No soy dueña de One Piece, este pertenece a Eiichiro Oda. Esta historia es pura invención mía y no recibo ningún tipo de remuneración por ella, solo me pertenecen los personajes de Leia y Angie.

Índice.

Palabra = narrativa normal.

(Palabra) = pensamientos internos y aclaraciones.

Palabra = recuerdos.

-Palabra- = diálogos.

Palabra = notas.

Prólogo.

Para Donquixote Rocinante, la vida había sido muy dura; sus primeros años de vida fueron pacíficos y llenos de amor claro, pero todo empeoró con la estúpida, aunque noble, elección de su padre de dejar su casa y vivir entre los más pobres. Sabía que su padre tenía un gran corazón y deseaba una vida entre gente más amorosa y menos repulsiva que de los otros Tenryuubitos, pero su decisión fue el inicio de una tragedia que acabó con sus padres muertos y también destrozó la cordura de su amado Nii-sama.

Escapando de ese lugar, abandonando a su Nii-sama de forma muy cobarde, navegó escondida en varios barcos hasta llegar a una isla deshabitada que, al parecer, era propiedad de la tribu de las Kuja, y éstas sorprendidas por mi presencia y preguntándose cómo había llegado hasta allí, no les costó mucho sacarme la verdad. Ellas, horrorizadas decidieron adoptarme como una más. Pasé los años siguientes entrenando duramente, dominando el Haki en su totalidad, y en el proceso, ganándome la admiración de las Kuja y su respeto, sobre todo de las tres princesas Boa, las cuales, me llamaban con cariño Nee-sama.

Aunque en todos los años que pasé entrenándome y viajando (cuando tuve la edad suficiente), jamás imaginé que acabaría adoptando a un niño y aún menos... a cinco de ellos.

Ahora, mirando a mis hijos, no podía estar más orgullosa, después de todo, consiguieron hacer lo que jamás pude imaginar.

Habían cambiado el mundo.