Disclaimer: no poseo ni HP ni ninguno de sus personajes.

Nadie, salvo yo, puede hacer uso de esta historia.


Nerviosismo

-Concéntrate, concéntrate –se decía a sí misma-. Léelo otra vez, despacio, y concéntrate.

Llevaba en su habitación una hora y media tratando de leer un estúpido libro que no le decía absolutamente nada.

"Todo por culpa de Malfoy, todo por culpa de Malfoy".

No había nada que la frustrara más que no poder hacer algo que se proponía. Había gente a la que le daba igual dejar algo a medias, pero ese no era su caso. No podía permitir que algo tan absurdo como tener la cabeza llena de pájaros por un chico le pasara a ella.

Una hora más de sequía mental le sirvió para darse cuenta de que no iba a hacer nada provechoso esa tarde. Muy a su pesar, se levantó de la cama y dejó el libro en algún sitio bien lejos, no quería ni verlo, estaba segura de que le entrarían remordimientos.

Con calma se sentó en el borde de su cama y empezó a recordar lo que había pasado a la mañana en clase de Pociones.

Ella se encontraba apuntando los ingredientes necesarios para realizar un brebaje, cuando se le ocurrió la brillante idea de mirar de soslayo hacia donde se encontraba la causa de sus males, ¿qué buscaba con ello?, no lo sabía, quizá comprobar que estaba vivo, que no le había salido un cuerno en la frente, o alguna otra razón sin pies ni cabeza.

Cuál fue su sorpresa al ver que él la estaba mirando también.

"¿En serio? Esto no puede ser cierto, otra vez no…", pensó. Pero sí, sí era cierto, muy cierto. Draco Malfoy estaba observándola otra vez, como en el Gran Comedor, ¿lo haría a menudo o se trataba de una simple coincidencia?

La sonrisa que le había dedicado la semana anterior había sido algo muy raro…y siniestro, ¿se estaría riendo de ella?, ¿había enloquecido?

Por otra parte, su propia reacción al respecto tampoco es que hubiera sido la más adecuada o corriente. La Hermione cuerda nunca se habría imaginado a sí misma sonriéndole al cabeza de chorlito de Malfoy, aunque hoy en día se esperaba cualquier cosa ya. Lo último que le sucedía era que estudiar se le complicaba por su culpa…

"Eres una chica, y él, a pesar de ser el ser más horrible del mundo, también es un chico. Simplemente le ves algo que…te llama la atención…y punto. Es algo irracional, porque sabes que no es más que un engreído y un racista, y eso no te gusta. ¡Se te pasará, lo sabes! ¡Es una tontería! "

Y con los ánimos renovados, se dejó caer sobre el colchón y se acurrucó entre las sábanas, nada podía salir mal.


-Estaba nervioso, se sentía nervioso desde aquella sonrisa, ¿en qué estaba pensando? ¿Y por qué demonios ella le había correspondido? A lo mejor hasta se lo había imaginado…

Pensar que le pudiera llegar a gustar a Granger era de coña, y aunque fuera así, ¿acaso eso significaba algo? ¿Podía existir la posibilidad de que pasara algo entre ellos? No.

Hasta ese momento siempre había sentido que tenía todo bajo control, sus obsesiones y sus pensamientos estaban guardados bajo llave.

Lo peor es que lo había vuelto a pillar mirándola, esta vez en Pociones.

"¡Qué bien! ¡Qué alguien me dé un premio por mi gran discreción últimamente!"

Había decidido irse pronto a dormir, necesitaba desconectar del mundo en general y de una persona en particular. No obstante, ni con la cabeza debajo de la almohada era capaz de cerrar los malditos ojos. No quería seguir así.

Una idea descabellada se le ocurrió, pero no podía llevarla a cabo… ¿O sí?

Si caía en la tentación, estaría traicionando sus principios, pero o hacía algo o la cabeza le iba a explotar...