—Bien, del lado izquierdo la primera habitación es tuya, la taza color verde es tuya, el cepillo color verde es tuyo— Katsuki recorría la casa dándole pequeñas instrucciones al pecoso.

—Todo lo que es color verde es tuyo— Se que dijo que el departamento para ahorrar dinero por el arriendo, pero esto... cómo decirlo ¿No es un poco extraño?»

«El doctor dijo que siguiera con mi rutina, tal vez así podría recordar algo»

—Kacchan— llamo el peliverde

—¿Qué sucede Izuku?— preguntó con intriga el rubiocenizo

—Esa foto— señalo el peliverde

—¿Qué tiene la foto?— preguntó curioso el rubiocenizo

—¿Cuándo nos habíamos tomado una así?— dijo extrañado.

En la foto se podría apreciar a los dos bajó un árbol de Sakuras recién floreciendo, ellos se encontaban sonriendo tomados de la mano y recargándose uno con el otro.

—Fue el año pasado— Respondió Katsuki con tristeza, cambiando enseguida la tonalidad de su voz para pasar desapercibido

—Y-ya veo, bien será mejor que sigamos—dijo el peliverde

—Bien, tu celular está encima del refrigerador, si tienes alguna duda llámame, registre mi número, tus clases en la universidad empiezan mañana y por último la ropa la echamos a lavar toda junta, si quieres para ahorrar agua podemos bañarnos juntos—Bromeó por último el rubiocenizo

–¡¡¡K-kacchan!!!– exclamó cual tomate por lo último dicho

—Es solo una broma, relajate pecas hermosas— Dijo lo último giñando el ojo izquierdo

–K-Katsuki– dijo haciendo que su sonrojo fuera más notorio

—Debo irme al trabajó, quédate en casa, o ve a ver a tu madre, lleva tu celular— Dijo por último el rubiocenizo para luego ponerse la chaqueta del traje, el cual le hacia ver demasiado atractivo.

El pecoso negó con la cabeza inmediatamente después de tener un pequeño pensamiento un tanto inusual «Qué sexy se ve Katsuki»

Al pasó de las horas el pecoso estaba aburrido en la casa, así que decidió llamar a su madre para avisarle que la visitaría, fue ahí que se dio cuenta que su celular no tenía nada, aparte del número de celular del rubiocenizo y de su madre.

El celular del pecoso no contaba con ninguna foto o algún indicio de sus antiguas amistades. Se extraño demasiado por aquello y aun así llamo a su madre, después de realizar la llamada Izuku se dirigió a la casa de su madre, dónde ella lo esperaba ansiosamente.

–¡¡¡Izuku!!!– exclamó alegre una mujer de cabello verde al igual que el pecoso

—Mamá— Respondió con una sonrisa el pecoso

–¡Entra! Vamos a platicar – dijo la mujer sonriente. El pecoso hizo caso a su progenitora.

Llegaron al comedor y se sentó el pecoso, mientras la madre le servía comida

–Te prepare katsudon– dijo sonriente mientras lo colocaba en la mesa

—Gracias mamá es mi favorito— Volviendo a esbozar una sonrisa.

La mujer solo sonrió y se sentó en la mesa

—Y bien, ¿Has podido recordar algo hijo?— Preguntó con ilusión la Sñr Midoriya

–Emmm no... Nada – respondió desanimado

—En la casa que estoy compartiendo con Kacchan solo había una foto, Oh cierto, mamá ¿tienes algunas fotografías antiguas? Quiero verlas, así quizás pueda recordar algo— Dijo el pecoso un poco animado. La mujer algo nerviosa respondió

–C-claro voy por ellas– dijo mientras se levantaba de la mesa. Al cabo de unos minutos la mujer llegó con un álbum de fotografías y se las paso al pecoso

–Toma hijo– dijo la mujer con una mirada que no podía describir el peliverde. Recibiendo el álbum el pecoso empezó a mirarlas una por una en la mayorías de ellas se encontraban él y Katsuki. Ya sean abrazados o tomados de la mano Mientras miraba las fotografías el pecoso se empezó a sonrojar, por alguna razón su corazón latía fuertemente.

Hasta que se topó con una algo... ¿rara?

—Ma-Mamá~~~— Gritó el pecoso

–Dime– dijo neutral

—¿Qué, Qué significa esta foto?— Dijo alterado el pecoso

–Ah... Será mejor que te calmes– dijo la mujer –Te quiero contar algo– suspiro

—Te escucho— Dijo el pecoso aún agitado

–Se que no creerás cuando te diga que tu tuviste un accidente que te hizo perder parte de la memoria y que tu eres el novio de Bakugou– explico la mujer

—¿Qué?— Fue todo lo que dijo el pecoso

–Si, lo se y creeme que todo esto que te estoy diciendo es verdad– dijo en tono triste

—Pero a mi no me gusta, con Kacchan solo somos amigos— Dijo con determinación, la mujer solo suspiro.

—Mamá, se que no mentirías con algo así, pero no puedo creerlo y por si fuera poco no quiero tener sentimientos obligados— Dijo el pecoso después de unos minutos de silencio.

–Esta bien hijo, no puedo obligarte a nada pero... Si recuperas la memoria no dudes en venir a verme – dijo la mujer

—Está bien, gracias— Se despidió el pecoso y salió a caminar por el sector, llegando a una pequeña plaza que logro reconocer, llegándole vagos recuerdos de su "amigo".

En ellos se veían jugando millones de veces, pero puedo recordar algo en concreto y ese algo fue el primer besó que se dieron, con solo tan 15 años. Haciendo que el peliverde quedará como cual tomate «No puedo creerlo» pensó el pecoso

–Sera mejor que me vaya– susurró para si mismo

Caminó hacía el lugar que compartía con Katsuki. Cuándo llegó, la vista qué le ofreció el rubiocenizo fue única, él se encontraba haciendo aseo pasando la aspiradora debajo del sofá

–Ohhh Dios– susurró el peliverde y a los pocos segundos su miembro empezo a ponerse erecto

—Izuku ya llegas...— Dijo el rubiocenizo pero se detuvo al ver la expresión del pecoso

–K-k-k-kacchan~– susurró por lo bajo Echándose a correr hasta llegar al baño y cerrar la puerta con seguro.

«Esto se está escapando de mi control» penso el pecoso bajando su mirada hasta su entrepierna la cuál estaba muy abultada.

«¡¡¡Esto debe de ser una broma!!!»

«Tengo que pensar en algo más» se decía para que su erección bajará

Derrepente le vino a la mente recuerdos en donde estaba con Katsuki... En la cama... desnudos... «¡¡¡¡¡DIOS!!!!!» el peliverde se altero y sin otra opción abrió la bragueta de su pantalón dejando salir su enorme erección.

«Esto no está pasando» Penso mientras llevaba su mano hacía su miembro y dar esos movimientos de vaivén causando que salieran pequeños gemidos.

—Agh— «Katsuki perdóname, ya no puedo resistir»

—Deku~ ¿Te encuentras bien?— Hablaba del otro lado el rubiocenizo

—¡¡Si!!– exclamó sonrojado

—Deku~ Abre la puerta~— Pidió el rubiocenizo, escuchando los gemidos del pecoso.

–N-no~~– gimió el peliverde. Aumentando la velocidad de su mano

–«¡¡¡Ah~!!! Kacchan~~!!!»– Reprimiendo su gemido con la mano libre que tenía, llegando a su clímax

—Lo siento, no puedo seguir aquí, me ocultaste que éramos novios, tal vez te abría creído... pero ahora no se que pensar— Respondió del otro lado de la puerta el pecoso, mientras limpiaba su mano.

–L-lo se... Pero... No me importa – dijo entre lágrimas el rubiocenizo.

—Quiero hacer bien las cosas, dame un tiempo para pensar— Dijo el pecoso

–Yo te estaré esperando – respondió sin más

El pecoso salió del baño le dedicó una sonrisa al rubiocenizo y se marcho del lugar.