Ninguno de estos personajes me pertenece, son de Ryan Murphy y Brad Falchuk.


Llegó la hora de almuerzo y el ruido de la cafetería como siempre era abrumador, a pesar de eso recordó su sueño y se revolvió algo incómodo en la silla…no era que le molestara haber tenido un sueño erótico, si es que un beso podía ser calificado como uno, pero lo que le había dicho le seguía dando vueltas en su cabeza. Nunca había escuchado una palabra en latín, menos una frase completa. Sacó el celular en donde la había anotado en la mañana y la miró de nuevo Sic itur ad astra.

- ¿Leyendo un mensaje de amor Langdon? Apuesto que es de la enferma de tu hermana, no vayas a tener sexo con ella, mira que sus hijos serían una monstruosidad que no podría soportar – La voz de Leah fue acompañada de las risitas de unas compañeras.

-Es fácil hablar de sexo para quien ya lo ha practicado con todo el colegio, por cierto ¿ya te hiciste el tratamiento de sífilis? Porque por los comentarios que haces creo que ya es demasiado tarde, estás totalmente demente- Tate se levantó y comenzó a alejarse de la chica.

-Como siempre arrancando, ¿es por eso que sigues virgen?- Esta vez las carcajadas se extendieron por todas partes.

Tate salió mientras todos lo apuntaban con el dedo mientras se reían de él. Decidió irse un poco a la biblioteca, en donde se acercó al mesón.

-No me han llegado libros nuevos de aves Tate, encargué unos hace poco pero aún no me han enviado…-

-En realidad quería saber si hay algún libro de latín acá- El chico esperó ansioso la respuesta.

-Hay uno, en el estante 8, ¿necesitas algo específico? –

-Quiero ver el significado de una frase-Sacó su celular y se lo enseñó.

-Podrías buscarlo en internet- El bibliotecario le señaló los computadores.

-Me gusta más la vieja escuela- El chico se encaminó al pasillo.

Encontró el libro rápido, mal que mal pasaba mucho tiempo en ese lugar, lo guardó en su bolso y decidió saltarse las clases de la tarde. Caminó sin rumbo al principio, al menos no tenía ninguna ruta planeada en su mente, pero luego reconoció a donde iba; nuevamente se encaminaba a la playa.

Pasó los dedos por la arena, estaba tibia, la aspereza le resultaba reconfortante. Sacó el libro de su bolso y comenzó a hojearlo, lamentablemente hablaba de declinaciones y otras cosas que no entendía. Tendré que rendirme a la tecnología pensó y sacó su celular. No fue tan grande la sorpresa al ver que el significado era el mismo que le había dicho la chica en sus sueños, la sorpresa era que su subconsciente supiera latín, según lo que había leído de Freud, uno soñaba sólo cosas que ya sabía. Un nuevo misterio aparecía en Langdon.

Era la primera cena que tenían todos juntos. Tate permanecía en silencio, incómodo, molesto, irritado, lleno de sensaciones. No quería estar sentado a la mesa, extrañaba la soledad de la playa, extrañaba a su padre y también extrañaba a la rara chica del día anterior. Comió en silencio y a penas terminó subió a su habitación, se lanzó en la cama y comenzó a dormitar, estaba boca abajo cuando de pronto una mano recorrió su espalda. Al principio su cuerpo se tensó ante la sorpresa, luego al descifrar quien podía ser se relajó ante las suaves caricias.

-Con la habilidad que tienes para entrar en casas ajenas sin ser descubierta, deberías probar una carrera de ladrona- La voz de Tate hizo que momentáneamente los roces se pararan.

-Tal vez sólo puedo entrar así de fácil sólo en ésta casa, tal vez sólo vuelvo porque estás tú acá, tal vez nunca me fui desde la última vez que nos vimos – Violet comenzó a masajear la espalda del muchacho ahora usando ambas manos – Tal vez vine sólo para relajar esta tensa espalda.

-Tal vez, tantos tal vez me han tensado.

-Tal vez… pienso que el hombre, en su afán de saber, al final termina desconociéndolo todo, y pienso también que es mejor ser ignorante en muchos aspectos. Por eso es mejor que sigas así Tate, tal vez deba alejarme porque lo que yo te puedo enseñar hará que desconozcas todo lo conocido- Violet se alejó de la cama.

-Tal vez no quiero que te alejes- Tate se incorporó y se paró frente a ella.

Se veía diferente, la seguridad que proyectaba el día anterior había desaparecido, en su lugar estaba una sombría timidez. Su mirada en el suelo lo obligó a tomar su mentón y forzarla a mirarlo. Lo veía, había temor en sus ojos, miedo, lo sabía porque había reconocido ese sentimiento en los suyos cuando supo que su padre se había ido. ¿Qué podría temer esta chica? ¿Qué sería tan terrible para atemorizar a alguien que llega y allana casas ajenas? Sin saber por qué sentía la necesidad de protegerla, por lo mismo sus brazos la rodearon casi de manera instintiva. Pronto tuvo a la chica acurrucada en su pecho como un pajarillo asustado, de inmediato le recordó la primera ave con el ala rota que ayudó.

Los golpes en la puerta los sobresaltaron a ambos, Tate la soltó para ir a abrir pero quien golpeaba ya había girado la perilla.

-Tate cariño, me llamaron de la escuela hoy, me dijeron que faltaste en la tarde ¿está todo bien? –Constance entró a la habitación, siendo seguido con la mirada por Tate.

-No pasa nada que te pueda interesar a ti, ahora por favor déjame sólo. – rápidamente observó el lugar, estaba solo con su madre.

-Amor, por favor, ¿hasta cuándo seguirás molesto conmigo? Estos últimos días has estado mejor de ánimo, no hemos discutido…

-¿Piensas que estamos mejor? Jamás te perdonaré lo que le hiciste a nuestra familia ahora déjame solo.

-Sólo quiero que dejes de sentir tanto odio en tu corazón, eso no te hace bien, es por eso que contraté a un psicólogo para que te venga a ver, quiero que entiendas lo que está sucediendo. El doctor Harmon es un buen especialista, sé que nos ayudará como familia a…

-No participaré en el circo de terapia de grupo que estás planeando, pero acepto verlo en privado, hay un par de cosas que quisiera preguntarle- Tate sabía que si se negaba su madre se quedaría mucho más ahí, y en ese momento no quería verla.

Constance se fue y Tate quedó solo en la habitación, sin embargo aún podía percibir el aroma de Violet ¿estaría volviéndose loco? Viendo gente que nadie más veía, sintiendo ganas de sacar gente de su miseria, algo no andaba bien en su cabeza y era mejor pararlo.

Soñó que caminaba por los pasillos del colegio, soñó que todo estaba vacío, que nadie sufría, que todo estaba en paz. Una figura vestida con un largo abrigo negro estaba dándole la espalda, tenía un arma de grueso calibre en sus manos.

-Es tu destino Tate, así se llega a los astros- de pronto la figura se giró y pudo ver que era el mismo, lleno de manchas de sangre, estaba rodeado de cuerpos, sus compañeros yacían a su alrededor, personas que habían estado con él por años ya no vivían. Vio a Leah entre los cuerpos y una sonrisa se dibujó en su rostro, luego su mirada se posó en una chica gótica que nunca había visto, pero en vez de sentirse mal por ello sintió una redención única. Los había salvado a todos en realidad.

Despertó y de inmediato se sintió angustiado ¿cómo ver tanta masacre no lo afectó? Por el contrario, en el sueño se sentía satisfecho por acabar con tanta desgracia escolar.

Era sábado, eso significaba que al menos no tendría que lidiar con el resto de sus compañeros ese día, desafortunadamente quedaba la nueva familia con la que tenía que tratar. Su hermana y su sonrisa pronto lo alegraron y bajó con ella al patio, decidió pasar la mañana jugando con ella.

-¿Cómo te ha ido con tus amigos nuevos? – Tate miró a su hermana, quien se notaba incómoda.

-No quiero hablar de eso, eran unos idiotas – La chica apartó la mirada.

-La mayoría de los chicos son unos idiotas ¿qué te hicieron? Porque sabes que no dejaré que te lastimen.

-No me hicieron nada, dijeron algo feo, dijeron algo que no quiero que pase.

-¿Te amenazaron?

-Dijeron que ibas a morir acá, no quiero que mueras Tate, no como Beau, quiero que estemos juntos siempre- La muchacha se le lanzó a los brazos y comenzó a llorar.

-Tranquila, sabes que siempre estaré para ti, no importa dónde, no importa quién nos rodee…tú eres mi familia, sólo tú, mi chica linda – Con el dorso de la mano limpió las lágrimas del rostro de su hermana-Ahora quiero que me digas dónde están tus amigos para conversar con ellos y explicarles que nada me va a pasar.

-Los veo en el sótano de la casa, siempre están allí.

Tate se levantó y fue corriendo al sótano, nadie se metía con su hermana, él la adoraba incondicionalmente y si un par de chicos malcriados pensaban que podían molestarla y aprovecharse de sus capacidades especiales estaban muy equivocados. Prendió la luz y bajó corriendo las escaleras, de pronto escuchó cómo se reventaba un fuego artificial, esos que usaba cuando era pequeño. Siguió el sonido hasta que los encontró, dos muchachos colorines de poleras rayadas estaban jugando, uno con un bate de beisbol y el otro con una bolsita de fuegos artificiales, de manera constante los lanzaba al suelo para reventarlos.

-Espero que esta sea la última vez que los veo en mi casa, no quiero que se vuelvan a acercar a mi hermana nunca más- Tate les habló en un tono tan amenazador que incluso se sorprendió a sí mismo, mal que mal, eran sólo niños.

-No hemos hecho nada malo, sólo le dijimos la verdad, vas a morir acá…esta casa nos consume a todos, pero como lo hará contigo será terrible.

-Esto es sólo una casa, nada más…tal vez sus jueguitos funcionan con Addie, pero yo no me trago estas patrañas.

-¿De verdad crees que es una simple casa? Con lo que has visto ya deberías saber la verdad, pero por lo que dices eres más estúpido de lo que pareces, cuando la casa termine contigo no quedará nada de tu ser.

El sonido del fuego artificial sonó a sus espaldas, en cuanto se volteó la luz se cortó dejándolo en la más absoluta obscuridad. Lo último que sintió antes de desmayarse fue una especie de garra que trataba de arrastrarlo cerca de la caldera del inmueble.


Segundo capítulo listo! espero lo disfruten :3