-¿Tienes alguna idea de cómo entraremos?- dijo Link mirando el bosque a su alrededor

-Yo no tengo idea, tú fuiste el que quiso entrar de incognito por el bosque perdido

-No podíamos llegar y entrar, recuerda que ya no soy un niño

-Eso que importa, llegas entras les dices hola soy Link esta Saria? Y ya n.n muy fácil

-Claaaaro muuy fácil, ¿Porque no mejor me ayudas a ver cómo salir de aquí?

-Está bien está bien, ven sube- dicho esto Daslan saco sus alas y las abrió (si, el tenia alas escondidas), y de un salto se elevó en los cielos con Link encima suyo.

-Mira para allá es!

-Pero que rayos es eso?- dijo Daslan mientras observaba a lo lejos las pequeñas casas en el bosque y mucho humo procedente de un lugar especifico

Daslan voló rápidamente al lugar de donde salía el humo, cuando llegaron, Daslan paro de golpe y ambos miraron impactados, el humo venia del fuego, fuego que estaba consumiendo poco a poco la antigua casa de Link.

-Pero que rayos…- dijo Daslan incrédulo ante lo que veía

-Mi… mi casa…

Daslan sacudió un poco la cabeza para despertar de su estado de shock y voló rápidamente hacia el lugar del humo, allí bajo y Link desmonto rápidamente corriendo hacia su casa, sin saber bien porque lo hacía, solo miraba desesperado la escena sin importar ya que alguien pudiera estar mirando.

Alrededor, los niños kokiri miraban la escena con susto, no sabían bien como apagarían en fuego ni porque había comenzado el fuego en un lugar tan extraño, ni más ni menos que la casa del niño que un día se fue para no volver, hasta que vieron algo volar y aterrizar cerca de la casa.

-Quien es ese?- susurraban los niños

Daslan había vuelto a su estado de shock, miraba el incendio tratando de pensar como apagarlo y a la vez pensando cómo pudo suceder algo tan extraño como eso, cuando vio que Link se había acercado demasiado al incendio, volvió a despertar y fue corriendo a detenerlo poniéndose delante de el

-Que estás haciendo?

-Es mi casa!

-Lo se, pero no puede hacer nada ya, aléjate o terminaras quemado!

-Quienes son ustedes y que hacen aquí?- Mido quien al ver a los extraños acercarse entre medio del pánico, se acercó.

-No puedo quedarme aquí parado Daslan ES MI CASA!

-Es nuestra casa! Contrólate Link

-Como que su casa?- Mido dijo entre sorprendido y enojado al mismo tiempo

-LINK!- ambos voltearon en dirección a la voz, era Saria quien se acercaba a ellos

-Saria!, estas bien- Link se agacho para abrazarla mientras ella le devolvía el abrazo cariñosamente, Mido miraba confuso la escena, ¿Mi casa?, ¿Link?, Se abrazan?, ¿Que está pasando aquí?.

Mientras esto pasaba, los niños y Daslan comenzaron a sacar agua del estanque para apagar el fuego.

-Lo siento Link, no pude evitarlo- Saria comenzó a llorar en el hombro de Link

-No es tu culpa, no te culpes…dime que sucedió- Link se soltó con ternura de Saria para mirarla a la cara

-Fue todo tan confuso, estábamos aquí como cualquier día normal cuando de repente un destello enorme nos cegó a todos, se escucharon unas risas y cuando pudimos ver bien, tu casa se estaba quemando… y yo no pude ver que paso, ni quien…- Saria volvió a llorar

-Ya tranquila, ya paso- Link volvió a abrazar a Saria

Cuando el incendio estaba controlado, Daslan se acercó junto a todos los kokiri quienes querían ver la curiosa escena de una lugar más cercano, Mido noto esto y de manera brusca llamo a Saria, no sabía quién era aquel sujeto, pero no le agradaba la forma en que abrazaba a Saria, le traía muy malos recuerdos. Saria al notar que eran observados, trato de calmarse y soltó a Link, llamo a Daslan con un gesto para que se acercara y les hablo a ambos en voz baja

-Link, Daslan, necesitamos hablar pero…no aquí, espérenme en los bosques perdidos, en el lugar de siempre

Link sonrió y asintió, acto seguido miro a Daslan y a los demás niños con algo de nostalgia, pero no pudo evitar cruzarse con la extraña mirada que Mido le dirigía. Se paró y comenzaron a caminar cuando alguien los interrumpe

-A dónde van?, Quiénes son? Saria que significa esto? – hablo Mido con dureza en su voz

Saria dio la vuelta y lo miro seria

-No tengo porque dar explicaciones, es un tema muy delicado y yo… necesito que me comprendan y que porfavor no me cuestionen, - dijo mirando esta vez a sus compañeros y con un dejo de tristeza en su voz, los niños entendieron sus palabras y asintieron, Saria los miro con una sonrisa en su rostro agradeciendo en silencio su comprensión.

-Entonces no vas a decirme que está pasando?, ni quién es él- dijo Mido insistiendo aun

-Mido, por favor no me pidas explicaciones, creo que tu mejor que nadie sabe quién es…no entiendo porque me insistes en que te lo diga…

Efectivamente, Mido creía saber de quien se trataba pero aun no quería aceptarlo por alguna razón, se sentía extraño en su presencia, antes era él quien intimidaba, ahora se sentía… se sentía débil, un niño, delante de aquel hombre en quien se había convertido aquel chico… Link quien aún no se había movido, se mantenía de espaldas a la escena, cuando escucho las últimas palabras de Saria miro levemente hacia atrás observando a Mido, quien le dirigía una mirada seria y a la vez triste, Link desvió la mirada y comenzó a caminar junto a Daslan en dirección al bosque, tal como Saria les había pedido, ella vio que se movían y dirigiendo la última mirada a sus compañeros los siguió por detrás.

Ya en el bosque, Link estaba sentado en un tronco con la cabeza entre las manos, incrédulo ante lo que había pasado trataba de pensar con claridad

-No puedo creer, quien pudo ser capas…

-Tranquilo, un incendio puede ser por cualquier cosa…- dijo Daslan muy tranquilo

-Por cualquier cosa? Es en serio?

-Ya, solo trato de que no te estreses, por más que pienses jamás sabrás quien fue con solo fundirte la cabeza pensando

-Pero era mi casa… u.u

-Link…- dijo Saria quien hasta el momento se había mantenido en silencio- yo no sé muy bien que paso pero…

-Pero…- dijo Daslan observándola

-Pero… estoy feliz de que estén aquí…

Link sonrió y Daslan acerco su cabeza moviendo la cola, los tres se abrazaron provocando un momento muy tierno, un encuentro de viejos amigos. Saria sonreía, hasta que recordó su mal presentimiento, el mismo que había tenido días antes del incendio, sabía que algo sucedería pero no quería preocuparlos, en su interior una parte pensaba que fuera lo que fuera, Link y Daslan podrían con ello igual que antes, pero otra parte sentía temor por la vida de sus mejores amigos. Cuando el abrazo termino, Saria les conto lo mucho que Darunia hablaba de ellos y les recomendó ir a visitarlo. Link asintió, pero noto que su amiga se encontraba algo extraña

-Pasa algo Saria?, de repente estas extraña…

-No, no es nada, solo que aún estoy en shock por lo que paso

-Estas segura?- interrumpió Daslan quien también se había dado cuenta del cambio de Saria

-Si si lo estoy, tranquilos- Saria les sonrió brindándoles calma

-Está bien, volveremos a verte, te quiero mucho Saria, cuídate si? Y cualquier cosa aquí estaremos para ti

-Gracias Link, sé que así será, yo también los quiero mucho

Dicho esto Link comenzó a caminar fuera del bosque, Daslan lo siguió lentamente para poder perderlo de vista, en cuanto lo logro, dio media vuelta y volvió al lugar en donde habían estado encontrando a Saria aun ahí

-Saria, dime que sucede…

Saria lo escucho y dio media vuelta sorprendida

-Daslan que… que pasa? Me asustaste…

-Necesito saber que sucede, y sé que te pasa algo

-Tengo miedo Daslan, tengo un mal presentimiento, no quiero pensar que…

-De verdad no pudiste ver que sucedió?

-No, solo lo que les conté, pero siento que algo malo pasara

-Algo como lo que sucedió? Temes por Hyrule?

-No… temo por Link

-Quemar la casa es un ataque directo…

-Exacto, alguien lo está buscando… Daslan, no dejes que algo le pase…

-No te preocupes, recuerda que para eso estoy- dicho esto Daslan dio media vuelta y comenzó a recordar

Hace mucho tiempo, cuando el caos estaba instalado en estas tierras, el héroe antiguo luchaba contra el mal junto a la Diosa. Daslan miraba desde el cielo lo que pasaba y con preocupación observaba como el poder de la Diosa se debilitaba ante el Demonio, ante esta situación, decidió bajar de los cielos e ir en ayuda de la Diosa. Una vez allí abajo, observo como no solo ella luchaba con fuerza contra el Demonio, sino que también los habitantes mortales de las tierras, pero uno en particular llamo su atención, un joven audaz luchaba con todas sus fuerzas a pesar de que las huestes del mal ya tenían tomada casi toda la tierra. Daslan corrió en su ayuda y de un salto se impuso delante del joven abriendo sus alas y con gesto indicándole que subiera encima de él, el joven lo miro sorprendido, pero de inmediato entendió que no era el momento para preguntas y subió, con rapidez Daslan despego y el joven comenzó a pelear, así en las alturas se encontraba más cerca del Demonio por lo que pudo herirlo y debilitarlo, mas no sirvió mucho, la Diosa ya débil decidió salvar al resto de su gente que había sobrevivido y los envió a todos al cielo desprendiendo un pedazo de tierra y encerrando al malvado Demonio por un tiempo. Daslan observo como la tierra subía a los cielos y sin entender de un descuido ambos fueron golpeados y cayeron al suelo, el muchacho ya débil vio cómo su gente se elevaba y feliz comprendió que vivirían, al menos había ganado un batalla, no así la guerra. La Diosa se acercó al cuerpo del joven y lo tomo en sus brazos, prometiendo que se volverían a ver, Daslan desde lejos se levantó y observando a la Diosa con el joven entre sus brazos comprendió lo que había sucedido.

Horas más tarde, Daslan subió a los cielos junto a las Diosas Din, Nayru y Farore, la tristeza se notaba en sus ojos, miro a sus tierras destruidas por la masacre y el pedazo que se elevaba en cielo. Sus ojos ya no mostraban tristeza, sino que determinación, la cual le dio la certeza de que no dejaría que esto pasara de nuevo. Camino hacia las Diosas, ellas entendieron que había llegado la hora de dejarlo partir.

-Daslan, has regresado con nosotras…- dijo Farore más como pregunta que como afirmación

-Diosas, no puedo seguir observando desde los cielos, yo… quiero ir a la tierra con ellos, encontré el lugar a donde pertenezco

Las diosas se miraron entre sí, Nayru y Farore asintieron y Din entendió. Las tres abrieron sus brazos y del cuerpo de Daslan comenzó a salir luz dorada, la cual se condenso en una forma muy conocida.

-He aquí tu inmortalidad, nosotras te la entregamos condensada en esta forma para que puedas vivir en las tierras inferiores pero manteniendo tu inmortalidad- dijo Nayru entregándosela a Daslan

-Pero ten cuidado- interrumpió Din- tan como nosotras te la entregamos, alguien puede quitártela, recuerda que al renunciar ser un Dios la inmortalidad ya no forma parte de ti.

-Tendré cuidado, mientras pase desapercibida mi identidad, no habrá problemas. Muchas gracias, velare cada segundo de mi vida por estas tierras- dijo con una sonrisa

-Sabemos que lo aras- respondió Farore con dulzura

Daslan les dirigió la última sonrisa, camino lejos y de un salto abrió sus alas y voló hacia su nuevo hogar

-Díganle adiós a nuestro hijo…- dijo Din mientras veía a Daslan alejarse. Nayru y Farore se acercaron y las tres se abrazaron, con la esperanza de una época de oro para sus tierras ahora que el Dios protegería a su tierra.