El ÁNGEL CAÍDO
por Aneth
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
NOTA:
Los personajes de Card Captor Sakura
le pertenecen pura y exclusivamente a CLAMP.
Este fanfic es realizado sólo con fines de entretenimiento.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
CAPÍTULO 1:
LA CAÍDA
–Su Majestad –dijeron a coro los miembros del Consejo haciendo una profunda reverencia al hombre imperioso y gallardo que se introducía en el salón, con cierto temor acorde éste pasaba en frente de ellos.
Sus cabellos color chocolate caían con gracia sobre un rostro perfecto y apuesto. Su delgada pero imponente figura lo destacaban del resto de los presentes, sumado al hecho de que vestía unas ropas elegantes de exquisitas tela y confección color verde oscuro. Llevaba sobre estas motivos dorados, con un dragón brillante bordeando el costado izquierdo de su pecho y otro en su espalda.
Su mirada era fría y distante, carente de toda emoción y sentimiento, lo que lo hacía aún más temible y aterrador. Tenía fama de ser un hombre poderoso, todo un conquistador en materia de batallas. Calculador, arrogante y despiadado, era el dueño de uno de los mayores ejércitos de toda la comarca. Muy pocos se atrevían a hacerle frente en realidad, prefiriendo tenerlo más de aliado que de enemigo, aunque lo detestasen.
–¡Su Majestad!–exclamó uno de los jóvenes consejeros dirigiéndose a toda prisa hacia el lugar donde estaba caminando su rey– ¡Debemos resolver urgentemente el problema de los soldados y...!
–Debes resolver. Si mal no recuerdo te he dado instrucciones, así que hazte cargo –repuso éste sin mirarlo siquiera y continuando con su camino como si nada.
–¡P-Pero Señor...! No creo que sea necesario ejecutarlos, con sólo enviarlos a...
Shaoran Li frenó súbitamente y volteó mirando fríamente al sujeto. El joven entonces dio un paso inconscientemente hacia atrás tragando saliva.
–¿Acaso está cuestionando mis decisiones?
–N-No, Señor, claro que no...–respondió el joven balbuceando y bajando la mirada, con una gota de sudor bajando por su frente.– Sólo digo que... Su padre, es decir... Su Majestad anterior, que en paz descanse, nunca hizo algo a...
Shaoran frunció aun más el entrecejo.
–Por si no está enterado de la situación, el rey anterior ha muerto¿entiende lo que digo? Muerto. –resaltó con voz seria y calmada pero denotando furia al hablar– Yo soy el que está a cargo ahora. A mí es a quien tiene que obedecer, no a un cadáver. Y si digo que esos soldados enemigos me son inservibles, y deseo ejecutarlos, lo hago. ¿Alguna pregunta?
El joven negó con la cabeza y abrió la boca para responderle educadamente, pero Li no pretendía esperar a que lo hiciera, por lo que siguió su camino dejando ahí parado a su sirviente.
Estaba harto de que compararan sus acciones con las de su padre.
Harto de que le recordaran una y otra vez su anterior existencia.
Creyó que había dejado bien en claro que no quería que lo mencionaran, ni se tratara ningún tema relacionado con él tampoco. No necesitaba recordarlo ni siquiera en un triste pedazo de papel.
Tal vez era hora de tomar otras medidas más drásticas.
Nadie cuestiona el accionar de un rey. Y mucho menos el accionar de Shaoran Li.
–Tú.–dijo de repente a uno de sus vasallos sin dirigirle la mirada conforme caminaba– Tomarás su puesto. Encárgate debidamente de su expulsión y castigo por desobediencia.
–Sí, Señor...
–Y haz saber, –añadió deteniéndose mirando fríamente hacia el costado del soldado– que al próximo que nombre o haga cualquier tipo de mención directa o indirecta acerca del rey anterior lo pagará en la horca.
–... Ah... –susurró entonces el hombre sorprendido y asustado, sin palabras– S-Sí, Señor...
Shaoran escuchó la monótona respuesta de su sirviente mientras se alejaba.
Así aprenderían.
Ya era hora de que todos en ese muerto palacio se dieran cuenta de quién era el amo y señor de todos allí.
–Sabes que no me agrada el modo en el que actúas, Shaoran.–dijo una voz suave y grave a la vez, al ver llegar a su hijo entrar impasiblemente al Gran Salón.
La sala tenía una pobre iluminación debido a unas enormes y oscuras cortinas que acaparaban casi la totalidad de las ventanas. Sólo una pequeña rendija en cada una de ellas dejaba el paso de diminutos haces de luz que hacía que los presentes pudieran verse unos a otros.
–Madre, ya basta¿quieres? –dijo éste indiferente haciéndole una leve reverencia mientras se acercaba a su lado sin mirarla. La reina Ieran era tan alta e imponente como él, mas tenía el cabello negro y ojos oscuros como la noche. Su rostro era serio y decidido, e implicaba sumisión y completo respeto.
La dama se levantó del trono en el que se hallaba sentada y fue al encuentro de su hijo caminando lenta y elegantemente.
–¿Por qué tienes que ser tan duro contigo mismo y con los demás? –continuó Ieran–¿Cómo debo hacer para que entiendas que ese no es el modo... no es la manera de...?
–Dije basta, Madre. –respondió con frialdad pero sin llegar a faltarle el respeto del todo. Ieran frunció el ceño sabiendo con pesar que la conversación se iba a terminar allí. Shaoran cambió indiferentemente de tema– ¿Has hecho lo que te pedí?
La reina lo miró fijamente por unos segundos a los ojos y asintió levemente con la cabeza, sin dejar de parecer soberbia e importante al hacerlo.
–Lo hice porque aun conservo las esperanzas de que vuelvas a ser el Shaoran de antes, hijo.
–Tonterías–dijo éste sin prestarle atención a aquellas palabras y enterrándolas dentro de sí mismo como hacía con el resto de sus reproches y discursos. –Si ya está todo listo, entonces seguiré con el procedimiento.
Diciendo esto, Shaoran miró a su madre con un rostro inexpresivo, e inclinó un poco la cabeza saludándola, retirándose tan rápido de la habitación como había entrado, dejando a una Ieran preocupada y pensativa observándolo mientras se alejaba.
–Algún día...–susurró Ieran cerrando sus ojos sumiéndose en sus recuerdos.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Habiendo recorrido gran parte del palacio siguiendo sus planes, Shaoran intercambió entonces un par de palabras con un sujeto uniformado dándole unas indicaciones que éste obedeció inmediatamente sin reparos. El soldado lo condujo por unos pasillos que a cualquiera le hubiesen parecido interminables, mas no a Shaoran. Se encontraba tan sumido en sus pensamientos que ni reparó en ellos hasta que hubo llegado a la entrada de una sala diminuta y sin ventanas.
El hombre se hizo a un lado.
–Es ella, Su Majestad. –le dijo éste mientras el rey Li pasaba a su costado y se detenía frente a la pequeña figura de una jovencita recostada en el suelo.
La muchacha se despertó dudosa y lentamente por el ruido de los pasos, ya que al principio creyó estar soñando de nuevo.
Había estado llorando y golpeando la puerta una y otra vez por mucho tiempo, hasta que finalmente cayó al suelo rendida. Tenía el rostro manchado de tierra y los ojos enrojecidos de tantas lágrimas derramadas. No sólo se encontraba cansada, sino que estaba mareada y aturdida por los sucesos acontecidos. Fue por eso que prácticamente ni sintió los pasos de esos dos hombres entrar a la habitación.
Al sentir que aquellos duros pasos secos se detenían frente a ella, Sakura se dio cuenta de la presencia de ambos sujetos y se levantó asustada, poniéndose de pie de un salto respirando agitadamente. Una soberbia y oscura figura se alzaba delante de ella debido a la luz que entraba por la puerta.
–Usted es la Princesa Sakura del Reino Kinomoto¿no es cierto?–preguntó Shaoran sin rastro de emoción alguna mientras pronunciaba esas palabras–O sería mejor decir "era"...
Sakura sintió cómo su respiración se aceleraba cuando sus ojos se acostumbraron a la luz y pudo descifrar mejor el rostro moreno de su interlocutor.
–¿Q-Quién es usted?–preguntó intentando disimular su temor, sintiendo un escalofrío al ver el brillo de esos ojos café oscuros y fríos como el hielo.–¡Explíqueme qué es lo que estoy haciendo aquí¿Q-Qué es este lugar¡¿Dónde está mi familia?!
Sakura jadeó y se sostuvo unos instantes de la pared a causa del mareo por el agotamiento y el escaso aire que había en el ambiente. El sujeto sólo la observaba inexpresivo como si ella fuese un objeto inanimado.
–Está en mi palacio y en mi reino.–comenzó a decir seriamente éste, viendo divertido cómo los ojos de ella se agrandaban desconcertados.– He destruido su hogar y ahora usted y su familia se encuentran bajo mi control.
Sakura tragó saliva. Tenía tantas cosas que decir y qué preguntar que no sabía con exactitud por cual empezar. También era por causa de aquel mareo.
–Usted es... Usted es... –tartamudeó de asombro y temor sin poder hablar bien siquiera.
–El rey Shaoran Li, princesa. –completó éste– Y he decidido ser... bondadoso... y es por eso que he venido a hacer un acuerdo con Usted. Claro, si "Su alteza" tiene la voluntad de escucharme.
Sakura pestañeó y jadeó con fuerza aun si poder creer lo que estaba oyendo.
Estaba frente al rey enemigo. Al mismísimo tirano que incendió su palacio, destruyó su hogar, mató a sus hombres...
El mismo que la había secuestrado a ella y a su familia...
¡¿Y ahora quería hacer un acuerdo?!
–¡¡Es Usted un canalla!!–gritó de repente enfurecida y perdiendo el equilibrio momentáneamente al soltarse de la pared. Sakura se sostuvo de nuevo con firmeza y continuó – Insensible, arrogante y embustero!! Cómo se atreve a decirme eso y a tratarme así después de lo que ha hecho?! Nuestro reino era pacífico... Cómo pudo atacarnos... cómo pudo ser tan cruel con mi gente... con todos? Destruyó todo lo que tenía y viene a... a... a ser "bondadoso"... Lárguese!! Me oye?! Es la peor basura que he tenido el disgusto de conocer!!
Sakura respiró profundamente y dejó escapar de sus ojos un par de lágrimas de nuevo. Había tanta ira y dolor contenida en su interior que le costaba respirar y controlar sus sentimientos. Shaoran la escuchaba como si nunca hubiese dicho palabra alguna.
–Sí, soy todo lo que ha dicho. –replicó éste indiferente – ¿Ha terminado?
Sakura apretó fuertemente los dientes llena de indignación e impotencia.
–¡¡Dígame dónde está mi padre!!–exclamó furiosa y desesperada– Y mi hermano!! Y mis amigos! Qué les ha hecho?!
Shaoran formó en su rostro una leve sonrisa fría.
–¿En verdad quiere saberlo? Qué gracioso, porque este canalla vino a hablarle
precisamente de eso.
–¿Q-Qué quiere decir?–preguntó temerosa.
No podía ser que...
¿Acaso este sujeto se había atrevido a lastimarlos?
–Aún los mantengo con vida –contestó Shaoran de repente sin rodeos y con voz monótona. –¿Pero sabe? Me estoy cansando de ello, y estoy pensando seriamente en cambiar mi opinión al respecto... Después de todo, no es una verdadera conquista si no se tiene la cabeza del rey perdedor como trofeo... y la de su familia...
Sakura aguantó la respiración conteniendo el aliento.
No era posible que estuviese hablando con un ser tan cruel y despiadado.
–¿Va... va a matarnos...?–susurró casi sin voz.
–Creo que he sido claro. –respondió éste mirándola unos segundos de pies a cabeza.
Sakura sintió la mirada de él sobre ella misma y tuvo la repentina sensación de querer cubrirse con sus brazos para evitar el brillo de aquellos ojos.
Sin poder soportarlo más tiempo, ella apartó la mirada hacia un rincón de la habitación. Y esa fue la razón por la que no vio el momento en que Shaoran se acercó hacia ella, tomándola bruscamente por la barbilla y acorralándola contra la pared.
–A menos que usted y yo hagamos un trato a cambio...–le susurró este cerca del oído divirtiéndose con el temblar y estremecimiento de ella.
Sakura entonces no tuvo otra opción más que mirar aquellos profundos ojos color ámbar, e intentó no temblar demasiado para que él no lo notara, sin saber que para eso ya era tarde.
–¿Qué es lo que quiere...?–preguntó decidida sin balbucear, sorprendiéndose hasta sí misma por el valor recobrado de quién sabe dónde.
Shaoran sonrió sin dejar de mostrar aquella frialdad.
–Usted, a cambio de su familia.
Sakura abrió los ojos y pestañeó asustada.
–¿Q-Qué?
–Se entregará a mí si quiere que continúen con vida. A menos que desee unirse y morir con ellos. ¿No le parece algo... justo? –le susurró mientras miraba la reacción de ella, una mezcla de odio y rencor, con desesperación y dolor.
–Nunca –dijo ella con decisión mirándolo desafiante.
Li borró instantáneamente la sonrisa que se le había dibujado anteriormente en el rostro.
Hubo unos momentos de silencio en los que la princesa intentó descubrir alguna emoción, sentimiento, duda... ¡lo que sea!... en aquellos ojos marrones que la observaban intensamente y sin pestañear. Mas no pudo descifrar absolutamente nada.
–De acuerdo, como desee –dijo Li soltándola súbitamente dejándola caer bruscamente contra la pared y dando media vuelta dirigiéndose a la salida. –Permanecerá aquí hasta que sea debidamente informada de la ejecución.
La mente de Sakura quedó completamente en blanco.
¿Ejecución...? No le importaba morir, su orgullo le decía que moriría junto a su padre y los demás si era necesario... Pero esto? Venderse a sí misma para salvarlos? Era algo que no esperaba, algo que la había tomado por sorpresa... Su dignidad estaba en juego... su familia nunca permitiría que algo así le sucediera...
Pero entonces... su familia moriría...
Él los mataría...
"No me importa si yo muero... pero Papá, Touya, Yukito y los demás morirán por mi culpa... Y no... ¡no quiero que suceda eso!"
Sakura apretó fuertemente los dientes de nuevo junto con sus temblorosos puños, cerrando sus ojos. Una lágrima de vergüenza e indignación corrió por su mejilla. Y antes de que el guardia cerrara nuevamente la puerta se armó de valor e impidió que éste lo hiciera.
–¡Espere! –gritó interponiéndose entre el rey y el guardia, y tomando una buena bocanada de aire, juntó todo el coraje que le quedaba resignándose –Haré... haré lo que me diga... pero tiene que prometerme... no, jurarme, que no le hará nada a mi familia¡tendrá que darme la seguridad que podré comunicarme con ellos para confirmar que lo que dice es verdad!
Sakura jadeaba por haber quebrado su orgullo y la humillación que estaba sufriendo en ese momento. Nunca habría creído que llegaría el día en que tendría que rebajarse de esa manera tan avergonzante.
El rey sonrió entonces para sus adentros por su victoria y le hizo una seña al sujeto para que se retirara. El soldado asintió y acató la orden con suma rapidez. Una vez que éste hubo desaparecido de su vista, tomó de repente a la joven por sus cabellos violentamente y la arrimó a su cuerpo de improvisto. La princesa lanzó un gemido de dolor e intentó apartarlo sin éxito. Pero por más que lo empujó, y se resistió, no pudo alejarlo ni siquiera unos pocos centímetros. Li era lo suficientemente fuerte como para manejarla a su antojo como una marioneta.
–Quiero que me ruegue–le susurró Shaoran entonces al oído viendo cómo ella sollozaba sin consuelo aun intentando zafarse.
–¿...Qué...?–gimió ella. ¿En verdad sus oídos estaban oyendo bien?
–Ruégueme que salve a su familia.–dijo éste frunciendo el ceño.
–Está loco... –le dijo ésta sin poder creer lo que oía. Shaoran le apretó aun más el brazo y arrimó el rostro de ella al suyo, haciendo que Sakura pudiese sentir más dolor y la respiración de él.
–Hágalo–dijo suavemente sobre sus labios con una mirada lúgubre e irrefutable.
Sakura clavó su mirada en aquellos ojos imperturbables y no tuvo otra opción más que ceder, intentando no prestar atención a los labios del rey que se hallaban peligrosamente a escasos milímetros de los suyos.
–Le ruego que... salve a mi... familia...–murmuró la princesa sollozando mientras pronunciaba las palabras.
–Continúe –dijo éste serio e inmutable.
¿Por qué ese sujeto disfrutaba tanto humillarla de esa manera?
Sakura sollozó una vez más pero aguantó con todas sus fuerzas su llanto desconsolado para continuar.
–Por favor... –continuó cerrando los ojos por la humillación– To-Tómeme a mí, a cambio de... que mi familia esté a salvo...–dijo lo más rápido que pudo.
Shaoran sonrió satisfecho, y le corrió suave y lentamente una lágrima con el dedo índice.
–Desde ahora, usted me pertenece –le susurró mirando sus ojos verdes y sus labios con deseo. Entonces la soltó suavemente, muy diferente a cómo la había sujetado antes.
La princesa se quedó quieta en el lugar con su cuerpo temblando entero, de pies a cabeza. La piel de su rostro ya no podía sentir las lágrimas que continuaban cayendo de sus bellos ojos. Se sentía completamente derrotada, humillada y disminuida.
Había sido vencida por aquel tirano de la manera más cruel.
Había perdido todo lo que le quedaba...
De repente vio cómo unas mujeres vestidas de blanco, hicieron discretamente su aparición en el lugar haciéndole al rey una profunda reverencia. Él les hizo una seña y ambas se colocaron a los costados de la joven prisionera.
Shaoran apartó entonces la mirada de su rostro deteniéndose por unos segundos en aquellos ojos verdes y desapareció por dónde vino rápidamente, dejando a la princesa sollozando y secándose los ojos con sus sucias ropas, intentando tranquilizarse para dejar de llorar.
–¡¡Lo odio!!–gritó ella con todas sus fuerzas sin poder soportarlo mucho más.
Sakura jadeó con dificultad y nerviosismo, sintiendo que el mundo se le había ido a los pies en tan sólo unas horas.
Había perdido...
Su hogar, la compañía de su familia, sus recuerdos...
Y ahora perdería el orgullo y la dignidad que le quedaban.
–¿Qué... he hecho...? –pensó desconsolada mientras un profundo mareo la acechaba de nuevo y perdía el conocimiento desmayándose.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Comentarios de la autora:
A que no se esperaban un Shaoran tan sádico¿verdad? XD ¡Fue muy divertido hacerlo así! n.n A Shao lo vamos a detestar desde el principio, (aunque como es Shaorancito es imposible no quererlo de algún modo n.n jejeje) Y sí, va a hacer llorar a Sakura incontables veces jajaja (¿quién no lloraría en una situación así?). ¡Pobre Saku! Pero con el tiempo las cosas pueden cambiar¿verdad? Shaoran no terminaría siendo el chico dulce que todas queremos pero no va a ser tan canalla, no no n.n.
¡Bueno, eso es todo por ahora! Le tengo un cariño especial a este fic, así que cualquier cosa que quieran comentarme, criticarme¡lo que sea! Pueden mandarme un review (¡por fis:D) Es muy satisfactorio saber que hay gente que le gusta lo que escribes y te lo dicen.
¡Muchas gracias por haber leído hasta acá! n.n
¡Besos a todos y se me cuidan!
Aneth n.n