Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, le pertenecen a Masami Kurumada.
CAPITULO 2: LA NOTA
Había pasado una noche terrible. Se sentía cansado, casi no había dormido. Se levanto temprano, se vistió con ropa deportiva y como de costumbre se dispuso a hacer ejercicio.
Era una mañana fría. Respiro profundamente el aroma fresco de los arboles y comenzó a correr por la zona de bosque de la Mansión Kido. Hacer ejercicio le había ayudado mucho, no solo para conservar su condición, también le daba tiempo para pensar. Seguía tan confundido y distraído, que casi se tropieza con la raíz de un árbol.
—Soy muy torpe—se regaño así mismo, pero de nuevo se sumergió en sus pensamientos.
— ¿Sera que mi hermano…intenta pedirme ayuda ?— se preguntaba mientras seguía trotando entre los arboles. —Tal vez estoy exagerando, la batalla contra Hades me ha debilitado mentalmente— pensaba Shun.
En otra habitación de la Mansión Kido, Saori acababa de levantarse. Después de cepillar su cabello, comenzó a buscar a Shun. Busco en el comedor y en la sala, pero no estaba. Subió hacia su habitación pero no aparecía por ningún lado. Un poco asustada, Saori miro por la ventana; observo como una silueta familiar se acercaba de entre los arboles. Era Shun. Saori respiró aliviada.
—El valor que tiene es increíble — pensó.
Desde que termino la batalla contra Hades, a Saori siempre le preocupo el bienestar de Shun. En su opinión, era el caballero que resulto más herido tras la batalla, no solo físicamente, también psicológica y espiritualmente. Pero aunque estaba tan lastimado, jamás se quebranto de dolor. Después de recuperarse de sus heridas, todos los días se levantaba temprano y hacia sus actividades con normalidad. Jamás lo vio decaído por la infame posesión de Hades, todo lo contrario; tenía más fortaleza que antes, seguía su vida sin detenerse. Incluso después de el terrible sueño de anoche…
Saori sonrió y se dirigió a la puerta para recibirlo. Mientras tanto, Shun llegaba hasta la puerta cuando vio que Saori llegaba corriendo hacia el.
—Sa… Saori. Buenos días —Shun se sorprendió.
—Hola Shun, te estaba esperando, el desayuno ya esta servido. —Saori sonrío.
—No debiste molestarte en esperarme…pero muchas gracias—A Shun le sorprendían las atenciones por parte de su diosa, ella siempre era muy amable con todos sus caballeros, pero, ¿Por qué se veía muy preocupada por el ahora? Desde la batalla contra Hades se veía mas interesada en su salud que en la de los demás.
—Saori…—
— ¿Si?—
— ¿Te importa si antes de desayunar…tomo un baño?— Shun se ruborizo un poco. A Saori se le escapo una pequeña sonrisa—Adelante yo te espero. —
Después de bañarse y de vestirse lo mas rápido que pudo, Shun bajo y se dirigió hacia el comedor, en donde Saori lo esperaba en la mesa.
—Hola —la saludo de nuevo.
—Hola Shun, toma asiento, por favor—
—Gracias—.
Después de unos minutos de silencio Saori retomo la conversación
—Es una mañana fría, ¿no lo crees?—
—Si, anoche también hizo mucho frio—contesto Shun —Saori… ¿te puedo hacer un pregunta?—
—Claro, dime—
— ¿Por qué te preocupas mucho por mí?—
Su pregunta la tomo desprevenida. Tardo un poco en contestar. —Porque eres mi caballero y mi amigo, además de que, pues, ahora solo nosotros dos estamos viviendo aquí, así que pensé que debíamos hacernos compañía — Saori le sonrió—¿Por qué me lo preguntas?—
—Lo que pasa es que últimamente he notado que te preocupas demasiado por mí —le contesto un poco apenado y con la mirada al suelo.
—Shun, eres mi amigo y lo único que trato de hacer es brindarte mi ayuda, no lo tomes a mal, en verdad me interesa lo que te pasa. —Saori lo miraba con mucha honestidad.
—Te lo agradezco mucho Saori. —Shun la miro y sonrió con mucho agradecimiento.
Después de desayunar y Shun comenzó sus deberes diarios, aunque la mayor parte del día estuvo muy distraído, se tropezaba casi con todo y cuando le hablaban tardaba un poco en contestar, lo que preocupo un poco a Saori.
Después de terminar, Shun miro el reloj. Eran las 5:30 de la tarde, así que se le ocurrió ir al parque a caminar un rato. Invito a Saori, pero ella se disculpo por no poder acompañarlo; tenía que atender asuntos muy importantes relacionados con la fundación de su abuelo. Resignado, decidió ir solo.
El viento mecía suavemente las copas de los arboles. En contraste con la calurosa mañana; por la tarde corría una brisa fresca. Shun caminaba tranquilamente por el parque, comiendo un helado de chocolate, su favorito. No había mucha gente a los alrededores, en el lugar reinaba la paz.
Después de terminarse su cono de helado, siguió caminando. Se sentía preocupado por su hermano. Sabia muy bien que su hermano era muy fuerte y podía defenderse solo, pero era imposible que el no necesitara ayuda alguna vez. Se sentía demasiado confundido, no sabia que hacer. Se adentro en una zona arbolada del parque; le encantaba oler el aroma del bosque.
De repente, sintió la presencia de alguien, un cosmos. Se preparo atento a cualquier movimiento agresivo, pero nadie lo ataco. La persona que lo vigilaba no tenia la intención de dañarle. El cosmos que sentía era de un inigualable poder, pero el mismo tiempo era cálido, lleno de luz y calor, como si se tratara de… un dios. Jamás en su vida había sentido con cosmos como ese, tan único, tan poderoso y encantador a la vez. Incluso el de Saori no era así de fuerte.
— ¿Quien eres?— pregunto Shun aun esperando un ataque.
Silencio. El viento agitaba sus cabellos y silbaba entre las ramas de los arboles.
Así como apareció, el cosmos volvió a desaparecer sin dejar rastro alguno. Shun intento seguirlo pero fue inútil. La persona que lo seguía desapareció.
Anochecía. El frio de la noche comenzaba a sentirse. Decidió regresar a la Mansión Kido, de seguro Saori estaba preocupada por el. Caminaba alerta, esperando cualquier tipo de ataque, percibiendo el más mínimo cambio en su entorno, pero nada. Estaba solo.
Llego a la Mansión Kido justo cuando ya había anochecido. Como lo pensaba, Saori estaba en la sala esperándolo
—Hola Shun. Que bueno que ya llagaste. — Saori lo saludo con una amplia sonrisa.
—Hola Saori… discúlpame, no quería preocuparte— Shun le sonrió apenado, nunca quiso ser un problema para su diosa.
—Ay no te preocupes, no pasa nada. — Saori bostezo. — Me siento un poco cansada, creo que me iré a dormir—
—Descansa Saori— Shun le sonrió con una sonrisa tan linda que provoco que Saori se ruborizara un poco.
—Que tengas dulces sueños, Shun. — Saori se retiro a su habitación.
Poco después, Shun también se retiro a dormir. Subió las escaleras, recorrió el largo pasillo hasta su habitación; pero antes de abrir la puerta, sintió una sensación extraña.
Abrió la puerta de un golpe. Su habitación estaba desierta, bañada por la luz de la luna que se colaba por la ventana. Examino cada detalle, hasta que encontró algo extraño.
Sobre la pequeña mesita junto a su cama, había una flor dorada muy bonita. Se acerco extrañado; no recordaba haberla dejado allí en la tarde o en la mañana. Tomo lentamente la flor y aspiro su dulce aroma. Poco después se dio cuenta que debajo de ella estaba un nota. Lo que decía lo dejo impactado…
Con una caligrafía muy elegante decía:
"Tu hermano Ikki esta en problemas. Te necesita. Solo tu puedes ayudarlo"
Continuara…
Notas de la autora: Muchas gracias a los lectores, espero y les agrade este capitulo. Por favor dejen reviews su opinión me ayuda a ser mejor escribiendo historias. Saludos.
