Nuevamente en un arrebato madrugador, esta niña hizo que me sentara a escribir… si quieren enviar tomatazos, ojalá no muy maduros para la ensalada de mi familia… es bueno para el ahorro en comestibles…
Mis agradecimientos a: Tildita (Es tu historia, ojalá la disfrutes), Jos Black, Ginna Isabella Riddle, Fionita, Ember y Mad… ¡Abrazotes para todas!
Disclaimer: Luna Lovegood no es mía, pero la invité a participar de mi fic... como también uno que otro personaje de la Rowling...
Advertencia: Hay exceso de puntos, comas y palabras rimbombantes… si Ud. es alérgico a ese tipo de errores… se le solicita que deje la lectura hasta este punto… no descuide su salud.
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Capítulo 2: De puertas coloridas o ... a portazos se aprende...
Es mi primer día de trabajo y me duelen los pies a más no poder. Como tengo 15 años no puedo aparecerme, así que caminaré por todo el sector en que me toca venta.
El Señor Clayton me entregó ayer una caja pequeña, que contiene un stock con ejemplares de toda la colección de "Viajes Literarios". A un toque de varita ésta se abre y despliega el catálogo, donde el cliente puede pedir lo que quiera, luego paga y el servicio está completo. Mis traslados están coordinados entre mi padre y el Jefe, no preocupándome por mi seguridad entre el trabajo y la zona asignada del día. Cada día sería diferente, cualquier parte de la Inglaterra Mágica, es sencillamente perfecto… ¡Luna Lovegood Viajera Literaria!
Cuando salí de la tienda, para tomar el traslador con mi padre, sentía que tenía el estómago lleno de Raffles, esas pequeñas criaturas aladas que siempre andan por millones en los bosques. Imagínense la sensación de esos vuelos en tan apretado espacio… uy… si tuve que respirar varias veces, comenzar es difícil dicen… pero no imposible digo yo.
Tuve que abandonar mis aretes de rábano y cambiarlos por unas perlas que el mismo Señor Clayton me prestó, no piensen mal... son de su esposa, quien gentilmente los cedió por unos días. Quería que demostrara más seriedad, pero no creo que la madurez se vea por un par de aretes, entonces varias de las que me esconden mis cosas en Hogwarts serían un ejemplo de sabiduría, a juzgar por la cantidad de perlas que ocupan. Habrá que obedecer al Jefe, aunque para mí sea un detalle sin sentido. Además tuve que guardar mi varita en el bolsillo, porque podría causar mala impresión si la usaba en mi oreja… eso sí lo acepto… es que es divertido desafiarme a ver cuanto tiempo demora en caerse, para lo cual ya empleo trucos bastante ingeniosos no-mágicos para que eso no suceda en horas. Son pequeños sacrificios a cambio de un poco de acción en el mundo real, fuera de casa y Hogwarts.
Papá me dejó en el sector asignado del día, debiendo regresar a las 6 al lugar donde había llegado en la mañana para ir a casa. Era una zona residencial con bellas y coloridas casas de un piso, pareciendo que recorría un arcoíris ordenado en forma de calles, con tonos desde el más intenso rojo a un deslavado blanco. Tan nerviosa iba que cuando llegué a mi primera casa, fui recibida con una cara de espanto y un posterior portazo… ¿por qué? estaba hecha un tomate y al tratar de mostrar el catálogo creo que murmuré algo y en vez de salir el catálogo… inmediatamente salió una nube negra con la imagen de un dementor. Sí, tal cual, es que olvidé que cada uno de los libros del catálogo viene con una imagen que se muestra previo a un resumen… y en ese caso… ejem… activé el segundo libro del catálogo: "Dementores en París", una novela de terror que provocó el espanto de mi primer posible cliente.
Me senté al borde de la acera, luego de llamar nuevamente a la puerta para disculparme ante el pobre anciano que me había recibido, y pensé en respirar profundo antes de seguir mi camino, agradeciendo a Merlín que el pobre no me acusara a las autoridades por asustarlo. No podía vencerme una malvada plaga de Raffles estomacales, para eso era lo suficientemente inteligente como para poder realizar una venta.
¡Ese sombrero no se había equivocado cuando me envió a Ravenclaw!
Armé un discurso y nuevamente comencé mi trabajo, esta vez aparentando la mayor calma y seguridad. Pasaron unas dos horas antes de nuevamente sentarme en la acera… por más que ofrecía mi mercancía, parecía que a nadie le importaba lo que llevaba y en más de una ocasión tuve que evitar una fractura nasal, provocada por portazos a la misma velocidad que una Snitch en medio de un juego.
No pude dejar de preguntarme… ¿Cuándo cierran la puerta de golpe se produce algún tipo de satisfacción? A juzgar por los estilos de portazos, parece que sí. Mientras con más impulso se realice, el cuerpo se estira y provoca una sensación de relajo, tal cual la que dejan los Plims, que entran en los sueños de los tristes, estimulando el descanso del cuerpo. Pero me parece raro, porque en ese caso todo el mundo andaría dando portazos, y sería un dolor de cabeza vivir en una casa en que todo el mundo, a causa de la tensión se pusiera a cerrar con violencia cada puerta de la casa.
Quizás cada lanzamiento de esas coloridas puertas, debe deberse a mostrar cual es el rechazo que se tiene a mi visita. Mientras más formidable, me parece que es más fuerte el rechazo y eso yo no lo quiero… cada puerta que me parecía hermosa por su color y los detalles propios del dueño del lugar, se convertían en algo triste cuando los veía casi a centímetros de mi cara, en ese movimiento de golpe.
Hoy no volveré a casa sin vender, ya verán… apenas son las 12 del día. Aunque termine comiendo un par de muffins, esos que siempre escondo en mi bolso, y como que mi nombre es Luna haré algo al respecto. Es insólito que ni siquiera me den una oportunidad, porque si lo hicieran se darían cuenta de lo entretenido que son lo libros que tengo que vender.
Ayer por la noche, cuando me llevé la caja a mi casa, para entrenar el hechizo de apertura y exhibición, pude hojear algunos y realmente eran preciosos. ¡Se están perdiendo de mucho! y realmente no sé como hacer para motivarlos… esto ya no es una forma de salir al mundo real… esto se ha convertido en un desafío…
Aunque se diga que soy una despistada y siempre me molesten por mi vestuario, yo sí que tengo un potencial del porte de Hogwarts. No me gusta eso de los juicios en base a las apariencias. Como dije, si las capacidades se midieran así, creo que muchos personajes destacados jamás podrían haber tenido su oportunidad. Aunque es la venta de libros y no un cupo para la Academia de Aurores, es una pequeña muestra de cómo romper los prejuicios y convocar al entendimiento.
Ya van a ver… he perdido una pequeña batalla, pero no la guerra y a las seis de la tarde vence el plazo…
¡Aunque sea un libro!
Es el primer paso para convertirme en una vendedora excepcional y tengo como hacerlo… ¡manos a la obra!
Esta historia continuará…
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¿Luna en plan de guerra? ¿Qué se le ocurrirá ahora?
Esperemos que no aparezca con un Zoológico Mágico
Le tengo fe a la pequeña bruja
¡Saludos y Nos vemos!
