Disclaimer: El mundo de Harry Potter no me pertenece.

Hola a todos, hoy les traigo el segundo capítulo. Por ahora no tengo tiempos exactos de actualización. En un principio, cuando posteé este fic pensaba subir un capitulo por semana, sábado o domingo. Pero lamentablemente mi plan fue cambiado por una tragedia personal, a fines de junio después de una larga estadía en terapia intensiva perdí a mi mamá. Por lo que mi inspiración no es la misma que la de hace un mes atrás.

Entre ayer y hoy escribí este segundo capítulo que es mucho más corto que el anterior, seguramente los próximos serán un poco más largos a medida que me vuelva la inspiración y el ánimo para escribir. Espero que lo disfruten. Saludos.

Gracias a los todos los que dejaron reviews y a los que no pude contestar personalmente les agradezco por aquí.


CAPITULO 2

El corazón de James latió con fuerza en su pecho, podía sentir la sangre recorrer con velocidad en sus venas hasta agolparse en sus oídos ensordeciendo todo a su alrededor. Desde la silla en donde había colapsado observaba sin parpadear al joven muchacho parado en la entrada de la cocina.

—Kreacher desea feliz cumpleaños al amo — habló el elfo despertando a varios de su aturdimiento.

—Gracias, Kreacher.

El elfo hizo una pequeña reverencia que sorprendió a los presentes, especialmente a Sirius que frunció el ceño confundido.

—¿El amo ha venido a instalarse?

—No todavía, aún me quedaré algunos días en la madriguera.

—La madriguera —susurró Charlie Weasley mirando a su hermano Percy.

Ambos jóvenes sintieron una punzada de nostalgia al pensar en el que un día había sido su hogar.

—Solo he venido a recoger algunas cosas —continuó Harry con la explicación—, aunque quería pedirte algunos favores.

James sintió con doloroso ritmo palpitar su corazón mientras seguía con su mirada al joven que comenzaba a caminar por la cocina.

Harry se dirigió a una silla inconsciente de que el lugar estaba lleno de gente invisible a sus ojos. Nymphadora Tonks se levantó abruptamente cuando comprendió que era a su silla hacia donde él se dirigía.

—Quería pedirte que ordenaras la habitación que era de Sirius, será mi dormitorio cuando regrese.

La orden comprendió algo que había sido obvio desde el momento que el elfo había llamado amo al joven sentado en la cocina. El Sirius del universo del muchacho había dejado de existir.

—Kreacher, también quería pedirte…

Pero la frase quedó inconclusa cuando el muchacho y el elfo se desvanecieron delante de ellos.

Los miembros de la Orden del Fénix se quedaron en silencio en silencio sin poder comprender que había sucedido, se miraron unos a otros sin comprender exactamente que había sido esa extraña experiencia.

James se quedó con los ojos fijos en la ahora silla vacía.

—Harry —susurró rompiendo el aturdidor silencio.

Tanto Sirius como Remus se voltearon a verlo sin saber que hacer o decir.

—Era Harry —volvió a susurrar el hombre aún abstraído de la realidad.

Sirius apoyó una mano en el hombro de su amigo y gesticuló con la boca varias veces sin emitir sonido. ¿Qué podría decir ante semejante escena?

—¿Qué fue lo que acaba de suceder? —dijo Tonks aún parada al lado de la silla.

Dumbledore respiró profundamente y cruzó sus manos encima de la mesa mirando a los presentes por arriba de sus lentes.

—Al parecer el hechizo ha funcionado. Hemos presenciado, lo que deduzco, es una escena de la vida cotidiana de un universo paralelo.

Moody se apoyó en su bastón y fijó ambos ojos en el anteaño director de Hogwarts.

—Supongo que quieres decir que el muchacho y el elfo pertenecen a un universo donde han encontrado la forma de deshacerse de Tú-Sabes-Quien.

—Ciertamente.

La Orden estalló en diferentes argumentos y discusiones, donde cada persona hablaba encima de la otra y decenas de conjeturas se expresaban, de las que tres hombres eran ajenos absorbidos en su propia burbuja.

—Era Harry —volvió a repetir James de forma autómata.

—Si, era Harry.

James levantó la vista y se encontró con los ojos de Canuto que lo miraban intensamente. Remus intentó decir algo pero fue interrumpido por una nueva voz.

—¡Harry!

Escucharon a alguien gritar desde el pasillo de entrada mientras el retrato de la madre de Sirius comenzaba a hacer su habitual repertorio. El joven y el elfo, que habían desaparecido momentos antes, volvieron a materializarse en las mismas posiciones.

—En la cocina —contestó el muchacho de cabellos negros— y no tienes que gritar, has despertado a la bruja.

Sirius disimuló la risa con una tos nada creíble mientras James, con una pequeña sonrisa en la boca, observó detenidamente al joven. Recorrió las facciones tan similares a las suyas, pero pudo reconocer la nariz de Lily. Lo último produjo un puntazo en su pecho ¿Qué pensaría Lily de esto? Luego observó los ojos, que a pesar de ser del color que esperaba lo dejaron aún más impresionado, en especial la mirada que no debería ser la de un joven de su edad. Por último, perdida entre la mata de cabello azabache, divisó una cicatriz en su frente. Eso lo hizo fruncir el ceño pensando en cómo podría Harry haberla obtenido, solo las maldiciones dejan huellas visibles.

La puerta se abrió nuevamente para hacer paso un joven pelirrojo de nariz alargada.

—¿Ya has recogido lo necesario? —le preguntó a Harry ante la atenta mirada de los espectadores, especialmente de los dos Weasley en la sala.

—Sr. Weasley —saludó el elfo con leve inclinación.

Percy observó como el joven le respondía al viejo elfo.

—Es Ron —susurró aturdido. Charlie solo asintió estupefacto.

La escena volvió a desaparecer.


Harry subió las escaleras de Grimmauld Place seguido por Ron, mientras miraba a su alrededor. En la cocina, había tenido la sensación de ser observado.

—¿Qué es lo que has venido a buscar?— le preguntó su amigo pelirrojo.

—Quería ver si podía encontrar alguna pertenencia de Sirius que Mundungus no haya hurtado.

Ron asintió comprendiendo y luego se rascó la nuca.

—Otra vez esa sensación —susurró Harry también rascándose la parte baja de su cabeza.

—¿Tú también las has sentido? —le preguntó Ron perplejo.

—Si… Como si me estuvieran observando —dijo mientras sacaba su varita.

Ron lo siguió en el gesto. Ambos, con varitas en mano comenzaron a bajar las escaleras con cuidado.


Desde la cocina, la Orden escuchó pasos en las escaleras y salieron rápidamente de ella para presenciar como los dos jóvenes subían por ella. Luego los observaron detenerse y hablar entre ellos.

—Parece que pueden sentir nuestra presencia —comentó Percy cuando se encontró con Ron enfrente de él, aunque la vista del muchacho no estaba enfocada en él o ninguna otra persona.

Y una vez más la imagen volvió a desaparecer, dejando desconcertados a cada uno de los presentes, quienes sin otro cosa por hacer volvieron a la cocina.

Sentados alrededor de la mesa reuniones cada uno de los miembros de la orden se miraron sin saber que decir sobre los hechos presenciados.

—Podemos concluir, sin dudas, que el hechizo ha funcionado —Dumbledore fue quien rompió el silencio.

—Aunque no podemos saber cuales son las consecuencias que traerá éste —acotó Moody frunciendo el ceño—, ¿qué es exactamente lo que representan estas imágenes? ¿Podemos estar seguros que no estamos sufriendo una alucinación colectiva inducida por el hechizo?, que cabe aclarar no sabíamos que consecuencias iba a traer.

¿Alucinación? James no sabía como actuar frente a todo esto, pero si estaba seguro que no quería que esto fuese solo un producto de la imaginación.

—¿Creen que esté sucediendo al mismo tiempo que nosotros estamos aquí? —Charlie interrumpió la diatriba en la que se encontraba Ojo Loco, para el enojo del mismo y la diversión de algunos. Aunque esa no había sido su intención, sino saber si la réplica de su hermano, o como él creía su hermano menor podría lucir a esa edad, estaba en su mismo tiempo presente.

—Creo que sí —habló James interpretando perfectamente que era lo que el joven quería saber—, mi hijo tendría dieciocho años ahora y esa edad parecía tener…

Se interrumpió en medio de la frase sin saber como llamarlo, decirle el otro Harry no parecía correcto.

—Si, James tiene razón. Parecen contemporáneos a nosotros —acotó Emmeline Vance.

—Otra pregunta, que considero importante, me estoy haciendo en estos momentos —intervino Alice Longbottom—. ¿Estas imágenes aparecen tan solo aquí? ¿Hoy hay otras imágenes apareciendo en diferentes lados? Y si están apareciendo en otras lados también ¿cómo vamos a saber dónde sucederán para poder presenciarlas?

Nadie supo que responder a esas interrogantes.


Harry se levantó repentinamente del último escalón de la escalera donde él y Ron se habían sentado minutos atrás, su amigo reaccionó al mismo tiempo. Segundos después ambos estaban parados en la entrada de la cocina con varitas en mano y escaneando con sus ojos cada rincón de la habitación.

—¿Has escuchado esas voces? —preguntó Ron en susurros.

Harry asintió.

—Parecían venir de aquí, pero la cocina está vacía.

Ambos amigos se miraron sin comprender y la aprehensión continuó incrementándose. Algo extraño estaba sucediendo en Grimmauld Place y ellos no entendían qué.

—Eran varias voces y estaba seguro que provenían de aquí —volvió a decir Ron.

—Varias voces —concordó Harry— ¿qué esta sucediendo?

Parece ser que nos están escuchando.

Ambos jóvenes se exaltaron a escuchar la frase, seguida de una cantidad de chss haciendo callar a la voz. Pero era demasiado tarde.

—No —susurró Harry cuando creyó reconocer la voz.

Ron que también creía reconocer a quién había hablado miraba a su amigo con los ojos abiertos.

—No puede ser —Harry buscó con sus ojos cada rincón de la cocina—. ¿Sirius?


¿Sirius?

El nombrado abrió la boca, pero no supo que decir.