Bufff... Termine! Muchas gracias NARUKO96! ^^
Que disfruten! ^^
EL GOLEM GUARDIAN
Junto a Rina, había un chico alto de unos 18 años 20 como máximo.
Tenía unos ojos azules eléctricos y una piel pálida. Tenía el cabello largo y color plata, amarrado en una coleta baja. Poseía un pentágono azul en la frente.
Vestía unos hakama (pantalones) blusados en los tobillos, una chaqueta con mangas "separadas", un kosode (camisa), y un obi (cinturón) de color rojizo carmesí. (Si, si lo preguntan, me base en el personaje de Inuyasha). Claro, la última vez que se transformo en humano ya hace más de… ¿1.000 años? Y conservaba esa ropa.
Llevaba consigo una Katana negra y roja.
La cara que pusieron Lenalee y Krory fue ¿WTF? Estaban confusos.
— Perdón, ¿estáis bien? - Preguntó Rina a los dos chicos que aun no salían de su confusión.
— S-si. Estamos bien - Dijo Krory.
— Tu… Golem… — Dijo señalándolo con temor. Rina se giro a donde había su Golem y lo abrazó tiernamente haciendo que este se sonrojara levemente.
— Si, este es mi Golem Guardián. Se llama William. - Dijo alegremente. Definitivamente. Ella no era un Akumas ni en sueños.
— Hola - Dijo alegre y secamente a la vez.
— Hemos venido a la Orden para hacernos oficialmente Exorcistas. - Dijo rompiendo el abrazo y poniéndose más seria.
— ¿Queréis ser Exorcistas? - Preguntó Lenalee. Realmente Rina no parecía ser muy fuerte. Pero claro. Desconocían su poder Noé y su Inocencia.
— Si. - Dijo asistiendo con la cabeza. - Venimos de la Dimensión de las Almas. Nuestro Maestro, el General Cross Marian, os envió hace poco una carta de que vendríamos, ¿no? - Preguntó dudosamente, ya que de Cross era capaz de olvidarse de una cosa así.
— Si, la recibimos hace dos días. - Afirmo Lenalee. - Si quieres hacerte exorcista, deberás de hacer unas pruebas de resistencia, fuerza, poder, velocidad, entre otras más.
— Aremos lo que sea. - Dijo segura de si misma, Rina.
— Pues pasad. - Se giró y empezó a caminar junto con Krory.
— ¿Te quedaras en forma de humano, Willy? - Preguntó Rina.
— Supongo. Ya veremos. Vamos, debemos de seguirlos. - Dijo adelantándose a la chica y dejándola atrás.
— ¡E-Espérame! - Gritó la chica que fue corriendo tras de su Golem.
Los cuatro entraron y Lenalee se quedo con Rina y William mientras que Krory se fue a ver a Miranda.
Lenalee les enseño la Orden y sus habitaciones. Las más altas de toda la Torre, donde se divisaba una bonita vista.
— Cuando hayas acabado de deshacer la maleta, bajad al comedor, allí estará esperando mi hermano. Lo reconoceréis, va siempre de blanco y con gafas. - Dijo amablemente Lenalee mientras se despedía y rogaba a Dios que su hermano no hiciera de las suyas.
— De acuerdo. - Dijeron a unísono los dos.
Más tarde…
William y Rina bajaban las escaleras mientras hablaban de temas triviales. Se dirigían al comedor y distinguieron a Komui, que les esperaba en una mesa con un hombre ya bastante viejo. Esos se dirigieron a la mesa.
— Hola. - Dijo Rina.
— Ho, hola, ¿tu debes de ser Rina, verdad? ¿Y tú debes de ser William? - Dijo sonriéndoles amablemente.
— Así es. - Afirmaron los dos.
— Este de aquí, es Bookman. William, me gustaría que fueses con él. Yo me quedare a hacerle las pruebas a Rina. - Dijo seriamente Komui. A William la verdad es que no le gustaba mucho esa idea, pero asintió.
— Pues vamos, chico. - Dijo el señor. Este solo se limito a seguirlo.
— Rina, ven por aquí. - Le dijo sonriéndole para darle confianza. Rina casi nunca se había separado de su Golem y eso le incomodaba un poco.
Mientras se montaban en el "ascensor", Komui le comenzó a preguntar cosas de Cross.
— Hace poco estuvo por aquí… pero volvió a desaparecer… - Dijo Komui, con un aire de resignación.
— Mi maestro siempre ha sido todo un mujeriego y siempre tuve que pagar sus deudas… A veces me ha acusado sexualmente… Pero a fin de cuentas, 10 años con el han sido una tortura… - Dijo deprimentemente.
— Mm… Llegamos. - Dijo mirando hacia arriba.
— ¿Dónde estamos? - Pregunto curiosamente Rina mientras unas luces se encendían.
— Ellos son nuestros jefes, los Grandes Generales. - Dijo orgullosamente. Bajo la mirada y la poso sobre la chica. - Muéstrales lo que vales.
— ¿He? - Preguntó sin entender lo que decía Komui.
Unos brazos la cogieron por la cintura y la elevaron muy arriba.
Miró hacia arriba y vio la cara de una chica sin ojos… Un ser luminoso.
— I-I-Inocencia. - Unos rayos entraron por su brazo y su Katana.
— ¿Qué…? - Le dolia un poco, pero no podía activar su Inocencia…
— No creo que puedas. Te a inmovilizado. - Dijo con tranquilidad.
— ¡KOMUI-SAN! - Gritó asustada.
— ¿Qué te parece, Hevlaska? - Preguntó sonriente. - ¿Esa chica se ajusta a tus gustos? - Preguntó con serenidad.
— Su… ¡Sueltame! - Estaba intentando safarse de aquellos brazos.
— Tranquilizate, no soy tu enemigo. - Dijo con una voz dulce. Hacerco su frente a la de Rina, que ya estaba más tranquila y serena. Quando la toco, sus frentes brillarón…- Dos por ciento…cuatro por ciento… Diez por ciento… Quinze por ciento… Veinte por ciento, treitai-dos por cierto, quareintaidos por ciento, cincuenta por ciernto… - Se separo de ella - Parece que solo puedes sincronizarte con tu Inocencia un cinquenta por ciento. - Antes de que Rina pudiera decir algo, Hevlaska, con uno de sus brazos atravesó la parte izquierda de su corazón y Rina solo emitió un gemido de dolor. La cara del ser luminoso se sorprendió y saco lentamente su brazó para después depositar la chica junto a Komui.
— Perdón… No te pretendía asustar… Solamente deseaba sentir tu Inocencia y poder conocerla… - Se paro y miró a la chica y a Komui. - Komui… su inocencia… esta en su corazón…Ella… es la portadora del corazón de la Inocencia… - Se sorprendierón. Komui miró a la chica que estaba tan confusa como él.
— ¿Yo… soy la portadora de qué? - Preguntó temorosa.
— Si. Por fin… hacia tantos años que no sentía su poder… - Dijo con una sonrisa en sus labios.
Komui se hacerco a la chica perplejo… tantos años buscándolo… y ahora lo tenia delante de sus narizes.
— Tienes un gran potencial. Muy a menudo, Hevlaska hacierta. Así que no te preucupes. - Dijo haciéndose el gracioso. Un puñetazo por parte de la chica le llegó que pudo esquivar con su libreta.
— ¿No te puedo golmear aunque sea una vez? - Pregunto con una venita en la cabeza.
— De eso nada. Todos nuestros miembros tienen que pasar una inspección de Inocencia. Son las normas. - Aunque por fuera parecía estar pasando de todo, por dentro estaba aun confuso y alucinando. Una noé… ¿y la mayor Inocencia en ella?... Eso no cuatraba…
Esta cruzo los brazos y lo miro molesta.
— Me hubieses podido habisar antes, ¿no? - Dijo mirándolo mal. - Ademas, explícame eso de la Inocencia y el Corazón. ¿Es malo eso? - Pregunto con una expresión preocupada.
— Te lo voy a explicar. - Se puso serio y comenzó la explicación. - "Repito eso cada vez que llega alguien nuevo..."
Es algo que soló nosotros, que hacemos uso de ella y el Conde del Milenio. Todo comenzó hace cien años, con el descubrimiento de cierto Cubo.
"Para nustros descendientes… Nosotros permanecimos victoriosos ante la oscuridad, aunque fuimos destruidos. Para salvaros del infortunio que sin duda recaerá sobre vosotros…Os dejaremos este mensaje"
Lo que contenía en su interior era la predicción de la antigüedad… Y el método con el que usar una determinada substancia.
— ¿Una determinada sustancia? ¿Cuàl? - Pregunto Rina.
— Se llamaba Cristal de Dios y poseía nos poderes milagrosos. - Prosiguió.
El Cubo estaba hecho de eso mismo. Nosotros lo llamamos Inocencia.
Existe en tu corazón. Las armas anti-akuma procesan la Inocencia y la usan como arma. Aquellos que hicieron el Cubo usaron la Inocencia para eenfrentarse al Conde del Milenio.
— ¡¿Al Conde?! - Preguntó extrañada la chica.
Fueron capaces de derrotar al Conde del Milenio. Pero al final, el mundo fue destruido junto a él. Fue lo que quedó escrito en la Sagrada Biblia, el Diluvio Univerdal de Noé. El Cubo lo llamó "Los Tres Dias De La Oscuridad". Aunque, según el Cubo, el mundo está destinado una vez más a su destrucción a manos del Conde del Milenio. - Rina se sorprendió. - Y tal como estaba predicho, el Conde renació en este mundo. Así que se fundó la Orden Oscura.
"Reunid a vuestros hombres y buscad a aquellos que sean compatibres con la Inocencia."
Aquellos que son compatibles con la inocencia son los Exorcistas… Pero el Conde del Milenio creó a los Akuma para luchoar contra los Exorcistas.
Si la Inocencia es el lado de la luz, los Akumas están hechos del lado odcuro, con un material llamado la Materia Oscura.
El Conde está actualmente buscando la Inocencia y pretente su destrucción.
Pero gracias al Diluvio Universal de Noé, se ha distibuido por todo el mundo en ciento nueve fragmentos.
— Nuestro trabajo es encontrar a aquellos en los que reside la Inocencia…Y reunir las fuerzas suficientes para derrotar el Conde. Antes de que triunfe él. Si perdemos esta carrera, se cumplirá la profecía y el mundo será destruido.
— ¡Lucha! - Grito una sombra encapuchada sentada en las tribunas rojas de arriba.
— ¡Es tu deber, ya que has sido elegida por la más importante de las Inocencias. Eres el Corazón, y nuestra esperanza! - Dijo otro.
— ¡ES TU DEBER! - Dijeron al unisono. Rina miró a Komui, sorprendida por lo que ese le explico.
— Trabajaremos juntos por el bien del mundo. - Dijo sonriéndole. - Anque… no vas a conseguir dinero por ello. - Dijo riendo por lo bajo. Le extendió la mano y Rina asintió contenta. Le dio la mano y pactarón. - Bienvenida a la Orden Oscura. La mayoría de nuestros Exorcistas están desperdigados por el mundo en varias misiones. Pero los conoceras muy pronto. De hecho, Hevlaska también es una Exorcista. - Dijo soltándose de la mano de la chica. Se sorprendió y miró hacia el ser.
— Yo conecto con el Cubo… - Dijo con su dulce voz. - Y he existido como la guardiana de la Inocencia desde que se pronunció la Palabra. Rina… - Se diriguió a la chica y ella le puso atención. - Que Dios te proteja. Eres muy especial, y nuestra única esperanza.
— Gracias. - Dijo la chica.
Más tarde, en la habitación de Rina…
Rina estaba sentada en la cama, coguiendose las rodillas…
— ¿Dónde se ha metido William? - Se preguntó recolgandose en la pared de la cama. - "Ya llegué… papá. Gracias por todo, a ti también… mamá…" - Pensó alegremente. - Me heré fuerte para poder acabar con esta guerra. Lo juro. - Se prometió a si misma.
Aki acaba el preciado capitulo numero dos... no tuve mucha imaginacion, ya que es lo mismo que le pasa a Allen, peró el tercero ya es diferente...
PD: Voy a tardar unos dias en subir alguno... puede...
Malditos deberes!...
