Disclaimer. Los personajes no me pertenecen, aunque la trama es mía, solo mía, mi tesoro. Aunque con un poco de inspiración de un par de películas.

Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente, mientras que lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.

.-.-.-.-.-.

Advertencia, para que no haya líos. Está historia está escrita desde dos puntos de vista. Por un lado, Bella, y por otro, Edward. Un capítulo será pov Bella y otro pov Edward, referente al mismo día. No se si me explico, pero ya lo iré diciendo en cada capítulo.

.-.-.-.-.-.

Los protagonistas son humanos.

.-.-.-.-.-.

.-.-.-.-.-.

CAPÍTULO 1. POV EDWARD.

Si todos los veranos toda la familia nos íbamos de vacaciones juntos, ese año no iba a ser distinto, aunque ese año nuestro destino ni iba a ser la playa, sino el campo. Mi padre había comprado una casa de campo que estaba al lado de un lago, y a hora y media de la playa. Mi hermano y mis dos primos, no se habían tomado muy bien ese cambio, pero a mi no me importaba. Al contrario. Aunque para mí no iban a ser del todo unas vacaciones. Mi padre era médico y trabajaría en la consulta del pueblo, durante las tres semanas que el médico residente estaría de vacaciones, y yo le ayudaría algunos días. Había terminado mi primer año de universidad, iba para fisioterapeuta. Estaba deseando poder terminar la carrera para poder ponerme a trabajar.

- Edward, ven, mira! – exclamó mi hermano Emmett cogiéndome del brazo, hizo que me levantara de la cama y tiró de mí hacia la ventana.

- Emmett, no tengo ánimos. – dije, aunque no me resistí.

Cuando estuve al lado de la ventana, Emmett, que tenía veinte años, uno más que yo, me pasó unos prismáticos, aunque no me hacían falta. Podía ver perfectamente lo que los chicos estaban mirando. Desde la ventana se podía ver la casa que había al otro lado del lago, y las chicas que estaban bañándose en él, completamente vestidas. Eran cinco chicas y, por lo que podía ver, tenían que ser de nuestra edad.

Madre mía! – exclamó mi hermano James.

Miré a tiempo de ver a cuatro de las chicas, coger a una quinta, que bailaba en la orilla, y la tiraron de nuevo al agua. Sonreí sin poder evitarlo.

Y ahí estábamos, mis tres hermanos; James, de veintidós años, Jasper de veintiuno, Emmett de veinte, mis dos primos; Jacob de dieciocho y Seth de diecisiete, y yo, mirando como unos babosos a cinco chicas, que tenían unos cuerpos de infarto, para que negarlo.

- Y papá y mamá? – pregunté volviendo a sentarme en la cama.

La casa era grande, aunque solo tenía tres habitaciones, pero solo ocupábamos dos de ellas. La habitación era tan grande que decidimos dormir los seis en la misma habitación.

- En casa de los vecinos. – dijo Jasper, volviéndose hacia mí. – Quería saludarles.

- Pues yo ya tengo hambre. – dijo mi primo Seth.

- Y tú cuando no tienes hambre? – preguntó su hermano, aunque pronto se oyó como a él también le rugían las tripas.

Miré una última vez por la ventana y vi a una de las chicas quitarse la camiseta, y pronto las demás hicieron lo mismo, y las cinco se quedaron en sujetador. "Definitivamente, vaya cuerpazos."

Me fui a la cocina, donde empecé a preparar la comida. Oí como alguien me seguía y pronto supe quien era.

- Esta noche hay una cena en el club. También habrá fiesta. – dijo James, que se puso a mi lado, empezando a sacar la comida de la nevera. – Emmett está entusiasmado.

- A Emmett, con solo decir la palabra fiesta, se vuelve loco. – dije sin mirar a mi hermano mayor, pero sonreí.

- Tienes que venir con nosotros. Tienes que distraerte. – sentí su mano sobre mi hombro, y me di la vuelta antes de encender la Vitro cerámica. – Deja de pensar en ello.

- No puedo.

- Háblalo con Jasper.

- No.

- En un año tendrá el título. Necesitas ayuda.

- No quiero ni necesito ningún psicólogo. Iré a la fiesta. – añadí, dándome la vuelta.

James, de todos mis hermanos, era con el que mejor me llevaba. Además, era mi confidente, y podía confiar en él. "Deja de pensar en ello, Edward. Dedícate a hacer la comida."

Mi hermano y yo continuamos cocinando mientras oímos como nuestros padres llegaban a casa. Nuestros hermanos pusieron la mesa mientras nuestros padres nos contaban como les había ido la visita a nuestros vecinos.

Era una pareja de la edad de mis padres; Charlie y Susan Swan. Tenían cinco hijas; Rosalie, Victoria, Isabella, Renesmee y Alice. Tal y como me había imaginado, tenían nuestra edad. Veinte, veintiuno, diecinueve, diecisiete y dieciocho años respectivamente. Nos dijeron que eran muy buena gente, y que esa misma noche habían quedado en verse. "No hay escapatoria. Ahora estoy obligado a ir a la cena."

Comimos todos juntos, mientras hablábamos sobre esa noche. Justo en el momento en que empezamos a quitar la mesa, alguien llamó a la puerta. Fue Jasper quien abrió. Eran los dueños del club y una chica de unos dieciocho años. Era la misma gente que nos había vendido la casa.

Nuestros padres estuvieron hablando con los señores Weber, mientras Emmett y Seth estuvieron hablando con la hija. Yo estuve un rato con ellos, solo por no ser borde con la chica, y más tarde me fui a dar una vuelta por los alrededores de la casa. Necesitaba respirar aire fresco. En pocos minutos, me iría con mi padre a la consulta.

- Edward? – dijo la voz de mi padre. - Estás aquí fuera?

Estaba sentado en el jardín, pero había tantas malas hierbas que apenas me veía. Vi como mi padre iba hacia donde tenía el coche, y yo me puse en pie.

- Ah! Estás ahí!

- Ya voy papá. – dije, yendo como pude hacia el coche.

- Que hacías metido en esa selva? – dijo en el momento en que ambos nos metíamos en el coche.

- Quería estar un rato a solas.

- Que te pasa, hijo? Llevas unos meses un poco raro. Tú nunca habías sido tan solitario.

- No es nada. A veces uno necesita estar solo un rato. – dije mirando por la ventanilla. – Es esa la consulta? – dije al ver lo que parecía ser un cartel en el que ponía "centro médico."

- Si.

La tarde fue bastante aburrida. Solo vinieron dos personas a la consulta. Una porque le dolía la garganta y otra porque creía tener alergia, pero en cuanto mi padre le comentó que yo estaba estudiando fisioterapia, empezó a decir que le dolía la espalda y había insistido varios minutos en que le diera un masaje.

- No ha sido tan malo. – dijo cuando yo estaba tumbado en la camilla, oyendo los latidos de mi propio corazón.

- No ha sido tan malo para ti.

- Venga, vamos, o sino vamos a llegar tarde a la cena. Y aun tenemos que ir a casa para cambiarnos de ropa.

- Vale.

- Voy enciendo el coche.

Mi padre salió de la consulta y me dejó a solas. Recogí el maletín de mi padre, pero no me fui. Oí las voces de una chica y fui hacia la ventana. Alí estaba la hija de los Weber, "Ángela creo que se llama.", con cinco chicas más, que reconocí al momento como las vecinas, las Swan.

Me alejé a toda prisa de la ventana cuando empecé a sentir un extraño cosquilleo en el estómago. Salí casi corriendo y me metí en el coche. "Pero que es lo que me está pasando?"

En casa, ya estaban todos arreglándose, vestidos con vaqueros oscuros y camisa. "Quienes son éstos y donde está mi familia?"

Yo solía vestir con ropa clásica, pero no sabía que ellos tuvieron ropa así. No dije nada al respecto y fui a vestirme, con vaqueros negros y una de mis tantas camisas, aunque no encontraba la que estaba buscando.

- Y mi camisa blanca?

- Culpable. – dijo la voz de Jasper. – creí que te pondrías la azul. La blanca no te la pones casi nunca.

Fui hacia donde Jasper tenía su ropa y cogí una camisa negra con rayas rosas y me la puse sin decir nada. Vi como Jasper sonreía y se iba hacia el cuarto de baño.

- No te peinas? – preguntó Seth.

- Ya estoy peinado.

Solía ponerme un poco de gomina en el pelo, para poder ponerlos de punta.

- Bueno, nos vamos ya, que vuestra madre empieza a estar un poco histérica. – dijo mi padre, apareciendo en la puerta de la habitación.

Bajamos todos al jardín, donde mi madre ya estaba en uno de los coches, y fui hacia él, al lado de mi padre, mientras que los chicos se peleaban por ponerse al volante del otro coche. Al final, Seth fue el más rápido y le tocó conducir a él.

Llegamos al club un poco tarde. En cuanto entramos, mis padres fueron corriendo hacia unos salones, mientras que nosotros fuimos hacia otro, en el que se oían varias voces. La hija de los dueños del club, Ángela, se levantó de su sitio y vino a recibirnos. Nos enseñó donde estaban nuestros asientos, delante de unas chicas, y fuimos a sentarnos mientras ella ponía algo de música. Reconocí a una de las chicas al momento. Me había fijado en ella cuando la vi bañándose en el lago, cuando se quitó la camiseta, cuando pasó con Ángela y sus hermanas por delante de la consulta.

Cenamos tranquilamente. James no paraba de decirme lo guapa que era la pelirroja. Bueno, en realidad sus palabras fueron: Está como un tren y le echaría un polvo sin dudarlo. No pude evitar mirar a la chica más hermosa de la sala y ella se dio cuenta de que la estaba mirando, por lo que tuve que desviar la mirada de golpe.

- Luego hay una fiesta. – dijo Ángela, hablándonos a mis hermanos y a mí. – mi padre suele hacerla para que nos relacionemos entre todos.

- Será genial. – dijo Emmett. – Soy Emmett. – dijo tendiéndole su mano a la hermosa chica.

- Bella Swan – respondió, sonriendo.

Intenté no prestar atención a su conversación y me volví para hablar con Jasper y James. Ahora era Jasper el que no dejaba de hablar sobre una de las chicas. Una chica morena de ojos azules. Era guapa. En realidad, todas eran muy guapas. Miré de reojo a mi primo Jacob, y me di cuenta en que él tampoco dejaba de mirar a la tal Bella.

Cuando terminó la cena, nos fuimos todos hacia el jardín, en el que había una mesa llena de bebida y un equipo de música con la música a todo trapo. Al momento, la mayoría de los presentes se pusieron a bailar. Las chicas Swan y Ángela estaban a un lado, hablando y, de repente, Emmett fue hacia una de ellas. Casi me da algo cuando vi que empezaba a bailar con Bella.

Mientras bailaban, estuvieron hablando y tuvo un momento en que me pareció que me miraban, pero disimulé al oír sus palabras y vi que dejaban de bailar e iban hacia donde estaban las chicas y, al momento, Emmett y otra de las chicas, una rubia despampanante, salieron a bailar.

Bella habló unos momentos con sus hermanas y se marchó. Quise ir tras ella, pero no me atreví por dos motivos. Uno: quería hablar con ella pero tenía miedo al rechazo. Dos: en cuando Bella se fue, Jacob se acercó a las chicas y, a los pocos segundos, fue en la misma dirección que la misma Isabella.

- Edward, estás bien? – preguntó James, dándome una palmadita en la espalda.

- Si. Solo estaba pensando.

- Mira que bien baila. – dijo mirando a la chica pelirroja, que estaba bailando con la más joven de sus hermanas, que también tenía un cuerpo de infarto.

- Porque no le pides que baile contigo?

- No. – murmuró.

- Vamos. – cogí a James del brazo y tiré de él hacia las chicas. – hola. – dije cuando llegamos a su lado. – Nos preguntábamos si queríais bailar con nosotros.

- Claro. – dijo la más joven. Tendí mi mano hacia ella y la tomó al momento. – Hasta luego Vicky. – dijo antes de que nos alejáramos de ellos y empezamos a bailar una canción lenta. – como te llamas? – dijo rodeando mi cuello con sus brazos.

- Soy Edward, y tú?

- Nessie.

- Encantado, Nessie.

- Lo mismo digo. Lleváis mucho tiempo viniendo por aquí?

- Es el primer año. Y vosotras?

- Toda la vida. Venimos los fines de semana y siempre que tenemos vacaciones. – dijo mirándome fijamente a los ojos. – es un lugar estupendo y muy relajante. Bella y yo venimos siempre que podemos.

- Cual de tus hermanas es Bella? – pregunté, como si no supiera la respuesta.

- Como si no lo supieras. – dijo sonriéndome con picardía.

Fue al ver su sonrisa cuando me di cuenta de cuanto se parecían Bella y Nessie. Los ojos de color chocolate, la sonrisa hipnotizadora, incluso la voz.

- Edward? Perdóname si he hablado más de la cuenta?

- Eh? No, no, tranquila. Solo estaba pensando en cuanto te pareces a Bella. Tenéis los mismos ojos.

- Cierto. Somos muy parecidas, y no solo en el físico, aunque yo soy mucho más lanzada que ella.

- Cuantos años tienes?

- Diecisiete. Y tú?

- Diecinueve.

- Igual que Bella. Y tú primo Jacob cuantos tiene? – añadió, bajando la voz.

- Dieciocho. – dije sonriendo. Entendía porque lo preguntaba. – si quieres que…

- AAHHH! – alguien gritaba en el edificio e hizo que todos saliéramos corriendo hacia el pasillo de la recepción.

Nessie me había cogido de la mano y fuimos juntos hacia el armario del que salieron corriendo mi hermano James y…

- Victoria! – exclamó Nessie.

Victoria salió del armario en ropa interior y se puso su vestido al momento, pero James no que tan rápido y salió sin siquiera calzoncillos, desnudo ante todo el mundo, recibiendo los golpes de bolso de la señora que les había descubierto. Todo el mundo empezó a reír. Todos menos cuatro personas. Reconocí a dos de ellos al momento.

- Son tus padres? – dijo Nessie en un susurro.

- Si.

- Esos son los míos. – dijo señalando a la pareja que se estaba llevando a Victoria del pasillo. – Creo que tendría que marcharme. Se va a armar.

- Yo también me voy. Encantado de haberte conocido, Renesmee.

- Lo mismo digo, Edward.

Nessie me dio un beso en la mejilla y se marchó detrás de sus padres, seguida por sus tres hermanas mayores, despidiéndose de mí con la mano y me despedí de ella de igual forma.

Mis padres metieron a James en su coche y yo me puse al volante del otro coche.

Debieron de echarle la bronca a James por el camino porque, cuando llegamos a casa, solo le dijeron cuatro palabras más y lo mandaron directamente a la habitación. Me cambié de ropa y me tumbé en la cama en el mismo momento en qué Jacob entraba en el dormitorio. Su cara de felicidad me atravesó el corazón, como si se tratara de un hierro ardiente. Significaba eso que él y Bella…? "mejor no pensar en ello."

Pocos minutos después, James llegó al dormitorio y Seth empezó a reír a carcajada limpia, y todos le imitamos.

- Callaos! – exclamó James, lanzando su camisa a la cara de Seth. – no tiene gracia.

- Claro que si. – dijo ahora Emmett. – No sabíamos que te depilabas. – dijo echando a correr por el dormitorio.

- A dormir! – exclamó mi madre desde su dormitorio. Estaba muy enfadada.

James dejó de seguir a Emmett y todos nos fuimos a dormir, aunque a mi me costó bastante, sobre todo porque oía como Jacob le contaba a Seth que él y Bella casi se habían besado, aunque ella había echado a correr.

- Rosalie es genial. – dijo Emmett en un susurro, cuando al fin estaba logrando dormirme.

- Me alegro de que también le gustes.

- Y yo que creía que quien le gustabas eras tú.

- Yo? El que parece que no sabe lo que es peinarse? – había oído como Emmett le había dicho esa misma frase a Bella.

- No sabía que nos habías oído.

- Yo lo oigo todo, Emmett.

- Perdona.

- No pasa nada. Venga, vamos a dormir. – dije, dándome la vuelta.

- No creo que pueda. No puedo dejar de pensar en Rosalie.

- Que bien.

- Y Bella es muy agradable.

- Ya… - dije al darme cuenta de que Jacob no estaba dormido. – todas son muy guapas y simpáticas.

- Pero…

- A dormir, Emmett. Quiero dormir.

- Vale. – se rindió. – Buenas noches Edward.

- Emmett, Jacob, buenas noches. – dije sonriendo al ver a Jacob removerse inquieto en la cama al ser descubierto.

- Buenas noches Edward. – murmuró mi primo.

Me quedé dormido a los pocos minutos, con dos imágenes presidiendo mis sueños. Una era Bella, bailando con Emmett, y la otra…

(Flaixback)

- Frena un poco, no? – dije por quinta vez, intentando que Jessica, mi entonces novia, frenara un poco el coche, pero cada vez que lo decía, aceleraba un poco más. – frena de una maldita vez.

- No seas así, Edward. Antes te gustaba divertirte.

- Pero no así.

- Cariño, no te enfades. – dijo volviéndose hacia mí.

- Mira a la carretera.

- Es una recta.

- Frena! – grité, tirando del freno de mano.

No fui lo bastante rápido y no pude evitar lo que tanto temí desde un primer momento, cuando Jessica empezó a correr como una loca con el coche.

(Fin Flaixback)

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Otro capítulo llegó.

Ya sabéis como comunicaros conmigo ante cualquier duda, pregunta y/o comentario.

Besitos guapis.