Título: The Demon's Heart

Autora: Lilyshield

Traducido por: Vampira Horchatera

Notas:

¡Segundo capítulo! las línias de "Mad Hatter" son para separar escenas y tal... no me acepta asteriscos...ù.úU


The Demon's Heart

Cap. 2

¿Cuánto tiempo había pasado?

Desde ese día, Kurai se había mantenido ausente a todo, sin prestar atención a su alrededor. Estaba preocupada.

Desde ese día, no había vuelto a ver al Sombrerero Loco... y añoraba su peculiar presencia, ahora más que nunca.

Se mantuvo despierta esa noche en su cama, una gran ventana a su lado que dejaba un delicado resplandor sobre su bronceada piel. La luz de la luna era bastante generosa, pensó, pues todavía la envolvía en sus tiempos de dolor, como la mano gentil de una madre abrazando su preocupado niño, misteriosa en su forma particular como la que podía aparecer por azar en su vida, y desaparecer...

"¿Por qué hice eso?" sus pensamientos divagaban otra vez hacia el demonio al que había visto en lágrimas. De nuevo había elegido salir corriendo tras haber afrontado esa mirada que sabía no podía ganar. Se había sentido impotente, mientras se alejaba de la criatura, dejándola...

"Ooh¿Por qué?" murmuró mientras enterraba su cabeza bajo las sábanas. Estaba asustada, quizás no volvería a ver al bufón de nuevo. De alguna manera ya no podía ni considerar vivir sin la presencia de la criatura andrógina, no más.

Una ráfaga de viento abrió la ventana dejando un rastro de esencia de lavanda hacia la cama de la princesa.

"¡Sombrerero!"

Kurai salió de entre las sábanas, su cuerpo vagamente cubierto de un camisón de seda blanca. Corrió hacia la ventana y buscó hacia la noche pero no había ningún par de ojos que encontraran los suyos en el solitario cielo.

Volvió a la cama pensando que seguramente había estado soñando. Que sueño tan ridículo, se dijo.

"¡No...!" una voz profunda intervino.

Kurai reconoció la voz que había añorado tanto inmediatamente.

"Belial..."

La pelirroja salió de un rincón oscuro de la habitación, mirando hacia la princesa, su rostro oculto aún en las sombras, su indumentaria se mezclaba entre los colores de la noche.

"Tengo algo para usted" dijo la demonio, dirigiéndose a esos ojos interrogantes de la princesa que había admirado y deseado tanto.

La peli plateada levantó la mirada mientras el bufón alzaba su mano y empezaba uno de sus trucos. Unos pálidos pétalos azules aparecieron, bailando alrededor de su aún herida mano, y cruzando por el aire rápidamente hacia el rostro silencioso de la princesa. Azúl pálido como sus ojos, le había dicho el bufón, delicados pétalos que parecían hacer desaparecer su mundo alrededor, pensó, como ella misma deseaba desaparecer para no hacer frente al demonio de pie junto a ella.

El momento era eterno... Pero la eternidad se rompió antes de que ella pudiese escapar.

Belial tomó el rostro de la princesa al instante entre sus manos y oprimió sus labios sobre los que le habían robado un beso la última vez que se habían encontrado.

Kurai, asustada al principio, no se separó esta vez. Dejó a esa fiera lengua entreabrir sus labios –una inolvidable ofensa, intentó convencerse- mientras ella, secretamente, daba la bienvenida a la apasionada intrusa en su territorio. El gusto de las memorias le hizo recordar que la bufón ya le había robado un beso tiempo atrás, bajo la apariencia de un demonio de su guardia; la manera en que ella había, secretamente, añorado ese sentimiento, cómo había intentado robar ella un beso del estafador... Como en un juego de niños interminable, Kurai dejó al bufón clamar victoria, rendida sólo para contemplar el pacífico juego que encendía sus días.

Alzó las manos y agarró las del Sombrerero Loco como si no la quisiera dejar ir jamás. El roce del demonio de aflojó y sus manos cayeron sobre las de Kurai, mientras el beso crecía cada vez más profundo y el cuerpo de la princesa se acercaba para encontrarse con el de la bufón.

Se separaron lentamente, pero las manos de la princesa no dejaron las del Sombrerero Loco.

"No me dejarás¿verdad?" dijo suavemente, sus jóvenes ojos pedían más.

"... Hay más que deseo hacer, princesa, cuando veo su figura en la noche, tan frágil y pura... pero no será esta noche cuando me aproveche de usted." Sus ojos fijos en los de la princesa, una mirada que Kurai jamás había visto antes en esos pervertidos ojos. Una sonrisa algo satisfecha le aseguró que el bufón no reprimía enfado alguno.

Kurai la miraba con asombro mientras el Sombrerero Loco volvía hacia la ventana.

"Espero que algún día, la hermosa princesa que una vez me encontré en la oscuridad vuelva a mis habitaciones alguna vez, donde habrán aún muchas heridas esperando por ser curadas..." Dijo Belial con una sonrisa tierna, y desapareció en la noche.

Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter -

"¡Alexiel ha vuelto!"

El rumor se dispersó rápidamente por el palacio, mientras la castaña cabecilla de la rebelión se estaba orgullosa ante Kurai. A su lado estaba el ángel del agua Gabriel, su amor en la tierra y en otro mundo.

Vestidas con vestidos largos y blancos y capas habían vuelto de sus vidas terrenales.

"¡Alexiel...!" dijo Kurai, apenas sin voz.

"¡Hace tiempo que no nos veíamos, hey, pequeñaja!"contestó la alta mujer.

"¿Qué estás haciendo aquí?"

"Las cosas se han vuelto bastante feas en la Tierra", Gabriel habló con su voz cristalina, "nos han echado al amarnos bajo nuestras formas como hermanos..."

"Y al final", añadió Alexiel, "Nos dieron caza y fuimos quemadas vivas, así que aquí estamos."

Kurai estaba impactada. "¡Pero eso es horrible!" dijo.

"Oh, bien, pero no han logrado separarnos¿Huh? Aún estamos juntas¿Verdad mi amor?" Alexiel posó su brazo alrededor de los hombros de su amada. Kurai, a regañadientes, notó de nuevo el dolor agudo de los celos clavándose en su corazón.

"Querida Kurai", Gabriel rompió el gentil abrazo y caminó hacia la princesa. "Ha sido muy buena con nosotras en el pasado¿No nos dejaría estar en su reino por unos días?"

"C-claro" contestó la princesa con dificultad. "¿Por qué no se quedan en mi palacio entonces? Tenemos gran número de habitaciones para invitados."

"Gracias pequeñaja¡Eres la mejor!" Alexiel besó a la joven princesa en la mejilla.

"¡H-Hey¡Por favor Alexiel, para! Ya soy una mujer crecidita¡Ya no soy la niña que conocías!" replicó Kurai, se dio cuenta más tarde de su tono enfadado.

"Oh, perdón. No quería ofenderte."

Kurai tembló al leer en los ojos de la caobina todo el dolor que había transmitido con sus palabras, pero no apreció demasiada compasión: no era demasiado malo si alguna vez necesitaba que su una vez amada le dejase un hombro sobre el cual llorar.

Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter -

La brisa de la tarde refrescó el aire contaminado que usualmente fluía por el castillo al mediodía, pensó Kurai, mientras vagaba por las vacías estancias, en la búsqueda del gran ángel. Todo lo que deseaba era hablar con ella, contarle todo lo que había cambiado, pensó que no la podría ayudar pero, en secreto, la había vuelto a echar de menos, tras todos esos años.

El sonido de susurros captó su atención hacia un retirado balcón. Alexiel estaba sentada allí a la luz de la luna, el ángel de cabellos azul pálido la observaba.

"Creo que no puedo...", dijo la caobina a la otra, enterrando su rostro en el suave hombro como le gustaba permanecer, sus manos sobre la delicada cintura que la abrazaba.

"No seas dura contigo misma, Alexiel", le respondió su amada, "No eres responsable por los sentimientos que tenga la pequeña por ti." Dijo, acariciando gentilmente los lujosos cabellos caoba que caían descuidados sobre su pecho.

Kurai observaba la escena a la distancia, sabiendo que era la muestra de un amor verdadero que ella había estado esperando. Un amor que nunca podía tener, mientras nadie se lo quisiera dar.

Alexiel lentamente deslizó sus largos dedos sobre la fina figura del ángel, acariciando los finos cabellos en un amistoso pero erótico gesto, dejándose caer de rodilla frente a su amante. Gabriel asintió a esos ojos exigentes y dejo que la caobina abriese su vestido de seda. Las manos de Alexiel se deslizaran bajo los pliegues de sus vestimentas, subiendo por sus muslos en una lenta caricia. Gabriel dirigió su mirada al cielo sobre ellas y dejó ir un suave suspiro mientras la arrodillada ante ella enterraba su rostro en su barriga. Envolvió su manos alrededor de la libre cabeza, dando la bienvenida a más si ella quería. Alexiel volvió su ansiosa mirada arriba para encontrar los hermosos ojos de quien sabía amaría para siempre.

Kurai temblaba, quizás por ira, o por envidia...

Rápidamente volvió a la estancia, sus ojos llenos de lágrimas.

No estuvo lo suficiente para ver una sombra aparecer, junto las dos amantes, como una brutal ráfaga de viento en la noche...

"¿¡Tú de nuevo!?" Alexiel se alzó desafiante, mirando al demonio que acababa de aterrizar de la nada.

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Kurai corrió hacia su habitación donde cayó llorando sobre su cama.

"Te he estado esperando." Una profunda y desconocida voz de demonio vociferó en una esquina..

"¿¡Quién eres!?" Kurai se enderezó apresuradamente, borrando cualquier lágrima que pudiera quedar en sus mejillas.

El hombre salió de las sombras.

"¿¡Lucifer!?" susurro, asustada.

"He venido a secuestrarte, princesa. Si no muestras resistencia tu vida seguirá en pie."

"¿¡Qué!?" gritó, mientras el alto corvino la rodeó con su brazo, abría sus alas y se la llevaba a través de la ventana abierta hacia la noche.

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"Es un placer volver a verte, Ángel Salvador. Debo irme ahora y seguir a mi señor. Esta noche hemos robado alguien importante para esta ciudad."

"¡Espera¡¿De qué estás hablando?!" Gritó Alexiel cuando el demonio desapareció en la noche, dejando sólo la esencia de lavanda en ese lugar.

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"...¿A quién a elegido mi señor para ayudarnos contra ese ángel?" la voz profunda de la andrógina pidió desde la sombra.

Kurai lentamente se despertó al sonido de esas voces.

"Tomé a tu pequeña amiga, la princesa. Será un buen cebo para devolverme mi Alexiel." la voz grave farfulló a la distancia en una habitación sutilmente iluminada. Kurai abrió los ojos por la sorpresa. Al mirar a su alrededor no pude ver nada. Recordó al alto demonio llevándosela y atontándola con algún tipo de poder y ahora se despertaba allí. Se sintió rodeada por unas barras de metal... quizás una jaula.

"¿Mi "amiga"? respondió la andrógina, aparentemente divertida.

"¡Belial...¿¡Eres tú!?" Chilló desesperada Kurai, esperando que esta vez no soñara, que la misteriosa criatura estuviese allí para salvarla de... ¡Lucifer! Había sido Lucifer quien la había secuestrado, recordó... entonces, el Sombrerero Loco...

"Oh, veo que la pequeña princesa se ha despertado. Bienvenida a mi humilde palacio, novia." La voz del pelioscuro resonó poderosa.

"¿Novia? ...hmph! Mi señor¿puedo recordarle que la ceremonia fue interrumpida y el travestido se sacrificó como novia?" la bufón replicó algo tímida.

"¡No me podían interesar menos los travestidos como vosotros!" la voz se tornó con más ira, "Prefiero tener una mujer de verdad como novia."

El Sombrerero Loco quedó en silencio un momento, luego contesto irónicamente.

"Como Alexiel, debo asumir."

"¡Cierra la boca, despreciable trozo de basura¡Ya he tenido bastante de tus astutos comentarios hoy!"

Kurai intentó taparse las orejas. No quería escuchar a quien la había vuelto a traicionar... por Lucifer...

"Pido perdón, mi rey. He hablado demasiado en algunas ocasiones. ¿Qué debo hacer con la novia de mientras?" el Sombrerero Loco habló como si eso no le hubiese afectado.

"Puedes jugar con ella si quieres, mientras no la mates. La necesitamos viva para que la otra vuelva."

"Gracias, mi señor, aprecio su gesto."

Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter - Mad Hatter -

Habían pasado horas, parecía, desde que Kurai había sido dejada sola, ciega y encerrada en una jaula en la oscura habitación. El Sombrerero Loco la había vuelto a traicionar, cómo se había atrevido¿¡cómo podían hablar así de su hermano muerto!?

Todo lo que podía hacer era llorar.

De repente, pasos silenciosos se acercaron a ella y alguien se sentó al lado de la jaula. Kurai sabía de quién se trataba.

"¿Qué crees que pasara¿De verdad piensas que Alexiel vendrá a salvarme¡Que estúpidos sois!¡Está demasiado ocupada entendiéndose con Gabriel!" gritó a la sombra.

"Ya veo. Entonces¿Qué piensas que tu bufón favorito puede pensar, cuando ve a su princesa llorando aún por otra mujer?" la voz andrógina contestó fríamente.

Kurai se quedó en silencio ante la inesperada pregunta.

"¿Tú... me odias?" susurró Kurai

"¿Debo?"

"No lo sé. Creo que estaba llorando por como me había tratado Alexiel. Tenía envidia. Yo quiero el tipo de amor que ella comparte con Gabriel. Pero sólo Gabriel puede ser amada por Alexiel, y no lo cambiaría aunque yo pudiese... Creo que sé lo que quiero... pero tu me has traicionado una vez más" sollozó, sin esperanzas.

"Jamás ha sido traicionada, princesa. Eso es todo lo que debe saber. Venga conmigo." La pelirroja habló suavemente mientras tomaba la mano de la princesa y la guiaba fuera de la jaula, cuya puerta había sido dejada abierta.

"¿No estaba... cerrada?" pidió Kurai, asombrada.

"Cerraduras y llaves no son nada para mí. Soy maga." Contestó Belial mientras conducía gentilmente la princesa hacia el corredor. Kurai aún no se había dado cuenta, pero la mano de la bufón la sujetaba firmemente para confortarla. La mano era cálida y amigable, como había estado una vez antes, herida una noche...

La Satán la guió a una maravillosa habitación en la que, por lo que parecía, la gente estaba peleándose.

"¿Podemos entrar, mi señor?" Pidió Belial.

"¡Kurai!"

La princesa reconoció la familiar voz de Alexiel.

Había gritos de lucha, pero Kurai no podía decir exactamente de dónde provenían. Alguien la agarró firmemente y la lanzó al aire en un campo magnético, preparado para quemarla viva.

"¡No!" la voz de Alexiel gritó con fuerza.

"Ríndete ahora, Alexiel, o tu pequeña amiga morirá." La voz de Lucifer retumbó en el aire.

El dolor de la electricidad hizo abrir los ojos de Kurai y hacerle perder la visión.

"¡Tú, monstruo¿¡Por qué haces esto!?" el hermoso ángel gritó desesperada.

"¡Mi amor por ti es absoluto, querida, y no puedo estar sin tenerte para mi! Gustoso mataré a cualquiera atado a ti hasta que vuelvas a mi."

"¡No¡Jamás seré para ti! Gabriel es mi único amor, ahora y para siempre¡y no dejaré a nadie morir entre tus sucias manos!" la mujer chilló mientras levantaba su espada contra el ángel caído.

De repente, la barrera eléctrica fue rota y Kurai cayó al suelo, ilesa pero alterada. Vio a Lucifer, de pie a su lado, una espada de cristal atravesando su pecho. Pero las manos que sujetaban el arma no eran las de alexiel...

"¿¡Belial!?" Alexiel estaba atónita.

"Adiós Lucifer¡Ya no eres más mi señor!" dijo el demonio mientras arrancaba la espada y dejaba a su una vez amado caer sobre el suelo.

"T-Tú... ¡Estúpido¿¡Cómo has osado...!?" intentó decir, ahogado en su propia sangre.

"Porque, maestro, no podía soportar no tenerte para mí sola... ni jamás dejaré que pongas un sólo dedo encima de mi hermosa princesa." Dijo, en su fría voz tan usual.

"Además... Debo decirle que es un error mortal insultar a los travestidos. Somos mejores que alguien tan penoso como usted." Dijo triunfante, mientras se dirigía hacia la princesa demoníaca.

Alexiel no podía creer lo que veía.

"¡Hey, tú¡No toques a Kurai!" gritó mientras el bufón alzaba y tomaba a la princesa en brazos.

"No voy a cumplir tus órdenes, Alexiel." Contestó el demonio.

"¡Por qué, tú...! Alexiel estaba preparada para alzar de nuevo la espada cuando la voz de la pequeña la paró.

"No, Alexiel. No volveré contigo." Dijo Kurai, dirigiendo su triste mirada hacia el ángel.

"¿Estás bromeando¡Belial¡Has sido tu de nuevo¡Has usado alguno de tus encantamientos para controlar su mente!" chilló la caobina ferozmente.

"¡Para, Alexiel¡Estoy bien, y te estoy diciendo que no volveré contigo!" contestó Kurai, enfureciéndose.

"Pero...¿Por qué?" Alexiel obviamente no entendía.

"Soy feliz así, en brazos de quien amo. Por favor, vuelve con quien te esta esperando." Kurai dejó ir un suave pero firme susurro.

Podía notar los brazos de la bufón intensificando su abrazo.

Alexiel bajó su rostro y asintió.

Continuará...


Bien!! Traducí este cap en un día... apenas me lo creo! juju

El último cap está próximo, espero tener el mismo tiempo que tuve con este

Vampira Horchatera