Algo había cambiad y lo notaba, lo notaba en el aire que acariciaba su rostro, lo notaba en cada respiración y en cada latir. No sabia el por que y tampoco si era para bien o para mal, peor lo que si sabia era que era distinto, que aquel año nada seguiría igual, que cambiaria, y que la vida tal y como la conocía no seria la misma nunca mas.
Se levanto del suelo y se dirigió hacia la escuela ya que empezaba a oscurecer y hacia algo de frio para estar fuera en camiseta sin chaqueta, pero al levantarse la brisa le trajo un olor que hizo que el corazón se le parara; menta mezclada con canela, un olor que no conocía peor que hizo que todo su cuerpo se tensara y que el vello se le pusiera de punta. Intento no darle demasiada importancia al suceso y se fue al castillo.
Cuando entro en su sala común vio que Lavander estaba agarrada del cuello de Ron y no pasaba de besarle como si se le fuera la vida en ello y al parecer a Ron eso le encantaba. Noto como el dolor llegaba de nuevo a su corazón peor intento ser fuerte y demostrar que a ella no le hacia falta ningún chico que la hiciera feliz o del cual depender. Se dirigió a su habitación y se tumbo en la cama dejando que sus pensamientos vagaran sin sentido y recordó aquellos momentos que hicieran que ella cambiara tanto, todas las burlas de los que una vez fueron sus amigos cuando era joven, los insultos y los momentos en los que la señalaban y la llamaban`` mojigata, come libros y empollona´´, en los que los chicos la llamaban fea y se apartaban de ella.
Fue entonces cuando decidió que este año no dejaría que nadie se burlara de ella, que se rieran de ella y que la volvieran a comparar con una rata de biblioteca o un espanta pájaros. Quería demostrarles que ella también era una chica, no una ``rata de biblioteca´´ y que era capaz de atraer la mirada de los chicos, quería sentirse deseada; quería sentirse lo que nunca había sido y ser aquello que se burlaba de ella.
No le costó mucho lograrlo, tan solo una sesión larga de compras y de peluquería en la cual le cortaron su pelo en capas pero sin dejárselo corto, renovó todo su vestuario y cambio los pantalones anchos pos pitillos, faldas, leggins; sus camisetas anchas por unas ceñidas que denotaba sus grandes curvas y las zapatillas por tacones, botines… Maquillaje natural y hacerse las cejas, un poco de rímel y la raya y la nueva Hermione dejo boquiabiertos a los chicos que no paraban de reírse de ella y los cuales se acercaron a ella como hechizados por su belleza y aquellas chicas que no paraban de meterse con ella se quedaron sin palabras al verlo.
Una sonrisa llego a su rostro cuando se dio cuenta que la vida vista así se veía mucho mejor y mas animada, le gustaba salir de fiesta y beber aunque con cuidado y bailar, dejarse llevar.
Este cambio dejo a sus amigos de piedra al verla a comienzos de curso cuando llego a la estación de tren pues no se esperaban ver a su amiga con un vestido tan cortito y lleno de flores, su pelo liso y con plataformas aunque tenían que reconocer que estaba de perlas.
Ginny no paraba de hacerle preguntas del porqué de su cambio y de si se encontraba bien o estaba bajo la influencia de un imperius ya que no podía creérselo, y la verdad es que ni ella ni sus amigos ni ninguna de las personas que la conocían.
Momentos mas tarde se levanto de la cama, salió de su habitación y bajo las escaleras rumbo a la sala común. No se sorprendió al ver como Harry y Ginny estaban muy cerca y se miraban a los ojos intensamente, sabido era el hecho de que se gustaban pero temían la reacción de Ron.
-Hola –saludo Hermione a los chicos los cuales se dieron la vuelta al escuchar su voz y se pusieron como dos tomates al verla.
-Ho…hola Hermione ¿Qué tal estas?
-Muy bien Harry, ¿ y tu?- pregunto levantando una ceja y sonriéndoles de lado a los dos.-Bueno yo voy bajando al GC, os espero abajo si queréis bajar a cenar- les guiñó u ojos y salió de la sala común por el retrato de la Dama Gorda. Bajo las escaleras de dos en dos algo mas animada y por el camino se cruzo con Luna la cual iba dan ensimismada en sus pensamientos que se dio cuenta de su presencia cuando Hermione le toco el hombro y la saludo.
-Hola Luna.
-Hola Hermione –dijo ella volviendo a la realidad y en el proceso casi se come a Draco el cual estaba caminando delante de ella.
-Eh cuidado por donde vas Lovegood-le dijo de mal humor.
-Lo siento.-dijo algo nerviosa y se alejó de allí muy rápido.
-¿Y tu que? –le pregunto a Hermione el mirándola de arriba abajo sin dejar de detenerse en lugares específicos.
-Adiós-dijo ella sin hacerle caso y dirigiéndose hacia su mesa con un nerviosismo en su cuerpo que no podía controlar y no sabia a que venia.
Se sentó al lado de Neville el cual estaba hablando con Seamus sobre la entretenida clase de herbologia que habían tenido el día anterior con la profesora Sprout. Ni siquiera se percataron de su presencia y eso a ella ni le importaba, pues estaba muy atenta a un chico que no paraba de mirarla y la estaba volviendo loca el que el no parara de hacerlo, aunque le gustaba en el fondo, pues su mirada era tan potente que hacia que su corazón se desbocara y todo su cuerpo deseara poder rozar al menos un segundo el de él.
Acabo de cenar y se dirigido a hacer su turno de guardia ya que el ser Prefecto tenia también sus inconvenientes; como por ejemplo pasear por el castillo con el frio que hacia y aburrirse ya que ni Ron ni Harry estaban con ella y no tenia a nadie con quien hablar. O eso pensaba. Cuando llego a una esquina se encontró con que Draco estaba sentado en un banco y parecía estar pensativo ya que no noto su presencia. Se detuvo y se quedo mirándolo. Se veía tan hermoso a la luz de la luna que parecía imposible que el fuera tan frio y malo con ella, que pudiera caber dentro de tal belleza tan gran cantidad de odio y frialdad. Su piel blanca como la nieve más blanca reflejaba la luz de la Luna y daba la sensación de que era una estatua de cristal. Sonrió sin poder evitarlo y un suspiro salió de sus labios.
Se acercó lentamente hacia él y respiro profundamente lo que hizo que se quedara de piedra pues era el mismo olor que hacia unas horas; menta fresca y canela. Sus mejillas se tornaron de un color rojizo y se alejó rápidamente de él.
-¿Qué pasa Granger , no sabes saludar o es que tu educación es nula en ese sentido?
Al oir su voz y la darse cuenta de que la había pillado su corazón se paro en seco y cerró fuertemente el puño.
-Hola Malfoy. Adiós Malfoy.
Se alejó de él lo mas rápido que pudo y haciendo que el eco de sus tacones resonaran por todo el pasillo. No dejo de andar hasta que estuvo segura de que estaba lo suficientemente lejos de el como para que notara su presencia y se sentó en un alfeizar. Se sentía estúpida por haber pensado que él era hermoso aunque era la verdad y que estuviera pensando en el. Eso no podía permitírselo, ya bastante tenia con sufrir por culpa de Ron como para encapricharse con alguien que nunca seria suyo o al menos que se fijara en ella.
Suspiro y se dirigió hacia su sala común. Al llegar corrió hacia su cuarto, se cambio y se metio en la cama sin hablar con nadie. No estaba de humor como para soportar a nadie y menos los chisme y los cotilleos de las compañeras de cuarto.
