Autora: Nyanko.

Disclaimer: KHR pertenece a Akira Amano-sensei~

Advertencias: OoC Tsuna, siendo sincera, bastante OoC.

N/A: Aviso no tengo ni idea de cómo funciona una universidad, si algo no está bien y sabéis como funciona me lo decís y yo lo arreglo~


Buscando a la pareja perfecta.

Capítulo II: ¿Qué problema? Haru y Luce al rescate.


Giotto estaba reunido con sus amigos en el patio del campus bajo un árbol de Sakura. Sus amigos, G, Asari, Daemon, Knuckle y Alaude, cada uno con sus cosas, los dos primeros mantenían una discusión de una sola cara, Daemon estaba estudiando para un examen que tenía dentro de dos horas, Knuckle estaba apoyado en el tronco del árbol echando una siesta, y Alaude también estaba sentado pero con Giotto entre sus piernas. Giotto suspiró, captando la atención de todos.

—¿Sucede algo, Giotto?—Le preguntó G que desde ya hacía rato Giotto no dejaba de suspirar, el nombrado al darse cuenta de que le miraban se sentó mejor y les dio una mirada avergonzada.

—No es nada…

—Giotto…—le advirtió Alaude.

—Está bien, está bien… es mi hermano —dijo finalmente.

—¿Tú hermano?—Preguntó Asari confundido.

—Sí, veréis…—no le dio tiempo a acabar ya que el timbre sonó, advirtiéndoles de que ya era hora de empezar las clases.

—Hablamos luego—dijo G mientras se iba, los demás se fueron a sus respectivas aulas.

Las primeras horas antes del almuerzo pasaron rápidas, y antes de darse cuenta ya estaban reunidos otra vez en el árbol de esta mañana almorzando y charlando animadamente, bueno… lo que se entiende de animado por ellos, y más teniendo en cuanta que tienen a alguien extremo, a alguien antisocial, a alguien que le encanta molestar a los demás y a alguien muy irascible, así que se entiende lo animados que estaban… hasta que G se acordó de la conversación a medias que dejaron.

—¿Y bien?—Le preguntó a Giotto, el cual estaba con un bocado de su almuerzo en la boca.

—Men, ¿gue?—Contesto con la boca llena.

—O comes o hablas, las dos cosas a la vez no, Giotto —le reprendió Alaude, el nombrado acabo de engullir todo su almuerzo antes de ponerse a hablar, dejando a los presentes algo atónitos.

—Nufufufu, si que tienes hambre Giotto —comentó Daemon, el rubio ignoró el comentario y carraspeo para aclararse la garganta.

—Bueno, como todos sabéis tengo un hermano gemelo —comenzó, todos asintieron, ya conocían a Tsuna—. Perfecto, ¡porque quiero encontrarle pareja!—Gritó levantando los puños.

—Eso es entrometerse en la vida ajena, Giotto —le recalcó G frunciendo el ceño.

—Y a mí que. Es mi hermano y merece que alguien le clame de atenciones —le contestó con un puchero.

—Es una mala idea.

—¡¿Eh? Alaude pensaba que ibas a apoyarme.

—Giotto… por mucho que me encante meterme en la vida de los demás… prefiero no hacerlo con la de tú hermano —comentó Daemon recordando la última vez que lo hizo y se estremeció, cosa rara en él, ya que pocas cosas le dan 'miedo'.

—Es la vida extrema de tu hermano, es mejor no entrometernos —razonó el aprendiz de sacerdote.

—Pues porque es mi hermano quiero hacerlo. ¿Qué opinas Asari? ¿Me ayudas?—Le preguntó a su amigo japonés que había estado callado. Todos dirigieron su mirada a él.

—Es tú hermano… y entiendo que quieras ayudarle en eso…—empezó, alegrando al rubio y cabreando a los demás—. Pero eso es cosa suya Giotto, déjalo tranquilo —acabó al notar todas las miradas asesinas en su ser.

Esa respuesta dejó devastado al rubio, se levantaron y dirigieron a sus respectivas aulas, todos tranquilos y charlando entre ellos, excepto Giotto que un aura depresiva le envolvía. Lo que no sabían es que dos mujeres les habían estado escuchando, una morena de media melena y ojos marrones, y la otra de cabellera verde azulada recogida en una coleta baja y ojos azules, debajo de uno de sus ojos llevaba tatuado una flor amarilla.

—¿Lo has oído Haru-chan?

—Sí, Luce-chan.

Las dos mujeres sonrieron pícaramente, por fin podrían entrometerse en la vida privada de su mejor amigo. Ahí tenían la oportunidad perfecta. A las dos les envolvió un aura de pura perversidad mientras reían siniestramente.

En otra parte del campus, Tsuna estaba sentado en un banco junto a Reborn, Fong y Verde, cuando un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. Asustado miró por todos lados.

—¿Tsuna-san? ¿Sucede algo?—Preguntó extrañado Fong.

Tsuna seguía mirando alrededor del campus para ver si encontraba el o la culpable de su escalofrío, sin hacer caso de la pregunta.

—Dame-Tsuna, haz caso —le reprendió Reborn.

Ante el mote, Tsuna volteó su rostro y le encaró.

—No me llames así, asaltacunas —contraatacó, recibiendo una mirada fulminante del mayor.

—No soy un asaltacunas, Dame-Tsuna.

—Ni yo soy Dame, pedófilo —los insultos iban a peor, pero los dos compañeros que les acompañaban no hicieron caso, ya estaban acostumbrados.

—Tsuna —le amenazó Reborn.

—No se de que te quejas Reborn —habló de repente Verde, captando la atención de los tres—. Tsunayoshi tiene razón, tú tienes 21 casi 22 y estás saliendo con un mocoso de 13 años —Verde apoyó el insulto de Tsuna.

La sonrisa de Tsuna se ensanchó ante la victoria, que pocas veces tenía todo hay que decirlo.

—No es mí culpa que ese mocoso se lanzara a mí, además, al menos tengo muchas más citas y encuentros nocturnos que tu, Dame-Tsuna —Reborn sonrió petulante ante su clara victoria.

Tsuna refunfuño algo incoherente y se cruzó de brazos. Haciendo que la sonrisa de Reborn creciera aún más.

De lejos vieron a Haru y a Luce acercarse a ellos, con una sonrisa tierna en los rostros de las dos mujeres, cosa que hizo que los cuatro temblaran, pobre alma la que estuviera en mente de ellas en ese mismo instante. Cuando las dos estuvieron frente a ellos, dirigieron su mirada a Tsuna, el cual se encogió e hizo ademán de esconderse tras Reborn, pero no resultó. Haru le cogió de un brazo y Luce del otro.

—Nos lo llevamos~ —dijeron al unísono y con voz cantarina.

Los tres vieron como se llevaban al pobre de Tsuna a rastras, sin poder hacer nada. Era un suicidio meterse en el plan de ellas, las dos daban mucho miedo cuando se enfadaban, mejor no hacerlo y dejarlas hacer lo que quisieran con Tsuna.

—¿Qué nos toca ahora?—Preguntó Reborn como si nada hubiera pasado.

::0::

Haru y Luce llegaron a una parte bastante lejos donde dejaron a Tsuna ahí y le dejaron bien claro, que no debía moverse por nada del mundo, si no… que se preparara para las consecuencias. Asustado asintió vigorosamente sin querer contradecirlas, él tenía mal carácter como su querida y adorada madre, pero ellas le superaban con creces, mejor hacer lo que quisiesen. Una vez tuvieron confirmado que su víct– amigo, iba a quedarse quieto, fueron a hablar con Giotto.

Las dos aparecieron en la clase del rubio, que aún no había comenzado, y le sacaron a rastras ante la atenta mirada de toda la clase.

—¡Pero bueno! ¡¿Qué queréis?—Giotto intentó zafarse del agarre, pero fue en vano.

—Tranquilo, Giotto-san. Hemos escuchado que quiere entrometerse en la vida amorosa de Tsuna-san —explicó Haru.

—Y es por eso que queremos ayudar, a la vista que tus mejores amigos no van hacer nada, nosotras nos ofrecemos voluntarias —acabó Luce.

El rostro de Giotto se iluminó ante esa noticia, al fin alguien que le entendía, alguien que se aburría tanto como él y quería meterse en la vida de alguien… no, olvidad eso y empecemos de nuevo. Al fin alguien que le entendía, alguien que quería ayudarle para que su hermano fuese feliz como él… sí, esto queda mejor. Giotto salió de sus cavilaciones y miró a las dos mujeres delante de él.

—¿Y que tenéis planeado?—Preguntó ansioso. Haru y Luce se miraron.

—Tenemos la candidata perfecta para Tsuna-san —dijo Haru levantando el dedo índice y cerrando los ojos.

Giotto las miró interrogante.

—Akemi Takeda. Una chica alegre, morena y ojos oscuros, mide 160 cm, tiene buen cuerpo y busto, estudia en la rama de ciencias. Y lo más importante… está locamente enamorada de Tsu-chan —Luce describió a la chica mientras la señalaba para que Giotto la viese.

—Habéis hecho los deberes, por lo que veo —silbó el rubio mientras miraba de cabeza a pies a la chica—. Es una pena que me gusten los hombres… por cierto, ¿cómo sabéis que Tsuna es hetero?—Les preguntó extrañado, ni él, su propio hermano, sabía eso.

—Tsuna-san no es hetero —dijo Haru de brazos cruzados y asintiendo con la cabeza.

—¿Entonces? Si no lo es, ¿por qué ella?

Haru y Luce miraron con desaprobación y negando con la cabeza a Giotto.

—¿Qué?—Dijo en tono ofendido.

—Tsuna-san es bi. Le da igual que sea hombre o mujer —explicó Haru como sui fuera la cosa más normal del mundo. Luce la secundó asintiendo con la cabeza.

—¡Oh!—Giotto juntó las manos como si hubiera descubierto la gran cosa—. Volviendo al tema principal. ¿Cómo haréis para que ellos dos salgan? Tsu-chan no es de los que se deja encandilar por cualquiera, sino ya estaría saliendo con Reborn o cualquiera que intentó conquistarle.

—Está todo previsto, Giotto. Tú déjanos a nosotras el juntarlos y luego observaremos como van las cosas —Haru y Luce se fueron hace la chica y hablaron con ella.

A lo lejos, Giotto veía las distintas expresiones que se formaban en el rostro de Akemi Takeda. Era tan expresiva como su hermano gemelo, es posible que pudieran llegar a entenderse… no, imposible. Siempre se a dicho que los opuestos se atraen, si ella fuera lo opuesto a su hermano posiblemente lograría su objetivo, pero son bastante parecidos.

Además, a su hermano… bueno, no sabe que tipo de persona le gusta, ya que nunca ha hablado sobre ese tema con él. Pero si eran tan parecidos como todos dicen, entonces a Tsuna no le gustará tener como pareja a una que se sonroja cada dos por tres, o que hará todo lo que él pida, y que se resistirá en la cama, porque hasta que no se casen no va a darle su virginidad. No seguro que a su hermano le gustan de otro tipo, pero a ver como le dices a esas dos esto, sin que se enfaden. Giotto suspiró.

Haru y Luce se despidieron de la chica y volvieron hacia donde estaba el rubio, las dos sonriendo.

—Giotto-san~ Ya hemos logrado que ella tenga una cita con Tsuna-san~ —dijo con voz cantarina Haru.

—Aquí —Luce le entregó un papel—. Esta es la dirección donde está la cafetería donde hemos programado la cita. Ahora solo queda Tsu-chan.

Giotto se guardó el trozo de papel y junto a las dos se fueron hacia donde estaba su hermano, al fin su hermano tendría la vida amorosa que se merecía. Y él se encargaría de eso. Hará lo que haga falta, si ella no sirve entonces irá a por otra u otro y listo. Nadie se escapa de los jueg– de la preocupación de un hermano mayor.


N/A: ¡Moi, Moi! Y después de tanto tiempo aquí el segundo capi~ buff, nunca antes me había costado escribir tanto un capi en serio, que horror. No sabía como empezarlo, sabía el como acabarlo pero no empezarlo, que mal, eso es algo horrible.

Muchas gracias a los que leen pero muchísimas más a los que leen y comentan~

Bianchixgokudera25 (aquí segundo capi, el tercero no tardará tanto como este, lo juro no voy a tardar tanto)

Himeno Sakura Hamasaki (ya dije que no es algo que haya tenido preparado, una idea que me rondaba y la plasme, te entiendo le falta algo que los demás fics si tienen y este no)

Dametsuna (no vas mal con la pareja, pero… bueno, ya verás XD Siento mucho la tardanza)

YukinoMare (por supuesto que otros lo acosarán, sobre todo uno con el peinado en forma de piña~)

Nos leemos~