Reencarnación, la prueba final.

Resumen: En noche de Halloween todo puede pasar. Un grupo de ángeles baja a la tierra para ayudar a las almas a que vieran a sus familias, pero los demonios quieren hacer de las suyas. A veces los papeles no los tienen los que parecen.

Categoría: Naruto

Personaje: Gaara, Itachi Uchiha, Minato Namikaze, Naruto Uzumaki, Sai, Sasuke Uchiha.

Géneros: Fantasía, Humor, Romance

Clasificación: NC-17

Advertencias: AU=Universos Alternos, Chan=Adulto/Menor, Lemon, Mpreg=Embarazo Masculino, Muerte de un personaje.

Capitulo: 3/13

Completa:

Beta: Balckladyhn

Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.

3º Capítulo: Tratando de recuperarlos

—Naruto —Murmuró bajando la mirada.

—Y pensar que los buscamos por todos lados cuando recordamos todo —decía el moreno mayor.

— ¿Y que se supone que haré? No me puedo enfrentar a ti —decía Sai mientras miraba a Gaara.

— ¡Vasta de estupideces y pelen! —Gritó el rubio menor.

Los tres se habían acercado lo suficiente a los ángeles como para matarlos, pero a lo que a ellos le gustaba era pelear. De pronto los tres ángeles se pusieron de pie.

— ¿A si que contra ustedes se supone que debemos pelear? —Preguntó Sasuke.

—No entiendo de que hablan, pero si hay que pelear, pelearé —respondió el Naruto.

— ¿Ustedes son los responsables de la fiesta es la azotea? —Preguntó Sai.

— ¿Qué fiesta? ¡Eso fue un festín! —Se carcajeó el pelirrojo.

— ¿Cómo pueden decir eso? ¿No se dan cuenta de que ustedes…? —Intentaba hablar Itachi, pero fue interrumpido por Minato.

— ¡Vasta de tanta palabrería! ¡Pelea y defiéndete si no quieres morir!

— ¿Que harán ustedes? Yo no puedo hacerlo… no contra él —les dijo con tono abatido.

—No sé, Sai.

Cuando Sasuke dijo el nombre de su compañero Gaara comenzó a agarrarse la cabeza y se dejó caer al piso. Cosa que no pasó desapercibida por los otros tres que se miraron entre si y asintieron con la cabeza.

—Naruto mírame, soy Sasuke —otra vez lo mismo. El menor dejó caer la daga que tenía en las manos y se dejó caer preso del dolor de cabeza.

—Minato, recuérdame. Soy Itachi —al igual que a los otros dos le pasó lo mismo.

— ¡¿Qué mierda nos están haciendo?! —Gritó el pelirrojo en medio del dolor.

— ¡Me duele! —Se quejaba Naruto, pero ahora se apretaba el pecho.

— ¡¿Qué es esto?!… mal…malditos… deténganse —pedía Minato, con un tono entre rabia y dolor.

Los ángeles se acercaron cuidadosamente a los demonios y se pararon frente a ellos.

—Naruto… trata de recordar… por favor… has un intento.

— ¡Esto es horrible… duele demasiado…!

—Gaa-chan tienes que mirarme… vuelve a verme a los ojos.

— ¡Malditos… que pretenden!

—Onegai… Minato… sólo deja que los recuerdos vuelvan a ti…

— ¡Detente, niño, no te acerques… si no quieres morir…!

Los demonios se retorcían en el suelo a causa del dolor que les provocaba el escuchar el nombre de esos ángeles, pero aun así no dejaban de levantarse y tratar de alejarse de ellos. No podían entender que era lo que les causaba tanto daño, pero algo en su interior les decía que lo mejor era no tratar de averiguarlo.

Los ángeles se trataban de acercar más y más a los demonios que por tanto tiempo estuvieron buscando. Claro, ¿Cómo no lo pensaron antes? Si no estaban en ningún lugar de la tierra era por que estaban bajo ella. En un intento desesperado por tratar de hacerlos recordar los tres se acercaron rápidamente a los demonios y los trataron de sujetar.

— ¡Naruto maldición reacciona!

— ¡Gaara si no me recuerdas ahora te arrepentirás!

— ¡Esto es lo último que haré para que me recuerdes, Minato!

En ese instante Sasuke se acercó a un adolorido Naruto que se encontraba en el suelo y lo acercó a el por la cintura haciendo que el otro, frente a tal acto, quedara paralizado y quedó aun más sorprendido cuando el moreno se acercó y tomó con la otra mano su barbilla y lo comenzó a besar dulcemente.

Sai por el contrario, prácticamente se arrojó contra Gaara que se encontraba en el suelo. Tomó sus manos con la suya y la posicionó sobre la cabeza del pelirrojo para que este no tuviera posibilidades de moverse. Gaara lo miraba con odio y miedo al mismo tiempo, ni siquiera el sabía lo que le provocaba el azabache que tenía sobre él en esos momentos, pero luego lo que lo dejó con más curiosidad era saber por que el moreno lo besaba con tanta pasión y desenfreno, y él no hacia nada para detenerlo.

Minato se encontraba en el suelo apoyado con una pierna estirada y la otra doblada. Itachi aprovechando de tan buena posición para él, se sentó sobre sus piernas haciendo que el rubio se tensara por la cercanía, el moreno se iba acercando lentamente mientras que sus ojos comenzaban a verse cristalinos por las lágrimas de emoción que amenazaban con salir. Tomó la cara del mayor con sus dos manos haciendo que este lo viera directo a los ojos y depositó un beso en sus labios, un beso lleno de amor. Un beso que suplicaba fuera correspondido.

Los demonios estaban inertes, no querían admitirlo, pero el beso de los ángeles era como si se encontraran con algo que estuvieron buscando por mucho tiempo. Poco a poco fueron correspondiendo a los besos, cosa que no pasó desapercibida por los ángeles, pero el oxigeno comenzó a escasear y tuvieron que separarse.

De repente la tierra comenzó a temblar y desde las entrañas de esta comenzaron a surgir diversos demonios que se ubicaron alrededor de lo seres que se encontraban allí.

Una poderosa voz se hizo presente, una voz que podía hacer temblar al más valiente de los hombres.

— ¡¿Quienes osaron utilizar el cuerpo de mis mejores demonios a su conveniencia?!

—Jiraiya-sama… —exclamó el rubio menor ante la voz que escuchó.

—Demonios —fue lo único que dijo Gaara.

—Esto esta mal, muy mal…—dijo el mayor de los demonios.

—Naruto, Gaara, Minato, acérquense hijos míos.

Los tres se levantaron dejando a los ángeles con caras de pregunta. Como si estuvieran hipnotizados, se fueron acercando al ser que en esos momentos surgía de entre las grietas.