LOS PERSONAJES PERTENECEN Y FUERON CREADOS POR LA ESCRITORA . SOLO LA TRAMA ES MIA.
ESTE FIC PARTICIPA DEL RETO "PERSONAJES AL AZAR" DEL FORO "SOL DE MEDIANOCHE"
CAPITULO 2 "SOY JARED"
Un grito desde adentro del negocio de frutas y verduras me había hecho dar la media vuelta a esa voz.
Mi mirada fue directa a un muchacho de al menos 20 años, bueno sacar conjeturas no era lo mío pero al menos 20 años debe tener ese hombre alto, con patillas y mirada penetrante. Desvié mis ojos antes de que me intimidaran.
Camino rápidamente hacia mí con una bolsa de manzanas y otras cosas en la mano. Me dio una rápida sonrisa burlona al ver mi prominente embarazo.
-Ángela Weber, mucho gusto—ese fue mi solemne saludo, quería quedar bien, no sabía el motivo exacto pero siempre seguía mi instinto, espero que esta vez no se equivoque.
-¿Qué onda Ángela? Estaba por aquí y escuche todo lo que el patán te preguntaba, mi hermano tiene una tienda, si quieres vamos a preguntarle qué le parece que trabajes allí—Tenia escrito la palabra imbécil en toda la extensión de su cara, pero igualmente me estaba ayudando de algún modo. Pedía al jodido Dios que me ayude, ¡que no sea un drogadicto aprovechador! Le repetía una y otra vez.
-Si claro, te lo agradecería mucho. ¿Queda muy lejos? No es que me queje pero no es como si fuera una modelo y lo único que tiene que llevar es un bolso de diseñador.
Su sonrisa no se hizo esperar para luego apuntar una camioneta que diría que era decente comparado con los otros que se encontraban estacionadas en distintas partes de la calle.
Me ayudo a subir lentamente en el copiloto, subir dos escaleritas no es broma, como tampoco abrochar el estúpido cinturón que se trababa cada dos por tres.
El viaje estuvo en silencio, lo único que podía apreciar era su sonrisa amistoso, me hacía sentir con esperanzas. ¿La gente no subía a embarazadas por nada cierto?
-Aquí es pequeña. Espero que el Señor Cascarrabias este de mejor humor hoy—comentó, para luego apagar el motor del coche. La tienda era sencilla, por los alrededores solo había unas cuantas casas y un mini restaurant.
-No te preocupes Ángela, si se pone muy pesado tu solo agarra una calabaza y pártesela en la cabeza, mientras yo te cubro y le lanzo unas cuantas manzanas—Su alegría era contagiosa, hace mucho rato que no me reía así. Este chico ya me había caído bien.
Entramos escandalosamente, más bien él lo hizo. Me quede junto a la puerta por si pintaba algo feo, siempre había que estar preparada. Las apariencias engañan suelen decir, yo más que nadie lo sabía.
-¡Jared! ¿En donde rayos estas hombre?—su grito me hizo mucha gracia, sus manos hicieron una especie de tubo en su boca para dar más volumen a su chillido, mientras que se inclinaba hacia adelante. Una imagen bastante estúpida se podría decir. Por una puerta corrediza detrás del mostrador apareció otro muchacho, su ceño fruncido y ojos de furia dieron la grata bienvenida.
El negocio era de toda clase de elementos de montaña, como los trajes, mochilas, esas cosas para el agua, etc. La decoración era bonita, muy sencillo, con detalles multicolores. —Mira lo que te traje hermano, una bella dama para ti—siguió diciendo el primero con una risa burlona.
-Vaya, que sorpresa, ¿esto quiere decir que voy a ser tío?—Contesto señalando mi vientre.
Bueno esta mierda de hermanos me está cansando, si no fuera porque necesitaba el trabajo ya me hubiera ido desde que lo llamo por su nombre.
-Ya quisieras tu imbécil. Ella es Ángela Weber, tu nueva colega.
-Yo creí que este era MI comercio Alec —Así que se llamaba Alec, recién me daba cuenta que no sabía ni su nombre, que confiada eres Ángela. –Además ¿en qué me podría ayudar ella? ¿Dándole la bienvenida a los clientes con vomito de primera? No jodas hermano ya suficiente tengo con la maldita vieja de al lado con sus constantes gritos llamándome para que le dé licor.
-No lo sé, tú arréglate solo, yo ya me voy, le di mi palabra que le conseguiría trabajo y aquí estamos, así que no le des una mala imagen de mi, adiós—Dicho esto, salió corriendo olvidando su bolsa de la verdulería.
-¡Alec! ¡Ven aquí desgraciado!—demasiado tarde, el motor comenzó a rugir, lo último que se escucho fue el rechinar de unas ruedas. –Bueno, soy Jared, tu jefe creo.
-¿Tengo el trabajo entonces?—Asintió con la cabeza- ¡ahhh! Eso es genial, muchas gracias, gracias gracias—Grité de júbilo, él solo desvió la mirado con un dulce sonrojo.-¿Qué es lo que haré?—Pregunte con alegría. No creo que nadie se ponga tan contento por trabajar, y menos con un niño que juega al kung fu dentro de uno. Pero para mí significaba mucho, podía tener cosas, alquilaría una casita y compraría mucha ropita. Chupetes, baberitos, todas clases de cosas.
-Bueno primero te enseñare el lugar y vemos que es lo que puedes hacer—Su mirada se dirigió fugazmente a mi vientre para luego mirar a otro lado.
La tarde pasó rápido, me enseño a manejar la caja registradora, cosa que me gusto mucho por el timbrecito que sonaba cuando se abría. Comentó que hoy no había muchos excursionistas por que más tarde se aproximaba una tormenta, era de mucho esperar, dijo, en Forks es tan habitual como el sol en Argentina.
El atardecer finalizaba el día de hoy, regresándome a la realidad. Debía regresar al callejón, no debía comer nada ya que Jared me había invitado comer unos emparedados, y había tomado velozmente dos manzanas de la bolsa de Alec. Con eso sería suficiente para que el niño no pasara tanta hambre.
-¿Cómo será el pago?—no pude evitar preguntar. Rogaba que fuese por día.
-El sueldo es semanal—resumió.
Nos despedimos cordialmente, estaba por abrir la puerta pero la lluvia me detuvo. ¡Maldición! El bebé se podría enfermar.
-Arriba esta mi casa. –me invitó amablemente. Sonreí agradecida.
