Los personajes pertenecen a S.M. - la historia es mía.

Esta historia es clasificación M por lo que es apta solo para mayores de 18 años.


Capítulo 2

-Bella, ¡adoro la comida china un sábado en la noche, si no hay nada más que hacer!

Dejó la caja sobre la mesa de centro, junto a las dos copas y una botella de vino recién comenzada.

-¿No mes vas a decir nada Bella?- Le dio un suave golpe en el hombro a su compañera de sofá.

-Auch- Eso duele Alice.

-Pareces como ida. Primero me invitas a que cenemos juntas al estilo pijamada que porque "me tienes olvidada por Marco" y durante la cena medio me hablas normal, medio te quedas zombi, obviamente pasa algo.

-Alice…

-Si, ese es mi nombre.

-Pues…

-Bella, deja ya de darle vueltas, me lo vas a decir o no, decídete. Llevas como dos horas dándole vueltas a tu asunto.

Bella se tomó de un solo trago el contenido de su copa.

-Le he sido infiel a Marco.

Alice mantuvo su postura, luego extendió su brazo por los hombros de Bella y soltó una bocanada de aire.

-Pues te habías demorado querida; esa era una realidad que se veía venir.

Frotaba el brazo de su amiga quien seguía con la mirada fija en su ahora copa vacía.

-El hombre es de lo más aburrido y la verdad nunca me ha convencido para ti.

Tomó aire y retiró suavemente su brazo y adoptando una posición relajada en cómodo sofá entrelazó sus manos en el regazo para continuar en el mismo tono

-De hecho, los celos que no disimulaba hacia Jacob no eran más que pistas de lo que él también veía venir. Bella, tú tenías tus dudas y pues se dio lo del viaje, ¿porque fue en el viaje verdad?

Bella asintió con un gesto de su cabeza sin cambiar la postura de su cuerpo.

-¿Lo ves? Las cosas pasan y no es por azar, aunque suene a frasecilla de telenovela; ya no le puedes hacer nada… que te perdone y sigan juntos, o que no y terminen, no hay de otra.

Bella se giró enarcando las cejas y torciendo un poco el gesto:

-Lo ves todo tan sencillo, Alice. Marco no lo sabe y…- enredó los dedos en su cabello –me siento terrible de haberle engañando, pero si le cuento, ¡creo que será peor!

Alice se encogió de hombros.

-Pues obviamente no es una situación sencilla, pero los caminos que te quedan no son muchos, lo ocultas y sigues con Marco, o revelas todo; ahora, que si al revelarlo puedan seguir juntos pues no será una decisión sólo tuya, eso es otro tema, y saber qué rumbo tomará tu aventura con Jacob pues también es otro tema, quizás más complicado aún.

Bella tomó la botella de vino y llenó su copa.

-Las cosas son más complejas. Me desconozco.

-Bella no eres la primera, ni la última, ¡deja el drama!

-Tú sabes cómo pienso Alice; somos amigas desde hace un montón de años, yo creo en el amor, en la fidelidad, de hecho estuve evitando a Jacob porque no quería engañar a Marco, y me alejé de Marco porque necesitaba aclarar mis sentimientos, pero…

-Bella, si eso es lo que te preocupa, pues a mi modo de ver ¡Jacob parece realmente enamorado!

Bella tomó la copa en sus manos y luego de darle vueltas, mientras las palabras de Alice seguían flotando en el aire, se la bebió de golpe. La copa de nuevo quedó vacía. Bella se mordía el labio

-No fue con Jacob.

Alice se atragantó con el sorbo que estaba bebiendo, dejó la copa sobre la mesa, a tal velocidad y con tal fuerza que algunas gotas de vino fueron a parar en los bordes de la mesa y otras tantas formaron pequeñas gotas en el suelo.

-Y si no fue con Jacob que te trae rayada hace un montón de tiempo, entonces… ¡ay no Bella, no lo puedo creer, te liaste con tu jefe!

-Alice, que barbaridad es esa, si el tipo podría ser mi padre… ¡qué mi padre mi abuelo! Además tu sabes que es un viejo verde de lo peorcito! ¡No estoy para bromas!

-Pero es que no me lo creo, ¿tu liada con alguien que conociste en una semana?

-En una noche

-¿Noche? Bella, ya me estoy sintiendo culpable, te digo que te vayas al viaje y te olvides de todo y mira que te lo has tomado literal!

Bella miró a Alice entornando los ojos y con los puños apretados.

-No te equivoques Bella, no te estoy juzgando, tú misma lo acabas de decir, no sueles ser tan relajada como yo. ¡Cómo pretendes que no me sorprenda! Pero aquí lo importante es… ¿Valió la pena?

-¡Alice por Dios!

-Eso me sonó a un sí rotundo.

-Alice, no quiero darte detalles, tampoco tu opinión, no quiero tu consejo, sólo quería que me escucharas, ¿vale?

-Y entonces, ¿qué has pensando?

-Pues que no me siento capaz de confesarle nada a Marco, pero no puedo seguir así con él y además de todo me siento terrible con Jacob.

-¿Y con Jacob porqué? Es que manejas una especie de lista de espera y como le saltaste, ¿te sientes mal?

-¡Alice!- Y la pellizcó en el brazo y ambas se vieron envueltas en sonoras carcajadas, mientras Alice trataba de defenderse de los pellizcos de Bella

Luego de un rato mientras respiraban agitadas, Alice entrelazó sus manos, y se quedó mirando fijamente a Bella:

-¿Y entonces?

-Mañana llamaré a mi Jefe.

Alice la miró mientras recogía los hombros.

-¿Aceptarás ese nuevo empleo del que me hablaste?- Bella no respondió nada. Alice llevó su mano derecha a la frente y se puso de pie -¿Y esa es la solución?

Bella seguía sentada, lentamente se fue dejando caer hasta recostar su cabeza en el sofá. Dejó escapar una bocanada de aire:

-No es la solución, pero luego de pensarlo mucho es lo que creo mejor. Hablar contigo me ha hecho ver que es así.

-Sabes que estás actuando como una cobarde, ¿verdad?

-Lo sé.

-No es tu estilo, ni el mío, no pongas de excusa nuestra conversación.

-Últimamente he iniciado un nuevo estilo, y no es excusa- Cerró los ojos y se llevó un brazo para cubrir su rostro –Alice, se buena y no me des lata tu también.

-Si nadie más sabe lo que te pasa, ¿quién te está dando lata?

-Pues mi maldita conciencia.

-¿Y a ella la vas a dejar aquí?

-Pues tengo la esperanza que con el cambio de clima, la nueva ciudad y el montón de trabajo por hacer, no la pueda escuchar.

-Pues lo que ha de ser que sea… vamos a hacer las maletas Bella, que los enfrentamientos vendrán después.


El vuelo estaba siendo de lo más tranquilo, Bella dormitaba a ratos y pensaba en que cuando Edward la invitó a bailar la primera vez, se sintió tan extrañamente complacida, que prefirió rechazarle de forma cortante. En ese momento pensaba que no necesitaba más líos con Marco de los que ya tenían. Sin embargo aquel hombre seguía mirándola, con una intensidad que la hacía desear perderse. Jacob la invitó a bailar y ella le vio salir. Cuando regresó ni la determinó, lo que la desanimó aunque sabía que no debía sentir algo así. Su grupo había decido que era mejor ir a descansar. A Bella le fascinaba bailar, y al parecer sus compañeros de oficina eran tan aburridos como Marco y no le veían la gracia a trasnochar bailando. Salieron todos del lugar. Mientras caminaban rumbo a sus habitaciones, solo podía pensar como le atraía de una manera salvaje y loca; le despertaba sentimientos encontrados, para ella que siempre había sido una mujer de pasiones moderadas.

Pero esa noche, todo conjugaba. Jacob frente al desconocido de ojos verdes le parecía un niño intentando conquistar a su primer amor, y Marco con sus estúpidos celos, ya no le parecía tan protector, sino un hombre inseguro de sí mismo más que de ella. Sin importarle lo que pensaran los demás, no pudo evitar ir a buscarle.

-Bella ¿a dónde vas?

-Olvidé algo Angela.

-¿Te acompaño?

-No es necesario me dijiste que no aguantabas tus pies, ve a descansar con los demás.

Aunque el grupo continuó con su caminar, era obvio que habían desacelerado el paso para enterarse de lo que hablaban. Jacob quien se había rezagado un poco hizo gala de su caballerosidad:

-Si quieres yo te puedo acompañar Bella.

-Ni lo pienses Jacob, debes llevar a Mike a su habitación porque sino no, no llega.

Se giraron para mirar al hombre que se apoyaba en Jacob y murmuraba palabras inteligibles.

-Tienes razón Bella, ten cuidado.

-Buenas noches a todos.

Se giró y rápidamente inició el regreso, no si antes dejar de escuchar a sus espaldas como Jessica, una de sus colegas menos apreciada, murmuraba algo del hombre guapísimo que seguramente la estaba esperando. Sentía algo de remordimiento por Jacob, y ni quería pensar en Marco; lo cierto era que esperaba que Jessica no se equivocara. Y así había sido. Aunque en un principio Edward parecía no estar presente, una vez estuvo de regreso fue más de lo que se imaginaba.

Habían bailado, bebido y tenido una salvaje y deliciosa noche de sexo, sin compromisos y sin ataduras, y que finalmente le habían hecho comprender que ni Marco, ni Jacob eran lo que quería en su vida, ya no. Fue más que incómodo encontrarse con Jacob cuando iba camino a su habitación con las mismas ropas del día anterior aunque no tan bien puestas. El no le dijo nada, pero su mirada hablaba por él. No quería ahondar en aquella expresión de desconcierto, y porqué no, decepción que reflejaban sus ojos, y menos quería ver tal expresión en Marco.

Regresaron con todo su grupo muy temprano esa mañana, y desde aquel día las cosas no eran igual, no porque la gente a su alrededor la viera diferente o algo así, de hecho a pesar de las intrigas de Jessica, nadie le había prestado mayor atención y continuaron como de costumbre, pero ella no sentía así. Marco también había tratado de arreglar las cosas prometiéndole controlar sus celos, y no pretender controlarlo todo en su vida, inclusive le había pedido que se fueran a vivir juntos para fortalecer su relación, pero Bella se había salido por la tangente argumentando que necesitaba darle un giro a su carrera y que era mejor que se separaran por un tiempo. Se sintió terrible al dejarle aún con esperanzas cuando ni ella misma tenía claro si realmente las había.

Aquellos pensamientos fueron interrumpidos por el mensaje de cabina que anunciaba el inminente aterrizaje en la ciudad de San Francisco, su nueva ciudad de residencia, con su nuevo empleo y su nueva vida, la cual esperaba fuera más tranquila que la que había dejado en Chicago.


Bueno, este capítulo va hasta aquí, como ya se lo imaginaran, se avecina el inevitable reencuentro. ¿Cómo creen que será? Espero sigan esta historia y estaré muy pendiente de sus comentarios.