De Vuelta al Hogar

–Mi nombre es Jimmy Gold. –Aunque en primera instancia pensaba decirle mi nombre real, pues realmente solo es una niña, por lo tanto, mi identidad no debía correr ningún tipo de peligro, preferí evitar futuros problemas al revelar mi identidad. El único nombre falso que se me vino a la cabeza, es uno que he usado en varias ocasiones, está basado en un chico del mismo nombre que vino a mi encuentro cuando entrenaba en el Monte Plateado, el chico deseaba que le diera un buen susto a un tal Vincent Jackson, para posteriormente decirle que no se acercara a una tal Marina. Supongo que todo el asunto estaba relacionado a un tema de triángulo amoroso, de todas formas, no era la primera vez que me contrataban para hacer algo similar, después de eso, ese chico Vincent y su Meganium supieron lo que era el verdadero terror. Al parecer estuve bastante tiempo en mi nube de pensamientos, puesto que Yvonne me estaba haciendo señas para llamar mi atención.

–¿Que pasó señor Gold, se siente mal? –Al parecer si estuve perdido un buen rato en mi mente, ya que la niña se ve bastante consternada.

–No, no… Solo estaba recordando una cosa sin importancia. Por cierto, no hacen falta las formalidades, llámame Jimmy. –Como respuesta recibí un movimiento de su cabeza, por lo tanto, aprovecho que la situación se ha suavizado, para empezar a hacer mi interrogatorio.

–¿Niña, una pregunta, tú y tu madre viven solas? ¿Dónde está tu padre? –Entre tantas dudas que tenía en la cabeza, tantas preguntas que me ayudaran a desvelar porque este lugar me sigue llamando a contemplarlo, como un rompecabezas llama al deseo de encontrar una forma de armarlo; al final esa fue la única pregunta que pude decir, y no sé porque mi boca me ha traicionado de tal forma.

–Bueno, mi mami y yo vivimos solas, pero siempre recibimos las visitas de la abuela, y otras veces de mis tías y mis tíos, sobretodo mi tía Shauna y mi tía Dawn. Y según mi mami, mi papi era un héroe como el de las historias de princesas, que se fue porque tenía que cuidar el mundo desde el cielo. –Sonreí hacia mis adentros, contento con que la niña resultara tan confiada. Los nombres de las chicas no me suenan de nada, por lo tanto, no creo que eso me ayude en mucho para revelar nada del misterioso efecto que tiene este lugar en mí. Por otra parte, lo de la historia de su padre me produjo una sensación de empatía extraña en mí, por lo que iba a continuar preguntando respecto al tema, al menos para averiguar el nombre del tipo, pero una voz interrumpió mis intenciones.

–¡Yvonne, ya llegué! ¿Estás en el jardín? –Demonios, es la madre, si me llega a ver me terminaré metiendo en problemas. Le hice una señal con la mano a la niña para que guardara silencio y le dije que no le dijera nada a su madre, después de eso le ordené a mi Raichu que usara la técnica de camuflaje psíquico que habíamos estado practicando y saltamos el muro para después volver a mi punto de observación; desde donde pude ver que la madre le dijo algo a la niña, para luego ingresar con ésta a la casa; el panda parecía resultó regañado por la chica por dormirse, curiosamente, el Sylveon parecía bastante consternado y confundido. Ahora solo me queda esperar que Yvonne guarde silencio, o de lo contrario lo más seguro es que mis sesiones de espionaje se compliquen de acá al futuro.

Consiente de la hora, me retiré sin perder más tiempo. Me dirigí al aeropuerto más cercano de la región, donde sin ningún contratiempo compré el boleto del vuelo más próximo hacia la región de Alola. Tras pasar un par de horas esperando en dicho lugar, se realizó el llamado de ingreso a mi vuelo, por lo que me subí al avión respectivo para iniciar un largo y cansado viaje desde Kalos a Alola, lo que son alrededor de doce horas. Una vez listo todo lo referente a la seguridad, el avión despegó hacia nuestro destino. Durante el vuelo tuve suficiente tiempo para pensar al respecto de lo que me dijo esa niña, todo parece indicar que su padre murió haciendo de héroe, "pobre diablo". Por eso yo prefiero trabajar solo y mantenerme al margen del bien y el mal. Aun así, la sensación que me produjo escuchar aquello por parte de la niña me seguía dando cierta incomodidad, expresada en una sensación tintineante en la parte trasera de mi cabeza y cuello. Definitivamente ahí hay mucho más que no se al respecto, y sé que algo dentro de esa historia involucra el suceso que me afectó a mí y a mi hermano, lo siento en las venas.

Después de una larga siesta me encuentro con un paisaje al que ya estoy acostumbrado de ver, ya que, por las ventanas del vehículo aéreo basado en un Latios, se pueden apreciar las hermosas playas de la Isla Ula-Ula, playas de arena blanca y limpia bañadas por un mar del color de los zafiros, que brilla con el beso de los rayos del Sol. Después de sobrevolar las playas, pude apreciar al enorme Monte Lanakila, el único lugar de Alola bañado en nieve durante todo el año. Detrás de tan portentoso monumento natural, se asoma la ciudad donde vamos a aterrizar, la particular Ciudad Malíe, que, a diferencia de todas las ciudades y pueblos de la región, tiene una arquitectura y decoración que emula a la de las regiones de Kanto y Johto. No mucho tiempo después me hallé saliendo del aeropuerto sin ningún tipo de atraso, para posteriormente llamar a mi Charizard, y que, tras realizar su clásica exhibición con un gran rugido y un lanzallamas, pedirle que me lleve a Pueblo Po, donde se encuentra el lugar que llamo hogar.

Dada la rápida velocidad de vuelo de mi tipo Fuego/Volador, no tardé mucho en llegar al Pueblo Po, un pueblo bastante lujoso, que se encuentra rodeado por un amplio muro de concreto. Hubo una época en la que se encontraba completamente destruido, lleno de grafitis, basura y vagos de Team Skull en cada esquina, era un asco de lugar, donde era imposible vivir. Pero después de convivir un tiempo con Guzma, y formar parte del su equipo de matones, el pueblo resultó atacado por varios Ultraentes enviados por la Fundación Aether, en el ataque Guzma y la mayoría de miembros del Team Skull fueron asesinados. De alguna forma yo y mis pokémon, con la ayuda de Tapu Bulu, logramos salir adelante, podría decirse que los de Aether la pagaron muy caro por eso. En fin, después del suceso, Denio, el Kahuna de la isla, me agradeció, muy a su exageradamente fría manera, por salvar a Ula-Ula de la exterminación, por lo que me recompensó con una casa en el pueblo al finalizar su reconstrucción.

Ingresé por el portón principal que da entrada al pueblo, el guardia que se encarga de vigilar dicho lugar no tardó en reconocerme y devolverme el saludo que le había dado. Empecé a caminar directo a mi casa, no sin antes saludar a un par de vecinos que se encontraban afuera de sus casas. El tamaño reducido del lugar da paso a que no vivan muchas personas en él, lo que hace que exista una mejor conexión entre vecinos. Además, Pueblo Po es un lugar bastante lujoso, por lo tanto, pocas personas pueden darse el gusto de vivir aquí. Antes de continuar el camino hacia mi casa, me desvié al Centro Pokémon para dejar en revisión a mi equipo.

–Buenas, señor Red, en que puedo servirle. –La enfermera Joy encargada del lugar, me recibió con la amabilidad natural de todas las enfermeras familiares de ésta.

–¡Buenas! Claro, ¿quería ver si podía dejar mis Pokémon por esta noche bajo su cuidado? Lo más seguro es que mañana salga temprano y voy a necesitar a mis chicos con todas sus energías y salud. –Le entregué a la enfermera las Pokéballs y a Raichu, tras recibir una respuesta afirmativa por parte de ésta, para posteriormente despedirme y continuar mi camino.

–Ahhhh… Ésta rutina de viajes casi cada día de por medio está pudiendo conmigo, definitivamente necesito un descanso. –Solté a nadie en particular, y es que los últimos meses realmente me he sentido muy cansado, sobre todo con mis constantes viajes a Kalos, con el fin de desvelar el secreto del magnetismo que posee aquella casa y sus dos habitantes.

No tardé mucho en llegar a la puerta de mi hogar, así sin pensarlo mucho saqué las llaves y abrí la puerta, para sin más preámbulos ingresar al lugar. Pero apenas crucé la puerta, pude sentir una sensación de peligro y adrenalina cruzar por mi cuerpo, definitivamente algo no andaba bien. Con paso sigiloso me fui moviendo de una instancia de mi casa a otra, hasta llegar a la sala, donde pude apreciar una silueta sentada en un sillón, dándome la espalda. Talvez no tenía a mis Pokémon, pero sí mi Colt 45, lista para acribillar al descerebrado capaz de meterse en mi territorio sin mi consentimiento. Me fui acercando poco a poco a la figura, que seguía sin mover un solo musculo; cuando me hallaba a tan solo unos metros de ésta, el sillón se volteó, mostrando a una persona que esperaba no volver a ver en mi vida.

–¡¿Que putas hace en mi casa, Giovanni?! –Le dije con el tono más intimidante que soy capaz de usar. Aunque no puedo evitar lamentarme por haber dejado a mis pokémon en el Centro Pokémon, contra un tipo como Giovanni me van a hacer mucha falta.

–¿Red, así es como recibes a tu querido padre...?