N/A.: Los personajes de Inuyasha no me pertenecen, son de su creadora Rumiko Takahashi.

Lamento la tardanza, mi agradecimiento especial a Erly por aceptar ser mi beta *_*. Gracias por los muchísimos comentarios, no, saben como me da animo, jejeje =9

¿La dolorosa verdad?

El día había llegado a su fin, la luna brillaba pura y limpia, las estrellas tiritaban aquella noche acompañando a los poetas en su poesía, a los enamorados como cobijo para su romance y a los niños que se disponían a dormir o a escuchar un dulce cuento, pero en la mente de cierto niño albino estaba otra cosa.

Sesshōmaru era un niño de once años de edad, estaba corriendo por el amplio jardín de la mansión donde él vivía con sus padres. La mansión de los Taishō era sin duda hermosa y elegante. Sesshōmaru venía corriendo a toda velocidad por el amplio jardín, su pequeño perro gran danés lo reconoció y se acercó a él, meneando la cola.

- Ah-Un, ven aquí – ordenó a su pequeña mascota.

Sesshōmaru, seguido del cachorro, se encamino hacia la casa, entró por la puerta de atrás, recordando que hoy era el día libre de la servidumbre y eso a él le encantaba. La casa era completamente suya, podía hacer lo que quisiera.

- ¡Ja!, engañe a Jaken y me escape – sonrió, empezando a recordar su hazaña.

~*~ Flash Back ~*~

Esa noche la familia Taishō tenía una fiesta especial, era el aniversario de la compañía familiar, por lo tanto Inu Taishō, su esposa Irasue, su hermano Hoshiomi Taishō y su esposa Tsukiomi debían estar presentes. Dejarían el cuidado de Sesshōmaru y sus pequeñas primas gemelas a Jaken.

-Sesshōmaru, pórtate bien con tus pequeñas primas ¿sí? – dijo Inu a su primogénito, con una sonrisa y voz autoritaria.

-Podía quedarme solo en casa – Sesshōmaru contesto aburrido.

- No, de ninguna manera, aquí Jaken cuidara de ustedes tres.

Sesshōmaru no respondió, sabía que era inútil, y más cuando ya estaba en la casa de sus tíos. Su padre lo había engañado al decirle que primero irían a la casa con su madre y recogerla ya lista para la fiesta, luego vendrían los tres, pero no, su padre lo trajo directamente. Vio como sus tíos dieron un beso a sus pequeñas primas, luego su padre y su tío le acariciaron la cabeza a modo de despedida, despeinándolo en el acto, su tía sonrió divertida y le dio un beso en la nariz.

-Tía, ya soy un niño grande – fingió molestia.

A Sesshōmaru su madre no le daba esas muestras de cariño y él debía admitir que desde que era pequeño siempre le encanto, pero ahora, él era grande y era vergonzoso de admitir, pero le seguía gustando. Él vio salir a sus tíos junto a su padre, entonces sus pequeñas primas actuaron.

-¡Sesshōmaru!- gritó alegre una pequeña azabache de dos años.

-Quedo mostrarte mi perrito, ¡vamos lapido!- continúo la pequeña, colgándose del brazo derecho de su primo mayor.

-¡No!, plimelo tenes que ver mis pintulas, Sesshōmaru- dijo autoritaria una azabache, igual a la primera y de la misma edad.

Ambas se pusieron a cada lado de Sesshōmaru y empezaron a tirar de sus brazos, peleando por su atención.

-¡Idá conmigo, Rin!- gritó la del listón rosa sacando la lengua.

-No, tene que ver mi perrito plimero, Lin- díjo la otra suplicante.

Llevaban mucho rato así, tirando de sus brazos de izquierda a derecha. Sesshōmaru comenzó a irritarse con sus pequeñas primas, sus tíos lo habían dejado a merced del par, él tomo aire y decidió engañar a sus primas con una mentirilla.

-Traje una muñeca para cada una y las deje en la cocina- suspiro-¡Vayan por ellas y luego me muestran lo que quieran!- ordenó. Ambas niñas salieron disparadas a la cocina.

Sesshōmaru dio un suspiro y pensó "es problema de Jaken ahora". Jaken se encontraba en la cocina preparando sus pizzas majestuosas, el albino dio una media sonrisa pensando "Es ahora o nunca", luego salió con cuidado de no hacer ruido, escuchó a sus primitas gritar.

- ¡¿no hay munecas?! - en completo estado de shock.
Sesshōmaru salió corriendo en busca de su tranquila y pacífica habitación.

~*~Fin del Flash Back~*~

Sesshōmaru dio una pequeña sonrisa de suficiencia dibujada en sus labios cuando un ruido lo saco de sus pensamientos, bajó en silencio por las escaleras, pues su habitación estaba en el segundo piso de la mansión, tomo un bate de beisbol entre sus manos y seguido de ah-un se dirigió por el pasillo.

- No hagas ruido – ordenó a la mascota- Creo que es un...- se detuvo a escuchar mejor.
Sesshōmaru escuchó un par de voces que provenían del privado de su padre, le sorprendió bastante que ése par de voces se pareciera mucho a las de sus padres.

- Es imposible, mis padres no deberían estar aquí... - dijo en susurros.

Se dirigió a toda prisa, pues volvió a escuchar el sonido de algo así como un cristal estrellándose contra la pared. Corrió, cuidando de no hacer ruido, acerco un poco más sus oídos hacia la ranura de las grandes puertas, Sesshōmaru se arrepentía de haber sido curioso, pues lo que escucharía a continuación le destrozaría el corazón.

- Irasue no voy a mentirte...la verdad es...- decía un poco dubitativo.

- ¡¿Cuál es la maldita verdad?! - cuestionó Irasue, nerviosa e irritada.

- … - Inu guardo silencio como buscando las palabras adecuadas.

- ¡contéstame maldita sea! - demando Irasue, con los puños apretados a la falta de respuesta.

Inu borro sus dudas, tomo aire y contestó en voz segura y clara:

- La verdad es que no te amo y me quede contigo porque estabas embarazada – vio los ojos cristalinos de Irasue, cristalinos al principio y que cambiaron a unos llenos de ira por la segunda frase.

- Entonces...entonces, ¡no te hubieras quedado a mi lado y vives infeliz! - gritó con furia y continúo.- Me arruinaste la vida con ese maldito embarazo... ¡hubiera abortado y viviría feliz si ti!..

Inu no podía creer lo que estaba escuchando, las palabras que salían de sus labios no podían ser verdaderas, se dejó llevar por la ira y pensó "¿si ella no lo quería por qué se embarazo?, ¿acaso lo hizo para retenerlo?" la última frase de Irasue lo saco de sus pensamientos.

- ¡Cállate no digas tonterías! - dijo autoritario y continuó.- Querías la verdad, y la verdad ahí la tienes – dijo en tono seco, observo a su esposa esperando su reacción.

- ¡TE ODIO Y NO QUIERO NADA QUE VENGA DE TI! - dijo ella casi al borde de las lágrimas.
Sesshōmaru primero se quedó tieso en estado de shock al escuchar la discusión, que se llevaba a cabo dentro del despacho, cuando por fin pudo moverse salió corriendo hacia su habitación, dentro de la sala seguían con su discusión, sin inmutarse en sus palabras, pues se supone que nadie estaría hoy en la casa.

En la habitación de Sesshōmaru, él había tomado su mochila, su visión era borrosa a causa de las lágrimas que luchaban por salir.

- No me quieren...ninguno de los dos me quiere – trago seco mientras metía cambios de ropa y dinero que había ahorrado de sus navidades en un maletín regalado por su abuelo.

Salió en completo silencio de la casa, seguido de su cachorro ah-un, una vez en el jardín agarro al cachorro y lo puso dentro de la mochila, cargo la mochila a su espalda, limpio un par de lágrimas traviesas que caían por sus mejillas, tomo su bicicleta y pedaleo con todas sus fuerzas rumbo a la estación de trenes.

- Estaré lejos de ellos, así podrán ser felices -susurro al viento, junto a un par de lágrimas que escaparon se sus orbes doradas.

Sesshōmaru recordaba cada palabra que escuchó, sus padres no eran como los demás padres, ellos no se daban besos o se tomaban de las manos mientras caminaban por el parque, pero él pensaba que a sus padres no les gustaba exhibirse, ¡no esto!.

Si le hubieran contado que sus padres no se amaban y a él no lo querían, jamás lo hubiese creído, pero era verdad, él mismo lo había escuchado, era una cruel, amarga y dolorosa verdad que él no podía entender y se preguntaba si ¿la verdad siempre era así?.


N/A.: Nuevamente gracias Erly, este capítulo no hubiera sido posible sin ti, lamento darte dolores de cabeza jejeje.

Pobre sesshomaru ¿no?, bueno pero la verdad en sí es subjetiva y si, es dolorosa aveces pero es mejor ¿no?.

Sigan el fic :). Lamento que sea tan corto el cap U_U...