...Totalmente improvisado. Para que no odien a Sasuke. Hice esta continuación sólo porque todas ustedes la pidieron, espero que les guste y me dejen saber sus opiniones. Si les gusta éste capítulo, haré el siguiente. Gracias por leer, comentar, dar fav y follow a esta historia, un abrazo a cada uno de ustedes.


Capítulo 2.

-Ino-

-No me pienso casar con él. –Le grité enojada, desesperada y humillada.

-No tienes opción, Ino y no es negociable. –El descaro. El colmo de los colmos.

-¿Cómo demonios pretendes que me case con alguien que no quiero? ¡Por Dios, papá! ¡Es Sasuke! ¿Qué rayos pasa contigo? ¡No lo haré! ¡Ni creas que…-Paf. Así había sonado el golpe que mi padre me había dado, haciéndome ladear la cabeza, con la mejilla roja.

Las lágrimas empezaron a caer por mis mejillas, lastimando mi rostro ya adolorido.

-Dije que no estaba en discusión, Ino. Fin del tema.

Y así fue como se empezó a destrozar mi alma.


-Sasuke-

La desdicha me estaba consumiendo. Sakura. Por Dios, ella no es capaz de engañar a nadie, ella no quería que me fuera, yo no quería irme. Yo no…

-¡Maldita sea! ¡Maldita sea el infierno que estoy viviendo! ¡Maldita sea una y mil veces! –Golpee la pared unas tres veces, sin sentir dolor alguno –físico, digo-

-¿Sasuke? – Su cabello rubio le llegaba hasta la espalda. Tenía el cuerpo bonito, era alta, educada, amable y tenía más paciencia que yo.

Supo sobrellevar esto mejor que yo.

Pero ella no es pelirrosa, ni bajita, ni apasionada. Ella no es Sakura.

Suspiré y me senté en la silla del comedor, esperando a que ella se acercara un poco y tomara mi mano, como siempre hacía cuando éramos pequeños. Habíamos crecido juntos. Además de vecinos, éramos los mejores amigos y ella era hermosa, sólo que nunca tuve ojos para ella de esta forma. Nuestros padres eran socios, amigos y vecinos, y al parecer tenían planes distintos al de nosotros.

Cuando nos anunciaron el compromiso, el desastre que se formó no fue difícil de ignorar, pero tampoco lo fue el acuerdo que ellos firmaron, amenazándonos con la humillación de caer en la bancarrota. Obligándonos a ceder.

Aún no entendemos como es que pudieron hacernos esto, puesto que es absurdo (y no pensábamos darles lo que querían). Nietos. La idea de la unión era esa, darles nietos sólo que yo, en lo personal, no estaba preparado para ello –No con Ino, de todos modos- No me malinterpreten, ella es hermosa, pero éramos demasiado amigos para pensar en ello, o al menos hasta que se enamoró de mí. Dijo que no sabía como fue que sucedió, pero pasó. Ino se terminó enamorando de mí y el desastre principal se incrementó.

-No pasa nada. –Suspiré y froté mis sienes., buscando alejar su mano de la mía. Su mirada era preocupada y su boca estaba pintada de rosa. Rosa. Maldición, ¿por qué todo tenía que recordarme a Sakura?

-Entiendo. –Así era ella, entendía todo cuando realmente no le explicaba nada. -¿Quieres algo de cenar? –Dios mío. Me sentí la peor basura del mundo cuando vi sus pupilas apagadas. Eran las 2:00am, ¿qué podría querer de cenar? Lo que realmente quería, era devolverme al departamento de Sakura y dormir con ella, cerrar los ojos y olvidar esta pesadilla.

-Lo siento. –La amargura que me mostraban sus ojos no era algo que yo pudiese dejar pasar y le repetía siempre lo mismo, y ella siempre me disculpaba, sólo que la culpa y el dolor no se iban nunca… empeoraban.

No quería hacerle daño. Ino es de las mejores mujeres que he podido conocer y sé que nada de esto hubiese pasado si mamá hubiese estado viva. Es inconcebible el desastre en el que nos metieron. Hace dos años que estamos "casados" y sí, les juro que lo intenté, pero no importa cuantas veces me haya acostado con ella, ni cuantas veces me diga que me quiere, resulta incómodo dormir al lado de alguien al cual le haces daño. Es por ello que ya no lo hacía.

Y volvemos al principio, les hago daño a dos mujeres excelentes. Pues no es sólo Ino, también es Sakura. Dios…

Me había enamorado de Sakura porque la veía cada día en la empresa. Ella es la contadora de mi hermano y realmente todo fue muy repentino. Ella no sabía que mi matrimonio era una farsa, e Ino realmente no sabe con quien le soy infiel. Pero les dolía la situación. La primera piensa que me acuesto con ella porque soy un imbécil –Cosa que no es del todo mentira- y la segunda sabe que le soy infiel, sólo que no me lo reprocha, no hace nada y yo me siento un inútil, una escoria.

-¿Quieres un te? –No lo aguantaba más.

-Ino, necesitamos hablar. –Y supe que se había roto un poco más al verla dar un paso atrás.

-Lo sé, también me gustaría hablar contigo. Es importante. –Su mirada cayó al suelo y una extraña sensación me invadió.

-¿Qué sucede?

-¿No quieres comenzar tú primero?

-No, dime qué sucede.

-Bueno, realmente no sé como es que sucedió, pero estoy embarazada. –Abrí desmesuradamente los ojos. ¿Qué?

¿Embarazada?

No salía del shock. ¿Cómo es que eso fue posible? Empecé a hacer memoria, demonios, ¿cuándo fue la última vez que me acosté con Ino?

-Estás… ¿estás totalmente segura? –Frunció el ceño y sus hombros empezaron a temblar.

¡Mierda! Hacía meses no me acostaba con Ino. La última vez estaba borracho y realmente no tenía ni puta idea de cómo fue que sucedió, pues fue ella la que me lo contó tras despertar a su lado –desnudos-, pero ella había dicho que nos habíamos cuidado… ¡y fue hace más de 4 meses! Le miré el vientre, seguía igual que siempre, ¿verdad?

-Sí, Sasuke. Estoy embarazada. Tengo 3 meses y medios, o eso supongo. –Ay no…

-Entiendo. -¿qué más podía decir? –Pensé que habíamos usado protección. –Realmente no lo entendía.

-Y la usamos, pero supongo que fue la pasión desenfrenada la que hizo que se rompiera el condón. -¿Pero… Qué demonios?

-¿Se rompió el preservativo? –Ella dio otro paso más y yo a estas alturas me había levantado de la silla. La vi empalidecer.

-Sí, pensé que recordabas eso.

-Ino, te dije que no recuerdo absolutamente nada. –Y su cara se transformó en tristeza y desilusión.

-Entiendo que no te alegre, y también entiendo que me seas infiel. –Otro golpe.

-Ino, eso…

-No vayas a negarlo, Sasuke. Llegas tarde, no comes, duermes en la sala, nunca quieres estar aquí, no te acuestas conmigo… ¡maldición! Entiendo que no hayas querido esto, ¡yo tampoco lo quería! Pero trato de poner de mi parte cada día para hacer que me quieras, o que por lo menos la convivencia sea más amena y estaba funcionando, hasta hace unos meses. Por favor, no lo niegues. –Las lágrimas ya estaban en sus ojos y necesitaba sacar la mentira y aminorar la culpa.

-Tienes razón –Otro paso y sus ojos azules se apagaron.

Se había desmayado.


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¿Algún tomate que me quieran lanzar, para dárselo a Sasuke?