-Sentada en una silla frente a un PC, termina de teclear unas cosas y sonríe, le da al botón de encendido de la impresora y espera a que salga la hoja de Word. La toma y se la lleva al lector- Ahí tenéis el segundo capítulo. Quiero dar gracias sobre todo, a una chica que comentó en mi anterior capítulo para darme unos consejos para hacer la lectura más ligera, así que muchas gracias y disfrutad de la lectura-Se va al PC y se pone a ver anime-

Noche 1: Viernes-Sábado, 11-12 de Mayo

Los sucesos acontecidos durante aquella tarde-noche habían sido algo extraños. Shintaro aun podía sentir el dulce contacto de los suaves y pálidos labios de Haruka acariciar los propios, manchándolos de sangre. Había sido una sensación extraña y Kisaragi trataba de convencerse de que desagradable ¿Cómo se le ocurría besar a un hombre? Los hombres no se besaban entre sí, se suponía que los hombres se besaban con las mujeres como había sido toda la vida de Dios. El azabache terminó de preparar el salteado de verduras con carne en un santiamén, preparando además bolas de arroz rellenas de salmón. Sirvió la carne junto con una cuantiosa ración de verduras en un plato llano, poniéndolo en la mesa, junto con los manteles, los palillos y dos latas de coca-cola:

-Haruka, baja. La cena está lista-Exclamó desde el comedor.

-Ya bajo, Shintaro-kun-Contestó el de cabello castaño a la par que bajaba alegremente por las escaleras. La cena olía de maravilla al menos en opinión de Haruka, el cual nada más la vio, se relamió los labios lentamente para luego decir:

-No se si probarlo…Como esté igual que el batido de fresa, me puedo morir

-Cállate y siéntate a comer-Le contestó de forma un tanto borde el de la chaqueta roja, mirándole de reojo a la par que abría la lata de Coca-cola a la cual, tantas ganas tenía de dar un trago. El envase de aluminio se abrió con un rítmico 'Pst-clack' que tan bien conocía el menor. Digamos que si no fuese por sus consumiciones monstruosas de coca-cola, dicha fábrica se arruinaría. El más alto por su parte, tomó los palillos con bastante elegancia y se dispuso a capturar uno de los trozos de carne hasta que se percató de que el mayor miraba fijamente el corte en su dedo, diciendo en tono algo más serio y con un deje de arrepentimiento en la voz:

-Lamento mucho lo del corte, Shintaro-kun

-No es nada…-Dijo el mayor concentrado todavía en la tirita que recubría la herida hasta que elevó la lata de coca-cola hacia sus labios lentamente, dándole un suave trago, volviéndola a posar en la mesa antes de empezar la comida. La cena fue bastante silenciosa y algo incómoda. Cuando Shintaro miraba al más alto solo podía recordar lo que hacía una escasa hora había acontecido entre ellos dos, sus labios rozándose y el sabor de la propia sangre contra estos. El hikikomori sacudió la cabeza para tratar de olvidar la escena, como si así, lograse sacarla de su cabeza.

Tras la cena, el mayor recogió la mesa, lo cual no le tomó mucho tiempo y luego fregó los platos, una tarea un poco más engorrosa que le desagradaba bastante más realizarla. Sacó el detergente para lavar a mano y la esponja y limpió los pocos utensilios que habían empleado para comer junto con el resto de cacharos empleados para preparar la cena. La verdad es que Haruka no se había quejado de la calidad de la comida, así que el azabache, supuso que estaba aceptable o que había escarmentado de la última vez que había osado criticar la comida que le preparaba.

Mientras que Shintaro se dedicaba a recoger la mesa del comedor y la cocina, Haruka por su parte estaba totalmente relajado, viendo la televisión. Más de esos programas de televisión de risas enlatadas que tanto detestaba Kisaragi, el cual, exclamó desde la cocina:

-Por favor ¿Puedes poner otra cosa? Esas risas enlatadas me ponen de los nervios

-Pero…Shintaro-kun… ¿A caso te molesta porque tu no tienes sentido del humor?-Preguntó inocente sin sentido de herir al otro, el cual, salió con el delantal y los guantes, exclamando indignado:

-¡Yo si que tengo sentido del humor! ¡Lo que pasa es que vosotros no me entendéis! ¡Lo mío son chistes inteligentes, no comedia barata!

-¿Chistes inteligentes? ¡Shintaru-kun, cuéntame uno de tus chistes para inteligentes!-Dijo el enfermo, prestándole repentinamente mucha atención y añadiendo- Seguro que lo entiendo a la primera.

-¿Tan seguro estás? Muy bien ahí va…¿Qué son ocho bocabites?-Dijo el azabache-¡Un bocabyte!-Respondió. Haruka se quedó en silencio y luego se empezó a reír a carcajada limpia. Shintaro le miró un momento y dijo con extrañez:

-¿Lo has pillado?

-No.-Contestó Haruka con una sonrisa bobalicona en la boca-

-E...Es un chiste de ordenadores…-Dijo ligeramente exasperado-Si no lo has pillado ¿Por qué te has reido?

-Por lo malo que era, Shintaro-kun. Pensé que el chiste era lo patético que sonaba el chiste.

Shintaro se puso una mano ante el rostro y suspiró exasperado, mirándole de reojo:
-Muy bien…Sigue con tus programas de risas enlatadas

Y tras decir esto, se metió nuevamente a la cocina a terminar de fregar los platos y…en fin, hacer todas aquellas labores de la casa que una mujercita como él, debía hacer (¿?).

Cuando por fin terminó de recogerlo todo, se quitó el delantal y los guantes y se fue al salón, donde escuchó un gritito de Haruka muy similar al de una niña. Temiendo que le hubiese pasado algo por su baja calidad en la cocina, fue corriendo hasta el salón, encontrándose al mayor gritando, abrazado a un oso de peluche que le pertenecía a Shintaro frente a una película de terror. Por los tonos en blanco y negro pudo deducir que era bastante antigua:

-¿Qué te pasa? Es solo una película-Dijo el hikikomori ligeramente irritado porque cada cuatro minutos, gritaba por una cosa diferente-

-E…Es que da mucho miedo-Contestó el moreno mientras se aferraba con fuerza al borde de la manta. Una rata le arrancó de un mordisco un dedo a un cadáver, motivo, según Kokonose, más que suficiente para gritar de nuevo. Shintaro se acomodó en el sofá y al percatarse de la presencia del oso, abrió mucho los ojos y dijo bastante molesto:

-¡Oye! ¿Qué haces tu con esto? ¡Dámelo que es mío! –Tomó el hikikomori la patita del oso por un lado y se puso a tirar, mientras que Haruka por su parte se negaba a soltar el oso de peluche:

-¡Shintaro-kun, si me lo quitas no habrá nadie que me proteja y me sentiré solo e indefenso!-A lo que el azabache contestó:

-Dámelo, si me lo das, yo te protegeré-El moreno le miró con una mueca de horror:

-Pero, Shintaro-kun, si me defiendes tan bien como cocinas, no sobreviviremos ni si quiera cinco minutos-Ahí estábamos de nuevo, criticando su forma de cocinar nuevamente:

-¡Pero serás! ¡Oye, que al menos se podía comer! Me gustaría saber si tus padres te dejan conmigo por tu enfermedad o porque morirías de inanición…O peor…Quemarías la casa intentando freír un huevo-El moreno, dijo algo molesto y con tono infantil:

-Nee! Solo he quemado la cocina tres veces, Shintaro-kun, no hace falta que seas tan malo conmigo-Dijo el moreno algo ofendido por la falta de confianza en su persona. Shintaro suspiró y rodó los ojos, soltando el oso de peluche que era una batalla perdida y volviendo los ojos a la pantalla:

-Muy bien, terminemos de ver esto-Y tras pronunciar esas palabras, se prolongó un espeso silencio durante el rato que la película tardó en acabar. Cuando esta finalizó, el de chaqueta roja se puso en pie y se dirigió al cuarto, llevándose consigo a Kokonose, que miraba atemorizado y paranoico a todos lados. Incluso cuando fueron a lavarse los dientes le pidió que abriera él el grifo. Aquella película le había dejado realmente marcado al parecer, cosa que sinceramente no extrañó demasiado al menor puesto que el más alto era bastante impresionable por lo que le había contado Takene.

Por fin el tan preciado descanso que Shintaro llevaba buscando prácticamente desde que el moreno había llegado a su casa revolucionándolo todo. Kisaragi llevaba puesto un pijama que se constituía de una camiseta de manga corta gris y unos pantalones, igualmente cortos en tono azabache. El menor se dejó caer en la cama, ocupándola entera y cerrando los ojos. Descanso por fin y nada de 'Shintaro-kun' por aquí y 'Shintaro-kun' por allá, hasta que, ahí vino:

-Shintaro-kun ¿Dónde duermo yo?-Dijo el joven moreno que inspeccionaba la habitación, viendo que solo había una cama y estaba siendo ocupada enteramente por el azabache. 'Mierda' pensó el que se encontraba actualmente tumbado en la cama. Ese era un detalle que no se había parado a pensar cuando aceptó el trabajo. Inspeccionó su propia cama. Podían entrar, o eso supuso:

-Dormirás conmigo, en mi cama-Respondió mirándole y percatándose de que de repente, estaba sonrojado y mirando a un lado:

-¿Ocurre algo, Haruka?-Preguntó con voz algo preocupada. No sabía que pensar. Si le daba un algo ahí, las culpas serían para él y esa idea no es que le agradase demasiado a decir verdad. El más alto negó suavemente con la cabeza, aunque, la realidad es que a medida que sus pasos iban avanzando hacia la cama, su corazón latía más rápido y la insignificante idea de dormir con Shintaro le aceleraba totalmente y hacía que un espeso rubor apareciera en sus mejillas.

Se encontraban los dos tumbados en la estrecha cama de Shintaro, el moreno contra la pared y el azabache al borde del colchón. Kokonose se removía inquieto y no era solo por la excesiva proximidad del hikikomori, si no que por la sensación de que algo bajo la cama se removía, algo malo, como en la película de terror que acababan de ver hacía un rato en el salón. La voz de Haruka se hizo presente en la habitación, lo que molestó de sobremanera a Shintaro que estaba medio dormido, teniendo un precioso sueño con el videojuego que se compraría tras aquel infierno:

-Shintaro-kun…¿Puedes mirar a ver si hay algún monstruo debajo de la cama?-Dijo el mayor con tímida voz. El menor gruñó:

-¿Qué iba a hacer un monstruo bajo mi cama? Ahí solo hay revistas lem…Quiero decir, mangas-Dijo para tratar de disimular un poco el erro que casi comete. Sabía perfectamente que si le decía lo que había bajo la cama, Haruka tendría más ganas todavía de mirar bajo la cama, sobre todo después del comentario de 'Shintaro-kun, no sabía que eso se podía meter por ahí…Vaya Shintaro-kun, no sabía que dos hombres pudieran hacer eso' La voz del Haruka de verdad, el que se encontraba a su lado, rompió el silencio nuevamente:

-Pe…Pero…Shintaro-kun, si no miras, no estaré seguro de que no haya nada debajo y tendré mucho miedo…Si no, no podré dormir-Un pesado suspiro salió de los labios del menor, el cual agachó la cabeza para mirar desde arriba y al revés la parte inferior de la cama, bajo la cual solo se podían divisar a la tenue luz de la luna la figura de las torrecitas de 'mangas' que ahí debajo estaban guardados:

-Aquí debajo no hay nada-Dijo Shintaro molesto.

-Vuelve a mirar-Dijo Haruka con voz miedosa- Y luego mira dentro del armario-Añadió, temeroso de que por alguna esquina insospechada, apareciera algún monstruo feroz. Shintaro obedeció y miró nuevamente bajo la cama, molesto:

-Sigue sin haber nada…Solo mis mangas-Posteriormente se puso en pie y fue a encender la luz para mirar en el armario, diciendo en un tonito sarcástico y molesto:

-Ni que estuviéramos en monstruos S.A –Tras esto, abrió las puertas de su armario, mostrando un montón de chaquetas rojas, pantalones marrones, y camisetas idénticas:

-¿Ves? No hay nada-Dijo algo enfurruñado-Así que duérmete de una vez-Añadió en tono molesto cuando de repente, el mayor se tensó, incorporándose en la cama a medias para mirar a Shintaro y decir en tono bajo y quebradizo:

-He oído algo en el piso de abajo, estoy seguro de que era un monstruo. Shintaro-kun ¿Puedes bajar a revisar el salón -Dijo el moreno con algo de preocupación por si realmente había algo de temer ahí abajo. El azabache gruñó suavemente. Realmente era molesto tener a Haruka en casa y tratar de que se duerma por las buenas tras ver una película de terror:

-Muy bien, bajemos juntos para que veas que no hay nada-Gruñó molesto el menor, cuya única preocupación en aquel momento no era si aparecía un monstruo a devorarle, si no que descansar. Poder dormir un rato le haría inmensamente feliz en aquel momento.

Puede que por el sueño, no ver bien con la luz apagada o la torpeza de ambos (Mayoritariamente la de Kokonose) ambos terminaron rodando por las escaleras, precipitándose hacia el suelo hasta golpearse contra este, haciendo un fuerte estruendo y terminando el moreno por gritar '¡Auch!' a pleno pulmón contra su oreja prácticamente:

-Pero serás inútil ¡Haruka, mira por donde pones los pies, patoso!-Exlamó un malherido Shintaro que había servido para colchoneta de aterrizaje del enfermo, sintiendo sus tobillos enredados con los de este todavía mientras le sujetaba por los hombros y le apartaba ligeramente de sí para suspirar. El moreno con una mueca triste, le miró a los ojos y se puso un poco rojo, aunque esto era cobijado por la oscuridad de la panta baja. La tenue y aguda vocecita del mayor resonó dulcemente contra los oídos del azabache:

-Lo siento mucho, Shintaro-kun, soy muy torpe.-Dijo el inocente muñeco de porcelana. Shintaro suspiró y se puso en pie, ayudando al más alto a enderezarse para dar un paseo por la planta inferior hasta que el mayor estuvo totalmente de que en aquella casa no había monstruos y pudieron volver a subir al piso de arriba, entrando al cuarto del azabache. Haruka en seguida quedó dormido, pero, Shintaro tardó algún rato más, observando a aquel joven de tez pálida y bonitos rasgos, con ese lunar bajo el ojo izquierdo que durmiendo casi podía parecer un ángel. Por último, sus ojos se desviaron a los labios, acaramelados y rosados del dormido y los besó fugazmente. Un toque entre sus labios que consiguió que Shintaro se cohibiera:

-Buenas noches, Haruka. Descansa-Susurró en bajo y cerró sus ojos, dejándose arrastrar ahora si por los largos dedos de Morfeo.