NARRADO POR DIMITRI
Sonrieron y se abalanzaron sobre mí. Me di cuenta en la forma de sus ataques que ellos no estaban intentando matarme ¿Por qué?
Una silueta blanca y vestida de rojo interrumpió mis pensamientos. Camille. Ella me miraba divertida y en mi se encendió un odio cegador
- Te matare - prometí
Vi la diversión y el deseo en sus ojos
- Dimitri - me hizo una reverencia - me alegra verte
En ese momento los hermanos de Camille me inmovilizaron contra una pared, apretaron tan dolorosamente que perdí el agarre de la estaca. Camilla se acerco y beso mi cuello. Me sentí sucio y la ira seguía creciendo
- Aléjate – gruñí
Ella sonrió y lo último que sentí antes de que me tragara una oscuridad densa, fue unos labios fríos en los míos.
Mi cabeza palpitaba de dolor al despertarme. Quizás tendría una conmoción cerebral. Mis parpados pesaban como dos rocas, pero los obligue a abrirlos, solo para encontrar enfrente de mí, a Camille desnuda, con una bandeja de comida
Por un momento decidí escupir a la comida, pero después vacile cuando mi estomago gruño
- Buenos Días, Dimitri – saludo con una sonrisa – Me alegro que hayas despertado - Mis manos estaban amarradas atrás de una silla. Mierda, ¿Cómo me liberaría de aquí?, y luego, la estaca no estaba - ¿Tienes hambre?
Asentí y ella llevo la comida a mi boca, tan delicadamente que parecía dándole de comer a un bebe.
La estudie por un minuto, teniendo en cuenta su cuerpo, su cara, y el odio por mi parte.
Cuando la comida termino, no había nada por lo cual no escupirle y eso hice. Ella sin embargo con sus reflejos pudo quitarse
- Te matare – gruñí
Mi voz sonaba puramente animal.
Camille me dio una sonrisa triste
- ¿Sabes? Todo esto fue por ti – se acerco de nuevo – si te hubieras quedado conmigo en Siberia, bueno… Rose estaría viva, y tu y yo tendríamos todo el poder de nuestro mundo
- El poder es efímero, el amor es eterno – rugí
"De nuevo lecciones de Zen", resonó en mi cabeza lo que provoco una sonrisa
- ¿Y de que te ha servido? Solo dejo una herida incurable en tu alma – ella me estudio por un segundo – pero no será más
- ¿Qué demonios?
- Diego, Alex – grito.
Se volvió hacia mí y entraron ellos a la sala
- ¿Qué pasa? – pregunto Diego
- Necesito su ayuda – me miro fijamente - No apartes la mirada - ordeno. No, ella estaba usando la coacción en mí. Roza podía luchar contra esta, pero yo no. Sabía que dentro de poco estaría perdido. Trate de apartar la mirada pero no funciono. Mierda - Alex y Diego… Ahora, tú solamente me amaras. Olvidaras a Lissa a Rose y a los demás, solo existiremos tú y yo – Roza, mi… Camille, asentí - bésame
Ella acerco su rostro al mío, y la bese fuertemente. La deseaba. Ella era todo para mí. Camille. Lo único que ahora pasaba en mi mente es que ella debería ser mía. Ella empezó a alejarse
- No - murmure
- Espera - dijo - Siempre serás mío ¿lo entiendes?
¿Por qué no lo seria? Ella era todo para mí
- Siempre seré tuyo - prometí
- ¿Camille? - Diego llamo
- Soltadlo – ordeno. Ellos me liberaron y rápidamente me acerque a ella - Podéis iros - Quería estar con ella, la necesitaba. Ella me rodeo con los brazos - ya está hecho - ellos asintieron y se giraron para salir - Hey, nunca lo vayáis a tocar
- Por supuesto Camilla - respondió Alex
Salieron dejándonos solos. Deslice mi mano por su cuerpo absorbiendo cada centímetro de ella. Camille con una sonrisa me llevo a su dormitorio.
Vi al entrar que había libros del medio oeste y la música de Europa del este sonaba suavemente
"camarada"
¿Qué fue eso? ¿Quién me decía así? Trate de recordar pero el espesor cegaba todo mi razonamiento.
Me gire hacia Camille y la apreté entre mi cuerpo y la pared. Ella era todo lo que me importaba. Ella iba a ser mía. Deslice mi mano por su perfecto cuerpo. Se sentía frio y caliente al mismo tiempo, dejando un hormigueo en mi mano.
Aplaste mis labios contra los suyos fuertemente. La fuerza que mantenía refrenada corría en mí. Arranque el vestido que era lo único que impedía la completa cercanía junto a ella. Aunque era fría, calentaba mi cuerpo de una forma extraña. Ella retiro toda mi ropa con un movimiento fluido. Ahora los dos estábamos unidos, como siempre debió serlo. Ella jugueteo con su lengua en mis abdominales mientras nuestras caderas se unían con una fuerza demoledora. Ella gemía y rugía viéndose más sexy y atrevida. En un movimiento inexistente ahora ella estaba encima de mí, dejando mi espalda junto a aquellas cobijas de lana. El sudor empezó a crear una fina capa en mí cuerpo, y antes de poder pensar ella tenía su boca en mi cuello succionando suavemente. Un gemido de excitación salió de mis labios cuando las endorfinas se apoderaron de mí. En unos segundos ella paro y lamio mi cuello hasta mi clavícula suavemente. Aunque fue una experiencia completamente excitante, me sentí demasiado cansado para seguir. Ella se recostó más en mí, casi asfixiándome. Y beso mis brazos mientras enterraba sus uñas en mí.
Al terminar ella se recostó en mi pecho, dibujando círculos en mi abdomen. Poco a poco entre en una oscuridad abrazadora.
Cuando desperté, vi una caja de chocolates junto a comida de sal. Sonreí, amaba la comida poco saludable aunque nunca lo admitiera. Me levante y mi cuerpo se tambaleo un poco. Nunca habían bebido de mí, la única vez que lo hicieron fue en la cueva, pero había perdido la consciencia, así que no me había dado cuenta de la debilidad que se apoderaba del cuerpo. Vacilante me acerque hasta la mesa y vi una nota
Dimitri
Sé que te sentirás un poco débil. Debes descansar y comer. Si necesitas algo más Alex estará pendiente de ti, así que no dudes en pedirlo. Dentro de pocas horas nos veremos.
Con amor, Camille
Deje la nota a un lado y traje la bandeja de comida conmigo. Me senté en el mueble y comí mirando por la ventana. Sentía como si algo me hacía falta, pero al tratar de recordar solo la imagen de Camilla estaba en mi mente.
Comí despacio saboreando cada alimento. Al terminar me dirigí a la estantería y escogí uno de los libros que había allí.
Me perdí en medio de la lectura y de nuevo una voz sonaba en mi cabeza. Era hermosa y se burlaba de mi abrigo. No recordaba quien era y cuando me forzaba recordar un dolor de cabeza se apodero de mí.
Dimitri, ¿Dónde estás? Por favor vuelve
Esas palabras resonaron en mi mente como si alguien hablara. ¿Me estaba volviendo loco?
En un segundo yo estaba mirando a través de otros ojos. Una Moroi. ¿Qué era esto? Desesperadamente trate de volver a mi cuerpo pero una oleada de depresión me mantenía en su cabeza.
Ella estaba recostada en el pecho de un Moroi sollozando. Había tanto guardianes como Moroi en la sala. No sé porque sus rostros me resultaban familiares cuando yo nunca los había visto.
- Él está bien Lissa - la consolaba el Moroi
Lissa sacudió su cabeza
- No lo sabemos - suspiro - y ahora Rose tampoco puede establecer contacto con él por mi culpa. Tampoco puedo establecer contacto en el sueño. No puedo utilizar mi espíritu.
Lissa rompió a llorar de nuevo
- Tú no lo sabías - dijo un guardián
- Debes tranquilizarte para poder tomar un control del espíritu - dijo el Moroi mayor del grupo
- Pero no puedo - gruño ella - No sabemos si Dimitri esta herido, y Rose tampoco.
Así que ellos si me conocían y ¿estaban preocupados por mí? ¿Por qué?
Trate de decirles que yo estaba bien al lado de Camille, pero no funciono.
Alguien me sacudió violentamente haciéndome volver a mi cuerpo
- Dimitri ¿Estás bien? - Camille me pregunto
No sé porque no quería decirle lo que me había pasado. Algo me detenía aunque quería que ella supiera todo acerca de mí
- Si - le acaricie un lado de su cara - estoy bien
Camille sonrió y me beso suavemente. Luego se convirtió en algo fuerte y nuestros cuerpo se apretaron más cerca. Mi lengua rozo aquellos adorables colmillos y automáticamente ofrecí mi cuello. Ella rio y se acerco hundiéndolos en mi cuello. Las endorfinas me llenaron haciéndome volar en la perfecta felicidad. Al terminar ella se tumbo junto a mí en mi pecho besándolo.
Caí de nuevo en la oscuridad.
