Capítulo 2 - Cook
Cook se sentía solo. No sabía bien que hacer; nunca se había sentido tan perdido. Era todo muy extraño para él, nunca había tenido conflictos sentimentales, siemrpe había sido el mismo capullo fiestero insensible sin ningún problema. Nunca nadie le había enseñado sobre sentimientos, sobre como expresarlos, sobre como... sentirlos. Era una materia totalmente nueva para él.
El joven tiró el cigarro al suelo una vez que lo acabó y al llegar a su destino, picó al timbre. Fue una espera algo incómoda, pero finalmente, cuando ella le abrió la puerta, se sintió más aliviado.
- Hola Cook -saludó Naomi con una gran sonrisa.
- Naoms, tengo que hablar contigo -confesó Cook.
Naomi lo dejó pasar y cerró la puerta. Miró a su amigo desconcertada, parecía haberlo dicho seriosamente, como si de verdad tuviera algún problema. Desde luego, ver a Cook mínimamente triste, era algo muy extraño.
La joven rubia pasó al salón y comprobó que Cook se había acomodado allí. Él, encendió otro cigarrito y tras dar una calada insistente, preguntó:
- ¿Hay alguien?
Su interlocutora hizo que no con la cabeza.
- Mi madre estará fuera por toda la semana y Emily se ha ido con Katie y el resto de su familia a ver alguna tía segunda que está en Escocia -dijo Emily mientras se acomodaba.
Cook, con la mirada perdida, fijó sus ojos en el suelo y tenía un rostro muy pensativo, más de lo normal por ser él. Daba insistentes caladas en su cigarro, sin decir nada, y Naomi, tan sólo permanecía allí callada. Cook le alargó el paquete de tabaco.
- ¿Un cigarrillo? -preguntó.
- No, Cook, gracias
Después de la negativa de la joven, Cook adoptó la misma postura de antes. La verdad, es que aquello empezaba a ser realmente preocupante. Finalmente, Naomi decidió romper el hielo.
- ¿Y bien...? -preguntó ella.
Cook apagó el cigarrito sin haberlo acabado y se tapó la cara con las manos, arrepentido y extremadamente avergonzado.
- No sé porque he venido aquí... ha sido una mala idea -pensó en voz alta- gracias por el recibimiento de todas maneras, Campbell.
Éste se levantó y se dirigió hacia el pasillo. Su amiga fue detrás de él y lo detuvo cogiéndolo de un hombro. Las manos de Naomi eran cálidas y suaves, como siempre, y aportaban una sensación de calor inexplicable, como si pudieras confiar siempre en ella.
- Has venido aquí porque tienes un problema y necesitas alguien para desahogarte, Cook -explicó Naomi- así, que dime, ¿qué te pasa?
Lo que parecía un sollozo, se volvió en un balbuceo. Naomi, aún alucinada, vio como Cook se giraba con la cara llena de lágrimas, llorando en voz alta como nunca lo había hecho y abalanzándose sobre Naomi. Ésta lo abrazó y posó una mano en su cabeza asustada.
- ¿¡Cook! ¿Qué pasa? -preguntó.
Hasta que no repitió varias veces la pregunta, Cook, no pudo parar de llorar, aunque entre sollozos, finalmente contestó:
- Me acosté con Freddie y aunque disimulo que no lo recuerdo, lo hago, lo hago perfectamente... y no puedo mirarlo a los ojos, ya no puedo aguantar tener que estar con él sin poder tocarlo, sin que él me toque y sin decirle cuanto lo quiero... No puedo...
Impactada, Naomi se quedó allí, aguantando el abrazo de Cook en silencio y con el llanto contagiado.
Cook dormió abrazado a Naomi toda la noche, balbuceando como un bebé y sin poder parar de pensar en Freddie. A la mañana siguiente, se encontraba tomando un café caliente junto a Naomi.
- Cook, he pasado por eso, por el descubrimiento de mi homosexualidad, y de todo corazón, yo de ti, saldría del armario...
Éste dirigió a la chica una mirada sumisa.
- No es por eso, Naoms, es que quiero a Freddie y él... en cambio...
En ese momento alguien picó a la puerta. Naomi suspiró y tras pasar por el pasillo abrió la puerta.
- Hola Naomi, quiero hablar con Cook
