N/A: Tengo un plan con el pueblo mapuche, asi que dejen de preocuparse por ello! Segundo, gracias por sus reviews! Tercero, este capi me hizo llorar T^T. Se me hizo muy dificil escribir la actitud de Antonio en este capi, no queria hacerlo muy OOC pero tambien la situacion lo requeria, por lo menos un poco. Todas las traducciones fueron hechas por un traductor online, asi que hay potenciales errores. Gomen.
APH Latino
La Caída De Los Imperios
Gran Imperio Azteca
Cuando los dos Méxicos llegaron al Recinto del Templo Mayor se sorprendieron con lo que vieron. Casi todo estaba destruido, los edificios fueron saqueados y la gente desesperada corría por todos lados, gritando por ayuda, rogándole a los dioses, y muchos apuntaban hacia el templo de Huitzilopochtli, el dios de la guerra, ubicado en la cima del Templo Mayor.
Por lo que se entendía de los gritos fue que el Gran Imperio Azteca, Ēxcān Tlahtolōyān, había entrado en el templo, seguido de un hombre blanco, de cabellos castaños y ojos verdes. De esto ya dos horas, y que muchos soldados blancos, al cabo de la primera hora, entraron a los edificios, y empezaron a sacar las joyas y el oro de los nobles.
México del Norte se encamino hacia el Templo Mayor, subió los escalones de tres en tres, con México del Sur en sus talones. Los dos temían lo peor. En cuanto pusieron un pie en el templo dedicado a Huitzilopochtli, Antonio salía con una cara indescifrable, se agacho y abrazo a los niños antes de decirles
-Lo siento muchísimo, intente parar a Cortes, pero no me hizo caso, tu abuelo, esta herido de gravedad, lo siento… -murmuro España antes de sentarse en la escalinata. México del Norte entro rápidamente, mientras que México del Sur se tomo su tiempo.
-¡TATA!- exclamaron los nenes, a España se le encogió el corazón. No creo que yo pueda sobrevivir los otros dos que quedan.
-Mis queridos ixiuitl (nieto) y siuaixiuitl (nieta), acérquense.- Dijo Tlahtolōyān parándose con cuidado, una herida en su costado le dificultaba el moverse.- Siento que todo terminara así, pero España tendrá que cuidar de ustedes…
-¿Qué hay de Chiich?-Pregunto México del Sur atemorizada.
-Ya sabes cómo es ella, le lo predijo, por eso me dio esto hace unos años, para los dos- dijo Tlahtolōyān agarrando un collar de jade, que se lo dio a México del sur, y una daga de Obsidiana a México del Norte.- Maaya'ob y yo hemos decidido que se queden con España, los dioses nos dijeron, y solo les pedimos, que no se olviden de sus viejos-dijo antes de quitarse el gran penacho de Quetzal que traía y se lo puso a México del Norte, y saco unos aretes de oro y jade y se los entrego a México del Sur-Me temo que el otro penacho lo regalo Moctezuma.- comento Tlahtolōyān sonriendo antes de volverse serio- Solo quiero que recuerden que traen sangre guerrera, y sangre mística, el mundo está cambiando, pero no quiero que olviden sus raíces.
-Tata…
-Koli…
-Maaya'ob y yo los amamos, cuiden de nuestra gente… - Tlahtolōyān dijo antes de que suspirara y España entro al templo para sacar a los niños.- Antonio, has ganado justamente, y como guerrero, es mi deber…
-Entiendo-España interrumpió mirando al Imperio Azteca, como le recordaba al Imperio Romano, ambos guerreros, las únicas diferencias era la tez morena y los rasgos indígenas, pero la gran similitud es que nunca se rindieron hasta el final. Abuelo Roma* lo siento.- Te prometo cuidar a todos los países, los de Maaya'ob y los de Inqa también.
-Con eso me basta. Deja a este moribundo ofrecer sus penas a los dioses. Y por favor, no hagas sufrir mucho a Maaya'ob, ya que si yo soy guerrero, Maaya'ob es el doble, porque tiene el espíritu guerrero y los sentimientos femeninos, una grave combinación, si no lo sabré yo.- dijo Tlahtolōyān resignado.
-Como usted diga-dijo España antes de salir.
- Oh… Mexiko kuakualtsin iuan tlasojtli- canto Tlahtolōyān mirando a Huitzilopochtli pintado en la pared. (México lindo y querido)
Gran Imperio Maya
Guatemala, Belice, El Salvador y Honduras buscaban a su Chiich, fueron de pueblo en pueblo, de pirámide en pirámide, hasta el punto de decidir en entrar a Palenque, donde México del Sur usualmente vive cuando visita a su Chiich.
Cuando entraron a Palenque, en vez de ver la gente caminado o platicando, solo se encontraron con soldados nunca antes vistos, que les recordó a España. Dichos soldados los ignoraron y se dirigieron al palacio, pasando por varios patios, hasta parar en una cerca de uno de los edificios, al ver como Maaya'ob estaba sentada en el piso, su largo cabello esta suelto, en vez del tocado que usualmente tenia, mirando directamente a Venus, sus facciones indígenas resaltaban su belleza a la luz de la luna. Junto a ella estaba sentado Antonio.
-¡Están bien!-exclamo Maaya'ob- Escúchenme bien, tienen que irse con España, que aquí ya no es seguro.
-Pero… Chiich, tu…
- No se preocupen por mí, que yo me voy a k'uben tuláakal (encargar de todo). No olviden bul (todo) lo que les he enseñado. Tengan.-les dio a cada uno una daga de Obsidiana con las palabras alab óol (esperanza), oohel (saber), muuk' (poder), o chíin ho'ol (respeto). Luego los abrazo, les beso sus cabellos a cada uno justo cuando unos 4 soldados llegaron y los escoltaron fuera de Palenque, los montaron en unos caballos que partieron al barco donde México del norte y sur, Cuba, Haití, Republica Dominicana, Panamá, Costa Rica, Venezuela, Guyana Francesa, Nicaragua, Paraguay y Uruguay.
En cuanto se perdieron de vista España miro a Maaya'ob
-Lo siento… mis jefes…
-Solo, cuida de mis niños.-dijo Maaya'ob impotente, agarrando su lanza decorada con plumas de águila y dientes de jaguar.- si me disculpas, tengo que proteger a mi gente. Mis códices, mis tradiciones, yo no dejare que se pierdan. Habrás ganado esta batalla, al llevarte mis nietos, pero esto aun no se acaba.
Maaya'ob solo miro a España a los ojos, antes de alejarse, una solitaria lagrima rodando por su mejilla, agarrando el lugar donde usualmente se posaba el collar de jade con su mano izquierda, mientras que la derecha agarraba firmemente su lanza.
España suspiro, ¿Estoy haciendo lo correcto, Abuelo Roma?, una mano voló a su cabellera despeinándose inconscientemente.
Gran Imperio Inca
Cuando Antonio llego a Cuzco –a duras penas- se fijo en la gran diferencia entre Mesoamérica –con sus selvas tropicales- y los Andes.
Observo con detenimiento a los pequeños países y al Imperio Inca, esperando poder platicar con el último sin la presencia de los primeros.
Sin saberlo, el mismo Imperio Inca apareció enfrente de él. Cabello negro, ojos color carbón, tez morena, lo miraban amenazantemente. Traía una vincha de oro, con unas exóticas plumas, y dos borlas a los costados, rozándole las sienes. Estos imperios al parecer les gustan las plumas… Antonio se fijo en las vestimentas. El vestía la más fina, con adornas de oro en las orejas, una "yacolla" o camisa de lana de vicuña, un manto encima de de dicha camisa con bordados muy coloridos y decoraciones en oro. Agarraba una gran hacha de piedra.
-¿A sí que tu eres el conquistador utrikuq (codicioso) que ha atacado a Tlahtolōyān y a Maaya'ob?-Pregunto Inqa cuidadosamente.
-¿Cómo te enteraste?-pregunto España
-Tengo comercios entre mi pueblo y el de Tlahtolōyān. Ellos me pasan noticias de Maaya'ob.- Explico Inqa, notando por el rabillo del ojo como Ecuador, Chile, Argentina, Bolivia, Colombia y Perú se acercaban. –Willka (nieto(a), no sé el plural), retírense.
-Pero…
-Nada de peros. –Los países se alejaron y se escondieron cerca del primer edificio que encontraron cerca.- ¿Qué quieres?
-Yo solo sigo órdenes de mis jefes-murmuro España apenado-Están buscando establecerse en la región… y… y…
-Y vienes a conquistarnos-Inqa terminó su frase, España se ruborizo apenado, mientras que Inqa sonrió- Eres tan poderoso pero tan inocente a la vez… tienes sangre guerrera… ¿por parte de un abuelo quizá? Te falta mucho por aprender. Achka, (mucho) yo diría, pero aprenderás. Te llevaría con mi jefe, pero todavía estamos en proceso de elegir al nuevo emperador, y me contaron cómo le fue a Tlahtolōyān, así que si fuera tú me andaría con cuidado.
-Yo…
-Maaya'ob nos paso la noticia, no tenemos de otra, ¿verdad?-pregunto Inqa retóricamente.- A mis nietos ya les di todo le que les pude haber dado. Tanto materialmente como en educación. Solo déjame despedirme de ellos
España asintió antes de alejarse a inspeccionar un edificio, antes de fijarse en el panorama de los Andes.
-Awkillu…- exclamo Argentina al ver a Inqa pararse enfrente de ellos
-Quiero que vayan por sus cosas que tendrán que ashukuy (mudarse) con España, es por su bien-dijo Inqa agachándose para ponerse al nivel de sus nietos, quienes solo lo vieron con ojos llorosos. El abrazo rápidamente a cada uno de sus nietos- Los amo. No se olviden de su Awkish Awkillu (viejo abuelo).
De la nada llego España y puso a Perú en los hombros, cargo a Colombia y a Ecuador, le agarro la mano a Argentina, a quien Chile le agarro la mano, y en su mano izquierda, España traía a Bolivia.
-Estaremos esperando a tu ejercito.-exclamo Inqa en cuanto España se volteo.
-No lo dudo-dijo España serio, regresando el penoso camino que había emprendido hace unos días.
Cuando llegaron a la costa, los niños se sorprendieron al ver el barco. España los subió al barco, y los llevo a un cuarto. Dentro del cuarto, el resto de los países latinoamericanos estaban sentados. España bajo a los países sudamericanos que traía y los sentó en las camas que había por toda la estancia. México del Sur tenía un montón de cebollas y una tabla de picar con un cuchillo encima.
-Bueno, los llevare a mi casa, tendré que darles nombres humanos, el mío es Antonio Fernández Carriedo, y de hoy en adelante seré su padre.
-Para tu caballería, ¿no se supone que España es un nombre femenino? En ese caso serias Madre España ¿verdad?-dijo Venezuela alzando una ceja.
-Vale, eso es cierto. ¿Qué tal si soy su Papi-mami? Enfrente de Romano me dicen papi, pero cuando no me dicen mami ¿les parece?
-como sea-murmuraron muchos países.
-¡Prosigamos!-exclamo Antonio sonriente sacando tinta y papel. – Argentina, de ahora en adelante serás Martin Hernández. Belice, ahora eres Benjamín Sparraw. Bolivia, eres Julio Paz. Uruguay, serás Sebastián Artigas. México del Norte, serás Juan Pedro Sánchez mientras que México del Sur será Itzel Sánchez.-Garabateo Antonio en el pergamino con una cara soñadora, los países con nuevos nombres se veían mas o menos felices, mientras que los que no tenían estaban curiosos por saber su nuevo nombre.
Al final este fue el resto de los nombres:
José Manuel González Rodríguez (Chile)
Catalina Gómez (Colombia)
Fernanda Vásquez de Coronado (Costa Rica)
Gregorio Duarte (República Dominicana)
Francisco Burgos (Ecuador)
Efraín de la Vega (Guatemala)
Luis Ángel Morazán del Valle (Honduras)
Ana María Bolívar (Venezuela)
René Agi (Haití)
Abel Montufar (Guayana Francesa)
Salvador Alvarado (El Salvador)
Miguel Cáceres (Perú)
Carlos Benítez (Paraguay)
Jorge Nuñez del León (Cuba)
-Ahora, tendré que darles ropas nuevas.-dijo Antonio mirando las batas blancas de manta.- No sé si confeccionarles unos, o dejar que ustedes lo hagan… Creo que dejare que ustedes los hagan, pero sigan estos patrones-dijo sacando unas pinturas con ropas de la época, tanto para hombre como para mujer- Es la moda en mi casa.
-Itzel… ¿Por qué tienes cebollas?-pregunto Catalina.
-Es que se porto mal-explico Fernanda, mientras que Ana María asintió.
Itzel solo se paro, salió del cuarto, regreso cargando una cubeta con agua y otra vacía. Se sentó y empezó a remojar cebollas.
-Itzel podrá coser sus nuevas ropas después de que termine con las cebollas.-comento Antonio- yo me iré a mi cuarto, tengo que redactar algunas cartas.
En cuanto salió todo estuvo callado, solo veían las telas que había en una de las camas, y el único ruido que había era el de las cebollas al caer en el agua, cuando Itzel las pelaba dentro del agua y las empezó a picar.
Uno a uno los países empezaron a llorar, unos por su(s) abuelo(s), por lo que podría pasarles, por que desconocían, por la cebolla.
Manuel miraba como el continente americano desaparecía en el horizonte, llorando quedamente, el estaba parado a un lado de Itzel, ya que la ventana estaba ahí.
-¡Itzel! Deja de picar cebollas-exclamo de repente Martin- ¿No ves que Manuel está llorando?- dijo abrazando a Manu.
-No puedo, ya oíste a mami- dijo Itzel, picando una cebolla rápidamente- Si quieres aléjalo de la cebolla y no me molestes. Que quiero terminar esto pronto. Aparte, casi nadie conoce de costura. ¿Quién crees que tendrá que confeccionar la ropa?-pregunto Itzel sarcásticamente, secándose las lagrimas por la cebolla. Detrás de ella, sentadas en la cama Catalina, Fernanda y Ana María asintieron, las tres tenían el set de costura a su lado y estaban cosiendo con cuidado por el vaivén del barco.
Martin no dijo nada pero jalo a Manu hacia una de las camas y lo sentó. Pedro se movió para sentarse a un lado de Itzel y la empezó a ayudar a pelar las cebollas.
-¿Cómo crees que sea la casa de Antonio?-pregunto Carlos después de unos minutos de incomodo silencio.
-Algo que nunca hemos visto antes- comento Migue
-¿Cómo será ese Romano?-pregunto Julio
-Yo escuche en las cocinas que su nombre era Lovino, pero no me hagan mucho caso-dijo Itzel
-Y que él es de "Italia del Sur"-agrego Fernanda.
-Ya nos enteraremos luego.- dijo Gregorio mirando los patrones que estaban en su cama esparcidos.
Al final del viaje transatlántico, cada uno vestía lo que ahora podría ser considerado los trajes regionales de cada país. Nadie en la tripulación visito a los Latinoamericanos con la única excepción de Antonio, pero nadie pudo descifrar la verdadera personalidad del español.
-Bueno, mañana desembarcaremos y los llevare a mi casa. Hemos decidido que se quedaran en España hasta que sean lo suficientemente grandes para devolverlos a sus casas, por ahora los virreyes se encargaran de cada una de sus casas. ¿Qué les parece?
Todos miraron a Antonio serios. Empezaron a empacar sus pocas posesiones, nadie dijo nada. Antonio los miro incrédulos, no podía entender porque eran tan fríos con él. Quizá el viaje no les sentó bien. Quizá extrañan a sus abuelos.
Cuando llegaron al puerto, todos los humanos bajaron, mientras que Antonio ayudaba con las maletas de las latinoamericanas. Subieron las maletas al carruaje rápidamente y subió a los chibipaises rápidamente. Obviamente, se pelearon con los asientos en la ventana, pero no duro mucho porque Antonio les empezó a describir el paisaje a todos, sobre las pasturas, la gente, las corridas de toros, del toro que tenia-muy amigable, llamado Torito a falta de mejor nombre-, de sus nuevos tíos y tías, -Tener cuidado con Tío Francia, Tía Ita es encantador, Tía Portugal es buena gente y le encantan los niños, Tío Grecia era flojo, pero contaba buenas fabulas y mitos-, de sus nuevos jefes y sobre todo, de sus nuevo mami-papi, Italia del Sur.
-¿Entonces, el tipo che llamado Romano es nuestra madre?-pregunto Martin por quinta vez
-Sí.
-Pero dijiste que te llamáramos mami- prosiguió con la discusión Carlos.
-Solo cuando Romano no esta
-O séase casi nunca-dijo Efraín alzando una ceja.
-Es difícil argumentar con veintitrés niños a la vez-murmuro España.- ¿quieren un tomate?
-Espera-dijo Pedro- ¿Cómo lo conseguiste? Digo, ¿Cuántas veces has estado en América?
-Pfff. Muchas, pero esta es la primera en la que me encuentro con sendos chiquitines como ustedes. Solo espero que Romano no se enoje, y que quepamos todos en mi casa.
Ni bien dijo eso y el carruaje paro y el conductor tocara la ventana del lado de España.
-Ya llegamos a Madrid, Don Antonio-dijo el conductor- ¿Qué desea hacer?
-Creo que sería mejor que nos lleves a casa-dijo Antonio con una sonrisa.
-Pero, los reyes…
-Creo que entenderán.-dijo Antonio sonriente- Aparte, creo que tendremos visitas más al rato. Y conociendo a Romano, no limpio nada… de nuevo.
-¿A qué se refiere con "visitas"?- pregunto Catalina.
-Ya lo verán.
*Abuelo Roma: creo que es demasiado obvio, pero de todos modos pondré la nota XD Yo creo q todos los países latinos en Europa (y por ende, gracias a España, Portugal y Francia, los países latinoamericanos también) son los nietos (o bisnietos en el caso de latinoamerica) de Abuelo Roma (los Italias no se lo pueden acaparar XD) Dejando la nota feliz a un lado, me dolió escribir este capítulo, me encariñé con los Imperios, sobretodo el Azteca (inchi patriotismo salió a flote ¬.¬)
