-¿Por qué?- fue la siguiente pregunta de Mya cuando la impidió el paso hacia aquella sala, pues quería hablar a solas con ella antes de dejarla pasar.- ¿Qué ocultas?- la preguntó, era difícil ocultarle algo a la menor, pero no la respondió, tan solo agarró su mano para introducirla dentro, creyendo que iba a correr hacia la cristalera de la celda, sin embargo, se quedó de pie, mirándole a la vez que las lágrimas empezaban a resbalar por sus mejillas.

La vio avanzar lentamente hasta la cristalera, desde donde su hermano la observaba curioso, como si tampoco se esperase ese tipo de reacción por parte de la menor, quien terminó situando su mano en el cristal mientras intentaba controlar sus lágrimas, esperando a que Mon-el situase la suya al otro lado antes de girarse.

-¿Puedo pasar?- la pregunta fue susurrada, pero lo suficientemente clara y, por un momento, fue a negárselo, pero no pudo, no a Mya, no en esos momentos, por lo que se acercó a abrir la puerta, a permitirla pasar.

Ninguno de los dos tuvieron tiempo de reaccionar, pues la menor se abrazó a su hermano entre sollozos, haciendo así, que Mon-el intentase calmarla, pero no era algo posible en estos momentos, ya que únicamente se calmó cuando las lágrimas dieron paso al cansancio, viéndola apoyar la cabeza sobre el pecho de su hermano, quien la agarró con fuerza cuando la sintió desvanecerse, y, la verdad, es que la menor llevaba noches sin dormir, era normal que cayese rendida por agotamiento.

-Se ha dormido- le escuchó susurrar sin apartar la mirada de ella.

-Lleva noches sin dormir, se siente a salvo, necesitaba descansar- le explicó.- Si me la llevo va a despertarse- apuntó observando como él se sentaba con ella en brazos en la cama, manteniéndola pegada a su pecho.

-¿Cómo ha llevado estos meses?- la preguntó acariciando la cara de la menor.

-Mal y, créeme, no quería decirla que estabas aquí, pero no puedo ocultárselo- le respondió agachando la cabeza.- Mon-el, no merece saber lo que has hecho, ni la razón por la que te encuentras aquí encerrado- le miró directamente a los ojos.- No quiero hacerla más daño y pienso impedir que tú puedas hacérselo- aseguró por mucho que la costase hacerlo.

Mon-el tan solo la miró durante unos segundos antes de dirigir esa mirada hacia su hermana acariciando su pelo, atreviéndose a besar su frente a la vez que las lágrimas se hacían presentes.

-Gracias por cuidarla- le escuchó susurrar.- Mya es lo único bueno que conservo de mi familia- comentó a lo que le miró sabiendo que era cierto, que esa niña era lo único bueno que él tenía de Daxam.

Sin embargo, la tranquilidad pronto se rompió ante la respiración agitada de la menor, quien había empezado a respirar con dificultades, lo que la alteró, pues sabía lo que eso significaba y era algo que a Mya no iba a gustarla, pero era lo que sucedía cuando se saltaba la medicación.

-¿Qué está pasando?- preguntó preocupado por el estado de su hermana pequeña.

-Necesito llevarla a la zona de enfermería- susurró intentando cogerla.- Hay que ponerla la medicación- habló cogiéndola.- Lo siento, volveré cuando sepa algo- le miró una última vez, observando su preocupación, antes de marcharse definitivamente.


Cuando Kara regresó era bien entrada la mañana, con una radiante sonrisa en su rostro a la vez que abría la puerta que les separaba a ambos. Sin embargo, no dio tiempo a ningún tipo de reencuentro, es más, parecía evitarle, pues únicamente le guió hasta donde se encontraba su hermana pequeña, quien estaba tumbada sobre su costado izquierdo mientras jugaba con Winn, lo que parecía distraerla lo suficiente como para no inmutarse de las agujas que Alex inyectaba en su espalda.

- Vuelves a perder- se rió ella a la vez que Winn de hacia el ofendido, aunque las risas dieron paso a la seriedad, pues Kara le adelantó para situarse al lado de la menor y darla la mano, observando miedo en la mirada de su hermana.

- ¿Estás preparada?- la preguntó Alex haciendo que Mya asintiera.- Está bien, vamos a ello, ¿vale?- susurró empezando a inyectar la siguiente aguja, fijándose en como su hermana intentaba encogerse sobre si misma, haciendo que Kara tuviese que agarrarla para impedirlo.- Ya está, Mya- acarició su pelo antes de arroparla con la sábana y con una manta.- La va a atontar un poco, lo de siempre- miró hacia Kara, quien asintió poco antes de que su hermana mayor se marchase.

-Tendremos que jugar la revancha, ¿no?- sonrió Winn haciendo que la menor asintiera antes de apuntar que iba a ganarle de nuevo, lo que les hizo reírse a todos.

Se fijó en como Kara le entregaba el peluche que él mismo la había regalado por su undécimo cumpleaños, lo que hizo que su hermana se abrazase a él con fuerza, enterrado su cara a la vez que cerraba los ojos. Sin embargo, ambos se vieron sorprendidos por la voz de la menor, quien abrió los ojos en su busca.

-¿Cómo supiste que era Daxtoniana?- le preguntó en un susurro.

-Porque Padre me lo contó poco antes de que Krypton explotara- la respondió apartando el pelo de su cara.- Cuando le di el permiso a Kara para que apretase el botón, sabía que ibas a sobrevivir, tal vez no en las mismas condiciones, pero ibas a hacerlo- explicó fijándose en como ella asentía antes de desviar la mirada.

-Hay una posibilidad de que mi madre esté viva- la escuchó susurrar, lo que le sorprendió, pues él no tenía entendido eso.- Estaba en Fort Rozz, llegó junto con la nave de Kara- le miró de nuevo.

-¿Sabes dónde está? - la preguntó recibiendo una negación por parte de su hermana.

Acarició el pelo de la menor hasta que cerró los ojos definitivamente, quedándose profundamente dormida.


Les miré a todos con cierta curiosidad por lo que estaba sucediendo, manteniendo mi mirada puesta en él antes de mirar a la chica que estaba tumbada en la camilla, esperando a que mi hermano fuese capaz de responder alguna de las preguntas que le acababan de realizar, pero no lo hizo, sino que sacudió la cabeza.

-¿Quién es?- preguntó Kara consiguiendo que la mirase.

-Su nombre es Imra- respondió mientras la observaba.- Es de Titán- explicó haciendo que arquearse una ceja mientras le miraba, ¿había vida en Saturno?

No dijo nada más, marchándose de la enfermería, haciendo que Kara avanzase detrás de él y, aunque yo también quise hacerlo, no pude, quedándome sentada en la camilla mientras esperaba alguna indicación por parte de Alex, pues era ella quién debía decidir si podía marcharme o no.

-Quieres salir fuera, ¿verdad?- me miró acercándose, haciéndome asentir.- Está bien, pero necesito que vuelvas un poco más tarde- comentó a lo que asentí levemente.

Me levanté para marcharme, observando como hablaban el uno con el otro, pero fijándome en como mi hermano evitaba el contacto con ella, hecho que continuaba extrañándome, pues él no era así, no con Kara.

Suspiré, tal vez debería mantenerme al margen y darles su espacio para hablar, por lo que me giré para dirigirme al control, donde continuaban investigando la nave en la que les habíamos encontrado, pero no pude evitar girarme en el momento que vi aquella chica avanzar hacia ellos. Me llevé las manos a la boca cuando la vi besarle y como Kara luchaba por no ponerse a llorar a consecuencia de la escena, por lo que, de nuevo, me acerqué a ellos.

- Kara, ella es Imra Ardeen, mi mujer- la presentó sorprendiéndonos a ambas- Ella es Kara Danvers, Supergirl- la señaló a la vez que ella intentaba sonreír.

- No... No puedo creerme que seas tú- comentó Imra emocionada por el descubrimiento.

-¿Cuándo... cuándo ibas a decirlo?- le pregunté situándome en frente de él.- Entiendo que fuese más difícil decírselo a Kara, pero a mí..., Soy tu hermana- le miré directamente a los ojos a la vez que él agarraba mis hombros.

-Mya...- levantó mi barbilla al fijarse de que estaba empezando a no mirarle.- Estás más unida a Kara...- tuve que interrumpirle.

- Claro que lo estoy, es mi prima y la persona que me ha cuidado durante estos últimos siete meses- le miré directamente a los ojos a la vez que negaba con la cabeza.- Entiendo que tú hayas cambiado, que tu vida lo haya echo, aunque tal vez ignore los motivos, pero creía que la confianza que teníamos el uno en el otro seguía existiendo, veo que me equivocaba- comenté con lágrimas en los ojos antes de separarme de él y acercarme a Kara.- Deberíamos entrar dentro, Alex quiere hacerme otra revisión- susurré observando como asentía levemente empezando a andar, sintiendo la mirada de mi hermano puesta en nosotras, pero no me molesté en girarme.

La abracé queriendo consolarla, pero la realidad es que Kara tan solo me abrazó como si hubiese necesitado que alguien lo hiciese, sin ni siquiera ponerse a llorar, lo que me sorprendió, pues, la verdad, es que había esperado una reacción más verdadera, aunque era consciente de que se estaba conteniendo.

Nos dirigimos hacia la enfermería, sentándome en la camilla antes de que Alex llegase, pues para cuando lo hizo, las preguntas acerca de qué había pasado no se hicieron esperar, pues era obvio que Kara no estaba bien y, yo, aunque intentaba aparentarlo, tampoco lo estaba.

-Hay algo que no me gusta- escuché comentar a Alex en el momento que regresó con los resultados de los análisis.- ¿Respiras bien?- me preguntó empezando a auscultarme.

-No todo lo bien que lo hacía antes- susurré sinceramente, observando como ella me miraba con preocupación.- ¿No es porque me salté la medicación?- cuestioné fijándome en como ella negaba con la cabeza.

-No lo es- respondió.- El plomo se está adhiriendo cada vez más a tus células, no sé por qué- explicó.- Necesito que te quedes aquí, tengo que tenerte controlada- comentó a la vez que yo asentía tumbándome.- Kara, ¿puedo hablar contigo un momento?- la pidió, saliéndose ambas fuera.

Suspiré, era consciente de que esto no era más el principio de todo lo que quedaba por pasar.

Gracias por leer,

Ayrin