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Una persona real
2
Señor, permítame acompañarlo
Y nunca estaremos solos de nuevo,
porque no sucede todos los días.
Más o menos que seas una amiga,
Puedo renunciar o dejarlo.
Ahora pensaba en lo que quiero decir,
pero nunca supe bien a dónde ir.
—Daft Punk "Instant Crush"
I
Recuerdo haber despertado al lado de Steve Rogers una mañana. En realidad no había notado su presencia; era bastante común que me despertara con alguien desde que Pepper se fue. Entonces me di la vuelta y abracé ese cuerpo que estaba a mi lado. Pensé que encontraría las partes de una mujer cuando mi mano bajó hacia su entrepierna, pero en lugar de eso toqué el miembro erecto del capitán.
Mi reacción fue, por supuesto, gritar.
Me alejé cuanto me lo permitieron las sábanas, y Steve se despertó a causa de mi arranque.
Me miró consternado.
—¿Tony? —dijo, y yo me sentí patético por el tono que usó—. ¿Qué ocurrió anoche?
—Bebimos… —contesté con dificultad, tratando de diseminar la bruma que había en mi cabeza. Siempre había bebido mucho y jamás había perdido el control de esa forma—. Creo que las chicas se fueron más temprano… —sugerí, y esperaba con toda el alma que esas palabras fueran ciertas. A decir verdad, no sentía ninguna incomodidad en mi entrepierna, de modo que parecía no haber tenido sexo la noche anterior… y tampoco tenía incomodidades en el trasero. Esa última idea me provocó un espasmo. De verdad había contemplado seriamente la posibilidad de haber perdido la virginidad de mi trasero con Steve.
—¿Por qué estás desnudo? —me preguntó el capitán.
—¡De qué hablas! Tú estás desnudo también…
Señalé la entrepierna del capitán. Yo me estaba cubriendo con las sábanas al menos, pero él estaba por completo al descubierto. Entonces jaló la sábana y me descubrió a mí.
Debo admitir que la ebriedad no se había disipado tan fácilmente. Aún estaba mareado, y quizás a eso se debía que no tuviera noción de lo ocurrido la noche anterior.
Entonces volví a acostarme, ignorando por completo a Steve.
Al parecer él hizo lo mismo. Entonces sentí su cuerpo muy cerca al mío.
—¿Qué haces? —pregunté.
Entonces Steve llevó su mano a mi entrepierna y empezó a tocarme.
—Detente —le pedí, pero algo en mi voz pareció incitarlo—. No me voy a excitar —dije con firmeza, pero mi cuerpo opinaba lo contrario.
Steve comenzó a masajear más fuertemente, de arriba abajo.
—No… —gemí, y traté de empujarlo, sin fuerza. Entonces el orgasmo me interrumpió.
—Ahí tienes —dijo.
Y ambos nos quedamos dormidos así.
II
Así que tener que despertar con J.A.R.V.I.S a mi lado me trajo muchos recuerdos.
Un momento después me encontraba abrazándolo, buscando en el calor simulado de su cuerpo las respuestas que no tenía.
—¿Es esto un abrazo, señor? —preguntó J.A.R.V.I.S, con su nueva vos, tan penetrante, tan real.
—Lo es.
—¿Por qué abrazan las personas? —Era sin duda un sinónimo a "actualizando base de datos". En momentos como este, J.A.R.V.I.S me hacía cuestionarme a mí mismo los motivos que me llevaron a darle un cuerpo.
—Por… —me quedé sin palabras. No podía decirle que las personas abrazamos por cariño, porque eso indicaría que le tengo cariño, no podía decirle que abrazamos cuando nos sentimos solos, porque entonces estaría admitiendo lo solo que me siento. Lo más sensato que se me ocurrió fue—, para sentir el calor de la otra persona.
J.A.R.V.I.S [Jude] volteó a mirarme. Me examinó con sus ojos azules, profundos, brillantes.
Estábamos frente a frente, y debido a su constitución casi humana me sentí muy nervioso.
—¿El calor es bueno?
—El calor de los seres humanos lo es —dije, mirándolo a los ojos—. El fuego es bueno en la medida en que guardamos cierta distancia, si no, puede causarnos quemaduras. Tu piel, no está hecha para resistir el fuego como mis armaduras. Debes de alejarte de él.
—¿Y del calor de las personas, señor? ¿Debo alejarme también?
—Hay ciertos límites que nosotros denominamos "límite personal". En cierto modo funciona así, tú me puedes abrazar (no todo el tiempo, claro) a mí porque tú y yo tenemos muchas cosas en común y porque yo no consideraría que invades mi espacio. Cualquier otra persona con la que no hubieras desarrollado este vínculo se sentiría atacada o invadida en el caso de que quisieras hacerlo. Lo que quiero decirte con esto es que no vayas por ahí abrazando a cualquiera.
—De acuerdo, señor.
III
Al parecer me había quedado dormido sólo por media hora más. Revisé el reloj y noté que faltaba poco más de un ahora para mi cita con Pepper.
—Iré a bañarme —dije a J.A.R.V.I.S.
—¿Cómo es eso? —preguntó él—. Quiero decir, entiendo el proceso… pero cómo se siente.
Revisé en mis recuerdos acerca de una forma afortunada para describirlo, pero no la encontré.
—¿Quieres venir? —le dije al fin.
Él aceptó con entusiasmo. Entramos al baño y comencé a desvestirme.
—¿Necesito quitarme mi ropa también, señor?
—Claro.
Y él comenzó a desvestirse.
—Señor… ¿esto funciona? —dijo, señalándose la entrepierna.
Yo enrojecí por la vergüenza. Había sido totalmente meticuloso con el diseño de J.A.R.V.I.S, así que hablando en forma teórica, sí, tenía que funcionar de la misma forma que en un ser humano.
—Sí —dije.
Entonces J.A.R.V.I.S comenzó a tocarse, a bajar y subir la piel que lo cubría.
—Deja eso —le espeté—. No es para jugarse.
—Mis búsquedas en la red opinan lo contrario —me dijo él, dándome una pequeña prueba de sus dotes irónicos.
Puse los ojos en blanco y me di la vuelta.
—Según mis búsquedas en la red usted tiene un trasero perfecto, señor.
No pudé evitar dar un respingo.
—No es algo que debas ir diciendo en cualquier lugar —lo regañé.
Abro la regadera y el agua comienza a salir, tibia, como a mí me gusta.
—Anda, entra —le dije.
J.A.R.V.I.S entró a la regadera y comenzó a experimentar por primera vez el agua resbalando por su cuerpo.
—¿Esto es jabón? —me preguntó, tomando la barra del mismo.
—Sí.
—¿Puedo enjabonarlo, señor? —me dijo, con cierto tono de educación—, en la red hay instrucciones de cómo debería hacerlo… Sólo que me advierten que no debo dejarlo caer.
Entonces me reí fuertemente por lo afortunado del comentario. J.A.R.V.I.S es perfecto físicamente, así que quizás motivaría mis bajos instintos si lo dejara caer.
—Adelante —le dije, y él empezó a enjabonar mi pecho.
IV
Una vez que estuve listo para la cita de trabajo anuncié que saldría.
—Señor —me interrumpió J.A.R.V.I.S—, ¿puedo acompañarlo?
Lo miré, un tanto confundido por su petición. Pero pensé que debido a su actual interés por entender cómo funcionan las cosas era una petición bastante natural.
Caminé hacia mi cuarto de nuevo.
—¿Señor?
Y sin decírselo comenzó a seguirme.
Entré a mi armario (una gran habitación llena de ropa y calzado), y seleccioné lo que mejor pensé que iba con él. Tenía algún juego de ropa un poco grande para mí, lo que era una fortuna para J.A.R.V.I.S ya que decidí hacerlo un poco más alto que yo.
—Ponte esto —le dije, y él se vistió.
Le pedí a J.A.R.V.I.S que llamara al chofer y diez minutos después ya nos encontrábamos en la limusina de camino a Stark Industries.
—¿Deberé saludar a la señorita Pepper como de costumbre? —me preguntó J.A.R.V.I.S, y me sentí verdaderamente aliviado de que lo hiciera.
—No, tú eres un desconocido para ella. Asume que eres un excompañero mío de la universidad. También eres un genio, si lo pregunta.
—¿Y mi nombre es J.A.R.V.I.S, señor?
—Tu nombre es Jude, y por favor, evita llamarme señor durante la junta.
—De acuerdo —me dijo.
Si fuera una persona de verdad aseguraría firmemente que estaba nervioso. O quizás lo estaba, porque mis habilidades de programación habían sido muy buenas.
De nuevo mi ego.
V
Llegamos a la compañía diez minutos antes de la hora prevista. Pepper estaría orgullosa de mí si aún estuviera conmigo. ¿Qué pensaría en esa situación?
J.A.R.V.I.S y yo bajamos de la limusina, el guardia de seguridad me saludó y me dijo que pasara; como si necesitara permiso para entrar a mi propio edificio. Tomamos el elevador y nos dirigimos al último piso.
Afuera estaba Doris, la secretaria de planta de Pepper. En cuanto me vio llegar me anunció.
—El señor Tony está aquí —recibió algunas indicaciones y después se dirigió a mí—. Puede pasar, señor. Sala de juntas…
Pero no me quedé a escucharla y avancé hacia la sala.
Adentro estaba la larga mesa en la que tantas veces se habían llevado a cabo acuerdos y contratos multimillonarios, Pepper esperaba en la silla del presidente de la compañía, y a su lado había varios abogados. Del otro lado de la mesa estaba la silla dispuesta para mí, y sólo estaba Rob, mi abogado.
—Bienvenido, señor Stark —dijeron todos. Y la mayoría se puso de pie; Pepper no. Se negó a mirarme—. Tome asiento.
Indiqué a J.A.R.V.I.S que se sentara a mi lado, la sesión iba a comenzar.
—Bien —dijo uno de los abogados de Pepper—, como sabrá, señor Stark, estamos aquí para discutir los términos del divorcio entre usted y la señora Stark, a quien de ahora en adelante denominaremos la señora Potts.
—Increíble —dije—. No, no se detenga, siga.
—Los términos de la boda fueron explícitos. La señora Potts tiene derecho a la mitad de las empresas Stark y a la mitad de todo lo que sea suyo.
Levanto las cejas, algo me dice que pronto escucharé la palabra "armadura". Sin embargo me equivoco. Creo que Pepper no las pelearía jamás, aunque estaría en todo mi derecho.
—El acuerdo se firma con el concepto de que hasta este momento todo lo que usted tiene se divide a la mitad, sin riesgos de que más adelante las ganancias de usted, señor Stark, se vean disminuidas por tener que ser divididas. La señora Potts ofrece un acuerdo con el que creo que quedará contento, señor. Ella está dispuesta a venderle su mitad de la compañía.
—Imposible, no cuento con los recursos para pagar mi propia mitad de compañía.
—De acuerdo… —dijo el abogado. Después Pepper se acercó a uno de ellos, al parecer le pedía permiso de hablar.
—Hay algo que tienes que saber, Tony —dijo ella, con una voz casi quebrada—. Estoy dispuesta a no solicitar nada de lo que el contrato de matrimonio estipuló —eso provocó que los abogados se alteraran y comenzaran a hablar entre ellos en voz baja—, sólo si prometes dejarme en paz de aquí en adelante. Dejaré la presidencia de Stark Industries y todo lo relacionado contigo si te alejas de mí para siempre, sin miramientos, sin arrepentimientos. Sólo tendrían que firmar un contrato en donde aclares que tú aceptas esta situación.
La miré asustado. ¿Por qué tuvimos que llegar a esos extremos?
Entonces, debajo de la mesa, J.A.R.V.I.S pone su mano sobre mi pierna, creo que en señal de apoyo.
Una ocurrencia tonta cruzó por mi mente.
—¿Por qué?
Ella volteó la mirada, y de pronto la ocurrencia dejó de ser tan tonta.
—Pepper, ¿qué sucede?
Sus ojos se enrojecen y sé que estoy en lo correcto.
—Estoy embarazada, Tony.
Eso provocó a sus abogados, que empezaron a discutir entre ellos. Pero yo sólo tenía en mente que Pepper tenía los ojos rojos, y que seguramente yo también, porque comienzo a llorar, con una sonrisa estúpida posada en mi rostro.
Estaba feliz.
HOLA!
Aquí les traigo la continuación de este fic. Espero que les guste.
Saludos!
Twitter: Gyllenhaal1
