Holaaa! Como tuve algo de tiempo libre vine a dejarles el Segundo cap de esta historia, lo acabo de escribir así que puede tener algunas fallas, no sé, me gusta usar la inspiración fresca y dejar todo estático, a como salen las ideas se quedan xD. Sobre Gilbert y Mathew yo no sé, creo que la pareja no la manejo muy bien, los datos me fueron proporcionados por una amiga fiebre del yaoi y del PruCan. Se acepta de todo, críticas, felicitaciones, comentarios por comentar, todo eso me da inspiración gente, la necesito, así que… lean y juzguen, y dejen Reviews!

Disclaimer: Los personajes Hetalianos NO son míos, si así fuera habría más países femeninos y principales (Yey; soy chico) Solo los tomo prestados un rato del señor Himaruya Hidekazu, a quién le agradezco de todo corazón haber creado esta serie tan maravillosa.

+++Just+++Don't+++Kill+++Me

"Awesome". La mejor palabra jamás inventada por el hombre, o al menos así le parecía que era, era suya, la adoraba, lo describía en su totalidad, el era increíble, maravilloso y cool, tanto que había pasado la tarde en busca del regalo perfecto para su novio, sí, porque él tenía novio, la criatura más adorable y apasionada del mundo, la única otra persona en el mundo tan Awesome como él, o incluso, quizá un poco más.

Ha comprado dos cosas, increíbles por cierto, un lindo teléfono celular, dado a que el suyo había sido víctima de la torpeza extrema de Feliciano Vargas, léase como; "novio-tonto-de-mi-hermano" y aún cuantas maromas hubo hecho no dieron efecto alguno, el pobre murió, y claro, una botella de miel de maple de la mejor calidad que encontró, a fin de cuentas, el mejor amamante merecía lo mejor. La casa de Mathew era realmente hermosa, pequeña pero ordenada, muy parecida a la de su hermano, tomó las llaves de debajo de la alfombra y entró en la casa, con toda la confianza del mundo.

-¡Hola Matt!- Gritó él, sonriendo, sus cabellos albinos fueron revueltos distraídamente por una mano blanca y sus ojos rojos brillaron con travesura- ¡Soy yo! Kesesese, no vayas a creer que es un ladrón, aunque… yo podría robarme tu corazón.

¿Por qué no contesta?

Nace una duda en él, no hay respuesta, observa su reloj y todo se resuelve, a esas horas vendría saliendo de la reunión, debía de estar en la ducha, solía hacer eso siempre, ducharse, vestirse y meterse en la cama, esa cama, suave y tersa, llena de recuerdos maravillosos, solo la idea le hizo sonreír aún más. Vino, lo recordó, su querido Matt solía tener vinos de los mejores, un par de copas, el tiempo que tenían sin verse (dos días, con ocho horas, cuarenta y cinco minutos y alrededor de ocho segundos contados por el albino) y una bonita charla saldría a flote, y todos saben lo que viene luego del vino, la charla y la falta de compañía.

-Oh sí baby, Gilbert está en casa- Su sonrisa no podía ser mayor, incluso el pequeño Gilbird se removió contento en su cabeza, tomó dos copas de cristal y una botella de vino, además del saca corchos, una vez había cometido el error garrafal de dejarlo atrás, nada arruina más el momento- Kesese, Gilbird amigo, te quedarás aquí, lo que va a pasar allá arriba no es apto para pollitos como tú.

-Pio- Fue la única respuesta que obtuvo del amarillo pajarito que colocó en la mesa de la cocina, estaba muerto de ganas de ver a Mathew, lo amaba, no podía negarlo, incluso cuando muchos decían que él era un Don Juan nato y que jamás se asentaría; lo estaba pensando.

Mathew Williams era la persona más perfecta sobre la faz de la tierra, tenía tantos matices, tantas cosas, nunca terminabas de conocerlo y por ello no te aburrías nunca de él, a primera vista era tímido, callado, casi invisible, lindo, era un chico muy lindo, con su cabello rubio y su rizo antigravedad, con esos ojos amatistas hechizantes, atrayente, inocente, puro, delicado, sensual… Sí, Mathew tenía una cierta herencia francesa, lo que lo hacía apasionado, sexy, salvaje incluso, debía admitir que nunca esperó verse arrinconado por aquella criatura tan inocente, tampoco iba a admitir en público que más de una vez había sido "sometido" pero le encantaba, toda esa locura.

Para algunos sería un problema, su lado inglés, había pasado mucho tiempo con Arthur, pero no salía a la luz casi nunca, cuando lo hacía; era mejor correr, lo había visto hacer llorar a Alfred como a una niñita y le había encantado. Sexy, su Mathew era eso, simplemente Sexy, atrayente, Adictivo, como el vino, entre más tiempo mejor se pone. Sonríe, se acomoda un poco, está en la puerta de la habitación, quiere verlo, tocarlo, sentirlo y hacerlo suyo, se muerde un labio y abre la puerta.

Rotas.

Así están las copas, caídas al piso. ¿La botella de vino? Hecha pedazos, con el líquido violáceo esparciéndose en la alfombra, blanca, inmaculada… excepto por la mancha de sangre, roja carmín, extendida desde un punto de la habitación. Un grito; horrendo, desgarrador, mutilando los sentidos, es suyo, lo reconoce pero no lo acepta, sus ojos; aterrados, llenos de miedo, deseando que todo sea un sueño, una pesadilla, corre; a su lado, se deja caer de rodillas, su cuerpo; temblando, se aferra a los restos sin vida de quien fue su amado.

Lo llama; llorando.

Repite su nombre sin parar, una y otra vez, no lo soporta, le duele, no lo quiere creer, la piel pálida y fría, su cuerpo lívido y sin vida, sus labios helados como la muerte, sus ojos cerrados al mundo que le tortura ahora a él, sus cabellos; teñidos en rojo y su cuerpo bañado en sangre. La imagen lo tortura, lo persigue, Gilbert no sabe qué hacer, se siente desvalido, se siente despojado.

-No es real, no es verdad, no estás muerto, Mattie, no lo estás, Birdie- Aquel último mote lo dice susurrado, a su oído, llorando, solía decirlo muy seguido, Mathew le recordaba a las aves, libres en el cielo, el era un pajarito indefenso, tierno y lindo, pero que se enfrentaba a las corrientes de aire como todo un valiente, ese era su Mathew, lo amaba, lo había perdido.

¿Cómo?

Deseó no haberlo preguntado, vio su arma, tirada junto a él, lo supo de inmediato a como el frío recorrió su cuerpo, una ola de miedo y de culpa, entonces la vio, el papel, blanco y brillante, llamándole; una carta, escrita para todos, pero no leyó nada más que el trozo que traía su nombre. Las lágrimas caían más y más, pronto se encontró a sí mismo perdido, la última línea, el último adiós de su amado, realmente le dolía.

"…Te amo Gilbert, no importa que te hayas olvidado de mí, lo siento,
te voy a extrañar mucho, ojalá no tuviera que ser así… Adiós Gil, Te amo"

-Yo también Matt, yo también te Amo.

+++Lets+++Take+++A+++Break+++

Así que… hasta acá la segunda parte, realmente he de decir que no sé de donde me salió tanta cursilería, si pinté a Mathew (Canadá ¿Who?) un poco femenino no me maten, es que me dijeron que funcionaba más si pensaba en cosas para una chica y luego lo cambiaba a masculino y ¡listo! Jjj…

Gracias por leer, nos vemos: Kar!