Antes que nada quisiera expresar mis deseos sobre le catástrofe reciente en el hermoso país de Japón, mi mas sentido pésame a todas las familias que han perdido un hermano, un hijo, un esposo, un amigo, un padre o una madre, a todas esas personas que aun viven en la incertidumbre porque no han encontrado el cuerpo de su ser querido y no se sabe si se encuentra con vida, a todos los que tenemos familia allá solo nos queda apoyarnos entre nosotros y confiar en que todo saldrá bien. México apoyando a Japón pues sabemos de la fuerza destructiva de la naturaleza pues mi Tierra lo vivió en el terremoto del 85 y aunque afortunadamente yo no había nacido el país lo recuerda. Así que México y Japón unidos.
Ahora si, comenzaremos en este capitulo un tiempo después del anterior, cabe mencionar que no me resulto tan largo como yo quería y es mas bien diminuto pero necesario en esa longitud. Si en algún punto leen algo demasiado raro sobre Tifa ustedes disculpen pues es mi trauma con esto debe entenderse que amo a Tifa y yo quisiera una pero no para que me enseñara artes marciales precisamente xD
Ocho años después.
El mundo había cambiado tanto desde que encontrara a Rose, había recibido cariño de parte de una perfecta desconocida, una señora que en un principio le salvó la vida para luego convertirla en su única familia sin embargo cuando encontró un extraño collar en medio de un claro una importante misión cayó sobre sus hombros, hace algunos años la batalla Hime se había llevado a cabo una vez más y lamentablemente ella no pudo ir a donde todas la jóvenes estaban, era demasiado pequeña para hacerlo, no tenía la fuerza suficiente para poder manejar tal cantidad de poder, ahora a sus quince años estaba preparada para cualquier cosa, desde hace unos meses tenía la idea de partir a lo que antes era Fuuka ahora conocido como Garderobe, el colegio para Otomes, quería partir hacia aquel sitio transformado por el tiempo no sólo con la intención de proteger al mundo sino también por un motivo personal, una razón que ella misma desconoció durante un largo periodo de tiempo y que solamente su abuela adoptiva pudo mostrarle, un secreto oscuro, nadie podría imaginarlo excepto su madre quién murió en un accidente aéreo. Le dolía dejar el amor de un hogar para partir por rumbos extraños donde nadie tenía la certeza de lo que iba a ocurrir, sus hermosos ojos verdes mostraban una gran decisión, la mañana era fresca pero no podía posponer su partida por mucho más, el camino era largo y debía llegar antes del examen de admisión para Garderobe, su abuela y Lockhart-san se encargaron de enseñarle todo lo necesario para pasar esa prueba sin complicaciones y confiaba en ellas.
Flash Back.
Un nuevo rayo cruzó el cielo regresando todas las sensaciones molestas al cuerpo de la pequeña niña, sus ojos se abrieron lentamente no queriendo despertar de un sueño tan hermosamente raro, su cuerpo utilizó la mayoría de su energía disponible solamente para ponerle en pie, a paso lento caminó un poco, sin rumbo fijo hasta que de pronto, en medio de los árboles divisó una diminuta luz que significaba su salida de aquel lugar, motivada por este hecho corrió de nuevo llegando hasta lo que parecía un parque, la lluvia hiso que todos los paseantes regresaran a sus hogares para cubrirse de la lluvia y calentarse con una taza de chocolate caliente, sin importarle demasiado que la incesante tormenta siguiera cayendo sobre ella se sentó en uno de los bancos, se abrazó intentando recuperar un poco de calor o por lo menos dejar de perderlo, el descanso se sentía bastante bien, su cuerpo comenzó a temblar pues al dejar de ejercitarse dejó de ganar calor, la lluvia y el viento juntos estaban a nada de llevarle a la hipotermia cuando algo cubrió su cabeza, al voltear pudo divisar un paraguas sostenido por una mano amigable llena de unas cuantas arrugas, la dueña de la mano mostraba una pequeña sonrisa, la peliazul se mostraba un poco temerosa pues no tenía idea de donde se encontraba y no sabía si podía confiar en aquella señora de tez blanca. Pronto un abrigo cubría sus hombros haciendo que el temblor se detuviera tan pronto como había aparecido, con ese gesto de comprensión entregó toda su confianza a una perfecta desconocida pues aún sin conocerla le había concedido uno de sus mayores anhelos, una diminuta muestra de comprensión, algo que su padre no pudo darle.
-¿Qué hace una niña tan hermosa en medio de una tormenta como esta fuera de casa? – Su voz era tan dulce y maternal que sus ojos se llenaron de lágrimas, nadie anteriormente le había hablado así.
-Yo…yo…-No pudo soportarlo por demasiado tiempo, aquel ardor en sus ojos le hizo arrojarse a los brazos de esa señora quien soltó el paraguas para poderle dar un poco de cariño correspondiendo al abrazo, sus lagrimas no se detuvieron en un largo rato pero se perdían con la lluvia resbalando por su rostro, ¿Qué había hecho ella en su corta vida para recibir tanto odio y desprecio? No lo sabía pero no quería regresar a esa vida. Cuando el llanto cesó y se dio cuenta de lo que había hecho un violento sonrojo invadió su rostro soltándose del agarre en un segundo. – Lo siento señora, no era mi intención incomodarle y por mi culpa ahora esta mojada de los pies a la cabeza.
-No te preocupes pequeña. – De nuevo aquella sonrisa dulce. – Creo que debemos secarnos antes de que vuelvas a casa no quieres que tus padres se preocupen por ti ¿O sí? – Los ojos esmeraldas se llenaron de dolor gesto que no pasó desapercibido por la anciana quién se arrepintió de sus palabras.
-Ellos no se preocuparán por mí, mi madre murió hace dos años y él jamás me quiso. – Aquella pequeña niña sintió sobre su hombro una mano firme, le hizo recordar todos los golpes recibidos por parte del ser que le dio la vida, por acto reflejo se quitó aquella mano de una forma un tanto violenta pero nuevamente se dio cuenta de su error, no era su padre quién estaba junto a ella, era una señora de cabellos castaños y ojos tan rojos como un par de rubíes. –Lo siento. – Bajó el rostro como un cachorro a punto de ser regañado por hacer algo indebido lo cual causó la ternura absoluta de aquella señora tan amable que hasta le prestó su abrigo para cubrirse un poco del frío.
-¿Tanto daño te han hecho? – Pero esto no recibió respuesta dándole a entender que sí. – Pues no importa si no quieres volver de todas maneras debemos secarnos para no pescar un resfriado. – Sin esperar ni un segundo más se vio literalmente arrastrada por algunas calles hasta llegar a una enorme casa, más bien mansión con una placa dorada al frente con el apellido de la familia grabado en ella. Fujino, así que al menos tenía una referencia para dirigirse a su salvadora, le sorprendió un poco ver que nadie se había dado cuenta de que la señora de la casa estaba fuera de la misma, ninguna sirvienta llegó a recibirla, probablemente sería muy tarde ya y todos estarían dormidos. – Ahora que lo pienso…no nos hemos presentado. – El camino hacia la puerta era bastante largo, tiempo suficiente para conocerse aunque sea sólo un poco. Ella estaba temerosa, mejor dicho dudosa pues no se imaginó en una situación así.
-Mi nombre es Kuga, Anata Kuga*. – Detuvo su caminar para extender ligeramente el brazo con la mano abierta.
-¿Anata? – La peliazul asintió con la cabeza. – Bien, ahora es mi turno. Fujino, Rose Fujino, es un placer conocerle Kuga-san. – Estrechó aquella diminuta mano suavemente para luego continuar con su caminata hasta el interior de la casa, era notorio a simple vista el gusto fino de la dueña, las obras de arte por cualquier lugar de la estancia, pinturas, esculturas, dibujos, el suelo tapizado con una alfombra roja, Anata no pudo dejar de sorprenderse mostrando sus emociones en el rostro, una ligera risa llegó a sus oídos lo que le hizo mirar a Rose un poco enfadada. –No te enojes Kuga-san, es sólo que haces gestos bastante graciosos cuando miras todo, parece que te gusta.
-Sí, es muy lindo. – Al final de la estancia se encuentran las escaleras y Fujino-san la conduce hasta una habitación, es un largo pasillo con muchas puertas, todas tienen una placa colgando con el nombre o la función de la misma por ejemplo; baño, Rose Fujino, T. Lockhart, entre otras tantas, muchas puertas más solamente mostraban la placa sin inscripción alguna pues seguramente esperaban a que les fuera asignada su utilidad.
-Esta será tu habitación por esta noche, mañana hablaremos para decidir que haremos contigo. – La ojiverde asiente ligeramente pues tiene miedo a lo que pueda suceder, teme volver con él. – No te preocupes. – Rose ha visto su expresión. – No te dejaré volver con alguien que te lastima, eso es un hecho. – Al entrar a la habitación la sorpresa de Anata no hizo más que aumentar, era como estar dentro de un sueño y tal vez ni siquiera dentro de este podría haber imaginado algo tan hermoso. Dentro de la espaciosa habitación se encontraba otra puerta que llevaba al baño. – Será mejor que te quites toda esa ropa mojada. – El agua caliente comenzó a llenar el lugar con vapor mientras llenaba la bañera, el frío se hacía menos mientras más ropa se quitaba hasta que luego de unos minutos su piel hizo contacto con aquel líquido caliente, se sentía bien en un principio hasta que sus heridas comenzaron a doler por el calor. Rose se dio cuenta de este hecho así que rápidamente fue a buscar algo de ropa que la niña pudiese ocupar para dormir, fueron solamente segundos hasta que estaba de vuelta con un pequeño pijama que se ajustó perfecto a ella. Antes de poder descansar la dueña de aquella mansión curó sus heridas, algunas eras leves así que sólo necesitaron de una vendita, otras más profundas de una venda, gracias al cielo ninguna necesitaba puntos, unos cuantos moretones recibieron una dosis de pomada y Anata estaba lista para sumirse en los brazos de Morfeo, o eso creía pues su estómago no estaba del todo de acuerdo. Nuevamente aquella risa llegó a sus oídos pero no podía molestarse con su salvadora pues tenía un aura tan especial que hacía difícil el enojarse contra un ser tan bueno. Alguien llamó a la puerta y Rose le hizo pasar, una hermosa joven de cabellos negros como la noche entró en la habitación.
-Fujino – san. ¿Se encuentra usted bien? – Con mirada de fuego recorrió la habitación hasta divisar en las penumbras a aquella niña quien se mostró intimidada ante esa persona desconocida.
-No te preocupes Tifa, estoy bien. Ven acércate. – La pelinegra lo hizo lentamente, percatándose de que Rose solamente tenía una bata cubriendo sus ropas mojadas pues ella aún no entraba al baño.
-Pero usted está toda mojada. – Era claro que esa chica de unos quince años se preocupaba por la anciana.
-Oh, es por eso. En verdad Tifa no es nada pero necesito un favor, ¿podrías traerle a esta niña algo de comer?
-Claro, Fujino-san. – La joven salió de la habitación.
-Ella es una buena joven, trabaja para mí y se que podrías pensar en que exploto a esa chica pero la verdad es muy diferente, su madre era quién trabajaba para mí, hace un par de años murió dejando sola a su hija y Tifa que no quiere ser una carga para mí ha insistido en cubrir el trabajo de su madre, cada vez que puedo le doy tareas menores que no sean de gran importancia pero ella se muestra conforme con eso sin embargo ella está creciendo y pronto dejará de hacer sólo las cosas pequeñas aunque tengo una ligera esperanza de que se rinda. Tifa cuidará de ti hasta que te duermas yo iré a tomar un baño pues no quiero enfermarme.- Dio un beso en la frente de la niña antes de salir.
Fin Flash Back
Ese era el inicio de la historia con la familia Fujino, con su abuela y con una gran maestra de artes marciales como lo era Tifa, un brazo la rodeo por la cintura, el aroma familiar de su abuela la devolvió a la realidad, el Sol comenzaba a salir por el horizonte reflejándose en el río que cruzaba cerca de la mansión siendo parte de los terrenos pertenecientes a Rose, abrazó a la que un día hace ocho años le dio su amor, su comprensión, le dio un hogar y una verdadera familia. Suspiró antes de caminar hasta la entrada tomada de la mano de aquella anciana, su motocicleta estaba lista para emprender el viaje hasta Garderobe, junto a ella estaba la ahora muy bien desarrollada Tifa Lockhart quien ahora tenía veintidós años, sus cosas estaban acomodadas en el vehículo, algunas provisiones para llegar al siguiente pueblo, dinero suficiente para sustentarse hasta llegar al colegio de otomes, algunas cosas más, era la hora.
-No quisiera irme abuela. – Rose le acarició el cabello despeinándola un poco.
-Es tu destino Hanata.* El cielo Final te ha escogido y debes cumplir con tu deber además de encontrar a Natsuki, ella debe saber quién eres pero no porque estás ahí. Escríbeme cuando llegues. –Un último abrazo y unas cuantas lágrimas por parte de ambas, era difícil despedirse de aquella sensación de paz.
-Lo sé abuela pero pronto estaré a tu lado nuevamente, te lo prometo.
-Ve con cuidado cariño y que los Dioses te acompañen en tu misión. – Antes de subir a la Ducati de carreras DRIII de la cual solamente existe un par en el mundo, se acerca a la que ha sido su senpai* quién al darse cuenta del hecho le hace una reverencia mientras susurra las palabras:"Que te vaya bien Hanata-chan". Pero ella no quiere irse así sin más por lo cual abraza a Tifa quien porta aquel vestuario con el que suelen entrenar, la mayor se sorprende pero corresponde el gesto porque aunque parezca una mujer fría, ruda y un tanto inaccesible es todo lo contrario pues ella pocas veces pierde los estribos, es muy paciente y cariñosa cuando se le conoce, lo único que tienen en común es que les cuesta demasiado mostrar sus sentimientos porque cuando Hanata se encuentra frente a alguien más que no sea su abuela o su maestra de artes marciales se cierra al mundo entero, no le importa si son los Dioses los que se muestran ante ella, enmudece controlando absolutamente todas sus emociones incluyendo las reacciones que estas provocan a excepción de una que aún no puede controlar, sus violentos sonrojos.
-Tifa. – Es un susurro que solo ella puede escuchar. – Gracias por cuidarme todo este tiempo, sino fuera por ti jamás habría podido emprender este viaje. Siempre me has cuidado y yo no he hecho mucho por ti, lo siento.
-Me gustaría no tener la capacidad de enseñarte artes marciales, así no tendrías que irte. – Eso shockeo a la ojiverde.
-Hey, no te preocupes por mí Teef, me has enseñado todo lo que necesito para salir adelante y volver lo más pronto posible, sino fuera por ti tendría que enfrentar este destino sin tus enseñanzas y probablemente moriría. Por eso los Dioses me escogieron porque sabían que a mi lado estaría una gran maestra.
-Condenados sean los Dioses entonces por ponerte de frente como escudo a lo que ellos no pudieron detener.
-Tifa. – Aún sin romper el abrazo, no quería hacerlo. – Te quiero. – La besó en la mejilla para después partir hacia Garderobe con un nuevo objetivo salir viva para volver hasta donde estaba su familia. El cielo mostraba aquella estrella azul en el cielo, esa estrella oculta que solo las Otomes pueden ver a excepción de alguien que aún no lo es.
* Anata, significa Usted o tu en Japones y en esta historia es como si nuestra protagonista no tuviera un nombre real.
* Hanata, pues es el mismo nombre con un letra de mas que creo yo no significa nada y puede convertirse en un nombre propio.
* Senpai, maestra de artes marciales o simplemente alguien con un nivel de estudios superior.
Izanagi87: Bienvenidos sean a mi nueva aventura xD, gracias por leerme nuevamente y espero que te guste la continuación.
hatsuky: Pues aun no se que sucederá, mentira si soy yo la que la escribe, espero que la trama resulte de tu agrado, gracias por leer.
Marcedhampir777: Un gusto tenerte por acá también, me alegra haberte intrigado y pues ya comencé con mis andanzas de hacerles creer algunas cosillas que no son del todo cierto haber si la pescas en este capitulo y sobre Tifa bueno ella es mi perdición, yo quiero una para mi cumpleaños. T-T espero que te guste la historia.
Natsuki K. de Fujino: En verdad no saben cuanto me alegra tenerlos por aquí a todos, espero que esta historia pueda complacerlos al igual que la anterior. Gracias por seguirme leyendo, me hace realmente feliz saber que me siguen aun luego de mi anterior historia.
Zaii-chan: Muchas gracias por tu apoyo y si la verdad es que no puedo vivir sin ustedes porque aunque suene muy trillado son la inspiración mas fuerte, claro luego las ganas de escribir se van un poco pero al final se hace el esfuerzo para actualizar y seguir complaciendolos o al menos eso se intenta.
Bien pues hasta aqui este cap. pronto estare haciendo una historia de Final Fantasy VII y me gustaria verlos por alla aunque no conozcan de lo que les hablo no se preocupen es un universo alternativo, bueno eso es todo xD
Si les ha gustado por favor dejádmelo saber en un RR.
