Los personajes no son míos. Le pertenecen a la 'Gran Jefa'.


Muchísimas gracias por sus reviews! Me hicieron poner contenta. Ah! Y, Andreaeb182, son conjuntos de drabbles, por supuesto que los voy a continuar.

Agradeciendo de verdad por su amabilidad, aquí dejo otro drabble que espero que sea de su agrado. En lo personal, me gustó.

¡Lean y dejenme reviews, por favor!


Como el chocolate.

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Apuestas.

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¿Cuándo se metió en este terrible lío? Hermione se mordió los labios, nerviosa. De hecho, demasiado nerviosa. Sus manos temblaban cuando sujetó el palo de la escoba y casi pierde el equilibrio estando a tan sólo dos centímetros del suelo.

A lo lejos escuchó las burlas de Ron. Le lanzó una mirada furibunda, pero el pelirrojo se rió en su cara y le volvió a recordar el por qué estaba montada sobre una escoba. Para probarse a sí misma que no le temía a las alturas y para demostrar a sus amigos que… que era buena montando en una escoba.

Aunque la idea ahora no parecía tan fácil. Se sentía tan tonta como cuando la primera vez que tuvieron clases de vuelo. Estuvo insegura en ese momento, no era algo que pudiera aprenderse en los libros y, además, en ese tiempo también era otra Hermione.

"¿Estás bien?", preguntó Harry con una media sonrisa. Sus mejillas se tiñeron de un suave rojo. Seguramente él también se estaba riendo de ella. "¿Segura que puedes hacerlo?"

"¡Por supuesto que sí!", exclamó Hermione echando los hombros hacia atrás para tener una postura orgullosa. Demostrando una vez más que era merecedora de estar en la casa Gryffindor. "Le demostraré a Ron lo equivocado que está"

Harry miró sobre el hombro de Hermione, clavando los ojos en su pelirrojo amigo que miraba expectante. Le guiñó el ojo, mientras que daba la media vuelta y se volvía hacia el castillo.

Frunció ligeramente el ceño. Traidor.

"Sujétate fuerte", Harry miró como Hermione inclinaba los hombros y fruncía profundamente el ceño, completamente concentrada. Notó que los puños de ella estaban blancos. "Eh… Tampoco exageres, Hermione"

"¿Eh? .¿Qué?", balbuceó sorprendida y miró sus manos, le lanzó a Harry una sonrisa algo tímida y aflojó ligeramente el agarre. Tomó aire nuevamente e hizo un gesto con la cabeza, diciéndole que estaba casi preparada.

Y la admiró por eso.

"Inclínate un poco hacia abajo", murmuró Harry demostrándole como debía hacerlo y su amiga lo imitó. "Golpea el suelo con tu pie, estírate hacia arriba y…"

Y casi inmediatamente, Hermione se hallaba siete metros arriba de la cabeza de Harry. Parecía aturdida, porque parpadeaba rápidamente y su boca formaba una pequeña 'o'. Rápidamente la acompañó, bastante sorprendido también.

"¡Wow, Hermione! .¡Bien hecho!"

Hermione recuperó la compostura y le miró con una pequeña sonrisa.

"No es… tan complicado"

"Eres muy inteligente"

El rostro de la castaña volvió a teñirse de ese color rojo, pero la pequeña sonrisa se transformó una de completa satisfacción. Sonreía porque fue capaz de hacer algo que, sinceramente, le aterraba. Y descubrió que no era tan malo como creía.

¿O era porque estaba cerca de Harry?

"¿Qué dices? .¿Una carrera?"

"¿Qué?", murmuró Hermione, despertando de sus pensamientos.

Había un brillo travieso en los ojos esmeralda.

"¿Una carrera?"

"Pe… Pero, Harry, apenas puedo… puedo mantenerme en esta cosa", tartamudeó Hermione, volviéndose a morder el labio inferior.

"Sólo debes inclinarte para avanzar más rápido y cuando quieres doblar", respondió Harry alegremente. "¿Qué dices? .¿Damos una vuelta por el Campo?"

Hermione no parecía muy segura.

"Y si gano me tendrás que ayudar en clases de Pociones", agregó el muchacho despreocupadamente.

Ahora la chica parecía interesada.

"¿Y si yo gano?"

"Eh… ¿Te ayudo con la pedo?"

"P.E.D.D.O", gruñó Hermione frunciendo el ceño con desaprobación, pero luego de meditarlo insegura, lo miró con ojos brillantes. "De acuerdo"

Y ambos se tomaron la mano en señal de que el trato estaba hecho. Harry volvió a sentir ese cosquilleo cuando su piel rozó contra la suave de Hermione, pero como siempre la ignoró.

Ambos fijaron sus vistas hacia el frente.

Empezó la carrera a alta velocidad por el campo vacío de Quidditch. Harry estaba sorprendido por la rapidez en que Hermione aprendía, hasta que luego recordó lo inteligente que era ella.

Se inclinó un poco más para aumentar la velocidad, pero la chica lo seguía de cerca. De hecho, muy de cerca.

En la última curva, parecía que Hermione iba a ganarle pero Harry frunció el ceño y volvió a inclinarse más. Prácticamente no había diferencias entre ellos y, de pronto, una mirada aterradora lo desconcertó.

"¡Harry¡ .¡.¿Cómo paro esta cosa?.!", chilló Hermione aterrada.

"¡Diablos!", masculló Harry.

¡Había olvidado decirle ese pequeño detalle!

Con un gesto en la cabeza, Harry le indicó a Hermione que bajara para estar cerca de la hierba. Los ojos castaños se abrieron de par en par, y los nudillos estaban completamente blancos.

Nunca la había visto tan espantada.

Una vez que Hermione estaba lo suficientemente cerca del suelo, Harry soltó su escoba y saltó hacia la chica, abrazándola y girando su cuerpo, de modo que su espalda chocara contra el suelo y ella no se hiciera daño.

Las escobas cayeron rápidamente.

"¡Ha… Harry!", exclamó Hermione con angustia, sujetando su rostro con sus cálidas manos.

¿Por qué nunca se dio cuenta que su amiga era tan cálida?

"¡Lo lamento!"

Se sostuvo con sus antebrazos, sonriendo.

"No fue nada", murmuró con un tono de disculpa. "Fui yo…"

"¡No! .¡Fue mi culpa! Si no hubiera hecho esa tonta apuesta con Ron…", y Hermione suspiró, aterrada.

"¿Eh?"

Los ojos de Hermione se abrieron de par en par y se separó de su amigo, con las mejillas más rojas que los colores de Gryffindor.

"Perdí la apuesta"

"¿Y?", siguió Harry alzando una ceja.

"Tengo que besarte", respondió Hermione de forma automática, mirándolo pero cuando sus ojos se encontraron, ella bajó la cabeza violentamente, avergonzada.

"¡.¿QUÉ TÚ QUÉ?.!"

La chica cerró los ojos fuertemente.

"¡Lo… Lo lamento! Pero… Es que… Ron estaba tan molesto, y dijo que si yo… yo me caía de la escoba, o te hacía caer de tu escoba… Yo… tenía que besarte", balbuceó Hermione tímidamente.

"¿Qué… tú qué? .¿Y…? .¿Por qué yo?"

"¡No lo sé, Harry!"

Pero Harry no podía entenderlo. ¿Qué podía llevar a Hermione a aceptar una apuesta así? Si él estuviera en su lugar, Ron debía de darle algo muy importante… Y rechazaba la idea de que ella quería besarlo.

¡Era estúpido!

¿No?

"¿Y qué ganabas tú?", le preguntó curioso.

Ahora Hermione sonrió, pero siempre con un dejo nervioso.

"Me ayudaría con la P.E.D.D.O"

"Ya veo…", musitó Harry y la miró pensativamente. Hermione se levantó y se sacudió el resto de la hierba de su cuerpo, y fue hacia donde estaban las escobas. "Her…"

"Espero que la escoba no esté rota", dijo la muchacha mirando el palo con atención, tratando de buscar algún rasguño.

Harry se acomodó las gafas y también se acercó a su escoba, echándosela sobre su hombro. Aún estaba aturdido por lo de la apuesta. Él no quería besar a Hermione. ¡Claro que no, era su amiga!

"Odio estas cosas", gruñó Hermione apretando el palo de la escoba. En realidad, sólo lo había dicho eso porque se sentía tensa. Tenía que besar a Harry. ¡Ron y sus tontas locuras!

Desde que estaba saliendo con Luna, intentaba a toda costa juntarlos de alguna manera. No iba a negar que Harry fuera atractivo, pero él era su mejor amigo desde los once años. Sólo eso. Amigo.

"No lo hiciste tan mal", sonrió Harry a lo que Hermione también le contestó. "Vamos a guardarlas en el armario"

"Sí"

No iba a besarlo, Harry nunca dejaría que ella lo besase.

Y, por alguna extraña forma, Hermione se sintió triste.


Llegaron al armario de las escobas y Harry estaba cerrando la puerta, cuando finalmente se dio vuelta y la observó.

"¿Vas a hacer lo de la apuesta?", preguntó.

Nuevamente, las mejillas de ella tomaron un ligero color.

"¡No, claro que no!", la voz de Hermione le salió chillona y tuvo que carraspear para recuperar su tono de voz. "Ya, olvídalo, Harry".

¿En qué estaba pensando? .¿Por qué había deseado, sólo por un instante, que Harry realmente la besara? .¡Era su amigo, su amigo! Nada más. No significaba nada más que eso. No tenía importancia que sus ojos la pusieran nerviosa (hasta tal punto de sonrojarse), tampoco que su cuerpo aún sintiera la presión de los brazos de Harry y mucho menos que su voz pareciera resonar por todo su cuerpo.

Le dio la espalda e iba a salir rápidamente de la habitación, cuando una fuerte mano se cerró en su muñeca. El corazón de Hermione se detuvo y los ojos se abrieron de par en par. Se sintió arrastrada hacia atrás, pasando cerca del cuerpo de Harry, hasta que su espalda sintió la fría pared.

Y se vio acorralada. Cada mano de Harry estaba apoyada contra la pared, a la altura de sus orejas. Lo miró casi aterrorizada a los ojos. Esos ojos color esmeralda. Hermione no sabía en que lío se estaba metiendo hasta que finalmente pudo notar el brillo en su mirada y la boca de Harry estuvo tan cerca de la suya que casi se rozaban.

Por segunda vez en su vida, Hermione no sabía que hacer.

"¿Lista?"

¿Lista para qué?

Preguntas estúpidas. Era más que obvio. Pero no quería… No, no así. Quería que, al menos, Harry la besara por gusto propio y no por una apuesta.

"¿Lista?", preguntó otra vez.

"No", respondió ella.

Y sin embargo, cerró los ojos cuando sintió la cálida presión en su boca. Se sintió flotar, volar. Esto era mil veces mejor que la escoba, que un simple dulce, que una cerveza de manteca.

Hermione nunca había probado tanta dulzura en un simple beso. Y mucho menos había pensado que esa dulzura podía provenir de Harry. Era tan… tan exquisito como el chocolate.

Lo abrazó por el cuello, apretándolo más contra ella en un gesto casi inevitable, respondiendo a su beso con ansias. Era como si siempre hubiera estado esperando esto y una vez que lo probó… realmente no quería dejarlo.

Ojala Harry estuviera sintiendo, al menos, la milésima parte de lo que él la estaba haciendo sentir ahora. Su abrazo, su beso, su respiración chocando contra su rostro… se sentía tan bien, tan correcto, tan especial

Y se separaron. Pero Hermione no deshizo el abrazo. Harry tampoco.

Jadeantes, se compartían el aliento. Ella se perdía entre las lagunas esmeraldas, encontrándose allí. Él sonreía.

Entonces, Hermione despertó y dejó de abrazarlo. Sus brazos se deslizaron del cuello de Harry como si fuera una tela hasta que colgaron inertes sobre los costados de su cuerpo.

"Creo…", murmuró Hermione sonrojada. Era la primera vez que recibía un beso como este. "Iré… Iré a decirle a… a Ron que ya… ya…", intentó bromear pero fue en vano.

Ahogó un grito desesperado y abrió los ojos, el corazón latiéndole aceleradamente. Quitó sus ojos de los de Harry e intentó huir de este lugar tan pesado. ¿O era porque Harry lo hacía tan pensado?

Pero como la primera vez, Harry la sujetó de la muñeca y Hermione se detuvo.

"Lo de… Lo de hace un rato no lo hice… por la apuesta", murmuró Harry con voz ronca, las mejillas algo coloradas y los ojos brillantes.

A Hermione siempre le gustó ese color.

No respondió. Esperó a que él siguiera hablando.

"Te… te besé porque quise"

Siguió esperando.

"Hermione…"

Ella se mordió los labios.

"Yo… yo también te besé porque quise…"

Ambos se miraron. No dijeron nada. Ni una palabra. Harry se acercó hacia ella y le quitó un mechón de su hombro, alzándole el mentón. Tentativamente, su rostro estaba cerca pero dudó.

En ese lapso de tiempo, Hermione disfrutó el sentir la respiración sobre su rostro. En el exterior hacia frío, pero en ese cuartito donde se guardaban las escobas… era cálido, muy cálido.

Volvió a cerrar los ojos.

Volvió a sentir sus labios sobre los de ella.

Y, en su interior, agradeció que Harry provocara esa carrera. También le agradeció a Ron, porque sin su apuesta estaba segura que esto jamás hubiera pasado. Al fin de cuentas, todo había empezado por las apuestas.