-De acuerdo.-Murmuro.-Si quiere guerra, guerra tendrá. No sabe donde se ha metido.
Y vaya guerra. Kai había inundado la sala de meditación (Nadie sabia como), hizo novillos, se negó a cumplir ordenes directamente… Y lo único que consiguió fueron mas miradas de compasión y unas cuantas horas extra de meditación.
-Kai, levantate.-La voz de Jinora lo saco de sus pensamientos. Sin hacerle caso, se puso cómodo y trato de dormir. Pero su amiga tenia otros planes. Abriendo la puerta de golpe, grito.- ¡Que te levantes, llegaras tarde al desayuno!
-No tengo hambre.-Gruño el ojiverde.-Dejame dormir, no pienso levantarme.
-Sabes que no puedes hacer eso, papa dijo que vendrías a Ciudad República con nosotros.
-¡Y yo he dicho que no quiero! ¡Dile a tu padre que se vaya a la mierda!
Jinora no le hizo caso, en su lugar, se sentó en la cama y trato de convencerlo.-Venga, sera divertido. Gran Gran dice que convencerá a papa para dejarnos explorar a gusto.
-No me interesa.
-¿Que esta pasando aquí?-Pregunto Tenzin entrando en la habitación para asegurarse de que no pasaba nada "indecente"- ¿Porque estáis solos y en la cama?
-Papa, por favor. La puerta estaba abierta, estamos vestidos y yo solo estoy sentada, por encima de las sabanas .- Explico la chica mientras trataba de ocultar su sonrojo.
-A parte de eso, Maestro-Intervino Kai.- te prometo que cuando me la lleve a la cama sera en un lugar mas privado y romántico.- Finalizo la frase con un guiño y una sonrisa seductora para Jinora, notando como su ego crecía al verla roja.
-Tu, maldito…-Gruño el hijo del Avatar.-Haré como que no dijiste eso. Ahora vístete y ve a desayunar. Nos iremos en 2 horas y no acepto un no por respuesta. Jinora, ve delante de mi.
Cuando se fueron, el ojiverde se levanto y se vistió. Quiza su amiga tenia razón y no era tan malo, solo tenia que ignorar a todos mientras eran felices con sus madres. Total, lo había hecho toda su vida prácticamente.
Cuando llego al comedor, se sentó en su sitio de siempre junto a Jinora. Se concentro en su desayuno y en la conversación que la ojimarrón había comenzado, en un intento de ignorar a los demás. Ni siquiera noto cuando Pema se les acerco.
-Kai, si quieres ganarte a Tenzin no deberías hacer ese tipo de comentarios.-Dijo, ganándose una queja de Jinora por sacar el tema.-Aunque me alegra ver que la trataras bien.-Finalizo con un guiño y una sonrisa burlona.
-¡Mama!-Se indigno su hija, empezando a quejarse. Pero no pudo seguir hablando porque Cheng se acerco a la mesa.
Cheng era uno de los nuevos nómadas aire, tenia un pelo rubio bien peinado, ojos casi negros, 15 años,(Aquí Kai tiene 14 y Jinora 13) y todos en el templo sabían que el y Kai se llevaban mal, aunque no se sabia bien porque. Algunos decían que Kai le había robado hacia tiempo, otros murmuraban que era porque el mayor no soportaba que al ojiverde se le diera mejor el aire control. Pero la opinión mas aceptada era que a Cheng le gustaba Jinora, pero Kai estaba en medio al ser el mejor amigo de esta y pasar todo el día con ella.
-¿Estas emocionado por ver a tu madre Kai? Ah, perdón, que no tienes.-Espeto con burla, sin importarle que Pema estuviera delante, ya que la consideraba inferior por ser "una simple acolita".-No me extraña, si yo tuviera un hijo como tu también lo abandonaría.
La tensión podía palparse. Incluso los amigos del ojinegro sabían que se había pasado.
-Repite eso.-Dejo Kai en tono amenazante mientras se levantaba.
-¿Quien te crees que eres? Solo eres un huerfanito que le dio pena al Maestro Tenzin, no se porque Jinora pierde el tiempo contigo. Seguro que tus padres te tiraron delante de un orfanato cuando naciste. O quizá tu madre era una prostituta y te abandono por ser un estorbo.
-¡Yo te mato!-Grito Kai pegandole un puñetazo que el mayor correspondió. De pronto un chorro de agua los separo.
-¡¿Que esta pasando aquí?!-Grito Katara, mientras los observaba. Había llegado hace un par de días para celebrar esa jornada especial con su familia. Observo a ambos luchadores. En solo tres minutos de pelea, Cheng tenia un ojo morado, la nariz rota y le faltaba un diente; mientras que Kai solo tenia un corte en el labio.-¿Y bien?
-¡Cheng se metió con Kai por ser huérfano!¡Le dijo cosas malas!-Grito Meelo, mientras Ikki lo corroboraba.
-¡¿Que?!-Bramo Tenzin entrando en la estancia.-¿Es eso cierto?
Cheng trato de poner excusas, pero la mirada de Katara le hizo cambiar de opinión.
-Si tus padres vivieran en Ciudad República te quitaría el día libre. Pero ya que viven en la Nación del Fuego, permitiré que te vean, no sin antes hablar con ellos. Estoy muy decepcionado. Ahora ir todos a prepararos para partir, vuestras familias llegaran en una hora.
Todos le hicieron caso inmediatamente, incluido Cheng. Kai trato de irse, pero un chorro de agua lo llevo hasta Katara.
-Deja que te cure ese corte.-Una vez hecho, la maestra agua sonrió.-Peleas bien. Pero recuerda hacerlo del lado correcto. Lo importante no es la sangre, sino el corazón. Como lo hizo Zuko en la guerra.
Kai asintió y se fue.
-¿A que vino eso, mama?-Pregunto Tenzin.
-Oh, nada cariño, solo pensé que debía saberlo.
