Holaaaa

Muchísimas gracias a todos los que dejaron reviews! Me habeis hecho feliz 

Siento la tardanza pero es que no soy muy constante XD (Por cierto, me fue bien en Francia, jeje, aunque me gustó más Disneyland que París jajaja)

Por cierto, voy a seguir con la paranoia de las canciones en los diálogos, si os interesa que meta alguna en el fic, decidmelo en un review (junto con la letra) y yo encantada ;)

DISCLAIMER: Nada relacionado con Hellsing es mío, todo pertenece al majo de su autor Kohta Hirano.

AUTORA: Elena Unduli

RATING: bueno, el fic seguirá con una T; aunque yo creo que, por ejemplo, el programa de Ana Rosa Quintana puede herir más sensibilidades que esto…

Este capítulo va a ser bastante más largo porque me enrollo como las persianas...

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CAPÍTULO 2 FAMILY MATTERS: PASIÓN DE HELLSINGS

La mansión Hellsing estaba patas arriba. Eran ya las 7 de la tarde y todos, absolutamente todos los trabajadores del edificio estaban sudando la gota gorda para tenerlo todo listo para el baile de esa noche…El baile en el que por fin arrebatarían el artefacto relojil de manos de los Pan!

Después de mucho pensar, Walter había encontrado la solución al problemilla de la pérdida de los poderes vampíricos de Alucard. Hace tansolo una semana había visto la película de Misión Imposible y, acto seguido, la de James Bond (Integra se había comprado una pantalla de cine y la tenía en una sala especial dónde de vez en cuando pasaba una peli a sus trabajadores…La familia Hellsing siempre se caracterizó por tener miembros muy ahorradores…)

-Y voy a llevar plumas pistola, coches voladores, ganchos ninja, o un smoquin mágico? 

-Mmm…no, Alucard, lo siento mucho pero… esos artefactos los tuvimos que empeñar el año pasado porque necesitabamos…incrementar ligeramente el número de comidas de nuestros trabajadores (de una a tres…).

-Jops…

-Bueno, no te preocupes, escucha atentamente: esto es lo que tendrás que hacer…

Y así, Walter le explicó a Alucard como iba a infiltrarse en la casa de los Pan…

Dicho edificio era el doble de grande que la mansión Hellsing (cabrones, dijo Integra), y poseía varias piscinas, pistas de tenis, de paddle, de petanca, etc. Como la señora Pan era un poco hortera (y la que llevaba las riendas de la casa), la mansión tenía forma de P, con un preciosísimo jardín en el hueco, un laberinto de setos detrás y la entrada en la parte lisa.

El mayordomo de Hellsing ayudaría al ex-vampiro en su misión de infiltrarse desde el exterior…desde una furgoneta de ingógnito "Pizza Happy"! Pero por dentro no tenía pizzas, no…o bueno, quizá alguna…Dentro tenía toda una serie de máquinas y aparatos de última tecnología que le permitirían acceder a las cámaras de seguiridad de la mansión Pan (y anular su visión desde las centrales de seguridad de los Pan), a un mapa muy detallado de la misma y, en definitiva, a todo tipo de cosas súper chachis!

Walter apartó una caja dónde decía "Mi primer micrófono espía" y se giró hacia Alucard.

-Lo vas entendiendo? –Dijo mientras colocaba un pequeñísimo artefacto en la oreja del ex-vampiro y una cámara en miniatura en la solapa de su smoquin (sí, ya llevaba puesto el smoquin y le quedaba inrresitiblemente estupendo, o eso pensaba Walter.)

-Sí, pero no me hace mucha gracia eso de tener que…como se llama…? ah, sí, socializar.

-Ehem…bueno…tu tranquilo que estaremos todo el rato en contacto. Yo te iré guiando. Sobretodo, Alucard –el humano de avanzada edad miró al ex-vampiro directamente a los ojos como un padre miraría a su desovediente y travieso hijo- hazme caso en TODO lo que te diga, no desovedezcas órdenes ni decidas explorar la mansión por tu cuenta. Recuerda que ahora no tienes tus poderes para protegerte y que si descubren el pastel estaríamos todos metidos en un buen lío…ok?

-Como diga el señor.

-Bien.

En ese preciso instante entró en la habitación una muy alterada Integra, vestida a la última moda de las fiestas de alto standing, el pelo recogido en un elavorado moño, y una escopeta en la mano. Justo antes de que la mujer enfocara su vista, el mayordomo le susurró al oído a Alucard: "Recuerda el PLAN".

Integra se colocó delante de Walter y le gritó furiosa:

-¡¿Está todo listo!

Walter asintió y tuvo que esquivar la escopeta al girarse Integra hacia su ex-vampiro mascota aún furiosa. Y furiosa le gritó lo siguiente:

-¡¡Te queda muy bien el smoquin!

Primero Alucard se quedó confuso durante 0,00003 milésimas de segundo porque lo que había dicho Integra no encajaba del todo con el tono de su voz…pero entonces reaccionó.

-I was made for loving you, Integra, you were made for loving me…

Sir Hellsing dejó abierta su mandíbula por lo que creía haber oído hasta que detrás de ella sonó una apenas contenida risita. Se giró de nuevo bruscamente y acertó con la culata de la escopeta a Alucard de pleno en la nariz (el vampiro sin sus poderes no era tan ágil).

Walter estaba examinando con toda la tranquilidad del mundo un micrófono y miró calmadamente a su señora.

-Sucede algo, Lady Integra?

La susodicha tenía cara de haber visto al Mayor corriendo desnudo por la calle con un sombrero cowboy, pero rápidamente recobró la compostura. "Definitivamente devo estar volviendome loca…"

-De ninguna de las maneras irá usted a llevar esa escopeta a la fiesta!

-Porqué no?

-Porque no puede escondérsela en el escote…Dios la dotó generosamente pero no tanto…juasjuas

Alucard, que sangraba copiosamente por la nariz, se permitió la licencia de decir (y más tarde para su desgracia) con una sonrisa traviesa:

-Quizá la chica policía sí podría escondérsela en el escote…

Antes de que Integra volviera a golpearlo con la escopeta, esta vez intencionadamente, se abrió la puerta y entró Seras vestida de cenicienta, o de gala, es lo mismo.

-Alguien estaba hablando de mí? Me han pitado los oídos.

Entonces la joven vampiresa olió la sangre y se quedó mirando fíjamente a su maestro, la sangre del cual ya salpicaba el suelo. Como llevaba dos días sin beber la sangre que le tocaba, no pudo resistir el impulso…

Alucard no lo vio venir y tampoco es que hubiera podido evitarlo. La fuerza vampírica de Seras lo mantuvo presionado contra el suelo mientras ella le chupaba…la nariz, sí, la nariz.

-Nooo! Arrgg! Quieta, chica policía! Para! Que me dueleee!

Pronto los gritos y gemidos de dolor de Alucard se transformaron en gritos y gemidos de placer, ya que ahora Seras no solo le chupaba la larga (ehem) nariz, sinó que también le lamía los restos de sangre de la cara y el cuello (tengamos además en cuenta que Alucard es un poco masoquista).

Integra salió de su estupor al oir una voz provinente del pasillo:

-¡Señogga Integga! La limusina ha llegado ya! I just want you to know…

Ingorando la última frase, la ama y señora del universo conocido salió de la habitación…pero tuvo que volver para arrastrar con ella al mayordomo, que se había quedado babeando ante la escena de los dos vampiros.

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-Aquí Águila roja, el campo está despejado, no hay moros en la costa, repito, el campo está despejado. Me recibes Águila azul? Cambio.

-No te emociones, Walter…

-Ehem…Sí, señora Integra.

Integra Wingates Hellsing estaba cómodamente sentada en su limusina, en compañía de Seras, Alucard y Pip (sí, Pip), los cuatro vestidos para la ocasión, justo ante la puerta de la mansión Pan.

Mediante los micrófonos que todos ellos llevaban, estaban escuchando como Walter hablaba.

Seras estaba increíblemente expectante por entrar al baile, le encantaban las fiestas de ese tipo! Bueno, en realidad nunca había ido a una…pero segurísimo que le encantaría!

Alucard estaba tan asqueado como su ama, aunque su herida en la nariz se había curado ya gracias a las fantásticas propiedades de la saliva de los vampiros…

Pip simplemente se estaba imaginando a sí mismo anunciando ante un grupo de periodistas su matrimonio con alguna famosa, importante e increíblemente rica mozuela de la nobleza…

-Estais listos, chicos?- Preguntó Integra.

Ambos vampiros (o vampira y ex-vampiro) y el mercenario asintieron con la cabeza solemnemente.

-Que tengáis suerte. –Les deseó Walter desde su furgoneta Pizza Happy situada a unos 100 metros de la entrada. Y eso fue lo último que oyeron antes de salir de la limusina.

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Integra se maldijo la tercera vez en una hora por haber traido con ella a Seras y a Pip.

En un principio pensó que le harían compañía y así la velada sería más soportable, además de ayudarle a distraer la antención general de la misión que Alucard debía llevar a cabo.

Y, sí, estaban consiguiendo hacer esto último…a costa de tener a todo un grupo de pijillas en torno a Pip y a todo un grupo de arrogantes señoritos en torno a Seras (o en torno a su delantera, mejor dicho…). Y ambos se lo estaban pasando en grande, no como ella…

Integra volvió a tomar un sorbo de su bebida y dejó escapar un suspiro de resignación.

-Lady Hellsing? –Dijo una profunda voz masculina frente a ella.

"Ya estamos, otro pervertido". Pensó ella (ni siquiera se molestó en levantar la vista).

-No, mi nombre es Marilyn Monroe, y no, no sé dónde está el baño.

-Así que es usted la señorita Monroe! Vaya, encantado de conocerla, yo soy James Stewart.

Ahí sí que Integra levantó la cabeza…para encontrarse cara a cara con…(no era James Stewart verdaderamente)

-Vete al cuerno, Maxwell.

-Tan encantadora como siempre.

-Qué haces aquí, perro del Vaticano?

-Lo mismo te puedo preguntar yo a ti, PERRA de Hellsing.

-Perdona, pero tú tienes más de perra que yo, Enrico…

-Oh…ahí me has dado.

-Juasjuas

-Y comó es que te has traído a tus animalitos? Veo que ellos són más sociables que tú…

-…Touché.

-Jeje

Y así continuó la agradable conversación entre ellos…Y, aunque ambos se estaban lanzando pullas adorablemente, en el fondo de sus corazones sabían que ahora la velada no sería tan aburrida…snif, snif.

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Alucard rodó por el suelo para situarse tras una esquina. Acto seguido, dio un doble salto mortal hacia delante para esconderse detrás de una columna. Siempre vigilando todos los lados y rincones de la zona, como un depredador patrullando su territorio…Y tarareando en todo momento la canción de James Bond.

Esto fue así hasta que chocó con la señora de la limpieza, quien se marchó murmurando no se qué de los jovenes de hoy en día y el botellón.

-Áquila Roja, aquí ReyDeLosNoMuertos, llevo ya media hora rondando por los pasillos de la casa y aún no hemos encontrado nada…Y ese jarrón de flores de ahí delante me suena mucho…Cambio.

Como ahora Integra no estaba escuchando, podían hacer el burro todo lo que quisieran.

-Recibido, Rey (p'abrebiar), al habla Águila Roja. Un jarrón de flores, dices! Pues claro! Ahora me cuadra todo…Cambio

-Pero qué dices? Cambio

Walter tenía la nariz casi pegada a uno de los monitores dentro de su furgoneta de Pizza Happy. Dicho monitor le mostraba lo que grababa la cámara en el smoquin de Alucard. Y encima de él se encontraba una versión digital del mapa de ca los Pan. A su derecha había cuatro pantallas más con las visiones de algunas de las cámaras de seguridad de la mansión (podía cambiar la vista a otra cámara si quería). A su izquierda estaba la puerta de la furgoneta y tras él todo tipo de máquinas de grabación, armas de fuego, dispositivos de alta seguridad y todo lo que te puedas imaginar. Numerosos cables, micrófonos, auriculares y demás colgaban del techo. La estancia estaba vagamente iluminada por diversas lucecitas de colores parpadeantes que ayudaban a augmentar el aire "tecnológico-profesional-de suspense" de la escena.

El mayordomo se giró ligeramente para sacar su pizza del microondas y se dispuso a dar las siguientes indicaciones a Alucard. ¡¡Ya sabía dónde estaba el reloj!

-Escúchame atentamente, Alucard: el reloj está en la sala junto al jarrón de flores!

El preciosisimo jarrón de flores estaba situado sobre un elegante mueblecito, al lado de una puerta dónde colgaba el siguiente mensaje: "Solo personal autorizado".

-Qué cosa más hortera…-murmuró Alucard al situarse cerca del jarrón, en frente de la puerta- ¿Pero no decías que esta sala era de mantenimiento, y que el reloj seguramente lo tendrían en una gran habitación para exponerlo y presumir de él?

-En efecto eso es lo que dije. Pero acabo de caer en la cuenta de que como Lady Integra intentó en varias ocasiones hacerse con el reloj, seguro que ahora que ella está en la mansión han querido ponerlo a buen recaudo! Y qué mejor sitio dónde un objeto tan valioso pudiera pasar desapercibido que en una sala de mantenimiento! Soy un genio.

Ese era el complejo sistema de espías de la Asociación Hellsing.

-Bueno, si tu lo dices…

Así que Alucard se acercó a la puerta y se dispuso a abrirla, y cuán grande fue su sorpresa al comprobar que estaba cerrada con llave!

-Walter, mal rollito, está cerrada. Qué hago?

-Joder…tuviste que perder tus poderes, eh, Alucard?

-No me digas eso que me deprimo…

-La señora de la limpieza!

-Qué pasa con ella…?

Pero ya era demasiado tarde. Walter la había visto en sus pantallas pero Alucard ya no tenía ojos en la nuca…

-Qué hace ahí, señor? –dijo una voz que sonaba como uñas arañando una pared a su espalda.

-Eh? Eh…Estaba buscando el baño. –Alucard lo intentó con su mejor arma no vampírica…su mirada de cachorrito desamparado (hacía tiempo que no la ponía en práctica).

-Bueno…si es que estos jovenes de hoy en día…Haga el favor de no volver a acercarse a esa puerta que solo puede entrar el personal autorizado, por si no sabía leer…El baño está en esa dirección.

N/A: Para entendernos mejor, explicaré como es exactamente ese pasillo. Es muy sencillo, tiene forma de L, en el punto donde se unen las línias está la puerta, digamos que en el lado del palo corto. Por el palo largo llegó Alucard y ahora ha llegado también por ahí la señora de la limpieza. El mueble con el jarrón está a la derecha de la puerta, en el palo corto. La dirección que acaba de indicar la señora es el palo largo, por donde ambos llegaron. Si? Prosigamos.

-Eh…muchas gracias, señora.

Era una mujer menuda de avanzada edad, arrugada como una pasa y con cara de amargada.

En cuestión de segundos Alucard vió un destello en el cinturón de la señora y se dio cuenta de que esa era la llave maestra de todas las puertas de la mansión…Walter estaba demasiado ocupado soplándole a la pizza y no se percató. Así que el ex-vampiro tuvo que encargarse de ello solo.

La abrazó por detrás y disimuladamente le arrebató la llave sin que ella se diera cuenta.

-Es usted un encanto, señora, muchas gracias. –frase acompañada de su mejor sonrisa ahora sin colmillos.

La señora se quedó atónita unos segundos. Al reaccionar se giró y se marchó dignamente arrastrando su carrito de la limpieza (por el palo corto de la L) con un "estos jóvenes de hoy en día..".

-Fiuu…-Alucard se pasó la mano por el pelo- Walter, tengo la llave.

-Ah, quema, quema! Eh? Eh…sí, bien, ahora…entra en la sala…

Un aire tenebroso se apoderó de la escena, y al entrar el ex-vampiro en la habitación tuvo que esperarse más de lo habitual a que sus ojos se adaptaran a la oscuridad…

-No veo un pijo.

-Porqué no enciendes la luz…Te recuerdo que ya no eres un v…

-Que sí, que sí. Es verdad…la luz...

Y en efecto, allí estaba el reloj...

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El pequeño auricular en la oreja de Integra emitió un zumbido que solo ella podía oír.

-Lady Integra, ya lo tenemos. Debeis marcharnos de la fiesta lo antes posible. No podemos permitir que nos descubran.

Pero no pudo contestar, ya que estaba dialogando civilizadamente con Enrico Maxwell…

-Por cierto, cerda, dónde están el psicópata de tu vampiro y el calzonazos de tu mayordomo?

Integra le envió una mirada asesina.

-Mmm…vaya…no me encuentro demasiado bien…Si me disculpas…

La mujer del cabello rubio platino se giró hacia dónde Pip y Seras charlaban (ligaban) animadamente con un grupo de personas, mientras Enrico observaba extrañado la escena.

-Ehem, ehem…Fijaos, chicos, en la HORA que es….Es muy tarde…-dijo, haciendo especial incapié en la palabra "hora".

-Eh? Hora? –preguntó Pip confundido- Si es muy pronto…y yo no llevo reloj.

Seras, que lo había entendito todo a la perección, le dio un codazo en las costillas y dijo:

-No tienes reloj? Vaya, nosotras SÍ que tenemos RELOJ, mira la hora que es.

-Eh? Ah, ya! Sí que es tarde sí…vámonos!

Acto seguido se fueron los tres corriendo como si se hubieran dejado el gas encendido.

A medio camino, Integra se giró hacia Maxwell, quien la miraba con una mezcla de admiración y diversión.

-Por cierto, perro del Vaticano, mi mayordomo no es tan calzonados como tu sacerdote sicario.

Y con esas palabras desapareció tras una puerta. Los labios de Enrico se curvaron en una torcida sonrisa taimada mientras sacaba del bolsillo un moderno teléfono.

-Ay, Integra…Sí, Anderson, soy yo. Ya han encontrado el paradero del reloj…Ya sabes lo que tienes que hacer.

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Alucard se hallaba aún ante la puerta de la sala de mantenimiento, con el enorme reloj "de pulsera" en sus manos. Estaba esperando a que Walter le indicara si el camino estaba despejado.

-Oh, no! Dios mío, Alucard! Tienes que salir de ahí ya mismo!

-Qué? Qué pasa?

-Es la señora Pan! Viene directa hacia aquí por el pasillo de enfrente de la puerta! Seguro que viene a verificar el estado del reloj… Corre por el otro pasillo!

Alucard empezó a correr.

-No! La señora de la limpieza está justo en la primera bifurcación de ese pasillo…No hay escapatoria posible. Tendrás que despistar a alguna de las dos!

Alucard volvió corriendo a la puerta, aún con el reloj en sus manos.

-Esta cosa es demasiado grande para metérmela en un bolsillo sin que se note! Como se supone que voy a…

Pero en ese preciso instante se oyeron unos rápidos pasos de tacones muy altos.

En un acto de desesperación, Alucard dejó caer el reloj de pulsera en el interior del jarrón de flores que había sobre el mueble. Para su desgracia, se oyó un crac justo al tocar este el fondo.

-Señor Alucard! Qué hace usted aquí solo? Como es que no está en la fiesta divirtiendose con los demás?

La señora Pan era una mujer de mediana edad pero aún atractiva, aunque había algo terriblemente hortera y artificial a su alrededor que la hacía parecer una esquelética muñeca de porcelana. Mariposeó y deslizó su cuerpo con gracilidad hasta posarse justo en frente de Alucard, muy cerca de él, atrapándolo entre la puerta de la sala de mantenimiento y el mueble del jarrón. Al ex-vampiro no se le escapó el brillo extra en los ojos de ella al mirarlo.

-Pues…estaba buscando el baño…

-Oh, yo también me perdía a menudo en esta casa tan grande las primeras veces. Aunque usted ya debería estar acostumbrado, no? Tengo entendido que la mansión Hellsing tampoco es que sea muy pequeña…-Rió tontamente.

-Eh…psé.- para su desagrado, Alucard no era capaz de articular algo más inteligente porque, por primera vez en su vida de no-muerto, no disponía de sus poderes para salir de un GRAN problema y no tenía ni idea de qué hacer.

-Puedo tutearte, Alucard? –dijo la señora Pan seductoramente al mismo tiempo que colocaba la mano derecha en la solapa de su smoquin, justo al lado de la cámara oculta…

-La cámara! –oyó Alucard que Walter decía por el micrófono.

Walter estaba flipando desde su asiento en Pizza Happy, lo estaba viendo todo entre la cámara de seguridad que enfocaba justo esa esquina y la que llevaba Alucard encima mientras se comía una pizza y las palomitas de maíz se hacían en el microondas.

Alucard hizo lo primero que le pasó por la cabeza. Cogió la mano de la señora Pan y, para que no fuera tomado como un gesto de rechazo, se la llevó a la mejilla.

La señora Pan, como es normal, lo interpretó como una muestra de…afecto. Y siguió mirándolo seductóramente con su mano sobre la mejilla de Alucard y bajo la mano de él.

-Esto…señora Pan, yo…

-Shh, qué encanto. Ya me gustaría a mí tener tu juventud y tu vitalidad.

"Qué irónico, si supiera cuantos años tengo en verdad...y de cuanta VITALIDAD dispongo…"pensó Alucard.

-Llámame solo Claire, querido. Ahora, si me disculpas, me gustaría entrar en esa habitación…

Walter gritaba desde su furgoneta:

-Que no entre!

Al ver los ojos abiertos desmesuradamente de Alucard en lo que podía ser sorpresa o…decepción, Claire añadió:

-No te preocupes, Alucard, saldré enseguida y entonces podremos…hablar tranquilamente. –Le guiñó un ojo- Me dejas pasar?

-No!

Alucard colocó una mano sobre el mueble a su derecha, interponiendo un brazo entre la puerta y la señora frente a él. De esta forma, quedaba mucho más cerca de Claire, que ya había intentado entrar acercándose a la puerta. Sus rostros estaban a meros centímetros y se miraban fíjamente a los ojos…Mientras Walter daba cuenta de las palomitas y miraba el monitor de la cámara de seguridad (la de Alucard estaba ahora tapada por el vestido de ella) como si fuera una peli de cine.

Ante la sorpresa de ella, Alucard tuvo que decir algo:

-N-no puedo esperar.

La mano de Claire viajó de nuevo a su mejilla.

-Te habían dicho alguna vez que tienes unos ojos preciosos…?

Y empezó a apartar sus largos y negros cabellos para descubrir su oreja…

Walter se estaba desgañitando:

-El micrófonoooo!

Tendrían que darle un premio a Alucard porque de nuevo salió su vena de actor…

Cogió a Claire por los hombros y la besó en los labios con fingida pasión.

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Integra corría por las distintas salas de la fiesta junto con Seras y Pip buscando al señor o a la señora Pan para informar de que se marchaban. Tenían mucha prisa pero sería sosperchoso que desaparecieran así sin más. Justo cuando vieron al señor Pan volvió a sonar un zumbido en la oreja de Integra.

-Qué pasa, Walter?

-Hemos tenido un pequeño problemilla…

-Como!

-Pero no se preocupe, señora, marcháos inmediatamente que Alucard ya se está…ehem…ocupando del asunto.

-Estás seguro?

-Completamente. Cambio y corto.

Los tres mosqueteros siguieron caminando hasta llegar al señor Pan.

-Señor Pan?

-Pan Yagua para servirles! Ajajaj –era un viejo marchoso- También pueden llamarme Pancho Colate si lo desean. Ajajajja Aish…perdónenme, es que me gusta meterme con mi propia nombre.

-Eh…ya, bueno. Señor Pan, ha sido una velada encantadora, pero no me encuetro demasiado bien y creo que vamos a irnos ya.

-Ya? Tan pronto? Oh! Qué lástima! Esperáos a que venga mi mujer y así os despedimos los dos juntos. No sé dónde se ha metido…

-No es necesario, de verdad, señor Pan…

En ese preciso instante apareció un hombre cerca de ellos que se dirigió al señor Pan. Y cuán grande fue la sorpresa de Integra al comprovar que no era otro más que el paladín Alexander Anderson! (y también vestido para la ocasión! oO)

Después de las consiguientes salutaciones (fingieron no conocerse entre ellos ante Pan), Anderson dijo:

-Dónde está vuestro otro acompañante, Lady Hellsing? Alucard.

-Eh?

-Sí, eso mismo me estaba preguntando yo. –dijo el señor Pan- Ese joven tan ecantador desapareció hace un rato.

-Eh…

-Me gustaría hablar con él, tengo entendido que…tiene muchos conocimientos sobre historia y me gustaría compartir los míos con él…Si ya se marchan no debería estar con ustedes?

El paladín la miraba expectante con una mirada extraña en sus ojos. Pan, sin saber de qué iba el asunto, miraba a Integra esperando su respuesta.

-Pues…no se preocupe, paladín Anderson, Alucard estará perfectamente. Ya le hemos indormado de que nos vamos y dijo que vendría en cuando pudiera.

"Este sabe algo…malditos perros del Vaticano!" pensó Integra.

-Oh, en ese caso iré a buscarle adentro para hablar con él, si no le importa. Que le vaya bien, Lady Integra.

Integra no tuvo tiempo de reaccionar porque Pan la había cogido del brazo y los guiaba hacia la puerta.

-Permítame que les acompañe, señora Integra…-Y se puso a hablar de todo tipo de cosas absurdas en la puerta de la la limusina Hellsing. No tenían escapatoria.

-Oh, Dios…espero que esto salga bien…

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Walter miraba fijamente la pantalla (donde Alucard y Claire se besaban apasionadamente). Acababa de avisar a su señora y tenía total fe en las abilidades de persuasión de su amigo ex-vampiro.

-Qué zorra la Claire esta, si Integra lo viera…-Dijo, tras meterse otro puñado de palomitas en la boca.

Alucard se separó bruscamente de la señora Pan, ambos jadeantes.

-Alucard! Que estoy casada! Pero qué más da eso…

Y cuando iba a besarlo otra vez, él dijo:

-No! Es cierto, nuestro amor es un amor prohibido, Claire! Nunca funcionaría!

-Oh!

-No puedo permitir que se rompa tu família y tu prestigio por mi culpa. Te amo demasiado!

-Oooh!- Claire estaba apunto de desmayarse, estaba viviendo una aventura amorosa como en sus telenovelas preferidas!

-Claire!

-Alucard!

-Debes irte, mi señora me espera, y tu marido se debe estar preguntado dónde estás. Tienes que atender a tus invitados como solo una anfitriona como tú puede hacerlo!

-Sí!

-Esto no debe saberse jamás. Nunca nos volveremos a ver, pero nuestro amor durará más allá de la muerte –"juasjuas".

-Tienes razón, tengo unos deberes que atender!- La señora Pan tenía ahora una mirada solemne en su rostro.

-Nunca te olvidaré, amor mío. –se dieron un último y apasionado beso de despedida, antes de que la señora Pan saliera caminando a zancadas con decisión por dónde vino.

-Joer, Alucard…ha sido brutal…

-Más te vale que no se lo digas a nadie, Walter…Cambio.

-jajajaja Cambio

-jajajaja Cambio y corto.

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De camino en su búsqueda de Alucard, Anderson se topó en una ocasión con la señora de la limpieza, que indignada se fue murmurando: "estos jovenes de hoy en día…el otro era más caballeroso".

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Alucard corría por los pasillos como alma que lleva al diablo, o al vampiro…

Se dirigía hacia el jardín trasero (no el que había en el hueco de la P sinó el de atrás del todo). Pero justo cuando iba a cruzar la última puerta, entró en la sala un hombre extrañamente familiar…

-Por fin te encuetro Demonio! Dame ese reloj!

-La madre de Dios!

-No blasfemes!

Alucard salió corriendo por el jardín con el reloj (roto) en las manos, mientras Anderson lo perseguía tirándole bayonetas.

-Porqué huyes cobarde!

"Jodeeerrr"

-Corre hacia la limusina! –Las palomitas de Walter rodaban por el suelo mientras ponía en marcha la furgoneta Pizza Happy a toda velocidad.

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Integra ya pensaba que nunca podría desacerse del señor Pan hasta que llegó su salvación.

La señora Pan salió corriendo de la mansión con expresión decidida hacia su marido.

-James! Qué haces aquí sin anteder a nuestros invitados?

-Oh, hola querida, dónde has estado…?

-Buenas noches, señora Integra, disculpe la pesadez de mi marido, ya me lo llevo.

-Eh…buenas noches a usted también, señora Pan. –A Integra no le pasó desapercibida la extraña mirada que la señora Pan le dirigía.

La pareja se marchó después de despedirse rápidamente y en cuanto cruzaron la puerta, Integra, Pip y Seras se lanzaron hacia la limusina.

En ese instante la furgoneta Pizza Happy se puso en marcha y salió disparada hacia la parte de atrás de la mansión.

-Deprisa! Alucard está en problemas! –oyeron que Walter les decía por los micrófonos.

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Alucard no sabía dónde meterse, Anderson corría más que él sin sus poderes vampíricos y lo estaba alcanzando. Finalmente, vio un laverinto de setos en medio del jardín y sin dudarlo se metió de cabeza.

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FIN DEL SEGUNDO CAPÍTULO

Diosssss que largooo ajjaja Pero es que sencillamente no tenía sentido partirlo por la mitad. Y eso que el desenlace no está incluido…XD Lo dejo para el siguiente aunque no quede mucho.

Bueno, lo que sigue lo voy a escribir ya mismo que si no pierdo el hilo de la historia…

Solo lo subiré si vosotros me lo pedís

En el siguiente cap se verá si la misión sale bien o no…y como acabará el encuentro entre Alucard y Anderson? Se dará cuenta la señora Pan de que su amorcito la ha engañado?

Por cierto…a causa de ciertas circunstancias que ya se verán Alucard pillará un resfriado y en torno a eso girará la siguiente trama XD

Lo veremos la próxima vez…Si hay una próxima.