Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Nolebucgrl, yo sólo traduzco.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is Nolebucgrl, I just translate.


A todos los chicos de los que me enamoré

Capítulo 1

—¡Bella! ¡La cena!

Suspiré y metí la carta dentro del sobre, poniéndole nombre y dirección a pesar de que nunca la enviaría. Mi mamá siempre me decía que debía expresar mis sentimientos y, aunque pensaba que eso era un buen consejo, no iba a expresárselos a él a la cara. De ninguna manera. Él nunca podría saberlo.

Agarré la hermosa caja de satín azul que mamá me había regalado hace cinco años, justo antes de morir. Me dijo que guardara ahí mis tesoros… ¿qué mejor tesoro que el amor verdadero?

Agarré las otras cuatro cartas que estaban adentro. Tyler Crowley, del Campamento Tikihama en sexto grado. Jasper Whitlock, modelo de UN. Eric Yorkie, del baile de Sadie Hawkins. Y Edward Cullen, mi primer beso en séptimo grado. Los otros chicos a los que había amado antes.

—¡Bella!

Mierda. Alcé la vista y vi a mi hermana parada en mi puerta, su ceja de forma perfecta estaba alzada mientras golpeteaba el piso con el pie.

—Oops. Lo siento, Rose.

Dejé rápidamente mi carta a Emmett encima del montón, cerrando la caja y deslizándola debajo de mi cama antes de que ella pudiera verla. Nadie, especialmente Rose, podría saber sobre esto.

—Tu habitación es una total y completa desgracia. —Sus ojos azules juzgaron lo que, en efecto, era mi más que desordenada habitación, pero ¿qué podía decir? Tenía cosas mejores que hacer que limpiar.

—La limpiaré pronto, mamá —le dije, haciéndola suspirar mientras se dejaba caer en la orilla de mi cama.

—Sabes que no voy a estar aquí para andar tras de ti, Bella. Vas a tener que intentar ser responsable por una vez. Saca tu cabeza de las nubes y únete al resto de nosotros los mortales aquí en la tierra.

—Me gusta estar en las nubes. —Recosté la cabeza en el hombro de Rose, relajándome mientras ella peinaba con sus dedos mi cabello—. Y no quiero que te vayas.

—Lo sé, pero tengo que irme. —Me abrazó—. Y tú tienes que ayudar a papá.

Asentí. Ya lo sabía.

—Eso significa cocinar, lo cual sé que sabes hacer porque yo te enseñé.

—Puedo hacerlo.

—Más te vale, porque sabes que papá traerá comida de fuera u ordenara pizza cada noche, lo que no es bueno para ti y ciertamente tampoco para Ali.

Levanté la cabeza y Rose limpió las lágrimas que había derramado sin darme cuenta. De verdad, de verdad no quería que se fuera.

—Cumplirás diecisiete en un par de semanas. Vas a tener que superar tu miedo a manejar, a menos de que quieras que te lleven en la patrulla todos los días.

Doble mierda. Ella sabía que me sentía aterrorizada detrás del volante. Estaba bastante segura de que sólo pasé el examen de manejo porque mi papá era el jefe de policía. ¿Qué era peor? ¿La vieja y oxidada camioneta que Rose había reparado tan amorosamente o la patrulla? Maldición.

—Bien, manejaré.

El hermoso rostro de mi hermana se iluminó con una sonrisa y me torció la nariz.

—Bien. Y limpiarás esta habitación después de la cena. Tengo un montón de cajas listas para irse a la caridad, cosas que no llevaré conmigo a Oxford. Tú también junta algunas cosas.

—Lo haré.

—Bien. —Rose se paró y comenzó a alejarse de mí.

—Rose.

—¿Sí?

—¿Por qué terminaste con Emmett? —Tenía que saber.

Sacudió la cabeza y su rostro se vio imposiblemente triste.

—Me voy a ir a la universidad y no quiero que pase su último año esperándome. No estaré en casa para ir a los bailes. El tan sólo venir a casa en Navidad será un esfuerzo económico para nosotros. Él se merece la oportunidad de disfrutar del resto de la preparatoria. Y yo necesito ver que hay ahí afuera además de este lugar.

—Creo que este lugar es bastante increíble. Y también Emmett. —Era lo más cercano que podía decir sobre lo que sentía por él.

Su cara se suavizó y asintió.

—Lo es. Y lo amo lo suficiente para dejarlo ir. Quizá algún día… —se quedó callada y sacudió la cabeza—. Prométeme que lo cuidaras, Bella. Necesitará a su mejor amiga para ayudarlo a superar esto.

Me costó todas mis fuerzas no reírme de la idea de ella pidiéndome que cuidara a Emmett. Si tan sólo supiera. Pero no lo sabía. Ninguno de ellos lo sabía.

—Lo haré. —Siempre lo he hecho.

Me jaló de la cama y lanzó sus brazos a mí alrededor.

—Gracias, Bella. La única razón por la que puedo dejarlos a ustedes y a Emmett es porque sé que tomarás mi lugar.

¿Tomar su lugar? Seguramente no se refería a…

—Lo que significa que ayudarás a Alice con su tarea, te asegurarás de que papá coma verduras al menos cuatro veces a la semana y animarás a Emmett a salir y divertirse. —Suspiró mientras me abrazaba—. Incluso si empieza a salir con alguien, apóyalo ¿sí? Es lo que quiero para él.

Bien, definitivamente no se refería a mí. Eso tenía sentido. De todas formas, Emmett no me veía así. Bien pude haber sido su hermana como de ella. Pero tampoco podía decir que me había dejado de lado por ella. No, ambos habían sido geniales sobre incluirme, me llevaban a sus citas al cine, a los bolos y demás. Ambos eran maravillosos y yo era una perra por sentirme como me sentía.

—Ven. Vamos a comer, luego te ayudaré a limpiar tu habitación una última vez.

—Lo haces sonar como si te fueras a ir para siempre. —No me gustaba eso, para nada.

—Nop, eso no va a pasar. Regresaré en Navidad, lo prometo. Y hablaremos por Skype al menos dos veces por semana, ¿sí? —pasó su mano por mi cabello—. Quiero saber todo sobre tu tercer año. Va a ser maravilloso para ti. Lo sé. Ahora, vamos a comer.

Desearía tener al menos una décima parte de su confianza respecto a eso, pero ¿por qué este año debería ser diferente al resto?


Espero que les haya gustado este segundo capítulo, no se olviden de comentarme sus opiniones.

¡Gracias por leer!