cómo no pude darme cuenta? -el sarcasmo rebosaba en su voz y a Pistón podía vérsele mejor, por suerte.- ¿Estás bien, Pistón?

El gemelo asintió con levedad y Turbo suspiró con pesadez.

-No deberíais hacer caso de sus insultos. Dave es así solo porque él mismo se aburre de su propio juego. -dijo rodando los ojos-

Los gemelos decidieron cambiar de tema.

-¿Arreglaste el auto, Turbo? -dijeron al mismo tiempo y este los vio con una ceja alzada.

-En realidad no. -dijo sonriendo ampliamente- Aun le quedan unos cuantos arreglillos antes de quedar Turbo-Tastic. ¡Será mejor que marche ahora!

Félix vio como el piloto se marchaba del lugar. Realmente no le habría dado vueltas al asunto si no fuera porque este, antes de marcharse, estuvo durante largos segundos mirándole antes de decidirse a irse. A Félix eso le pareció raro y curioso. Sobretodo porque aquella T en el casco de aquella persona se parecía mucho a la que había en el juego junto al suyo.