Capítulo 1
"Recuperando lo que es mío".
Paredes blancas, olor a antiseptico, tuvos y vendajes... estaba en un hospital. Entonces recordó. La estúpida de Seripa ocacionó el choque, ¿qué estaba pensando esa imbecil? Trató de moverse, pero no podía. Se fijó en los vendajes que rodeaban su cuerpo, sobre todo su Pelvis. Alargó la mano y apretó un botón para llamar a una enfermera.
—¿Qué me pasó?—Preguntó con voz glacial—. ¿Por qué estoy vendado completamente?— Ella titubeó.
—Tuvo un accidente. Creo que es mejor que hable con el doctor.
—Pues llámelo
—Sí señor Ouji.—La mujer salió tropezando con todo. Él hizo rodar los ojos.
Un hombre de estatura media, con cabello gris y barba, entró minutos después. Llevaba una bata blanca por lo que supuso era el doctor. Lo miró fijamente y con una sonrisa estudiada preguntó:
—¿Tiene alguna duda?
—Quiero saber qué me pasó. Y le exijo que sea directo.—Escupió airado.
—Entiendo.— Dijo en un tono que contradecía sus palabras—.Pero primero voy a examinarlo. Y así lo hizo, examinó sus pupilas, brazos, piernas sobre todo los vendajes de la pelvis.
—Bien, parece que se recuperará con éxito.—Afirmó mientras hacía unas anotaciones—. Para empezar, tuvo un accidente, colisionó contra un auto y en el impacto, se llevó consigo a un par más. No sabíamos quién era usted, ya que llegó inconsiente y sus documentos resultaron destruídos.—Hizo una pausa para estudiar la reacción de su paciente y prosiguió—. Tuve que tomar la responzabilidad de operarlo, ya que había perdido mucha sangre y su estado era critico. Al día siguiente, el caso salió en la prensa, su primo, el señor Son Goku llegó a este hospital y lo identificó como Vegeta Ouji. Lamento decirle que su prometida, la señorita Son Seripa, falleció en el acto.—Lo dijo como alguien acostubrando a que sus pacientes afronten ese tipo de situaciónes. Vegeta Ouji permaneció callado. El doctor continuó—. Ahora pasemos a la parte tecnica. Tuvo una lesión en la parte baja de la pelvis, que tal vez pueda acarriarle problemas futuros...
Vegeta dejó de escuchar al doctor. Seripa había muerto y... estaba embarazada.
"Pero qué zorra, pensó, él le dejó claro que no quería hijos y la muy maldita iba a atraparlo en un matrimonio que no deseaba con un hijo que deseaba menos".
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Mojaba sus pies en la playa, llevaba un vestido azul, a juego con sus ojos y cabello. Sonría a pesar de tener un nudo en la garganta. A su lado su novio parecía perdido en sus pensamientos. Sabía que algo andaba mal. Aunque no se lo dijera, lo conocía lo suficiente como para no detectar los sintomas de problemas. Él se puso en pie y tomando las manos de ella la animó a hacer lo mismo.
—Demos un paseo— murmuró, ella asintió. Caminaron tomados de las manos como hicieran en otras ocaciones. De pronto él dejó de caminar.
—Ya no hay tiempo—afirmó agustiado. Ella se estremeció. Sabía a lo que se refería mas no podía aceptarlo. Guardó silencio y él continuó—. Quiero que cumplas mi más grande deseo. Ante ese comentario ella alzó la vista y fijó sus hermosos ojos color zafiro en los ocuros de su acompañante.
—¿Tu más grande deseo?—Preguntó confusa. Él asintió.
—Quiero un hijo. Sé que no me queda el tiempo suficiente para verlo crecer, acompañarlo a la escuela, enseñarle a ser un hombre o llevarlar al altar en caso de que fuera niña. Tal vez te estoy pidiendo demasiado. Es muy difícil cuidar a un hijo sola, pero quiero cumplir mi deseo de tener una familia aunque sea por poco tiempo.—Finalizó bajando la cabeza. Después de un tenso silencio, volvió a alzarla, ella lo miró diciéndole con los ojos que le de tiempo para pensar. Bulma se alejó de él y empezó a caminar por la orilla del mar. No se creía capaz de cumplir lo que pedía, además Yamcha dijo "Más grande deseo", creía-al menos era lo que ansiaba-que ella era lo más importante para su novio, como lo era él para ella. Volvió a mirarlo y comprendió que para un hombre joven, era muy difícil no poder llevar una vida normal. Ella también se sentiría devastada si no pudiera hacer una vida como otras personas. Suspiró con dolor, no quería perderlo. ¿Qué haría sin él? Desde que tenía 8 años, ha sido Milk y Yamcha sus únicas compañías. ¿Podría negarle la oportunidad de ser padre? La respuesta era sencilla. Corrió hasta el lugar donde se encontraba Yamcha, se lanzó a sus brazos y dijo:
—Sí. Tengamos a ese bebé.
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Sentado en una silla de ruedas Vegeta esperaba que le dieran el alta. Un mes tuvo que pernacer en el hospital. Se sentía de muy mal humor, su asistente personal no llegaba y deseaba irse en cuanto le dieran su libertad. Había sido una estancia horrible... su primo, Kakarotto-al que todos insistían llamar Goku-había ido a visitarlo varias veces, insistiendo en que cuando saliera fuera directo a su casa para cuidar de él-como si pudiera hacerlo-mas no iba a cometer ese suicidio. Y para colmo tuvo que darle un ascenso al que debió se su suegro, creía que así podía dejar el pasado en paz teniendo el alma tranquila. Se frotó las sienes y suspiró. ¿Cómo había llegado a esto? Odiaba a la tonta de Seripa por lo que hizo... Seripa... murió llevando a su hijo dentro de ella. Tragó saliva y su corazón se estrujó. Un hijo, el hijo que antes no quería pero que ahora le era muy preciado.
El estúpido de su asistente llegó-como siempre-media hora tarde. Ya le habían dado el alta, por lo que mirándolo con desprecio, señaló la silla de ruedas donde se encontraba y dijo con impaciencia:
—Sácame de aquí imbécil.
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—Milk, ya me voy.—Le informó Bulma. Milk estaba acostada en el sofá leyendo Orgullo y Prejuicio-según parecía-otra vez.— Regresaré justo a tiempo para la comida.
—Bien.— Respondió su amiga y siguió leyendo.
Caminaba por el cesped mientras recordaba lo vivido en los últimos cinco meses. Lamentó el que Yamcha no haya podido cumplir su deseo. Se había sometido a varios intentos de inseminación pero uno a uno fallaron. Y cuando al fin resultó, él ya no estaba para verlo. Se arrodilló para dejarle sobre la tumba No me olvides, sus favoritas. Sintió debilidad, y ya no pudo seguir conteniéndo las lágrimas.
—Yamcha... nuestro bebé será fuerte y obtimista como tú. Me gustaría que estuvieras con nosotros.—Antes de morir su novio le dijo que si la inseminación llegara a funcionar, se casara con alguien que la amara y amara a su hijo.
—Promételo Bulma— Le había exigido en su lecho de muerte mientras ella negaba con la cabeza y las lágrimas brotaban de sus orbes azules—. Si estás embarazada... —Continuó Yamcha—. ...Quiero que tengas una familia, así me sentiré menos culpabable por haberte pedido algo tan egoísta. ¿Podría hacerlo, encontrar a alguien que la amara a ella y a su pequeño?
Cuando salió del cementerio, unos niños jugaban al beisbol, no prestó mucha atención y siguió su camino. Lo que pasó a continuación no se lo esperaba. La pelota golpeó la cabeza de Bulma, quien por el impacto cayó contra un muró quedando inconsciente.
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Milk, daba vueltas en el salon de su casa, estaba preocupada por su amiga, se suponía que debía haber llegado hace dos días. Sabía que estaba mal por la muerte de Yamcha, hace 6 semanas atrás. Le dijo que no fuera sola al cementerio, pero estaba muy emocionada porque el deseo más importante de él fue cumplido, lástima que no pudo cumplir los demás. Sonrió al recordar que los tres se conocieron en la casa de acogida cuando ella y Bulma tenían 8 años. Se hicieron amigas de Yamcha ya que las defendía de los abusones, él siempre cuidó de las dos. Con 10 años de edad, Yamcha era un chico alto de cabello negro, guapo y muy fuerte. Nadie se le acercaba. Pensaron que era por miedo, y así era, mas no por miedo a ser golpeados, sino... apartó ese pensamiento. No podía seguir torturándose de esa manera, Yamcha era el mejor amigo que alguna vez tuvo y Bulma... el eterno amor de éste. Dejó de pensar en el pasado, no quería angustiarse mas-si cabía-y llamó a su novio.
—Goku, por favor ayúdame. Bulma no ha regresado desde hace dos días ella nunca me preocuparía así, ¡sé que le pasó algo!
—Tranquila Milk, ahora mismo voy a tu casa.—La calmó Goku aunque también se preocupó. Conocía a la amiga de su novia y sabía que jamás haría algo parecido. Con seguridad le pasó algo.
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Abrió poco a poco los ojos, pestañó confusa, no sabía qué le pasaba. Sentía todo su cuerpo dolorido. Su último recuerdo era que estaba... estaba... ¿Dónde estaba? La puerta se abrió y por ella entró una mujer joven, rubia y de ojos azules. Sonrió amablemente y murmurró:
— Buenos días, ¿cómo se siente hoy? ¿Puede decirme su nombre?—Ella abrió la boca para responder, pero de sus labios no salió palabra. Negó con la cabeza, el movimiento le causó dolor y se llevó la mano a la frente para mitigarlo. La enfermera frunció el seño, y dijo indulgentemente:— No se preocupe, cuando la inflamación baje, recordará todo. Ahora voy a darle un medicamento para el dolor.
—¿Cómo llegué aquí?—preguntó ella con voz pastosa. Tenía la gargante reseca.
—Fue un accidente... pero no debe pensar en eso, pronto se pondrá bien. Usted y su bebé.— Ante ese comentario abrió los ojos como platos. La enfermera se dió cuenta de su error y murmurando una disculpa se retiró temiendo una sanción por su imprudencia.
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Desde que salió del hospital no dejaba de darle vueltas a una única idea. ¿Tómo la decisión correcta? Creía que sí. Es que desde que supo que su bebé falleció por culpa de la imprudencia de su madre no dejaba de pensar en ello. Quería tener en sus brazos a un hijo, cuidarlo, jugar con él. ¡Y esta vez no dejaría que nadie se lo quitara!. Sonó el teléfono que estaba en su escritorio. No estaba de humor, para conversaciones o negociaciones estúpidas, pero contestó.
—Vegeta Ouji.—Habló tratando de sonar tranquilo.
—Señor.. tenemos problemas... —Se escuchó la voz de Nappa.— Er... me temo que inseminaron a la mujer equivocada.— Vegeta se quedó inmovil. ¡MALDICIÓN! ¿Quién era el diota que confundió a su bebé? Sentía ganas de golpear algo-alguien.
—¿Cómo sucedió esto?—Gritó con ira levantándose del sillón de su despacho.—. Averigua quién tiene en su vientre a mi hijo.
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No recordaba nada, el doctor le dijo que posiblemente se debiera a un trauma a causa del choque. Que con tranquilidad y paciencia recordaría todo. Ella no lo creía, hace 2 semanas que despertó en una cama de hospital, con un fuerte dolor de cabeza, sin menoria y... embarazada. No sabía cómo, cuándo o con quién concibió al bebé, pero ya lo amaba. Tenía 8 semanas-según el doctor-y deseaba con todo su corazón tener a su bebé en los brazos. Se imaginaba a un niño caminando a su alrededor, diciéndole mamá, o a una niña de ojos azules y hermosa sonrisa. Ese pensamiento la reconfortó. Posó sus manos en su aún plano vientre y murmurró calidamente
—No importa que no recuerde mi nombre o el de tu papá, siempre te amaré.— Una enfermera entró en la habitación emocionada.
—Señorita Brief.—La joven se extrañó, nunca la habían llamado así. ¿A caso Brief era su nombre? Miró a la chica que la observaba con una luminosa sonrisa.
—Hay alguien que quiere verla.— Antes de que pudiera preguntar quién era, una joven morena que parecía de su edad entró hecha un bólido y la abrazó con tanta fuerza que temió le partiera los huesos.
—Bulma, gracias a Dios que estás bien, pensé estabas muerta.—Sollozó la muchacha. Bulma se quedó rígida en su brazos y Milk se apartó.
—¿La conozco?— Preguntó la peliazul.
"Dios, pensó Milk, no era mentira, su amiga tenía amnesia" Recordó lo que le dijo el doctor.
—Escuche con atención señorita Ryan, su amiga tiene amnesia global. No recuerda nada de su vida. Por favor sea prudente y evite darle información que pueda perturbala.
—Oh... lo siento— se le cortaban las parabras al ver a su probre amiga así—. sé que tu memoria está un poco confusa. Soy Milk Ryan, tu amiga y ambas vivimos juntas. ¿Estás lista para regresar a casa?
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Así que se llamaba Bulma Brief, hija única del Banquero Hakase Brief y de la cantante Panchy Brief. Por lo visto quedó huerfana cuando tenía 8 años y estuvo en varias casas de acogida hasta que cumplió los 18 y se fue a vivir con mejor su mejor amiga. Su prometido murió hace 2 meses... Vegeta arqueó las sejas, ¿por qué razón acudieron a la inseminación? Había una foto de ellos juntos, estaban sentados en una banca de algún parque de Sídney, él le rodeaba la cintura con las manos y ella tenía las suyas en su cuello. No supo porqué ese hecho le molestó, más no quiso darle importancia. En otra foto salía ella sola. Sonreaía con coquetería a la cámara.
Bulma Brief era una mujer hermosa de 20 años. Tenía ojos azules y curiosamente su cabello era del mismo tono. En ese momento tomó una decisión esperando hacer lo correcto. Alzando el auricular marcó el número directo para comunicarse con su asistente.
—Prepara el avión para Sídney ahora mismo.—Ordenó con urgencia.
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—Por Dios Bulma, quédate en ese sofá, yo me encargaré de todo. El doctor dijo estrictamente que debías descansar.—Milk resopló por enesima vez. Su amiga perdió los recuerdos pero no sus osbtinación. ¿Es que no podía recostarse y ver la TV. mientras ella hacía la comida? En ese momento sonó el timbre, cuando se disponía a abrir la puerta Bulma dió un saltó.
—Voy yo.—Corrió a la puerta principal y la abrió pensando que sería un vendedor, pero en lugar de encontrarse con una persona llevando un maletín lleno de artículos para vender se encontró con alguien que jamás había visto. Era un hombre de ojos y pelo negro, tenía un extraño peinado, lo traía en forma de flama. La estudió con insolencia posando su mirada oscura por demasiado tiempo en el escote de Bulma, quien se ruburizó en intentó cubrirse. Alzó la mirada y el arqueó una seja. Con una irónica sonrisa el extraño dijo:
—Hola. ¿No me vas a invitar a pasar? A Bulma la voz de ese sujeto le causó un escalofrío que recorrió su cuerpo entero, tenía una voz fuerte y varoníl. La joven habló tratando de parecer indiferente.
—¿A caso debo hacerlo?
—Bulma quién es?—Preguntó Milk preocupada al notar que no regresaba al salón. Fue hasta la puerta y vió a su amiga hablando con un extraño-un extraño muy guapo—. ¿Quién es usted?
—Soy Vegeta Ouji. Quiero hablar con la señorita pero se niega.—Milk se mordió el labio inferior. Tal vez ese hombre era algún conocido de Bulma y ella no lo recordaba.
—¿Puedo hablar primero con usted?—Vegeta frunció el ceño—. Por favor.—Pidió ella.
—Bien, pero le advierto que no tengo mucho tiempo.—Milk asintió.
—Bulma, ¿podrías prepar café para el señor Ouji? Ésta asintió con la cabeza y Milk lo condujo hasta el salón. Vegeta estudió la casa. No era grande pero sí acogedora. Tenía muebles de estilo gregoriano, una amplio salón-grande para la pequeña casa-paredes pintadas en tonos pasteles y... olía a hogar. Todas las paredes estaban rodeadas de fotos, Bulma patinando, bailando, comiendo helado con su amiga y novio. La irritante mujer habló en ese momento interrumpiendo su observación.
—Seré directa— se aclaró la garganta —. mi amiga sufrió un golpe en la cabeza que le ocacionó perdida completa de la memoria... ¿Es usted algún conocido de ella?
¿No recordaba nada? Así que no sabía porqué se inseminó. Ese hecho jugaba a su favor-al menos eso creía-sus abogados le dijeron que debía ser inteligente dadas las circunstancias, Brief había decidido ser madre no vender su vientre, suspiró con cansancio. Tenía que pensar una respuesta con rapidez si quería ganar ventaja con la información obtenida.
Bulma entró en el salón con una bandeja, Vegeta entró en acción, se acercó a ella, colocó el café en la mesita auxiliar e hizo algo que explicaría mejor que con palabras su visita.
Tomó a Bulma de la cabeza y la besó apasionadamente. Su boca era suave, dulce y sensual. Bulma se resistió al príncipio, pero el calor subió por su cuerpo haciendo imposible no responder al los impetusos labios de Vegeta. Él la sometió con leves caricias de su boca, cuando sintió su rendición, sonrió internamente y continuó besándola. De pronto Vegeta se vió invadido por la excitación y empezó a recorrer el cuerpo de la joven con hambre. Deseó subir su vestido, arrancar su ropa interior y...
—¿Qué cree que está haciendo?—Exclamó indignada Milk. Vegeta abrió los ojos y se apartó de la fuente de su descontrol con brusquedad, ésta se tambaleó
—Lo siento—murmuró—. He perdido el control.— Por Dios, casi había tomado a una desconocida en el salón de su casa ¡y en público!. Bulma seguía aturdida por el beso mientras Milk exigía explicaciones.
—Dígame ahora mismo quién es usted y qué quiere con mi amiga.—Vegeta rodeó a Bulma de la cintura y la atrajo hacia sí.
—Soy su prometido. Y vengo a recupar lo que es mío.—Afirmó con arrogancia.
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Gracias por leer mi primer Fanfic. Disculpen los errores cometidos.
