Disclaimer: Gran parte del contenido, incluyendo los personajes pueden ser propiedad de J.K. Rowling, quien posee los derechos de Harry Potter y su mágico mundo.

1.- La única excepción.

Advertencia: Lucius Malfoy enamorado. Si. Lo digo en serio…

1978.


Se movía inquieto de un lugar para el otro. Iba y venia por la misma línea imaginaria que había creado con su recorrido. No sabia cuanto tiempo llevaba así, con su cuerpo moviéndose por pura inercia. Cada minuto, cada segundo era eterno. Estaba nervioso, lo estaba y no podía creerlo.

El nerviosismo era una reacción poco habitual en una persona de sangre tan fría como lo era Lucius Malfoy. Solo muy pocas cosas podían alterarlo, cosas realmente perturbadoras y oscuras, adjetivos que no encajaban para nada en la situación de ese momento.

Los brillantes y lustrados zapatos de piel negra pegaban con el fino mármol blanco que cubría el piso de aquella elegante estancia. Creaban un golpe sordo al chocar. El único ruido que se escuchaba. El bastón con la punta en forma de cabeza de serpiente estaba recargado unos metros más allá, en una silla. Esperando ser usado, pero su dueño estaba ocupado, sumido en sus pensamientos.

Los ojos grises, gélidos y amenazadores, se mostraban envueltos en una bruma de confusión. Exhaló desesperado. ¿Cómo podía estar así? De seguro se veía como un completo estúpido. Menos mal que no había nadie mas que él mismo. Pero es que era algo que no podía controlar, estaba terriblemente emocionado y eso le preocupaba.

Se detuvo por primera vez en medio del salón, con la enorme araña de luces balanceándose justo arriba de él, y levantó la mano izquierda, provocando que el anillo que portaba en su dedo índice brillara. La joya era de plata maciza y con forma de una máscara en miniatura, réplica de una más grande.

Pocos magos y brujas sabían que significaba aquel objeto, por eso podía tener la libertad de mostrarlo. Lo admiró un rato, ladeando la cabeza como si estuviera hipnotizado por el esplendor de la alhaja. Solo hubo una única vez, en que fue identificado por aquel anillo. Y fue la persona que menos esperaba.

Aún lo recordaba, fue en la casa de los Black, aquellos que por cierto estaban en la más terrible decadencia, de hecho, él estaba ahí para salvarles el culo, o al menos, Lucius así lo sentía. El comprometerse con la menor de sus hijas, era una bendición para los desesperados Cygnus y Druella, luego de una hija fugada y casada con un sangre sucia y un sobrino igualmente desterrado y en el bando enemigo, el matrimonio con el heredero de una de las mejores familias sangre pura de Inglaterra era oro caído del cielo.

Malfoy se encontraba en la pedida de mano, como el protocolo lo establecía rigurosamente, había solicitado el consentimiento del padre de Narcisa para proseguir con el fructuoso enlace mas adelante.

La ultima vez que él había visto a Narcisa Black había sido en su ultimo año en Hogwarts, después de eso solo se encontraban en algunas reuniones o fiestas importantes y apenas se saludaban. Posteriormente las desgracias en la antigua y noble casa de los Black, fueron sucediendo y su contacto se redujo a nada. Para Lucius, Narcisa era una bella joven, de buena cuna y con una estricta educación tal como debía ser, pero nada más. Fue extraño, luego de tanto tiempo sin verla cuando su padre le había dicho que era tiempo de formar una familia, pensar en ella, antes que nadie.

Había que reconocer que siempre le había llamado la atención, tenía una forma singular de mostrarse en sociedad, que te atrapaba inmediatamente, sus gestos eran elegantes y delicados, y las auras de superioridad sutilmente iban constantemente junto con ella. La gente decía que era adorable, la pequeña Black, pero para Lucius no tenia nada de adorable. Siempre se había quedado con la sensación al verla, de que ocultaba algo, de que esa no era la verdadera Narcisa, que en el interior era mas fuerte de lo que muchos se imaginaban. Que guardaba un gran misterio Y él iba a descubrirlo.

Por eso fue con ella, por eso le pidió que se casase consigo, cosa que no la tomó por sorpresa dado que era ordinario entre sangres puras concertar una boda de un momento a otro, sin importar cuanto conoces al futuro esposo o esposa. Por eso estaba ese día con los Black, cocinando una unión poderosa entre familias, por eso se dio cuenta de que Narcisa era mas inteligente, mas astuta y mucho menos inocente al descubrir con facilidad la otra identidad que él tenia. Si. Solo por el anillo supo que era mortifago y lo único que hizo fue esbozar una sensual sonrisa. Cosa que lo cautivó más. Por eso estaba ahí como loco encerrado en esa sala, tratando de calmar sus malditos nervios, porque en unos minutos estaría con ella en el altar, dándole su apellido a una mujer que todavía seguía sin descubrir, que cada día lo sorprendía más, que lo intrigaba y excitaba.

Porque Narcisa todo el tiempo había despertado en él nuevas emociones, nuevos pensamientos, un nuevo Lucius y era perversa por lograr todo eso. Tenia mas poder sobre él del que a Lucius le hubiera gustado. Pero era inevitable. Ella era, definitivamente, una excepción.

¡Que Narcisa se sintiese orgullosa de si misma, por tenerlo en ese estado¡ ¡Al frío e impenetrable Lucius Malfoy! ¡A uno de los mejores asesinos! ¡A un mortifago! Joder.