Después de haber llorado durante horas, Alicia salió decidida de su escondite. Caminó por las callejuelas de la ciudad, escondiéndose entre las sombras para evitar ser vista. Siguió avanzando a través de las lápidas del cementerio mientras trataba de recordar el camino de vuelta, pero entonces la chica dio un paso fuera del camino y su pie quedó atrapado en una trampa que la dejó colgada boca abajo. Alicia chilló por el susto y comenzó a retorcerse para salir de allí, pero en lugar de liberarse, sus gritos y movimientos la atraparon más y atrajeron a los creadores de la trampa.

La chica los escuchó llegar, riendo y cantando en algún idioma extraño. Eran tres niños: una chica y dos chicos que llevaban puestos diferentes disfraces. Uno de los niños se acercó a ella comiendo una piruleta y soltó la trampa sin ningún cuidado, y antes de que Alicia pudiera levantarse, sus compañeros de abalanzaron sobre ella y la arrojaron maniatada a su vehículo: una gran bañera andante. El objeto se balanceaba inestablemente con cada paso, mientras los tres niños, sentados en su borde se reían y burlaban de ella en aquel idioma extraño.

Cuando la bañera se paró y Alicia pudo incorporarse los tres monstruitos la alzaron en volandas, y entre risas y empujones la metieron en una gran jaula y la alzaron hasta lo que parecía una casa. En su interior la recibió un hombre, un hombre alto y pálido, con el pelo oscuro y rizoso perfectamente despeinado; pero al fin y al cabo, un hombre.

-Buenos días.-la saludó él con la voz de alguien que no hablara desde hacía mucho tiempo, después se dirigió a los tres niños, que habían subido tras de Alicia, los niños asintieron y después de decirle a la rubia algo que no entendió, desaparecieron de nuevo por la puerta.

-Estos niños...-susurró divertido el hombre.

-¿Son sus hijos?-preguntó temerosa Alicia.

El hombre clavó sus pequeños ojos en la chica y sonrió mientras negaba con la cabeza, luego se acercó a ella y la quitó las ataduras antes de ofrecerla sentarse junto a él en la mesa.

-¿Y qué valiente muchacha es la que ha entrado a la ciudad de los monstruos?

-Soy Alicia Kingsleigh, y vengo de Londres.-respondió ella con la sensación de estar haciendo el estúpido; dudaba mucho de que aquel hombre conociera Inglaterra.

-Londres...-repitió el pelinegro sorprendiendo a la chica mientras andaba hacia la cocina.- Siempre he querido ir allí...

El hombre abrió uno de los armarios y sacó un par de tazas antes de empezar a preparar un té.

-Y dime Alicia. ¿Qué te trae por aquí?

-Iba hacia Wonderland y me equivoqué de puerta.

-¿Te equivocaste?- preguntó levantando una ceja y entregándola una taza.- No puedes llegar aquí "por error" muchacha, para entrar en Halloween Town hay que abrir la puerta, y hazme caso chica, no es tan sencillo. Yo tardé casi treinta años en lograrlo.

-¿Y puedo preguntar quién eres tú?

-Claro que puedes. Es más, te recomiendo que lo hagas, porque yo soy Timothy Walter Burton, el primer y único humano que habita Halloween Town. Aunque los chicos me llaman tío Tim.-añadió con una media sonrisa.

Bueno, la idea se me ocurrió mientras veía Alice in Wonderland de Tim Burton y pensé: ¿Hey, y esas puertas? Luego recordé la película de Nightmare Before Christmas y bueno, las cosas fueron surgiendo solas.

Después pensé en que muy posiblemente Alicia huyera de los monstruos y se me ocurrió que quien mejor para ayudarla en ese extraño mundo que su propio creador.

Ya saben, comenten. Porque un fanfic con comentarios es un fanfic feliz.