Septiembre, Primer año

Esperé a un lado de la plataforma mientras Brittany se despedía entre lágrimas y abrazaba a Chloe por lo que pareció la millonésima vez. Papa me dejo en la estación temprano esta mañana con un breve "buena suerte, asegúrate de quedar en Slytherin" discurso antes de irse a trabajar. No es que haya esperado nada más de él, o de mama. Aunque fue muy difícil decirle adiós a Tony. Me rogo que lo dejara venir conmigo, incluso le encontré escondiéndose en mi maleta en la noche recién llegando de casa de Brittany. Con nuestros padres trabajando tanto siempre ah sido él y yo haciéndonos compañía el uno al otro en casa, será extraño no tenerlo ahí todo el tiempo.

Me había quedado en la plataforma sola, esperando a que llegaran los Pierce. Todos vinieron, por supuesto. Su padre, con su pequeña barba rubia y sus ojos que brillan cuando sonríe, que era casi todo el tiempo. Su madre, la más alta de la familia, con el cabello desordenado y obviamente tratando de no estallar en lagrimas. Luego estaba Chloe, la viva imagen de Brittany a los seis años, quien estaba aferrada a su hermana como si nunca la fuera a soltar. Bueno yo no iba a permitir eso. Brittany no se quedaría aquí (a pesar de que se ve muy triste. Odiaba verla así, pero sabía que estaríamos bien una vez que fuéramos solo ella y yo, cuando fuimos a ese campamento de fin de semana en primaria, tomo una eternidad separarla de sus padres, pero tan rápido como estuvieron fuera de su vista la distraje y todo estuvo bien. Levante la vista rápidamente cuando escuche el reloj de la estación sonar once campanadas.

-Britt, tenemos que irnos o perderemos el tren. Vamos Brittany- le dije con urgencia tomando su mano y jalándola lejos de Chloe, quien ahora también estaba llorando. –Adiós Sr. Y Sra. Pierce, cuidare de ella- les dije cuando logre meter a Brittany al tren justo antes de que cerraran las puertas y el tren empezara a moverse. Brittany se inclino desesperadamente en la ventana para gritar.

-¡adiós mama, adiós papa, adiós Chloe! ¡Los extrañare! Les escribiré todos los días, ¡lo prometo! ¡Recuerden alimentar al tejón! ¡Y no dejen que Chloe entre a mi habitación! Y…-

Su voz desvaneció cuando el tren dio la primera vuelta y su familia desapareció de nuestra vista. Sus hombros cayeron y supe que era el momento de entrar en acción. Puse mi mano sobre su hombro y tire suavemente de manera que no tenía otra opción más que mirarme. Mis manos se movieron a su cara y limpie las lágrimas frescas que aun corrían por sus mejillas. En verdad odiaba ver a my Britt triste. Es una de las peores cosas, justo la primera de mi lista junto con aquella vez que el cachorro de Tony fue atropellado frente a mí.

-Brittany, lo hicimos. Estamos en el tren, rumbo a Hogwarts. ¿Recuerdas todas esas historias que tu mama nos conto, los pasadizos secretos, aquel árbol que se mueve, y las escaleras que cambian?- ahí. Una sonrisa. Era pequeña, pero me hiso sentir que lo estaba logrando. – me encargare de que nos la pasemos genial ¿ok? Sin padres diciéndonos a qué hora dormir. Podremos estar despiertas tan tarde como queramos, y siempre dormiremos junto a la otra, y podremos escabullirnos a la cocina por comida cuando queramos, ya conseguí que Carlos me dijera como entrar- señale refiriéndome a mi mayor e irresponsable primo que ya había salido de Hogwarts y me dio muchos tips cuando lo fui a visitar a España en el verano.

-¿crees que tengan chocolate caliente?- murmuro Brittany sus ojos clavándose en los míos, llenos de confianza.

Sonreí- por supuesto que tienen chocolate caliente. Ahora, vamos, ya puse nuestras cosas en un compartimento- le ofrecí mi dedo meñique y lo tomo inmediatamente, limpiándose el resto de sus lagrimas con su mano libre mientras me daba una sonrisa. – eso está mejor- le dije alentadoramente, conduciéndola por el pasillo hasta el compartimento donde había puesto todas nuestras cosas mientras Brittany se despedía de su familia. Me detuve cuando vi a través de la puerta, no sorprendida con la vista que habían encontrado mis ojos.

-¿Qué creen que están haciendo aquí?- pregunte apoyando mi mano libre en mi cadera mientras miraba desafiantemente a Puck, Finn y los demás chicos de primer año que nos habíamos encontrado en el callejón Diagon el otro día. Se suponía que este compartimento seria solamente para mí y Brittany, así podría reconfortarla y lograr que volviera a la normal y feliz Brittany antes de llegar a Hogwarts. No quería que se perdiera ni un poco de la emoción que estoy segura sentirá cuando finalmente llegamos.

-los demás compartimentos estaban llenos, y vi tu nombre en las maletas así que supuse que te podría venir bien un poco de compañía- contesto Puck con lo que probablemente el creyó era una encantadora sonrisa. Rodé mis ojos, dejando que la puerta se cerrara detrás Brittany y patee una de las piernas del chico más alto.

- muévete efelante- ordene, mirándolo desafiantemente. Y él me devolvió la misma mirada, pero se acomodo mejor para hubiera espacio suficiente para que Brittany y yo cupiéramos sin estar pegadas a él.

-el es Karofsky, y el Azimio- me dijo Puck – ya conocen a Finn. Santana y Brittany- agrego, viendo a los chicos, señalándonos.

-hola otra vez. ¿En qué casa creen que quedaran? – pregunto Finn, inclinándose hacia adelante con entusiasmo. En realidad era monstruosamente alto, aun sentado.

-Slytherin, por supuesto- respondí simplemente. Era tradición en mi familia (o lo más cercano que se puede acercar a tradición cuando tu familia solo lleva tres generaciones viviendo en Gran Bretaña. Dudo que a mis familiares en España les interese si termino en Hufflepuff, pero dios perdone la reacción de mi padre ante eso.

-¿Qué tal tu Brittany?-

-estaré donde sea que Santana este- respondió simplemente con una sonrisa, inclinándose hacia mí. La mire para estar segura de que se estuviera recuperando de su emocional despedida, y parecía que los estaba haciendo.

-no eres sangre pura- acuso Azimio desde el otro lado del compartimento. – vi a tu padre, ¡nunca había visto un muggle mas grande!, ¡tienes que ser sangre pura para estar en Slytherin!-

Me enfade ante estas declaraciones, lista para saltar en defensa de Brittany, pero ella halo antes de que yo pudiera hacer algo.

-mama dice que puedo estar en la casa que yo quiera, siempre y cuando se lo pida al sombrero amablemente. Y aparte, mi padre hace trucos de cartas, en verdad es bueno- respondió ella con sencillez. Sonreí con suficiencia hacia el chico, retándolo a responder. No lo hizo. Saque una caja de Bertie Botts de mi mochila, que estaba bajo mis pies, y se las ofrecí a ella, decidiendo que lo mejor era ignorar a los otros idiotas ocupantes en el compartimiento. Debí de haberlos corrido apenas los vi, pero ya era demasiado tarde. Este viaje en tren se suponía que sería el inicio de una aventura para mí y Brittany (debíamos de haber hablado sobre clases, Hogsmeade y equipos de Quidditch sin ser interrumpidas o teniendo a alguien entrometiéndose cada cinco minutos). Estúpidos niños, arruinan todo.

En el momento en el que el tren empezó a detenerse, yo estaba medio dormida y Brittany estaba roncando en mi hombro, su nuevo gato ronroneando en su regazo. Los niños no estaban en mejores condiciones, y no pude contener mi sonrisa al ver a Finn babear. Cuidadosamente sacudí a Brittany para despertarla. Aunque no quería hacerlo (se veía tan pacifica, y cualquier señal de que estuviera llorando esta mañana había desaparecido) pero tampoco quería terminar en el mismo bote que estos idiotas.

-San-tana- se quejo en mi hombro, envolviendo sus brazos firmemente alrededor de mí tratando de mantenerme quieta para así poder seguir durmiendo.

-despierta, dormilona. Hemos llegado- susurre en su oído. Sonreí mientras sus ojos se abrían de golpe para mirar directamente hacia mí, una enorme sonrisa apareció rápidamente en su rostro.

-hemos llegado- repitió con asombro, sentándose derecha para poder ver por la ventana. Estaba obscuro, pero cuando vimos las luces de la estación de Hogsmeade apareció a la vista.

-vamos, salgamos de aquí, estoy harta de este tren- dije, metiendo el gato en su canasta y asegurándola con fuerza, checando a Pato al mismo tiempo. El chillo malhumoradamente al ver mi rostro. Yep, el estaba bien.

-¿que hay con nuestras maletas?- pregunto Brittany, alisando su túnica. Ella había insistido en ponérnoslas cuando apenas llevábamos una hora de viaje, pero al menos ya no tendríamos que preocuparnos por ellas ahora.

-vendrán a recogerlas por nosotras, vámonos Brittany- la apresure cuando vi a Puck estirarse detrás de ella.

O…o…o…o…o…o…o…o…o…o…o…o…o…o

Estoy un poco acostumbrada a que las cosas sean grades y mágicas (a mi familia le encanta mostrar un poco de ambos, casi siempre que pueden). Pero tengo que admitirlo, la vista desde los botes, cuando nos acercábamos a Hogwarts era increíble. Brittany no podía parar de hablar, haciendo notoria si emoción. Quinn y Tina, una chica asiática que jamás había visto antes, estaban igual de impresionadas.

Todo pareció pasar en un suspiro hasta que llegamos a la entrada del gran comedor para ser recibidos por una de las mujeres que jamás eh conocido; la subdirectora, Profesora Sylvester. Era alta y delgada, con un cabello corto y rubio y una boca que soltaba insultos que ni siquiera había llegado a soñar. No era la mejor bienvenida a Hogwarts… de hecho, trajo a mi mente el hecho de que estamos a punto de ser sorteadas. ¿Qué si no quedaba en Slytherin?, ¿Qué diría mi papa? Busque la mano de Brittany, y la apreté con fuerza, mi corazón latía muy acelerado. Normalmente no me gustaba agarrarla de la mano en público. La gente nos miraba raro, así que tuvimos que conformarnos con los meñiques. Pero ahora, no me importaba; estaba demasiado nerviosa para preocuparme por eso. El verla me tranquilizo un poco, y me dio la mejor sonrisa que podía esperar, teniendo en cuenta las circunstancias. Por lo menos, cualquiera que sea la casa en la que termine, ella estará conmigo.

Toda la escuela estaba viendo mientras entrabamos al gran salón. Una vez más, me encontré sorprendida de que el cielo, del que eh escuchado mucho gracias a la mama de Brittany, era tan impresionante como había sido descrito. Me di cuenta de que ella también lo estaba viendo y le sonreí. Pero tan pronto como entramos, ya nos estaban alineando en frente de todos.

-Abrams, Artie-

Un chico con lentes y piernas de aspecto casi metálico, camino rígidamente hacia la silla y se puso el sombrero con las manos temblando. Yo, por lo menos, habría tenido la dignidad de no verme tan asustada cuando me sortearan, aunque estuviera aterrada por dentro.

-¡Hufflepuff!-

Por supuesto tendría que estar en Hufflepuff, cuando se veía tan asustado.

Azimio era el siguiente, y fue mandado directamente a Slytherin. Maldita sea. Había estado esperando que lo mandaran a Hufflepuff también, solo para ver la mirada en su rostro, después de haberle hablado así a Brittany.

-Berry, Rachel-

Sonreí al recordar a la chica de Diagon Alley, quien se veía un poco menos ridícula con su uniforme (pero solo un poco) se dirigió hacia el sombrero con determinación y se lo puso, no siendo intimidada por el hecho de que todos los ojos estuvieran en ella. No paso mucho para que el sombrero se decidiera.

-¡Slytherin!-

Mi boca se abrió en shock. ¿Slytherin? ¿Ella? ¿Tendré que dormir en el mismo cuarto que esa niña durante siete años? Dios ayúdame. Mi mente vago mientras la Profesora Sylvester seguía leyendo la lista de nombres, solamente poniendo atención cuando Quinn fue sorteada en Ravenclaw, y luego Karofsky siguió a su amiga Berry a Slytherin.

-López, Santana-

Oh dios, oh dios. Soy yo. Relájate, Santana, relájate. Lo tienes en la bolsa.

Un apretón de la mano de Brittany me tranquiliza más de lo que cualquiera de mis propios pensamientos podría. Le regale una casi- confiada sonrisa antes de soltarla y caminar hacia la silla y ponerme el sombrero con manos firmes hasta ya no poder ver a la multitud de estudiantes frente a mí.

Por favor Slytherin, por favor…

Oh sí, es fácil saber a dónde mandarte. No te andas con rodeos para conseguir lo que quieres ¿O sí?

-¡Slytherin!-

Solté un suspiro, que ni siquiera sabía que estaba deteniendo, cuando esa simple palabra hizo eco en todo el comedor. Estaba bien. Estaba en Slytherin, después de unos segundos de deliberación. No tendría que afrontar la decepción de mi padre. Me quite el sombrero y lo deje caer sobre la silla, apresurándome hacia la mesa que aplaudía y asegurándome de enviarle un pulgar hacia arriba a Brittany. Cuando llegue a la mesa dude un poco antes de sentarme junto a Karofsky. Tenía que ser mejor que la chica Berry ¿no? No tuve que esperar mucho para que llegara el turno de Brittany de ser sorteada, y rápidamente ya estaba sentada, sus increíbles ojos azules cubiertos por el sombrero.

Mi sonrisa empezó a desvanecerse cuando el sombrero no grito Slytherin de inmediato. Luego la sonrisa desapareció por completo cuando los silenciosos segundos se convirtieron en minutos. Jamás había considerado antes el hecho de que Brittany y yo no quedáramos en la misma casa. La mama de Brittany siempre había dicho que el sombrero escuchaba lo que tú quisieras. Así que como yo era la primera en el alfabeto, habíamos decidido hace mucho tiempo que Brittany pediría estar en la casa a la que yo fuera mandada. Pero, si era así de fácil, entonces ¿Por qué no estaba sentada junto a mí? ¿Por qué parecía como si estuviera discutiendo con el sombrero? Sus puños estaban apretados en su regazo y todo su cuerpo estaba tenso (eso solo pasaba cuando estaba muy molesta).

-¡Hufflepuff!-

Me quede helada. ¿Hufflepuff? No. Esto no podía estar bien. Brittany, ¿una Hufflepuff? ¡No!

Berry me miraba con preocupación desde el otro lado de la mesa (supongo que lo había dicho en voz alta). Pero no me importaba (lo que me importaba era que Brittany, viéndose como si quisiera llorar, estaba siendo introducida a la mesa de Hufflepuff. Estaba mirando hacia mí, sus ojos me suplicaban que hiciera algo. Esto no era como se suponía que tenía que ser. Se suponía que viviríamos juntas los próximos siete años, junto a la otra todo el tiempo (¡no durmiendo en diferentes partes del estúpido castillo!) pero, ¿Qué podía hacer? Podría subir allá y discutir con la Profesora Sylvester, pero eso podría ser una mala idea. Podría discutir con el sombrero, pero seguramente Brittany ya lo había hecho. Apenas y me había dado cuenta de Puck sentándose junto a mí mirando en shock como Finn trataba de reconfortar a Brittany en la mesa de Hufflepuff.

-anímate, Santana. Encontraras otra mejor amiga pronto. Tal vez la enana por allá- Puck me sonrió, señalando con la cabeza a Berry. Obviamente creyó que estaba siendo gracioso. Yo levante mi puño y lo golpee en el brazo tan fuerte como pude. El soltó un muy satisfactorio y agudo chillido y se agarro el brazo con el ceño fruncido. – ¡está bien, está bien! Lo siento Berry, parece que no estás de suerte- dijo en una voz más profunda, obviamente tratando de recuperar la masculinidad que había perdido con aquel chillido que acababa de soltar. Solté un bufido bulón, apuñalando una papa rostizada con mi tenedor, apenas apareció frente a mí. Ni siquiera tenía la energía para estar impresionada por toda la comida. ¡Esto no era como debería de ser! Aplaste la papa en mi plato, mi apetito se había ido, a pesar de que solo había comido comida chatarra en todo el día. Viendo hacia la mesa de maestros, tome una decisión. Lance mi tenedor al plato, me levante de la tabla y camine firmemente hasta estar frente al Profesor Figgins, el director. La Profesora Sylvester se había encargado del sorteo, pero no era lo suficientemente valiente como para enfrentarme a ella. Tenía una atmosfera alrededor de ella que me hacía sentir que ella podría convertir mi vida en un infierno si así lo deseaba.

-quiero ser sorteada de nuevo- exigí simplemente, cruzando mis brazos frente a mí. Mi papá me iba a odiar por esto. Mi abuela estaría furiosa pero no me importaba. Esto se trataba de Brittany. Esto se trataba de hacer que nuestro tiempo en Hogwarts fuera como se suponía que tenía que ser. Si el sombrero no la dejaba estar en Slytherin, entonces tendría que hacerlo re-sortearme en Hufflepuff. No importa si era la casa de los perdedores. No, Brittany estaba ahí. Tal vez era la casa de los perdedores con unas cuantas personas increíbles puestas ahí por error.

El Profesor Figgins parpadeo hacia mí con sorpresa evidente. – lo siento ¿señorita…?-

-Santana López-

-Lo siento señorita López, pero eso está fuera de mis manos. Una vez que el sombrero seleccionador te ah puesto en una casa, no puedes cambiar-

-pero se supone que tengo que estar con Brittany- le dije, levantando mi voz. – ¡lo teníamos todo planeado desde siempre! Estaríamos en la misma casa. Aparentemente no puede ser Slytherin, así que ese sombrero tendrá que cambiar de idea y mandarme a Hufflepuff!-

-señorita López, el sombrero no la va a volver a sortear. Alumnos ya lo han intentado antes, el simplemente se rehúsa. No hay nada que yo pueda hacer, simplemente tendrá que encontrarse con su amiga en clases- me dijo encogiéndose de hombros.

Lo mire, sin creer que eso estaba pasando. ¿Hogwarts sin Brittany a mi lado? Sintiendo lagrimas juntarse en mis ojos me di la vuelta, ignorando las miradas curiosas, camine hacia la mesa de Hufflepuff.

-muévete- ordene amenazadoramente. Finn me miro desde donde estaba felizmente metido en una salchicha, aparentemente se había dado por vencido de tratar de consolar a Brittany. Vio que era yo y se movió rápidamente hacia un lado haciéndome espacio. Me deslice rápidamente junto a Brittany e inmediatamente la rodee con mis brazos. Le tomo unos segundos darse cuenta de quién era, y luego ella soltó un suspiro y me abrazo.

-¡Santana! ¿Te dejaron cambiarte? Roge y roge pero el sombrero no me quería poner en Slytherin, ¡simplemente no quería!- dijo con lagrimas bajando a sus mejillas. Y yo que había creído deshacerme de las lágrimas de Brittany este día. Genial.

-lo siento Britt –Britt, ese sombrero es estúpido- se sobresalto un poco por las maldiciones. No le gustaba cuando maldecía, aun algo tan pequeño como eso (más que nada porque mi madre me amenazaba con lavarme la boca con jabón cada vez que me escuchaba, y Britt estaba preocupada de que no pudiera hablar bien si eso pasaba). –pero no me importa. No importa que no estemos en la misma casa, lo arreglare. El sombrero puede sortearme el próximo año con los de primero algo, estará bien.- le asegure.

Por dentro no tenía idea de cómo iba a arreglar esto. Años de planeación han sido arrojados por la ventana sin más que un lo siento. Pero el cómo no importaba mucho ahora, porque esto era por Britt, y eso significaba que tenía que arreglarlo. Le volví a limpiar la lágrima por segunda vez en el día.

-ahora, ¿que tal si comemos algo antes de que todo se enfrié?-

Ella asintió y empecé a servir comida en nuestros platos. Note a una chica viendo en nuestra dirección, la mire con el ceño fruncido hasta que tuvo que ver a otro lado. Mirando a mí alrededor, me alegré de ver que todos los demás cercanos estaban evitando mi mirada. Bien. Si sabían quién mandaba, no se meterían con Brittany. Si no podía estar todo el tiempo, tendría que asegurarme de que esta gente nunca supiera si estaba a la vuelta de la esquina o no.

Para cuando la cena termino, el silencio ligeramente incomodo que había entre nosotras había desaparecido y Brittany había vuelto a su felicidad normal, hablando acerca de cómo la comida había sido genial y que las estrellas se veían hermosas y esperaba que Charity –nombre estúpido para un gato- estuviera bien sin ella. Pero luego vi a Puck y los otros Slytherin de primer año levantarse con uno de los prefectos, y supe que era hora de irme. Ella no me quería dejar ir (yo tampoco quería irme, pero tampoco quería perderme mi primera noche tratando de encontrar la sala común de Slytherin.

-nos veremos mañana en la mañana ¿ok? Solo unas cuantas horas de dormir, luego nos volveremos a ver. Es como estar en casa- le dije, tratando de sacar lo mejor de la situación. Ella asintió, y pude ver que ella estaba luchando fuertemente por no llorar. Le di un beso rápido en la mejilla, sin importarme lo que la gente pensara, luego me di vuelta, caminando lo suficientemente rápido para alcanzar al grupo de Slytherins que dejaban el gran comedor.

-mi nombre es Jesse St. James, y soy uno de los prefectos de su casa- anuncio el chico mas grande. Lo odie al instante. Me aleje de los demás primer año. Puck estaba tratando de ser simpático, y puedo decir, estaba haciendo un terrible trabajo. Azimio y Karofsky ignoraban la situación, y Berry era simplemente irritante. ¿Como es posible que una niña tan pequeña pueda tener una voz tan fuerte? Los demás estaba feliz de ignorarlos. –si tienen alguna pregunta solo vengan a buscarme y los ayudare. Traten de no olvidar la contraseña- instruyo, alejándose de la puerta. ¿A dónde iba con tanta prisa? ¿No se suponía que tenía que supervisarnos o algo así?

Aun así ya se había ido, y yo no estaba de humor para hablar. Me pase de largo la sala común y camine hacia el dormitorio de las niñas de primer año. Para mi agrado nadie estaba ahí. Mis maletas ya habían sido subidas, pero no quería desempacar. Quería sentarme en mi cama con Brittany y discutir todas las cosas que habíamos visto hasta ahora, y lo que vendría mañana. Quitándome los zapatos y dejando caer mi túnica sobre una de mis maletas, me tire sobre mi cama y cerré las cortinas alrededor de mi para que nadie pudiera verme. Me enterré bajo las cobijas tratando de pretender que todo estaba bien. Pero no era así. Toda mi vida había planeado esta noche con Brittany; nuestra primera noche juntas en Hogwarts. Pero todo había sido arruinado por un estúpido sombrero mágico.

Dándome la vuelta, cerré mis ojos tratando de dormir, pero todo me llevaba a Brittany. Escuche las otras chicas entrar platicando (Berry ya había logrado hartar algunas de ellas, podría decir) pero ellas también estaban cansadas, y pronto lo único que pude escuchar fueron ronquidos. Aun así el sueño aun no llegaba. Solamente espera que donde sea que este Brittany en este castillo, estuviera teniendo por lo menos mejor descanso que el mío.

O…o…o…o…o…o…o…o

Real Author´s note:

Otros chicos de Glee que no fueron mencionados fueron sorteados así:

Gryffindor: Sam, Kurt, Mercedes, Lauren

Hufflepuff: Rory, Becky, Sugar (la chica que miraba a Santana)

Ravenclaw: Tina, Mike, Jacob y Matt.

Todos los Slytherin fueron mencionados. Algunos de ellos por una razón, otros de los que no sabemos mucho fueron puestos al azar. Aparte de Brittany y Santana la casa a la que pertenecen los personajes no es importante para la historia.

Translación note: ok eh aquí un nuevo capítulo, lo iba a subir esta tarde pero mi hermano secuestro la laptop así que tuve que esperar a que terminara. Bueno solo decirles que había olvidado mencionar en el capitulo anterior que esta historia (o al menos así lo entendí) fue inspirada en una canción llamada Bumpy Ride de The Hoosiers. Siendo sincera antes de este fic jamás había escuchado esa canción, pero para ser sincera agradezco haberme encontrado con este fic, no solo por la espectacular historia si no que esa canción es genial, ah significado demasiado en mi vida, el mensaje que tiene, no sé, me mueve, así que se las recomiendo;) y bueno también hay un Tráiler en youtube de este Fic, subido por la mismísima autora así que como por acá no puedo poner links pueden encontrarlo en mi Twitter que es RoseWeasleey cualquier queja o felicitación acerca de mi traducción ahí me pueden encontrar jajá.

Bueno espero poder leernos pronto ya saben agreguen a favoritos, sigan la historia y/o dejen review no les cuesta mucho;)