Hello, my roses!

Woww! ¡5 reviews y 13 alertas de seguimiento! Ademas de 4 alertas de favoritos. =) Realmente no se si es poco o mucho pero yo estoy saltando en una pata de felicidad. Son tan dulces. Me van a hacer llorar…

Bueno el capitulo

Disclaimer: No soy casada ni multimillonaria =( Pero algún día lo seré (?)

BoBoBoB

Bella Pov:

Mire el rostro frente a mí. ¡Este no podía ser Edward! Bueno, la ultima vez que lo vi tenia 15 años, si, pero, ¡Demonios! Había cambiado demasiado en los últimos 5 años. La ultima vez que le vi, estaba un poco escuálido y definitivamente no tenia barba. Los brazos estaban mas musculados y el pecho se veía increíblemente firme. La barba de tres días hacia ver su rostro varonil. Los ojos verdes resaltaban en la tez levemente bronceada. Y de repente, recordé.

Porque me había ido de Forks.

Porque había dejado a Charlie muriéndose de dolor al perder a su hija.

Porque Reneé estaba molesta conmigo.

Por Edward Cullen.

Ese idiota de ojos verdes tenia que apartarse de mi camino si no quería perder uno de sus preciosos dientes.

Fingí cinismo y sonreí. Debía parecer una maniática, ya que sentía las mejillas sonrosadas por la ira y las lagrimas resecas. La sonrisa no era de mucha ayuda, tampoco.

-Hola, Eddie- bueno, el me había roto el corazón, yo podía magullar su ego, ¿verdad?-hacia tiempo que no te veía, ¿Cómo has estado? ¿Cómo esta Lauren?-escupí. Realmente no quería ser tan cruel, pero no podía evitarlo.

-Isabella…-masculló. ¡Maldita sea! Supongo que debía recordar eso. Edward era listo. No creo que olvidara fácilmente que a su Campanita no le gusta su nombre completo.-…Realmente no se como me preguntas por Lauren. Siempre me cayo bastante mal, en realidad.

¡Ja! Claro, y por eso te comías su boca cuando te largaste de Forks.

-Como digas, tengo que irme-. Estaba dando la vuelta, cuando mire por detrás de mi hombro.

¡Mierda!

James acababa de dar la vuelta. Perecía bastante molesto. Realmente se suponía que yo debía estar molesta. ¡Dios! Me engaño con una cualquiera y parecía molesto. En ese momento, me cabreé de verdad. Mi madre dice que cuando me enojo no pienso y se que eso es verdad, ya que hice lo primero que se me vino a la mente:

Bese a Edward Cullen en los labios.

El sabor de sus labios era intoxícante, su colonia me hacia contar estrellitas y sus manos en mis caderas me hicieron olvidar fácilmente porque lo había besado en primer lugar. Al principio, parecía reticente y un poco frio: después, eso paso a la historia. Me beso con furia, como si estuviera enojado porque le prometí llamarle al celular todos los días hace poco más de 5 años. También parecía enojado por haberme ido. Sus labios se hicieron mas dulces contra los míos y nos separamos solo porque un carraspeo nos saco de nuestra burbuja.

Era James.

Me separo de Edward violentamente. Con furia, me arrastro hasta la esquina mas cercana, marcando sus dedos en la suave piel de mi brazo. Las lágrimas brillaron en mis ojos por dolor, y por impotencia. James era más fuerte que yo y no había posibilidad de soltarme.

-¿Qué demonios te pasa, estúpida?-era la primera vez que me insultaba de cualquier forma. La primera vez en diecisiete años. La primera vez de muchas mas-¿Qué haces besándote con cualquiera, como si fueras una puta barata? ¡Contesta, cuando te habló!-dio cuando volteé hacia otro lado. Tomo mi barbilla con una mano y me obligo a mirarlo, marcando sus dedos.

Me separe, con un auge de valentía, que se esfumo en cuanto levanto su mano

-¿Qué, me vas a golpear? Eres una escoria, parte de mi-una muy pequeña parte de mi- estaba tratando de salvar mi dignidad. La otra la estaba cacheteándola por ser tan temeraria.

-Tú eres mía, Isabella. Lo eres desde el momento en que aceptaste ser mi novia.

Realmente, deseé que Emmett estuviera aquí. Mi gigante hermano bastaba para asustar a cualquiera.

Pensé, que hacerlo enojar no era buena idea, pero no soy conocida por hacerle caso a mis pensamientos.

-No me trates así, que no soy tuya, ni lo seré. No soy de nadie. Y tu no eres nadie para decirme que hacer. Y vuelve con tu puta barata. Que tu nueva novia lo sea, no quiere decir que lo seamos todas.

En sus ojos relució la furia y me encogí.

-Eres…- comenzó

-¿Soy que…? ¿James?, solo soy estúpida por haberte aguantado tanto tiempo. Esto termina aquí, ahora, si me disculpas, tengo cosas que hacer.

Me di la vuelta dispuesta a irme.

No vi venir el golpe.

Edward lo hizo.

Detuvo su puño con la mano y le dio un puñetazo en la nariz.

-Hunter, debes saber que a las damas no se les golpea-dijo, dándole un golpe en el estomago.

-Esa no es una dama, ¡Es una hija de puta!

-Respuesta equivocada, su estomago de nuevo y lo noqueo con otros dos. Realmente, James era un débil.

Edward se dio la vuelta lentamente. El pequeño grupo de Universitarios se disipo lentamente. Varias chicas estaban hiperventilan por Edward y los murmullos de "esta para chuparse los dedos" no se hicieron esperar. Incluso distinguí a Victoria contoneando el trasero muy vulgarmente, dándole su numero a Edward antes de correr.

Llegue hasta mi apartamento, el que compartía con James y empecé a aventar sus cosas fuera, ropa, cargadores, TODO. Guarde fotos en una caja, resquebrajando el vidrio y haciéndome un muy feo corte en la mano. Lleve al lavamanos del baño y me eché agua fría, para parar la hemorragia. Me vi en el espejo y casi me muero del susto.

Mi rostro estaba demacrado y los dedos de James se marcaban en mi rostro como si fueran tatuajes, mi brazo estaba peor. Repentinamente, sentí la aguda necesidad de bañarme con agua muy caliente, para limpiarme de el.

Talle el jabón por mi piel, y la esponja de baño la raspaba, pero me hacia sentir limpia.

En nuestra recamara el nombre de James estaba marcado por todos lados.

Lo bueno era que el lugar era mío, si no, ya me estaría largando.

Me vestí con ropa cómoda y vieja. Ni siquiera cepille mi cabello, no lo considere necesario..

Escuche golpes en la puerta y rogué a Dios que no fuera James.

Era Edward.

Abrí la puerta lentamente y le deje pasar. No dije ni una sola palabra. Camine hasta la sala y me deje caer pesadamente. Edward me siguió. Pasaron minutos, quizá horas, hasta que finalmente hable.

-Gracias por defenderme-.

-No es nada Campanita-.

Repentinamente sentí ganas de besarlo de nuevo.

I´m evil. Buajajaja

Depende de ustedes cuanto tarde en actualizar. Mas reviews y les cuelgo el capitulo en tres días…

Son geniales.

Besos…

Ary.