Acto II: Amigos
Los broches y relojes colgantes eran lindos, pero la mente de Kurt volvía al anillo plata y negro. Y mientras Rachel contemplaba un set de aros después de otros, encontró que sus pies seguían su mente.
Estaba hecho para Sebastian. Kurt ni siquiera tenía que cerrar los ojos para ser capaz de ver como luciría en su mano. Si solo vivieran en un universo paralelo donde la idea de que Sebastian usara ese anillo, o cualquiera realmente, no fuera completamente ridícula.
"Es hermoso, ¿cierto?" Kurt se sorprendió de encontrar al señor Dixon junto a él, y miró hacía la dirección de Rachel. "Oh, ella quería tiempo sola para ver con cual par se sentía más 'unida'," el anciano sonrió. "Estabas viendo el anillo de plata, ¿cierto? Es del cuál todos se enamoran. ¿Te gustaría que lo sacara?"
Kurt quería que lo sacara. Quería sostenerlo y sentir su peso y dejarse imaginar vivir en un mundo donde poder comprarlo y ofrecerlo y que sea aceptado.
"No, gracias," le dijo al señor Dixon.
"No mires, pero la chica en la fila de atrás no puede dejar de mirarte."
La voz burlona sorprendió a Kurt tanto que tuvo que reprimir un grito. Habían pasado tres semanas desde el rompimiento y a la última persona que Kurt espero encontrar era a Sebastian Smythe. Sebastian Smythe quien según Kurt estaba seguro ser de alguna manera factor de la decisión de John de terminar con él. Sebastian Smythe a quien Kurt jamás había visto en esta clase antes.
Miró a Sebastian y abrió su boca para destriparlo con una perfecta réplica, pero Sebastian, sin esperar permiso, paso sobre él, se dejó caer en la silla a su lado, y sacó su portátil como si tuviera toda la intención de quedarse.
La boca de Kurt se cerró de golpe. Su cerebro no podía encontrar una razón, cualquier razón, por la cuál su mortal enemigo estaba sentado a centímetros de distancia calmadamente preparado para la clase. Sebastian debe saber. Era la única explicación. Sebastian sabía que él y John habían terminado. Probablemente ya se acostó con John - probablemente viene de la cama de John - y va a soltarlo ahora y pasará la siguiente hora haciendo sentir a Kurt miserable en anticipación al golpe final. Porque lo que Kurt necesitaba ahora era algo para sentirse aún más miserable de lo que ya se sentía.
La sala de conferencias estaba solo medio llena. Hubiera sido simple tomar las cosas y levantarse a buscar otro lugar. Pero él era Kurt Hummel, no dejaba que las cosas lo perturben y ciertamente no va a dejar que Sebastian piense que tiene poder sobre él. Así que se quedó y esperó, mirando a Sebastian expectante.
"¿Que?" Sebastian finalmente preguntó cuando el silencio se prolongó, como si nada extraño estuviera sucediendo.
"Estoy esperando el remate del chiste. Esperando, en vano estoy seguro, que sea algo más creativo que 'Probablemente es lesbiana.'"
Sebastian hizo una mueca. "¡Ooh! Era exactamente lo que iba a decir." Levantó sus manos en señal de rendición. "Ahora no tengo nada." Volvió su atención a su portátil, tecleando como si se estuviera preparando para tomar notas.
Kurt no pudo aguantar por más tiempo. "¿Qué estás haciendo aquí, Sebastian?"
Sebastian lo miró brevemente y volvió su visión a la pantalla. "Estoy en esta clase."
"Nunca te había visto aquí."
"Nunca había venido a esta clase." Paró de teclear y pensó. "No, retiro lo dicho. Vine la primera clase. Luego me di cuenta que me habían engañado y nunca volví."
Kurt no pudo evitar preguntar. De todas las preguntas que tenía en la cabeza parecía ser la más segura. "¿Engañado?"
Sebastian finalmente volvió toda su atención a Kurt. "No intentes decirme que tu no piensas lo mismo. Es publicidad engañosa. ¿Sicología experimental? Lo hacen sonar como si fueras a una clase donde te enseñaran técnicas experimentales para meterte en la cabeza de alguien, luego llegas aquí y es todo, 'defina hipótesis' y '¿Cúal es el grupo de control?' Aprendí esa mierda el cuarto año. Así que pensé en echarle una mirada al libro de texto y volver a la última clase. Me sorprende que hayas perdido tu tiempo en esto."
"Algunos de nosotros nos tomamos la educación en serio," Kurt respondió. No le iba a decir a Sebastian que había sentido la misma decepción en esta clase y que solo seguía aquí ante el pensamiento de cuánto dinero él, su padre, y el gobierno de Estados Unidos estaban pagando para que pudiera seguir viniendo a estas estúpidas conferencias. Porque Kurt Hummel y Sebastian Smythe nunca van a tener algo en común. Nunca.
La sala de conferencias se estaba llenando de estudiantes, pero el profesor aún no aparecía, así que Kurt decidió dar el siguiente paso.
"¿Porque estas aquí?" insistió. "Hoy no es la clase final."
"Oí que terminaste con John." dijo casualmente, con los ojos en la pantalla de su portátil, sus dedos seguían tecleando.
Kurt se puso rígido. Aún dolía, y dolía mucho más oírlo de la boca de Sebastian. "John terminó conmigo," dijo lacónicamente.
"Bueno, te dije que lo ibas a perder, ¿cierto?"
"¡Lo sabía! Estás aquí para presumir." Kurt trató de mantener su voz baja pero varias cabezas se giraron en su dirección. "Si, te las arreglaste para que terminaramos. Y ahora que puedes decir 'Te lo dije', me gustaría que te arrastraras de vuelta a tu agujero y me dejaras morir de aburrimiento en paz."
Sebastian miró con inocente sorpresa a Kurt. Como si nunca hubiera coqueteado con John frente a Kurt. Como si nunca descaradamente le hubiera dicho a Kurt que le robaría el novio. "¿Yo hice que terminaran? Cariño, eso lo hiciste solito. Igual como lo harás con el siguiente y con el que venga después.
Kurt realmente debería haberse parado y marchado. Quería hacerlo. Pero una pequeña esquina de testarudez en su cerebro necesitaba entender porqué Sebastian estaba haciendo esto. Había una extraña clase de sinceridad viniendo de él, a pesar de su acto inocente, y Kurt no pudo encontrar ninguna razón del porqué Sebastian voluntariamente se acercó a la compañía de Kurt si no era para presumir. Era un puzzle que sabía que lo volvería loco si no resolvía.
"¿Y como voy a perderlos?" preguntó. "Siendo muy femenino, supongo."
Sebastian negó con la cabeza. "Estás cometiendo uno de los clásicos errores en una relación. Te va a morder el trasero siempre. Y no de la manera divertida."
"Oh, por favor, ilumíname con toda tu experiencia en monogamia."
"Hey, solo porque elijo lo extenso sobre lo intenso no quiere decir que no sepa como funcionan estas cosas," Sebastian dijo. "Pero no me creerías si te lo digo. Vas a tener que darte cuenta tu solo."
"¿Así que ahora eres el hada madrina de las relaciones?" Kurt preguntó.
"De ninguna manera. Tu eres el hada madrina de las relaciones. Yo soy el hada madrina de 'los disfruto y me alejó limpio'."
"No estaría tan seguro de eso," Kurt murmuró, "el condon solo cubre tu pene."
Para su sorpresa Sebastian se rió fuerte. "¡Ese era el Kurt que estaba esperando! Tienes que superar ese lúgubre humor. No es divertido para mi."
Para cuando el profesor vestido de tweed apareció en la puerta de la sala de conferencias y a tropezones llegó al podio. Su perfecto momento de aparición le dio a Kurt la oportunidad de ocuparse de tu propio portátil y esconder el hecho de que Sebastian finalmente lo había dejado sin palabras.
El profesor comenzó la clase pero Kurt desconectó su monótona voz.
Sebastian no estaba allá afuera intentando follar con su ex. Sebastian no esta regodeándose con la tristeza de Kurt. Sebastian, y este podría ser el punto más importante para Kurt, no estaba caminando sobre cáscaras de huevo como Rachel, Alexander y todos los demás, tratando a Kurt como si estuviera a punto de quebrarse en cualquier segundo. Y la única razón por la que Kurt podía imaginar que Sebastian estaba sentado aquí en la clase más aburrida del mundo, era porque quería. Lo cual no tenía ningún sentido.
Un codazo en el brazo lo sacó de sus pensamientos para encontrar a Sebastian girando su portátil para que Kurt pudiera leer lo que había escrito.
Veinte dólares a que el señor tweed pretencioso es un monstruo sexual que pasa los fines de semana en Strand donde lo atan y lo azotan.
Kurt levantó sus ojos de la pantalla a la cara de Sebastian. Lo miró, realmente lo miró, tratando
de encontrarle el chiste - alguna clase de señal que dijera que él era el blanco de la broma. Pero no estaba ahí. Y mientras lo miraba, Sebastian levantó una ceja, como en desafío, o una clase de oferta. Era una expresión que Kurt había visto antes, muchas veces, ahora se daba cuenta, era la mirada depredadora con la que Sebastian siempre miraba a John.
Kurt se volvió a su propio computador. No puedes apostar eso, tecleó. No hay manera de que puedas probarlo.
Sebastian hizo un pequeño sonido burlón y escribió furiosamente. ¡Por favor! Tenemos edad. Podemos ir a dar una vuelta ahí.
Solo si soy yo el que tiene el látigo, Kurt tecleó como respuesta. Sebastian hizo un ruido que fue mitad risa sorpresiva y mitad gemido. Kurt se sorprendió al darse cuenta lo mucho que le gustaba ese sonido.
Más adelante cuando la gente les preguntaba como Kurt y Sebastian se convirtieron en amigos, Kurt les diría que terminó con su novio y que de alguna manera quedó en custodia de Sebastian. ("Deberias haber conseguido un mejor abogado," Sebastian respondería.)
Sebastian diría que fueron unidos sobre su mutuo interés por el sadomasoquismo. (Por lo cual Kurt respondería, "Porque la única manera de callarlo es con una mordaza en la boca.")
Siempre guardarán la verdadera historia para ellos.
