NUDGE AND I
ENLACE AL FIC ORIGINAL: w-w-w-.-f-a-n-f-i-c-t-i-o-n-.-n-e-t-/s/10213104/1/Nudge-and-I
AUTOR: 13DMHGStarlight-Mist
TRADUCCIÓN: Meliza Malfoy
BETA: Bellatrix_2009
DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a 13DMHGStarlight-Mist, sólo la traducción es de nuestro grupo.
RESUMEN: ¿Qué sucede cuando pones a un Draco enmascarado como un Golden Retriever al cuidado de una desprevenida Hermione Granger? ¿Y qué pasa si Hermione Granger está sobrecargada de trabajo? Añádele una novela romántica a la mezcla y, ¿qué obtienes? ¡Sigue leyendo para averiguarlo!
¡Merlín! Voy a llegar tarde, es mi primer pensamiento. Ay, odio pelearme con la cama, ese fue mi segundo pensamiento.
Suspiro mientras me doy cuenta que hice un juramento inquebrantable para no ir a trabajar hoy. Me levanto apartando la pila de mantas en las que estoy enredada y las levito de nuevo a la cama. Pongo todo en orden, esponjo las almohadas, y me dirijo al baño.
Agarro mi cepillo de dientes y me cepillo muy bien los dientes, recordando los consejos de mis padres sobre el cuidado de mi sonrisa. Aunque envié a mis padres a Australia para que estuvieran a salvo, fueron asesinados. Alguien entró en su casa y los asesinó. Todavía los extraño.
Elijo un par de jeans y una camiseta negra, y entonces tomo una ducha, dejando que el agua se deslice por mi espalda antes de empezar a lavar mi cabello con un nuevo champú, que ha hecho milagros y mi cabello ya no puede clasificarse como un arbusto.
Después de que me seco completamente con la toalla, me visto, me cepillo el cabello seco y dejo que caiga suelto. Dejo el cuarto de baño y entro en la cocina, para calentar en el microondas el resto del pastel de carne con patatas. Después de terminar de comer, decido ir al Parque Danubio. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que fui.
Agarro mi abrigo del gancho y recojo un libro, no The Call of the Night, y salgo fuera, para de inmediato darme cuenta que no necesito un abrigo. Vuelvo a entrar para colgar mi abrigo y salgo otra vez. En vez de aparecerme, decidí caminar hasta el Parque Danubio y disfrutar del buen tiempo.
Me despierto porque mi almohada está cantando una canción muggle.
—Cállate — murmuro mientras me volteo.
La almohada se mantiene cantando.
Me quejo mientras palpo alrededor de mi mesita de noche para encontrar mi varita. Pero no puedo encontrarla, así que abro mis ojos, entrecerrándolos por el sol de la mañana. Era sólo una pequeña cantidad la que me estaba llegando. La agarro y con ella le doy un golpecito a mi almohada y esta se queda en silencio.
—Buenos días, Bello Durmiente — una voz burlonamente familiar me dice.
— ¿Qué diablos estás haciendo aquí? — le grito.
Allí estaba Pansy Ottowell, Parkinson de soltera.
— Tu plato principal acaba de salir de la casa en este momento — me dijo con una sonrisa que claramente es una copia de la mía.
— ¿A qué te refieres con plato principal?— le pregunto después de calmarme.
—Granger.
Ella se rió, probablemente de mi expresión sorprendida.
—Tu padre se olvidó de lanzar un hechizo silenciador en su oficina ayer y oí cada palabra que se dijo.
—No hay problema— ella continuó —no voy a decirle a nadie, pero si quieres poner tu plan en acción, será mejor que te vayas.
— ¿Qué sabes acerca de mi plan?— le exigí.
—Todo — me dijo, contando las sílabas. —Estabas hablando en sueños.
Me queje. Maldición, ¿qué está pasando con los hechizos silenciadores en estos días?
—Como dije, debes ponerte en marcha. Ella acaba de salir de su casa para ir al parque.
Necesité solo un segundo para asimilarlo y salté de la cama, agarrando una camiseta blanca y unos pantalones vaqueros.
Pansy negó con la cabeza mientras yo corría alrededor, tratando de encontrar algo para transfigurar. Con un rápido movimiento de su varita, ella arreglo mi cama y comenzó a salir de la casa.
—Gracias Pansy — la llamé después.
—De nada — me respondió.
Me di una ducha muy rápida y me vestí. Agarré la parte más vital de mi plan y la puse en mi cuello y salí corriendo de la casa, transformándome mientras corría.
Era un collar con una etiqueta de plata que tenía una inscripción en ella y una cadena dañada colgando de ella.
Me senté en un banco y empecé a leer mi libro. Era un libro interesante sobre un muchacho de dieciocho años llamado Ben que estaba trabajando en un barco. Ben había echado el ojo a una chica llamada Liz, pero ella no lo quería porque él era hijo de un zapatero, así que el comenzó a trabajar en el mar.
— Si alguien no conoce el ron y el whisky, tendrá un ataque de tos — Pozzenale me advirtió. —Si compañero — le dije, —Estoy aun aprendiendo los caminos del ron y del whisky. —Ah, ese es mi chico, listo para aprender los caminos de la bebida en el tráfico — dijo Pozzenale, desordenando mi cabello. Yo sólo sonreí. Puso una taza frente a mí y la llevé a mis labios y tomé un trago. No tuve un ataque de tos, pero me quedé allí sentado como un tronco mientras el ron me quemaba en su camino por mi garganta. — Sí, miren esto; el joven Ben sabe cómo sostener su ron.
De repente, siento algo acariciando mi mano. Cuando miré hacia abajo, vi un hermoso Golden Retriever. Dejé el libro y me arrodillé junto al perro, para acariciarlo.
— Hola — le digo en voz baja mientras froto al perro.
El perro me ladra.
—Hola a ti también — le digo con una sonrisa.
El perro inclina su cabeza hacia un lado y lloriquea.
— ¿Cómo te llamas?— Me pregunté tratando de agarrar el collar del perro, mientras el perro se retorcía.
Miré al perro a los ojos.
—Siéntate — le dije con firmeza.
El perro se sentó.
Extendí mi mano y traté de encontrar la etiqueta, pero no hay ninguna placa. Se había roto.
Yo fruncí el ceño al mirar la otra placa en su cuello.
Draco: Si se soltó de nuevo y excavó en sus tulipanes, lo siento. Iré a recogerlo, crea en mi palabra. Gracias.
Me reí.
—Que confianza la de Malfoy para escribir una nota de disculpa pero no incluir tu nombre. Bueno, vamos a encontrar a tu propietario, chico — le dije mientras me levanto.
—Malfoy — lo llamé. No hubo respuesta. Lo llame dos veces más y concluí que no se encontraba en la zona.
Saqué mi varita y realice mi Patronus.
—Hey Malfoy, me encontré con tu perro. Nunca supe que tenías un perro, pero ese no es el punto. No, él no está desenterrando mis tulipanes, pero está aquí a mi lado en el Parque Danubio. Me permito sugerir que incluyas el nombre de tu perro en tu disculpa, porque la placa con su nombre se rompió y no tengo ni idea cuál es el nombre de tu perro.
Con un movimiento de mi varita, mi nutria se puso en marcha, pero regreso a mí. Se recostó sobre el perro, repitió el mensaje y desapareció.
Estoy confundida. ¿Por qué no se fue mi Patronus? Suspiro por centésima vez.
—Creo que vas a quedarte conmigo hasta que envíe una lechuza a Malfoy.
Con eso, los dos regresamos otra vez a la banca y nos sentamos.
El perro le da un toque a mi mano y cuando tiene mi atención, acerca el libro hacia mí.
— Perro tonto — le digo mientras agarro mi libro y lo abro.
Antes de que pueda comenzar a leer, el perro me dio un empujón de nuevo. Alzo la mirada y río, frotándole detrás de las orejas.
—Voy a llamarte Nudge hasta que descubra tu verdadero nombre — le digo.
El perro empujó el libro y entonces ladró.
— ¿Quieres que te lea?— Le pregunto.
Nudge ladra.
—Perro inteligente — lo alabo, frotándole la oreja. — ¿Draco también te lee?
Soy recompensada con un ladrido.
Nudge pone su cabeza en mi regazo y comienzo a leer otra vez, esta vez, en voz alta.
—Buen trabajo allí, Ben — los otros me alababan. —'Ere, y si hacemos un brindis — Lichenmoss dijo mientras levantaba su taza. —Sí — dijo Pozzenale, alzando la de él. —Usted también — me susurró al oído. Levanté mi taza y también lo hizo el resto. Chocamos nuestras tazas, el ron chapoteo por los lados y empapo nuestros dedos. Tomé otro trago, dejando que el ron quemara su camino por mi garganta. Los otros contaron cuentos sobre sucesos viejos en nuestra nave. Una historia sobre época en que Hodendale pinto sobre el nombre de nuestro barco, convirtiendo a Big Bass en juramento usado comúnmente, me hizo reír y realmente se me derramó la mitad de mi taza. Pronto terminamos y empezamos a retirarnos a nuestros camarotes. — Hicieron un buen trabajo, Ben — Ritchetong me dijo mientras se tambaleaba de camino de regreso a su cabaña. —Gracias compañero — le digo mientras paso por la puerta de mi camarote. Las cosas empiezan a ponerse borrosas y apenas alcanzo a llegar a mi cama antes de que caiga en un mundo de colores.
Detengo mi lectura cuando siento un golpecito en mi hombro. Nudge alza su mirada y gruñe. Me doy la vuelta y me encuentro cara a cara con Ron. Me pongo de pie
—Vete Ron — le digo con rabia.
—Pero Hermione, te echo de menos— me dice. Nudge gruñe de nuevo.
—Tranquilo, muchacho— le digo mientras pongo una mano en su espalda. —No quiero hablar contigo — le digo a Ron mientras me alejo, Nudge caminando a mis pies.
Una mano se agarra fuertemente de mi brazo.
—Por favor, Hermione, no seas tan cruel — dice tímidamente, tratando de envolver un brazo alrededor de mi cintura.
—Detente ahí, Ron— le digo mientras retiro su brazo de mi cintura.
Su agarre en mi brazo se aprieta y grito. De repente, Nudge muerde el pie de Ron y Ron gira alrededor.
—¿Pero qué…? — Ron dijo, pero me agacho fuera de su alcance. Nudge y yo salimos a toda prisa.
— ¡Hermione, espera! — Ron llama desde detrás de mí, pero no me detengo.
—Aquí, Nudge — lo llamo.
Nudge me siguió por un callejón. Esperamos a ver si Ron venia y saco mi varita. Ron no viene, así que salimos del callejón.
—Gracias Nudge— le susurro. Él ladró y raspó su pata en el suelo. Lo miro y veo que está sangrando. — ¡Oh!— le digo, alarmada.
Me arrodillo a su lado y le levanto su patita. Lanzo un hechizo de curación en él y todo vuelve a la normalidad.
—Regresemos — le digo.
Caminamos de vuelta al parque en silencio.
Veo a Hermione sentada en un banco, leyendo. Típico. Camino suavemente hacia ella y acaricio su mano con la nariz. Ella se arrodilla a mi lado y me acaricia.
— Hola—, me dice.
—Oye — le ladro de nuevo a ella.
—Hola a ti también — dice riendo.
Inclino mi cabeza hacia un lado y suspiro. Sus manos son tan suaves.
— ¿Cómo te llamas?— me pregunta.
"Draco", pienso mientras me retuerzo. Ella me mira a los ojos y me dice que me siente. Sigo su orden. Ella inmediatamente encuentra mi etiqueta rota.
"Éxito"
Ella localiza rápidamente la otra etiqueta, la lee y luego se ríe. Amo su sonrisa. Es un sonido hermoso, y estoy orgulloso de haberla hecho reír.
— Que confianza la de Malfoy para escribir una nota de disculpa pero no incluir tu nombre. Bueno, vamos a encontrar a tu propietario, chico — dice ella. "¿Eso fue un insulto o un cumplido? Creo que la primera. Maldición."
Ella gritó "Malfoy" tres veces, y cada vez que lo hacía, traté de no ladrar "¿Sí?" en respuesta.
Ella realizo su Patronus y lo envía. Me pregunto qué va a hacer y si va a descubrirme. Por suerte, no descubrió mi tapadera. Hermione se ve tan linda cuando luce confundida.
—Creo que vas a quedarte conmigo hasta que envíe una lechuza a Malfoy — me dice.
Sonrío, pero no estoy seguro de que se da cuenta. Volvemos a la banca y yo salto sobre ella. Le doy un empujón a su mano y cuando tengo su atención empujo el libro hacia ella.
—Perro tonto — dijo ella, cogiendo el libro.
Yo la empujo de nuevo. Ella se ríe y me frota la oreja.
—Te voy a llamar Nudge hasta que descubra tu verdadero nombre — me dice.
¿ Nudge? Nudge. No es un mal nombre, pero para un Malfoy, es estúpidamente embarazoso.
Le doy un empujón al libro y ladro, la equivalencia de "lee para mí, querida" en el lenguaje humano.
— ¿Quieres que te lea?— ella me pregunta.
"Bueno, no eres tan mala interpretando" le dije antes de darme cuenta de que ella no me entendería como un perro.
—Perro inteligente — dice mientras me frota la oreja. —¿Draco también te lee?
"Bueno, yo leo mucho" , le digo, ladrando una vez más. Pongo mi cabeza sobre su regazo y la escucho leer. Su dulce voz me inunda y me relaja. Me pregunto cómo se sentirá cuando se dé cuenta de que coloque mi cabeza en su regazo después transformarme de nuevo. No me puedo imaginar su sorpresa.
De repente, mi ángel deja de leer y mirar hacia arriba. Es el chico Weasley.
"Tú la dejaste, ella es mía ahora", gruño.
Ella le dice que se vaya, pero él trata de hablar dulce para que le deje quedarse.
"No te atrevas", gruño.
—Tranquilo, muchacho— me dice Hermione, poniendo una mano en mi espalda.
Granger le dice a la Comadreja que ella no quiere hablar con él y nos alejamos caminando. Él agarra su brazo y trata de envolver un brazo alrededor de su cintura. Ella intenta desenrollar el brazo, pero él no la deja. Ella grita y eso es todo.
Le di una mordida a Weasley en su pie y Hermione me quitó. Siento un dolor en mi pie, pero sigo corriendo. Ronald nos persigue, pero seguimos corriendo.
—Aquí, Nudge — me dice Hermione. La sigo hasta un callejón y esperar mientras se saca su varita. Después de unos cinco minutos, los Weasley no nos ha encontrado, por lo que surgirá. —Gracias Nudge — me dice ella.
Estoy a punto de seguirla cuando mi pata empieza a doler. Miro hacia abajo. Estoy sangrando. Ladro y toco el suelo. Hermione se arrodilla a mi lado y me levanta la pata, sanándola. Nos dirigimos de nuevo al parque.
Cuando llegamos al parque, no había ninguna señal de Ron. Doy un suspiro de alivio. Vuelvo a la banca, pero no tengo ganas de leer más. Suspiro y pongo el libro en el suelo.
De repente me encuentro inmovilizada en el piso. Nudge está sentado encima de mí. Si no lo conociera mejor, pensaría que el perro estaba sonriendo. Empiezo a forcejear con Nudge, que resulta ser muy fuerte. Por último, doy la vuelta sobre mi espalda. Nudge lame mi cara y yo cierro los ojos y coloco la cabeza hacia un lado.
—Bien, bien— le digo, riéndome de las payasadas de Nudge. —Tú ganas.
Como si sintiera su victoria, salió de encima de mí y se colocó a través de mi estómago, la cabeza apoyada en el lado derecho de mi caja torácica.
Me quedé allí, mirando como las nubes de algodón de azúcar viajaban a la deriva por el cielo. Cerré los ojos y trate de descansar. Nudge respiraba en sintonía conmigo, y yo, aunque parezca mentira, comencé a hablar de Nudge.
—Hey Nudge, mañana es el día en que mi hermano murió. Ni siquiera tenía diez años cuando murió, él tenía nueve años y yo doce años; en mi tercer año en Hogwarts. Me dediqué completamente a mis estudios y tenía que hacer maromas con el tiempo para llegar a todas las clases. Ese fue el año en que empecé a notar a tu dueño. No estoy diciendo que él fuera el hombre al que le había echado el ojo en ese momento, pero era endiabladamente guapo.
Estaba a punto de seguir cuando veo que Nudge me mira con esa sonrisa abierta.
—Oh deja de hacer eso — le digo, riendo —Eres un perro tonto.
Nudge ladra y hace una versión perruna de rodar los ojos y me río.
El cielo ya no esta tan claro y comienza a llover.
—Oh corramos — le digo, luchando con mis pies y agarrando mi libro. Recojo a Nudge y lo mantengo contra mi pecho.
—Lo siento amigo — le digo al aparecerse lejos de mi piso.
Cuando regresamos al parque, Weasley ya no estaba y ella se relajó. Granger, la extraordinaria ratón de biblioteca, por una vez, no quería leer, así que la lancé al suelo, y me senté sobre ella. Sonrío. Se siente tan bien estar al mando, a pesar de que soy un perro.
Ella comienza una lucha libre y debo reconocer, que es buena para ser una chica. Finalmente ella se dio por vencida, dejándome arrinconarla. Le planto besos en toda su cara y ella vuelve su cabeza hacia un lado, gritando.
— Bien, está bien.
Cuando me dice que he ganado, me acuesto sobre su estómago. Sus respiraciones es pareja y yo hago que mis respiraciones coincidan con las de ella. Hermione empieza a hablar de su hermano y luego dice algo que nunca pensé que diría.
— Ese fue el año en que empecé a notar a tu dueño. No estoy diciendo que él fuera el hombre al que le había echado el ojo en ese momento, pero era endiabladamente guapo.
Ella dijo que "en ese momento", me doy cuenta con una sacudida. ¿Ella comenzó a gustarme más tarde? No puedo evitar sonreír ante la revelación.
—Oh deja de hacer eso—, dice ella con adoración. — Eres un perro tonto.
Ruedo los ojos.
"No soy tonto" ladro "sólo estoy de cabeza de amor por ti.
Empieza a llover y Hermione se apresura a ponerse de pie y agarra su libro. Ella me recoge y me abraza contra su pecho y nos aparecemos.
Llegamos fuera de mi piso. Realizo el escaneo de mi dedo e ingresamos. Puse a Nudge en el piso y tire hacia atrás mi cabello empapado.
—Oh— digo, decepcionada por la condición de mi libro. Está empapado y la tinta está manchando mis manos.
—Quédate y no te sacudas — le digo a Nudge, pero está demasiado interesado en los alrededores. Me saco mis zapatillas de deporte y las dejo fuera de la puerta. Lanzo mi libro a la basura y corro al baño para tomar una toalla, dejando huellas húmedas en todo el piso.
Traigo la toalla y froto a Nudge para secarlo. Me dirijo de nuevo a mi dormitorio y arrojo la toalla en una cesta. Me despojo de mi camisa, la tiro en la misma cesta y empiezo a sacarme los pantalones. Parece que Nudge me está mirando fijamente mientras me saco mis pantalones.
—Deja de hacer eso — le regaño antes de suspirar. —Bueno, a menos que encuentres una manera de decirle a Draco sobre lo que has visto, supongo que está bien — le digo mientras me dispongo a sacar mi sujetador. Nudge mira hacia otro lado. Lanzo mi ropa interior y sujetador en la cesta y agarro un sencillo camisón, corro hacia el baño para ducharme. Cierro la puerta por si acaso.
Granger nos aparece en su piso y escanea el dedo para hacernos ingresar. Ella me baja al suelo y miro alrededor. Es un piso cálido y acogedor, justo como me imaginaba que sería su departamento.
—Quédate y no te sacudas — me dice mientras sale corriendo.
Ella regresa y me seca completamente con una toalla. Ladre un gracias y la seguí mientras se aleja. Ella deja caer la toalla en una cesta y empieza a desnudarse. Nunca pensé que la mojigata y ratón de biblioteca Granger usaría un sujetador negro de encaje.
Me quedo mirando la parte superior de su hermoso cuerpo, admirando sus curvas. Ella comienza a deshacerse de sus pantalones y me encuentro preguntándome si ella también estará usando ropa interior de encaje negro. Si lo hacía, y me encuentro teniendo algunos pensamientos sucios. Niego con la cabeza.
Ella me regaña y me dice algo así como.
— Bueno, a menos que encuentres una manera de decirle a Draco sobre lo que has visto, supongo que está bien.
Me decidí a mirar hacia otro lado, ¿por qué se sentiría extraño mañana cuando adquiriera su forma humana y ella se diera cuenta de que la había estado mirando?
Probablemente no sería muy cómodo. Espero oír el bloqueo del clic de la puerta antes de darme la vuelta. Bueno, ella está fuera de mi vista.
Termino de tomar mi ducha y salgo del baño. Nudge me sigue a la cocina y me ve a abrir la nevera.
Saco el resto del pastel de carne con patatas. Me gruñe el estómago. No almorcé otra vez. Maldición. Caliento el pastel en el microondas y entonces lo divido.
—Espero que te guste el pastel Nudge, porque no quise hacer un bistec hoy — le digo mientras pongo un plato delante de él. Traigo mi plato de la mesa y lo coloco sobre el suelo. Agarro un plato y lo lleno con agua y lo colocó delante de él. Me siento y empiezo a comer. Después de que termino, miro a Nudge. Él come de mi plato. Me río.
—Eres un pequeño tonto, Nudgie — le digo mientras le froto detrás de las orejas.
Camino de vuelta al baño y me lavo los dientes. Trenzo mi cabello seco y ato la trenza completamente. Lanzo la trenza por encima del hombro y regreso a mi habitación. Recojo The Call of the Night y me deslizo bajo las sábanas.
Nudge salta sobre la cama y se entierra bajo las sábanas.
— ¿Quieres oírme leer?— Le pregunto.
Nudge simplemente da un golpecito en mi mano. Abro el libro de nuevo y continuo donde lo dejé, leo en voz alta para que Nudge pueda escuchar también.
Pronto llego a casa y seco mis lágrimas. Mi padre está en la puerta, listo para encontrarse conmigo. —¿Dónde estabas — exige. — Estaba en los huertos — le digo. —Ahh — él dice. Lo he engañado. —Bueno Ashley, es momento de cenar. He invitado a un joven. Espero que bajes con tus mejores galas. Su nombre es Donnely. — , me dice con severidad. —Sí Padre — le digo obedientemente. Se aleja. Corro a mi habitación y lleno de ropa una maleta y meto todas mis ganancias y bonificaciones en la misma. La coloco detrás de la puerta y me pongo el vestido que padre me compró la semana pasada. Es un hermoso vestido de seda verde claro con una faja de color crema. Pequeñas flores negras se encuentran dispersas por todo el frente de la falda. Me dirijo a la mesa. Donnely es un hombre guapo, pero su personalidad es atroz. Él es un cerdo en un cuerpo humano. —Así que, ¿Vio el rally en Crowhagen?— pregunta, con la boca llena. —No, no lo he visto — le digo educadamente. —Pues debería haberlo hecho. — dice con enfado. —Lo siento, pero estaba ocupada — le digo con una paciencia muy delgada. —Por supuesto que sí— murmura Donnely. —Cállate — le digo con rabia mientras me pongo de pie. —Estoy cansada de escuchar las palabras sucias que arroja su boca. Mis padres se quedaron boquiabiertos. Mi padre golpeo su puño sobre la mesa mientras Donnely rugía de risa. —A tu cuarto — Ruge mi Padre. — Guerrera, así como me gustan — Donnely rio con satisfacción. Yo arrugue la nariz con disgusto. Subo a mi habitación y cierro la puerta. Es sólo cuando oigo el clic de la llave en la cerradura cuando me doy cuenta de lo que Padre ha hecho. Él me ha encerrado, No pierdo tiempo, anudo mis sábanas juntas y las ato a la pata de la cama. Ato mi mochila y empiezo a descender de mi ventana. Todos los libros que he leído nunca han descrito lo difícil que es hacerlo. No es tan simple como deslizarse por una cuerda. Casi me he caído dos veces cuando llego al final de la línea. Estoy cerca de cinco pies por encima del suelo. El suelo nada en frente de mis ojos, y con una súplica a Dios, me suelto, cayendo los dos metros y medio. Me golpeó el suelo con un golpe sordo. Me estremezco mientras examino el barro por todo mi vestido, y escucho el parloteo interior. —Adiós — susurro. Con suerte, nunca tendré que estar de vuelta en la Mansion Danchestere de nuevo.
Cierro el libro y lo pongo en mi mesa de noche. Con un movimiento de mi varita, apago las luces. Pongo mi varita en mi mesa de noche y envuelvo mis brazos alrededor de Nudge.
—Buenas noches, Nudgie— le digo mientras me quedo dormida.
