Konichiwa!! o aquí tengo un capitulo nuevo de El mejor regalo de Cumpleaños… como muchos se quedaron con las ganas de saber que iba a ocurrir después.. xD (y yo también y eso que soy al autora del fic… xDD) se me empezaron a ocurrir cosas… y aquí esta!!

Os doy las gracias a todos los que leeis mis fics en especial a los que me comentaron que son, Naiyara, Arual17, K.Kidda., KittyKitsune-chan, LarxeneXII. De verdad muchas gracias a todos!!

Bueno, espero que os guste y me dejéis muchos Reviews!! :-D

Matta ne!!

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El mejor regalo de cumpleaños

Cap. 2

- Aunque hayas cumplido hoy los 18 años, sigues siendo el mismo crio pervertido –decía Aoko algo molesta todavía por la acción anterior deL mago, mientras paseaban.

- ¿Crío pervertido? ¬¬ -le contestó con un tono algo mosqueado pero sin llegar a estarlo.

- ¡Si! –le enseñó la lengua- y todavía no me has dicho que quieres que te regale…

Kaito sonrió poniendo cara de estar pensando en algo, y poco a poco su sonrisa se volvió algo picara mientras le decía a su amiga con el dedo índice levantado hacia arriba.

- Déjame que me lo piense y cuando lo sepa, te lo diré.

Su sonrisa traviesa se ensanchó dejando ver su8s dientes. Aoko lo miró algo desconfiada mientras un escalofrío repentino recorrió su espalda.

- "Que estará tramando este Kaito? ò.ô"

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Tres días después del cumpleaños de Kaito, la luna brillaba sobre el cielo nocturno y pocas estrellas se veían adornándolo a causa de los numerosos helicópteros que sobrevolaban la oscuridad de la noche.

Se encontraban cerca de un hotel llamado "Las dos lunas" el cual celebraba su inauguración y exponían el rubí "La estrella de la tarde", adquirido recientemente por el dueño en herencia.

Cerca de la entrada, una gran muchedumbre gritaba eufórica y con carteles a cierto personaje, mientras los agentes de policía vigilaban que nadie cruzase las vallas de protección que habían puestas.

Las últimas limusinas de los grandes empresarios invitados a la inauguración de aquel hotel, uno más en la cadena de hoteles que poseía el propietario, estaban llegando, saliendo de ahí hombres y mujeres bien vestidos y trajeados para la ocasión, ya que era una ocasión muy especial. No todas las noches se celebraba una fiesta donde se exponía una de las grandes joyas y se presentaba el escurridizo ladrón de guante blanco, Kid, a llevársela.

Los coches patrulla rodeaban el edificio al igual que innumerables agentes que vigilaban cualquier posible entrada y salida que el ladrón pudiese utilizar. Un enorme camión blanco a prueba de balas se escondía tras el edificio en donde recibían todas las imágenes de las cámaras situadas en el Hotel, dentro y fuera, al mismo tiempo que también recibían las imágenes de los 35 helicópteros que sobrevolaban el lugar.

Un coche gris, nada lujoso, se acercó a la entrada del edificio donde uno de los agentes saló a su encuentro, y viendo a los ocupantes de aquel vehículo, se presentó diciendo su nombre y de la jefatura del cual lo enviaban mientras de la parte de detrás se abría la puerta saliendo de allí un hombre de traje verde y corbata negra.

- Inspector, -dijo el joven agente- todos estamos situados en nuestros puestos y todas la entradas del edifico están completamente vigiladas según como usted ordenó. Además de los 35 helicópteros que vigilan los cielos y mandan las imágenes de las cámaras al furgón, al menor indicio de algo sospechoso nos daremos cuenta enseguida.

- Muy bien… todo va según lo planeado… -murmuraba el inspector de policía- Esta vez seguro que te atrapo, Kid el ladrón!! –dijo levantando su puño derecho en alto en señal de amenaza, mientas una figura se deslizaba por detrás de el situándose a su lado con una sonrisa en sus labios y la mirada fija en el enorme edificio que se erguía enfrente de ellos, con unos brillantes ojos azules.

- Con esas energías seguro que esta vez lo conseguirás!! –le animaba la chica que acababa de salir del automóvil y vestía con uniforme de instituto, llevando en sus manos un bolso azul y un vestido en una percha tapado con un plástico negro que no dejaba ver el color ni la forma de aquel vestido.

- Arigatô Aoko n.n –le contestó mirándola con una sonrisa correspondida por su hija, para después volver su vista con rostro seri0o hacia el agente- esta es mi hija Aoko, acompáñela dentro y dígale por donde tiene que ir para llegar a la sala de fiestas, allí ya le espera el detective Hakuba, luego, diríjase a su puesto..

El agente asintió caminando hacia la puerta del hotel seguido de cerca de la joven que miraba, no con muy buenos ojos, a toda la gente que allí había vitoreando al ladrón, suspiro susurrando un "estúpido ladrón" y entró al edificio junto con el agente.

No muy lejos de allí, en un edifico abandonado, una paloma blanca volaba hacia la azotea con una especie que mini cámara en una de sus patitas. Se posó sonoramente sobre el dedo de una mano enguantada mientras este le quitaba el pequeño transmisor alzando luego su brazo parta que la paloma se fuese. Su capa blanca ondeaba suavemente al viento, mientras se disponía a observar por sus prismáticos nuevamente aquel hotel con una sonrisa que denotaba seguridad en si mismo.

Una figura de un hombre bastante mayor y con un poco de preocupación en su rostro, se acercó lentamente al chico de traje blanco y sombrero de copa que tenia en frente de él y seguía mirando por los prismáticos sin prestar mucha atención al hombre que estaba con el. El anciano pareció murmurar algo antes de decirle con tono notablemente preocupado.

- Señorito Kaito, se está arriesgando demasiado, últimamente no hace mas que aparecer en fiestas y en lugares donde hay mucha gente y temo que lo puedan descubrir o incluso que puedan encontrarlo los de aquella organización…

Kaito se quitó los prismáticos de los ojos, y se giró hasta encontrarse con el rostro del preocupado hombre con cara de haber escuchado demasiadas veces lo mismo.

- Ji siempre estás con lo mismo.. no te cansarás nunca de repetírmelo?

- Pero señorito… -se dispuso a contrariar de nuevo, pero el joven lo interrumpió.

- No va a pasar nada, la vigilancia que han puesto es la misma que otras veces y tengo el plan perfecto para entrar y salir del edificio sin muchos problemas…

- Sin muchos problemas… ¬¬ -le recriminó el anciano mayordomo.

- Ji, ya he realizado muchos robos parecidos y no ha pasado nada, no tiene porque pasar nada ahora tampoco…

El mayordomo suspiró cansado, y aceptó sin rechistar, aunque nada convencido, lo que le dijo el joven que en esos momentos miraba el reloj y luego volvía la vista a sus prismáticos diciendo.

- La fiesta se va celebrar en el enorme salón que tiene techo de cristal, no es así?

- Si, así es…

- Y la joya esta en el centro del salón dentro de una urna de cristal irrompible… -continuó- además, cuando haga mi aparición la luz de la luna dará justo en el centro del salón donde esta la joya… ¡Es perfecto! –dijo girándose a mirar a Ji- puedo comprobar allí mismo si se trata de la joya que contiene a Pandora ante los ojos de todo el mundo mientras me la llevo en las narices del inspector y vuelvo a dejarlo… -rió- en ridículo, como siempre.

Ji frunció el entrecejo ante lo último que dijo pensando para si "este Kaito cada día esta más confiado… ¬¬".

- Y como hará para llegar hasta el salón sin que lo vean ni sospechen nada? No pensará entrar por el techo de cristal?! ¬¬ -le preguntó desconfiado el hombre.

- Pero que cosas dices! ¬¬ Así se podría hacer daño la gente! Y yo también… entraré por la terraza del piso de arriba del salón… hay una suite encima que tiene una terraza con muy buenas vistas además de las vistas del salón… allí me colaré por unos conductos que conducen hacia la sala y haré mi aparición. Luego… -sonrió maliciosamente- me haré pasar por Hakuba, que hoy si que ha venido, y me iré deprisa antes de que se den cuenta de que no soy el… –miró el reloj y dándose cuenta de la hora que era se volvió a girar hacia el anciano y le dijo- será mejor que me vaya yendo ya… solo faltan 10 minutos para las doce y todavía tengo que encender los fuegos artificiales cuando llegue… -y se giró dispuesto a irse cuando se acordó de algo- Ah! Y ten cerca el walkie para avisarme si pasa algo Ji…

El anciano asintió mostrándole el aparato que acababa de coger de dentro de una mochila, y lo encendía.

- Perfecto… -dijo con su típica sonrisa de autosuficiencia- me voy Ji… y no olvides estarte muy atento! –y le lanzó los prismáticos mientras saltaba para perderse en el oscuro, aunque iluminado cielo nocturno.

Por otro lado, muy cerca del hotel, escondidos en una callejuela cercana, varios individuos vestidos con ropa oscura, miraban hacia aquel edificio rodeado de policías. Uno de ellos, que parecía ser el jefe con un sombrero negro y bigote al que llamaban "Snake", sonrió perversamente y dijo para si.

- Ya te avisamos Kid… y te has estado entrometiendo en nuestro camino demasiado tiempo… esta noche… -dijo con una macabra sonrisa que mostraba sus dientes- será tu última aparición.

Y con risas malévolas se adentraron en el tumulto de gente caminando rumbo hacia el hotel, en busca de su objetivo.

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Dentro del edifico, Aoko caminaba hacia el salón que le había señalado el agente de policía anterior, mientras pensaba en sus cosas, hasta que se encontró con la mirada del detective inglés que la sonreía cálidamente.

Ella imitó el gesto acercándose a él con una pequeña carrerita hasta situarse en frente del joven. Este vestía muy arreglado, con un traje de chaqueta marrón con camisa blanca y corbata también marrón para pasar desapercibido entre los invitados, al igual que todos los agentes que se encontraban dentro.

- Konban wa Saguru! n.n –saludó la joven con una sonrisa.

- Konban wa Aoko! –le saludó él también- pero… que haces todavía con el uniforme del instituto? Ôó –le preguntó algo extrañado.

- Verás… -.- no me dio tiempo de cambiarme porque mi padre tenía mucha prisa y cuando llegó me sacó arrastras de casa y solo pude traerme las cosas para cambiarme aquí.. n.nU

- Bueno… ¬¬U da lo mismo, ahora date prisa en cambiarte que solo faltan 10 minutos para las 12 y…

- DIEZ MINUTOS!! –Gritó Aoko- ¡¿Dónde puedo ir a cambiarme?! Si no estoy en el salón cuando llegue mi padre…

- Tranquila Aoko –intentó tranquilizarla el inglés- mira, en este pasillo no hay ningún baño porque por desgracia están dentro y no puedes entrar así… pero en el piso de arriba…

Pero no llegó a acabar la frase, ya que la chica salió corriendo pasillo arriba dándole las gracias a su amigo y yendo al piso de arriba en busca de un baño donde poder cambiarse de ropa.

- No me ha dejado decirle que por los pasillos de las habitaciones no hay baños… ¬¬U que están dentro de las habitaciones… –susurró para si el detective- aunque ahora no puedo ir tras ella la he perdido de vista… -.-U bueno, por lo menos espero que no se pierda…

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Bueno, hasta aquí el segundo capitulo.. xD logrará encontrar un baño Aoko? O se perderá? xD bueno, ya veremos… n.n

Espero vuestros Rewievs!! n.n

Nos leemos!

Matta ne!!