1-Buenos Días

Sinceramente hoy no me levantaré de la cama. Haber cuanto duro aquí.

Se decía un joven esqueleto acostado en su cómoda cama.

Esperaba pasar todo el día en ella, posiblemente su padre habría ido a hacer su trabajo de siempre y su madre estaría en la cocina haciendo el desayuno para el y su hermano mayor.

Esperaba que su madre avisara que tendría que bajar a desayunar, que aunque, para la edad que tenía seguía comportándose infantil mente para que su madre lo viniera a levantar con besos y abrazos, así como también lo hacia su hermano.

No es que lo disfrutara pero le gustaba hacerlo, hacer creer a la gente de su inocencia, pero aun así no le quitaban lo Maduro que era. Aunque suene ilógico.

Ya había pasado un tiempo ya, desde el momento que abandonó el combo Club no había sentido tanta calidez en su pecho, e incluso cuando vio a su hermano mayor, el cual lo sorprendió por su pequeña altura y forma de ser.

Al pasar los años también fue cambiando él, hasta el punto de volverse inseparable de la pequeña muerte blanca que tenía como hermano.

La pareja de la muerte había aceptado gustoso otro "pequeño" niño, cuando supieron de su existencia, y su pareja no dudo en traerlo a la casa que compartían.

Dolió un poco separarse de sus amigos y casi familia, pero la oportunidad que le daban de tener la propia no se debía desaprovechar.

Así que después de alguna lágrimas derramadas de parte de sus amigos y las propias... Se fue del acogedor hogar que tenía en el combo Club, para irse a su verdadero hogar, aunque le doliera admitirlo.

Pero estaba en casa al fin al cabo.

Serif se sentía en casa, en su casa, con su familia...

-¡levántate dormilón!- Escucho la "suave" voz de su hermano mayor, mientras se lanzaba encima de el en la típica pose de lucha libre.

A esto se refería Serif a "cuanto duraría" acostado en cama sin que el mayor viniera a perturbar el mini prólogo de su vida. ( *crash* cuarta pared eres tu?)

-¡Obligame enano! - Decía mientras intentaba sacar a su hermano de encima, que aunque le era fácil, le gustaba hacer creer al mayor lo fuerte que era.

-¡Mamá dice que bajes, el desayuno esta listo! - Respondía mientras seguía aplicando la llave que intentaba hacer.

-Dile que comeré aqui- Después de liberarse del agarre del mayor lo sentó en sus piernas para decirle su cometido.

-¿Eh, porque?- Lo miraba a la cuenca que tenía su hermano la cual negra como la noche, sentía que lo miraba, aunque creía que su cuenca cosida debía ser la que tendría su "ojo".

-Por que no quiero ver tu feo rostro- Dijo burlón mientras sentía los pequeños golpes de su hermano en su cara.

-¡Oh vas haber! - Goth intentaba golpear la cuenca cosida de su hermano que al parecer le molestaba que lo hicieran, pero las manos de su hermano menor en su cintura evitaba que llegara mas haya de la boca.

Mientras los dos hermanos intentaba mutuamente atacarse con golpes suaves, no evita que el bullicio que se escuchaba abajo diera la ilusión de eso.

Reaper mirabas las escaleras que se dirigían al cuarto de su hijo menor, no sabía si debía intervenir o seguir molestando a Geno mientras sus hijos no se encontraban presentes.

-¡Podrías ir haber que están haciendo esos dos arriba y dejarme cocinar tranquilo! -Gritaba molesto mientras intentaba para las caricias de su esposo y que no aprovechará la ausencia de sus hijos.

-Meh, así son todos los días dejalos ser - Dijo desinteresado la muerte mientras tocaba con sensualidad las costillas de su "esposa".

-¡Si pero después yo debo limpiar el desorden!- Seguía insistiendo el genocida, odiaba limpiar el caos que formaban sus hijos después de sus minis peleas.

-Dejalos cuando estábamos solos hacíamos el mismo desastre incluso peor ️- Reaper recordaba sus primeros días de casados con Geno.

-¡Cállate idiota! - Que esposo más molesto tenía.

Una buena manera de empezar el día en esta extraña familia.

Continuara