Disclaimer: No soy Jotaká, no soy Warner. Inherentemente Harry Potter no me pertenece, pero me gusta hacer el tonto con sus personajes J
Este fic participa en el Reto Extremo de Harry Potter: Año #1 del foro Hogwarts a través de los años.
Semanas después la familia Malfoy hacía su visita al Callejón Diagon, la primera parada sería Gringotts.
— ¡Quiero un helado! —La petición de su gemela hace que su papá suspire cansado.
Si había algo que las gemelas Malfoy, en especial Luna, tuviesen era la terquedad de su padre.
—Yo la llevaré, querido—se ofrece Astoria.
La castaña le da un beso a su esposo, toma la mano de su hija y madre e hija se dirigen a Florean Fortescue.
—Iré a ver los libros—informa Narcissa, su hermana mayor, dándole un beso a su padre para después marcharse.
—Yo iré a la tienda de pociones, necesito ingredientes para una pócima—habla Scor.
El rubio se agacha y le da un beso a Lyra, se despide de su padre y ser pierde entre la gente.
—Quedamos solo tú y yo, rubia—dice su padre tomándola de la mano.
Lyra sonríe. Si había algo que le gustase era pasar tiempo con su padre. Ella amaba a su madre, no la malentiendan, pero siempre sería la bebita de papá.
Cuando los dos rubios llegan al banco de duendes el mayor suelta una maldición.
Por el vestíbulo se extendían diferentes filas de jóvenes magos junto a sus padres. Muggles, por lo que pudo oír Lyra, que iban a cambiar su dinero por dinero mágico.
—No haré fila, Merlín.
Lyra observa curiosa a su padre. Draco Malfoy, si bien había cambiado mucho desde su época de estudiante, aún era un poco narcisista. Y un Malfoy nunca esperaba por nadie. La pequeña rubia estaba curiosa sobre cómo su padre se iba a adelantar.
Draco jala a su hija hacía el fondo del vestíbulo, donde un arrugado duende, que lucía como el más importante, estaba pesando unas joyas y llevando un libro de cuentas.
Su padre se aclara la garganta y adopta la pose Malfoy: semblante superior, sonrisa cansina y mentón alzado. Algo le decía a la rubia que su padre no iba a lograr su cometido.
Y efectivamente no lo logró cuando el duende los mandó a hacer fila, despotricando entre dientes contra los magos abusadores.
Y ahora Lyra estaba atascada en una cola interminable y con su padre refunfuñando entre dientes.
Pero no importaba, estaba pasando tiempo con su héroe.
Eso era lo único que importaba.
¡Hola, hola!
N° de palabras: 380.
Uh, la familia Malfoy está un poquito corta, ¿no? XD
Carly C.
