Capítulo 2 – En Mutuo Beneficio
Wave pasó los siguientes dos días sola en la guarida de Finitevus. En un principio le había molestado fuertemente la actitud del equidna, pero con el paso de las horas disfrutó la libertad con la que este la había dejado. Dentro de la computadora del doctor encontró toneladas de archivos y datos sobre las investigaciones que este había estado haciendo, así como también información sobre los Warp Rings. Sin embargo una de las notas que había dejado en un documento sin formato había sido la que más le llamó la atención. Este texto hablaba vagamente de lo que parecía ser una teoría físico-apocalíptica y remarcaba la existencia de unos "artefactos" los cuales estaban ligados a ello. Wave habría tomado el artículo como un chiste si no hubiera estado entre los archivos relacionados al tema que ella investigaba. Iba realizando copias de muchas cosas mientras investigaba, pero era tal la cantidad de contenido que al poco tiempo se vio obligada a elegir con cuidado que era lo que quería llevar y que no dado el límite de capacidad del dispositivo de almacenamiento que estaba usando. Entre otras cosas había aprovechado también para revisar los datos de la armadura mecánica que había extraído en su anterior aventura y logró algunos avances que la empezaron a desconcertar y alarmar un poco, pero trató de no distraerse demasiado con ello.
Al comienzo del tercer día Wave volvió a encontrar a Finitevus rondado por su centro de operaciones. Iba de un lado a otro como un rayo, completamente absorto en sus pensamientos, mientras ingresaba datos y comparaba planillas de números y gráficos de lecturas. De vez en cuando balbuceaba alguna palabra como «imposible» o «Ridículo» con molestia. Viéndolo en ese estado de frenesí pensó que sería mejor no interrumpirlo y trató de analizar sus movimientos desde el arco de entrada. Luego de unos minutos llegó a la conclusión de que las nuevas lecturas que tomó no se correspondían con los valores que ya tenía registrados en su servidor.
— Dime una cosa Wave — profirió repentinamente — ¿por qué faltan frecuencias en este espectro?
La chica lo miró algo confundida — ¿a qué te referís?
— Tengo los registros del espectro que vos emitís, el que registré cuatro días atrás — comenzó a explicar Finitevus — pero en las lecturas que realicé cerca de la nave figuran menos de la mitad ¿por qué?
La golondrina se quedó pensativa unos momentos —. Quizás la parte del espectro faltante está relacionado con la criatura…
El doctor contempló esta respuesta no muy convencido unos segundos — necesito estar cara a cara con ese ser — exclamó repentinamente — estoy seguro que una parte importante de la respuesta la tiene él.
— En ese caso no cuentes conmigo — le advirtió Wave —. Ya estuve una vez frente a esa cosa y si no vuelvo a verla durante el resto de mi vida mejor.
— Si, supongo que hay algo de razón en tus palabras — admitió el equidna — si es tan incomprensible como intentaste describirla ciertamente no podemos estar seguros de nada. Sin embargo no estoy convencido de que esa criatura sea la única pieza faltante, es poco probable que sea un artefacto.
— ¿artefacto dijiste? —Preguntó repentinamente la chica — ¿tiene algo que ver con ese archivo que habla sobre el fin del mundo?
Finitevus la miró unos segundos con el ceño fruncido — veo que estuviste revisando mis cosas— profirió con un dejo de enojo muy sutil —. Es mi culpa de todos modos, no debí dejar mi computadora sin protección antes de salir.
» Tengo una teoría sobre la naturaleza de nuestro universo basado en ese documento que encontré hace tiempo. No es muy solida, por eso estoy buscando datos para corroborarla y los artefactos son mi pista primordial.
— ¿y donde están esos artefactos? — inquirió Wave
— Si lo supiera no estaría aquí, ¿no lo crees? — le respondió Finitevus con fastidio. Había sido una pregunta estúpida pensó la chica. Se quedaron en silencio durante un momento antes que el doctor volviese a hablar — ¿para qué deseas el receptor?
La pregunta la tomo tan por sorpresa que la golondrina demoró en contestar —. Quiero detectar la ruptura que estas buscando y encontrar una forma de viajar a través de ella —. El equidna levanto una ceja en clara señal de confusión por lo que la chica agregó —. Un amigo mío desapareció luego de que un grupo de extrañas naves nos atacase y creo que se lo han llevado… al otro lado de esa ruptura.
— vaya, vaya, que interesante. Es por una noble causa entonces — comentó en un tono casi burlesco.
— El es el líder de los Babylon Rouges, es mi deber traerlo de vuelta — se excusó molesta la chica.
— Bien, en realidad eso no es de mi incumbencia — dijo Finitevus mientras volvía a enfrascarse en su ordenador — pero me alegra ver que estas tan decidida — agregó mientras tecleaba algunas líneas de texto — porque voy a necesitar que hagas algo por nosotros —. La forma en la que había dicho "nosotros" no le inspiró mucha confianza, pero decidió escuchar de qué se trataba.
» G.U.N. tiene algo que nos podría resultar vital para entender mejor el caos que esta asediando a nuestra realidad, a nuestro universo. Hace varios años ya el FOTR realizó una operación de reconocimiento la cual se desvió de su propósito original en algún punto. No se sabe que fue exactamente lo que pasó, pero los rumores dicen que encontraron un monstruo que hacia cosas completamente incomprensibles. Los únicos que saben la historia completa son los operativos que participaron de la operación y los que tuvieron acceso al informe posterior. Necesito que me consigas ese informe.
La chica se le quedó mirando unos momentos en estado de shock —. ¿Estás hablando en serio? — Rebatió algo alterada — ¿Cómo se supone que haga eso?
— Me sorprende la poca imaginación que tienes — le recriminó el equidna —. No te estoy pidiendo algo tan difícil después de todo. Solo tienes que ir a Central City y rastrear a alguno de los operativos que hayan participado.
— ¿y si es tan fácil por qué no vas vos? — preguntó enojada.
— G.U.N. y yo no nos llevamos bien — respondió el equidna con voz monótona y aun tecleando en el computador —. Estarían encantados en poder echarme el guante algún día y no tengo intenciones de darles ese gusto.
— ¿y qué te hace pensar que a mí no me buscan?
— Te aseguro que cualquier razón que tengan para ir tras de ti palidece ante mi —. Fintevus por fin apartó la vista del monitor y volvió a posarla en su interlocutora — ahora deja de lloriquear y presta atención — Wave resopló completamente fastidiada por esta actitud, pero no quería comenzar una discusión inútil por lo que lo dejó continuar —. Tengo la dirección del antiguo líder de las FOTR, está retirado desde hace ya 3 años. Deberías comenzar por él. No creo que tengamos tanta suerte como para conseguirlo al primer intento, así que trata de conseguir más nombres y direcciones — mientras Finitevus hablaba había hecho aparecer una ficha con detalles sobre el hombre. Su nombre era Wilson Balley, había estado más de 30 años en la fuerza, tenía tres hijos y estaba divorciado. Vivía solo en un apartamento de la zona sur de Central City. La foto mostraba a un hombre ya entrado en años, pero no tan viejo como en la descripción. Tenía el cabello blanco, ojos claros, mandíbula cuadrada y era aparentemente un hombre de gran porte y tamaño intimidante —. Encuéntralo y convéncelo de te revele la ubicación del informe o de alguien que pueda darte acceso a él.
Wave bufó resignada — Muy bien, iré.
»El viaje hasta Central City desde aquí es muy largo, voy a necesitar uno de tus Warp Rings.
El equidna sacó un pequeño anillo de entre sus ropas y se lo entregó con la mano extendida — para que funcione debes tocar el borde del anillo y visualizar en tu mente a donde deseas ir — explicó con aburrimiento. Wave lo tomó y se dedicó a observarlo unos momentos —. Es solo un préstamo — le advirtió rápidamente — Ya hay suficientes Warp Rings rondado en Mobius — Su voz sonó algo molesta durante la última parte por lo que la chica supuso que le habían robado algunos.
— Bueno, gracias — dijo algo decepcionada por no poder conservarlo —. Pero tengo otro problema, nunca he estado en Central City, no sabría que visualizar.
— Bien, déjame darte el primer aventón — le respondió con fastidio. Acto seguido un Warp Ring se materializó bajo ella precipitándola hacia su interior. Soltó un grito ahogado fruto de la sorpresa, pero no alcanzo a reaccionar cuando aterrizó sentada sobre el duro concreto de una vereda. «Maldito imbécil» murmuró por lo bajo mientras se ponía de pie frotándose el sitio del golpe para aliviar el dolor.
Había caído en una zona bastante precaria de Central City. No se avistaban autos ni transeúntes por ningún lado. Los edificios se veían descuidados y muchas de sus paredes estaban manchadas de humedad. Había muchas puertas y ventanas cegadas con tablas dando a entender que ese particular edificio estaba abandonado y era peligroso de habitar. Un ligero hedor a basura y vino rancio en el aire parecía inundar todo el espacio sin una fuente de procedencia definida. «Supongo que esta es la zona sur» pensó para sus adentros «bastante deprimente ¿Aquí es donde vive ese hombre? Creía que a estos tipos les daban una buena jubilación… aunque supongo que el divorcio no le debe haber ayudado». Hizo memoria en la ficha de Wilson Balley para recordar la dirección y comenzó a caminar.
Nunca antes había estado en esa ciudad por lo que terminó andando errantemente con la esperanza de avistar el nombre de la calle en algún punto del camino. Le hubiese gustado pedir indicaciones, pero el lugar parecía un desierto. Habría pensado que estaba en un pueblo fantasma de no haber sido por los ruidos y voces que salían eventualmente de los edificios. Luego de caminar lo que parecieron kilómetros por fin dio con la calle que buscaba. Desde ese punto solo le restó recorrer unas cuatro cuadras hasta la altura indicada. Se encontró frente a uno de los edificios más decentes de la zona. Las paredes estaban todas correctamente pintadas a pesar de tener la pintura saltada en algunas partes y varios grafitis como adorno extra. La puerta principal era bastante gruesa y completamente de acero. Trato de llamar golpeándola, pero nadie atendió. El portero eléctrico había sido arrancado hacía mucho tiempo y no se habían molestado en cambiarlo. Wave trató de asomarse por una de las sucias ventanas a los costados de la puerta y logró atisbar el lobby de entrada. Se veía en buen estado en contraste con el exterior. No era muy grande, pero estaba limpio y tenía algunos sofás viejos, bastante bien cuidados, acomodados a los costados. La escalera que daba a los pisos superiores coronaba el fondo de la habitación. Aparentemente las ventanas estaban sucias para evitar que la gente del exterior pudiese espiar fácilmente. Sin muchas ganas de esperar, y con la idea de probar su nueva adquisición sacó de su bolsillo el Warp Ring que le había entregado Finitevus y visualizó el interior del lobby mientras tocaba el borde del mismo. Repentinamente el anillo se le soltó de las manos y flotó frente a ella expandiéndose hasta adquirir el tamaño suficiente como para que pudiese atravesar por él. Sin perder tiempo saltó dentro del mismo y en poco tiempo se encontró parada dentro del edificio. El portal volvió a encogerse hasta el tamaño normal de un anillo aterrizando en sus manos. Se lo guardó en el bolsillo y emprendió la marcha por las escaleras.
Subió hasta el tercer piso y buscó el apartamento D7. Se quedó unos momentos frente a la entrada pensando que iba a decirle al hombre. Desde adentro el sonido de un televisor a un volumen bastante alto atravesaba la puerta mientras un conjunto de pasos recorrían el departamento pastosamente del otro lado. A la chica le pareció que se trataba de un programa de historia. Con algo de nerviosismo trago saliva y llamó con tres golpes. El volumen del televisor de repente bajó hasta ser casi inaudible y los pasos se dirigieron hacia la entrada. La puerta se entreabrió con brusquedad quedando trabada por una cadena de cierre y por la rendija que esta dibujaba se pudo avistar el rostro de cabellos blancos, ojos claros y mandíbula cuadrada de Wilson.
— ¿Qué quieres? — preguntó el hombre con una voz profunda y algo rasposa.
— ¿Señor Wilson Balley? yo, eh, yo quiero hablar con usted si es posible… sobre un tema de eh… — balbuceó la chica torpemente sintiéndose bastante estúpida por ello.
— ¿Quién eres? ¿Qué es lo que quieres saber? —la apresuró Wilson cada vez mas desconfiado.
— Quiero saber sobre una criatura con la que lidiaron en uno de sus trabajos — soltó repentinamente la golondrina.
Wilson dejo escapar una leve risa — ya les dije a todos los reporteros y curiosos que vinieron antes que tú que las operaciones en las que trabajé son clasificadas y no tengo permiso de hablar sobre ellas — el hombre sonaba bastante molesto —. Así que ¡Adiós! —intentó cerrar la puerta de golpe, pero el pie de Wave lo detuvo.
— Espere, usted no entiende — trató de explicar la chica — necesito esa información para rescatar a un amigo. Creo que se lo llevó algo parecido a lo que ustedes enfrentaron.
Wilson dejó de forcejear repentinamente — ¿parecido a Vivens dices? — se quedó pensativo unos momentos y dejo escapar otra vez la misma leve risa de antes — si tu amigo se cruzó con una cosa como Vivens entonces no habría sido capturado, ¡ya estaría muerto!
— ¿Esa cosa tenía nombre? — cuestionó la chica bastante sorprendida.
El hombre dejó escapar un suspiro de abatimiento —. Quita el pie. Voy a abrir la puerta.
Wave liberó la puerta para que Wilson tuviera libertad de manejarla y atravesó el umbral apenas este la invitó a pasar. El interior del departamento era más grande de lo que ella esperaba. Tenía por lo menos cinco habitaciones, incluyendo una sala y un Lobby en el que ella se encontraba. Este no era muy amplio, pero tenía varios cuadros en las paredes con escenas del hombre en sus años de servicio con algunos de sus compañeros y de salidas con familiares y amigos. Wave no se dio demasiado tiempo para estudiar estos detalles y volteó a ver a su interlocutor. Los años se le reflejaban claramente en las facciones del rostro y las arrugas que lo cubrían, pero en general estaba en muy buen estado, conservando su porte imponente y su gran tamaño. El hombre la invitó a pasar a la sala y a sentarse en uno de los sofás que estaban allí. Esta segunda habitación era más grande y además de tener cuadros y fotos, tenía varias bibliotecas y repisas llenas de libros y recuerdos. Frente al arreglo de sillones se encontraba un televisor moderno de clase media pasando un programa completamente mudo.
Wilson se sentó frente a ella, hundiéndose en el sofá mientras alcanzaba un vaso lleno de un líquido transparente que reposaba en una mesita cercana y le daba un trago generoso —. Así que quieres saber sobre la Operación Madhouse entonces… — comenzó con algo de parsimonia — te diré que es lo que vamos a hacer. Tú me cuentas tu parte de la historia, y si el relato me suena creíble te ayudaré.
Wave se respaldó en su asiento pensando durante un instante —. Supongo que es un trato justo — aceptó finalmente.
Primero le narró los eventos ocurridos en el zeppelín con lujo de detalles, tal cual los recordaba, y luego de manera tosca y recortada algunos eventos ocurridos en la nave, evitando a toda costa nombrar a Krajil y a Crooks Hideaway.
Apenas la chica terminó con su narrativa Wilson se puso de pie pensativamente y caminó hasta ponerse frente a uno de los muchos cuadros que adornaban las paredes —. Para serte sincero yo no puedo darte información muy detallada de la operación que buscas. Ese día nos enviaron a hacer un reconocimiento de rutina para buscar la fuente de unas interferencias. Llevábamos algunos reclutas nuevos, después de todo era una misión fácil, entrar, rastrear, salir. A las armas las llevábamos por reglamento no más. Nos dividimos en grupos de tres dentro del manicomio y nos dedicamos a revisar el lugar. Solo uno de nuestros equipos lidió con esa cosa, y ni si quiera era el escuadrón completo ya que enviaron a uno de sus hombres para informarme de sus movimientos. Habían encontrado un hoyo en el sótano y bajado a investigar. Nosotros bajamos tras de ellos luego, pero no logramos encontrarlos y terminamos divagando en lo que eran una serie de oscuros túneles subterráneos. Mantuvimos el orden de escuadrones, separándonos para cubrir más terreno. Al final mis dos operativos fueron los que se aparecieron informándonos que habían plantado explosivos para derribar el lugar por alguna razón. A Vivens recién lo vimos al final de la operación, cuando estábamos escapando del agujero. Salió como un demonio que desafiaba toda la lógica. Tenía la apariencia de un gorrión, pero sus ojos eran espiralados de color naranja fuerte y su voz chillona se sentía como fuera de este mundo. Nos atacó sorpresivamente. Tratamos de combatirlo, pero las balas lo agujereaba sin resultado alguno ¡Era como dispararle a una maldita caricatura! Al final logramos huir mientras el edificio se desmoronaba. Dejamos a esa cosa enterrada allí, o eso quiero creer —. Culminó su relato descolgando la foto que había estado observando mientras hablaba.
— ¿Hay alguna forma de que pueda hablar con los dos oficiales que bajaron primero? — preguntó la golondrina con curiosidad.
— Dorian murió hace algunos meses durante una operación con el escuadrón anti-narcóticos. Después del FOTR logró entrar a esa división, y se le daba muy bien. Quedó atrapado en el fuego cruzado entre los oficiales y los criminales —. El hombre apretó con impotencia el cuadro que tenía en las manos —. Era un buen hombre, un excelente oficial y también era la cabeza de una familia. Dos niños y una viuda es lo único que dejaron esos hijos de puta.
Ambos guardaron silencio unos momentos. Wave estaba agobiada por la repentina confianza que le había tomado Wilson y no quería ser descortés.
— Podes hablar con Kavya de todos modos — retomó repentinamente el hombre. A la golondrina le pareció haber oído ese nombre antes, pero no podía recordar bien donde —. Ella y Dorian fueron los que lidiaron con Vivens allí abajo. Era una de las nuevas, fue su primera misión — le comentó mientras le alcanzaba el cuadro para que lo viese —. Les tocó lidiar con una situación completamente fuera de lo normal, y sin embargo ambos lograron salir airosos de ella —. Wave le dio un rápido vistazo a la imagen y sus ojos se clavaron en la esquina inferior derecha donde tres mobianos ataviados con equipos militares posaban para la foto: un león, una leona y una cierva. De repente la voz de Krajil al vivo grito de «lo de fría sería algo relativo mi querida Kavya » volvió a su cabeza y recordó a la líder del grupo que venía persiguiéndolo —. No me sorprende que ambos hayan llegado tan lejos, Kavya incluso más aún — Wave tragó saliva pesadamente mientras Wilson seguía hablando. De repente su objetivo se había complicando considerablemente —. Esa chica tiene serios problemas, se volvió totalmente obsesiva con su trabajo al poco tiempo — por suerte para la golondrina el tipo no se había dado cuenta de que ya no le estaban prestando atención.
— Supongo que Kavya trabaja en los cuarteles de G.U.N. aquí en Central City ¿verdad? — lo interrumpió sin darse cuenta.
Wilson que había sido tomado por sorpresa la miró unos instantes — Si, es parte del Grupo Especial de Operaciones. El segundo grupo más importante de ese campo —. Agregó con orgullo —. Pero vas a tener que tener mucha suerte para encontrarla, por lo general están siempre operando. Hasta donde sé llevan un buen tiempo persiguiendo a un tipo extremadamente escurridizo.
Wave poco a poco se iba arrepintiendo de haberse aliado con Krajil en el pasado —. Intentaré encontrarla y hablar con ella — le aseguró con la voz algo rara por los nervios.
— Es una buena chica. Ella, Kirt y Kárin son los únicos que aún me visitan de vez en cuando — Wave sintió algo de pena por el hombre pensando en lo solitario que se debía sentir allí.
Decidió quedarse un rato mas a escuchar algunas historias que Wilson tenía para contar y a hacerle compañía. Al cabo de varias horas se despidieron y la chica abandonó el hogar del hombre.
Ya era de noche cuando Wave volvió a salir a la calle. Las luces de la calle estaban prendidas, por lo menos las que no tenían el foco destrozado, iluminando toda la avenida principal. Wave pensó que no tenía sentido viajar hasta el cuartel general de G.U.N. a esa hora por lo que decidió volver a la guarida de Finitevus y hacer noche. El ritmo de la calle seguía siendo casi nulo, salvo por el eventual automóvil que pasaba a alta velocidad. Esperó a que nadie la viera, tomó el Warp Ring visualizando su destino y salto dentro de él.
