Declaimer: Esta historia es mía sin embargo los personajes no me perteneces.

Love is notForgotten

Summary: Edward, es un militar que se da un descanso para volver a ver a su amor de adolescente que dejo hace cuatro años, por casualidad, la encuentra en la carretera, pero cuando la ve, ella no lo reconoce. El hará todo lo posible para que vuelva a recordarlo, mas aun cuando se da cuenta que dejo una hija.

Muchas gracias a las lectoras que me agregaron a alertas y favoritos. Mas a aquellas que me dejaron un poquito de tiempo con su review se los re agradezco. Espero que disfruten el capitulo. Besos.

Bella POV

Muchas gracias de verdad, se lo agradezco— me agradecía mientras se subía al auto y tomaba el asiento del copiloto— hace tiempo que estaba allí y moría de frio. —

Es una noche muy cerrada, ¿se mojo mucho?— le pregunte retomando el camino.

Después de unos segundo, el no había contestado, que le estaba sucediendo.

Yo… emm…—balbuceo como sorprendido— no, no— contesto al final. — ¿Cómo se llama?— me pregunto girándose totalmente hasta verme por completo.

Soy Bella…Bella Swan— le conteste desviando un poco la mirada del camino para observarlo. — ¿y usted es…?—

Anthony…Anthony Masen— se había tomado el tiempo en decirme el nombre. Algo no cuadraba en el, aunque no creía que era peligroso, algo me tenia preocupada por él.

bueno Anthony, me dirijo hacia las afuera de Chicago así que hasta allí te puedo dejar—

Está bien, yo también me dirijo hacia allí. — le mencione satisfecha de no dejarlo solo otra vez.

Realmente no me gustaba nada dejar a las personas varadas por ahí. No es como si yo siempre me detengo en la ruta a echarle una mano a cada persona que vea, obvio que no, porque soy consciente también de lo que pasa en el mundo real. Había personas buenas, caritativas y dulces, pero también había ladrones, violadores y psicópatas.

Por suerte jamás había conocido a tal persona con maldad, puede uno que otro que se creen mucho y por eso me jadían un poco, pero nada fuera de lo común. Recordaba que el padre de Nessi siempre me molestaba cuando estábamos en el almuerzo, o cuando estaba con sus amigos, el era un chico popular que tenia a cualquier chica bajos sus pies, me incluía, pero jamás se lo había dicho por orgullo.

Y como todo final feliz, me confesó que me molestaba porque estaba enamorado de mí y… bueno, saben cómo termina más o menos.

Ahora, volviendo hacia mi acompañante que estaba sentado junto a mí en el asiento del copiloto, había algo extraño en el que me llamo la atención de inmediato, incluso sin verle el rostro, había algo alrededor de él, que me era necesario ayudarlo. Era alto. Eso pude notar en cuanto se subió al auto, tenía unas manos grandes y su cuerpo era ancho, ejercitado.

Militar, alto, fuerte, solo faltaba verle el rostro para saber que es el sueño de toda chica. Incluso el mío.

—y… ¿Tienes algún familiar allí?— rompí el silencio después de varios minutos en donde ninguno de los dos hablaba.

— ¿Perdona?— pregunto confuso.

—que si tienes a alguien que te espere cuando llegues allí— le respondí repitiéndole. Su voz por algún extraño motivo me sonaba muy familiar aunque pareciera un completo extraño.

—Tengo una hermana, así que supongo que me estará esperando. — hablo tranquila y pausadamente como midiendo sus palabras. — ¿Y tú?—

—A una amiga. Estábamos tomándonos unas pequeñas vacaciones pero como aun estoy estudiando, ella fue primero para arreglar la casa y yo… bueno… conduciendo hacia allí. — le respondí sonriendo mientras desviaba un poco la mirada para ver si conseguía observarlo.

Note como él me miraba fijamente con el cuerpo girado hacia a mí, casi tanto como el asiento se lo permitía, y parecía que llevaba un buen tiempo así porque no me sacaba los ojos de encima.

Sus ojos verdes, penetrantes y cálidos, me observaban con fascinación y sorpresa. Me sentí atrapada en ellos, fundiéndome en ellos.

Un escalofrió me subió por la espina dorsal provocándome un escalofrió.

—mami…— susurro Nessi desde el asiento trasero haciendo que rompiéramos el contacto visual y menos mal que lo había hecho, si no creo que habría provocado un accidente. — ¿Ya llegamos?—

—No cariño, aun no, falta poco— le conteste observándola desde el retrovisor.

Su rostro de niña estaba adormilado por el reciente despertar de ella. Sus ojitos brillantes verdes como los de Anthony, me hicieron pensar si tal vez este supuesto hermanos de Edward le había heredado algo a Nessi. Sus mejillas estaban sonrosadas y su cabello despeinado acaparó como siempre la atención que tenía en otra persona que no fuese ella. Siempre me ocurría lo mismo, y no solo a mí, a todos los que la rodeaban les sucedía.

— ¿e…Ella es tu hija? — pregunto desconcierto Anthony.

—sí. ¿No es hermosa?— le pregunte orgullosa— Su nombre es Nessi. Hija él es Anthony. —

—Hola— la saludo Anthony aun con el desconcierto en su voz. Ahora la veía a ella como si fuese la niña más preciosa del mundo entero. Anthony le extendió la mano derecha la cual Nessi tomo rápidamente sonriéndole maravillada. — ¿Quién es su padre?— pregunto al cabo de unos segundos.

—No te lo podría decir exactamente. — le respondí con una mueca. — Tuve una pérdida de memoria—

— ¿Cómo?— pregunto exaltado.

—No lo sé— me encogí de hombros— pero lo que si se, es que era un hombre encantador, y que lo ame mucho; sin duda. —

Había pasado ya media hora después de eso, ralamente el tiempo pasaba volando.

En todo el trayecto tanto como Nessi y como Anthony se la pasaron hablando de cosas sin importancia, como si hubiese una conexión entre ellos en la cual se comportaban como padre e hija, por algún motivo, eso me encanto.

Anthony se paso a los asientos traseros en donde siguió hablando con Nessi, le dimos un poco de la pizza que había sobrado cuando salimos a cenar, y había sonreído cuando la probo tuvo el mismo gesto que nosotras de lo deliciosa que se encontraba.

Ambos se quedaron dormidos al cabo de una media hora más, en donde el tiempo, refiriéndome a la lluvia, cada vez empeoraba mas, ya tenía miedo de que granizara. Lo peor es que me estaba entrando sueño por tanto silencio en el auto y no podía poner música ya que los dos estaban durmiendo plácidamente en los brazos del otro. Ver aquella escena me hizo desear que Anthony no fuera un desconocido, si no el padre de mi Nessi.

Seguí conduciendo por 5 minutos más hasta que al fin vi como un motel de mediana categoría, no se veía tan mal y no creía que haya ningún otro mas aunque conduzca 100km. Y como apoyando mi noción, un bostezo se escapo por mis labios. Decidí no darle más vueltas y aparque en el estacionamientos en el que se encontraba casi lleno.

Aparque rápidamente cerca de la recepción para no estar mojándome cuando salga, vi mi reloj y ya marcaba las 00:00, ya era otro día nuevo. Desabroche mi cinturón de seguridad y me voltee a despertar a Anthony.

—Oye, Anthony…— le sacudí leventemente el brazo para despertarlo sin embargo no tuvo ninguna reacción por lo que lo intente de nuevo— despierta—

— ¿Bella?— despertó abriendo los ojos de golpe y tomando mi mano. Una corriente nos recorrió a los dos, pero no una cualquiera, era una corriente rebozada de deseo que nos hizo despertar del todo. Sentí el cosquillo de placer recorrer mi vientre hasta situarse en mi parte intima. —Lo siento— se disculpo, pero no dejo mi mano.

—Yo…— carraspee nerviosa aun con el placer recorriéndome— aparque en un motel para dormir un poco— mi voz había salido ronca. — ¿podrías sacar a Nessi del auto mientras tomo mi cartera del baúl?

—Está bien— soltó mi mano y prosiguió a sacar el cinturón de Nessi y al abrir la puerta, la cargo hasta situarse junto a mí.

Abrí la puerta mientras ellos se dirigían hacia la recepción en donde entraron mientras yo recogía unos cuantos dólares. Me encamine hacia adentro en busca de protegerme contra la lluvia que no cesaba, era un lugar cálido y bien decorado pero que fue rápidamente desechado en cuanto pude ver realmente su apariencia.

Pude ver ahora con la luz de la lámpara que estaba encima de nosotros que se veía mucho más alto de lo que pensé, me llevaba varios, muchos, centímetro de altura, su camisa se apretaba al contorno de sus brazos y su torso bastante bien formados, su cabello desordenado pero sedoso brillaba con el color bronceado, su rostro pincela y blanco como el mío, le hacia un contraste perfecto con sus ojos y su labios finos y apetitosos.

Me acerque vacilante hacia la recepcionista.

—mmm… ¿tendrá dos habitaciones?— le pregunte. Había elegido dos rápidamente y sin pensarlo temiendo de que saltase sobre él en cuanto estuviéramos solos y una cama frente, sin pensar en Nessi.

—lo siento, solo me quedo una familiar… pero tiene un pequeño cuarto de mas— me respondió.

—Está bien, deme esa— termine de pagar lo que correspondía a esa noche y nos encaminamos a la habitación 15 con la pequeña tarjeta que nos había dado como llave.

En cerio que me estaba por dar un ataque de tanto deseo que me recorría en cuanto se situó junto a mí en la puerta. Nessi que estaba ya despierta, bajo de sus brazos. Para cuando termine de abrir la puerta Nessi corrió hacia adentro dejándonos a los dos solos a fuera.

—Las damas primero— susurro haciendo un ademan caballeroso.

—Gracias— le respondí ingresando a la habitación.

No le preste mucha atención a la habitación por lo que me dirigí al cuarto en donde acababa de entrar Nessi. Al parecer la recepcionista se dio cuenta de que no planeaba mentalmente acostarme con Anthony estando presente mi hija, ya que el cuarto era de niña, ósea… pintado de rosa, con las princesas de Disney y unos cuantos juegos. Los pasó de apercibida a estos últimos ya que se recostó en la cama con el edredón de Cenicienta.

—Es muy linda, ¿verdad mama?—

—Mucho—le respondí con mi mejor sonrisa. — Bueno acuéstate que tienes mucho sueño—

—está bien. Buenas noches Mami— me saludos con un beso en la mejilla— buenas noches Anthony— grito para que este lo oyera.

—Que duermas bien cariño— le respondió de regreso.

Me sobresalte en cuanto me di cuenta que su voz estaba más cerca para mi propio bien.

Me levante lentamente y salí acompañada por el pisándome los talones. Con los nervios a flor de piel, camine hasta la gran cama que ahora parecía más atrayente cada vez que me acercaba a ella. Parecía suave y desesperada porque la usen. Maldita seas cama.

Sentándome en ella, cabizbaja y con las manos juntas antes de que empiece a desnudarlo, vi como Anthony también lo hacía, sin embargo mas cerca mía era imposible.

—Supongo que tendremos que compartir la cama— afirmo, y aunque yo no lo estuviese mirando, sentía sus ojos contra mí con mucha intensidad. —No hay ningún sofá. —

—Eso creo— respondí nerviosa de que comenzase un juego en donde yo quería con toda mi alma participar.

— ¿No te importa verdad?— pregunto mientras se quitaba sus botas para seguirle su camina.

—n…Nno— tartamudeé mientras alzaba el rostro y veía su musculoso pecho denudo ante mí. Las manos me empezaron a picar por querer tocarlo.

Sentía el fuego envolverme, loca por querer desatarse en mi, hacía mucho tiempo que no había estado con alguien, y eso me alteraba más de lo que ya estaba.

—eh… yo, — carraspee para aclarar mi voz. — iré a cambiarme—

Prácticamente corrí hasta el baño con la bolsa de neceser cerrando la puerta detrás de mí. Inhale y exhale como cinco veces tratando de calmar mi respiración y por lo menos un poco del placer que todavía recorría mi cuerpo. Sin embargo aunque calme mi respiración, el deseo seguía ahí. Intacto.

Tome mi cepillo de dientes, colocando la crema dental y llevándola a mi boca para poder limpiar mis dientes. Después de lavarme los dientes, cepille un poco mi desordenado cabello, tome el pijama y para mi desgracia aunque tampoco para tanto, este consistía un una blusa con tirantes que me llegaba al ombligo y un pequeñísimo short que apenas y tapaba mis glúteos.

Salí del baño sin pudor alguno y me dirigí hacia la cama que ahora estaba desarmada con el bajo las sabanas tapándole de la cintura hacia abajo.

—Hermoso Pijama— alabo mientras me recorría con la mirada. Deje el neceser a un lado y abrí las sabanas para recortarme lo más lejos que podía.

—Gracias —dije tapándome hasta los hombros. No sabría si podría soportarlo tanto tiempo, por lo que me di vuelta dándole la espalda apagando la luz del velador que era la única que alumbraba la habitación. Hubiera ido a dormir con Nessi aunque su cama era demasiado pequeña. — Buenas noches—

—Buenas noches— me devolvió mientras sentía que se movía recostándose del todo.

Mi maldito cuerpo aun seguí insistente y necesitado, no solo me picaba las manos, si no que el mínimo roce de sus manos hacia que mi cuerpo reaccionase acercándose un poco más al medio.

Intente con todas mis fuerzas conseguir dormir, mas lo único que conseguí fue perder tiempo tratando de calmarme. Ahora sentía su respiración cerca de mi cuello, parecía acompasada, como si se hubiese dormido.

Me gire lentamente para comprobarlo. Me lleve una sorpresa al ver que estaba tan cerca de mí y con los ojos abiertos, observándome.

—Ya no puedo resistirlo— le confesé mirándolo con deseo y pegándome a su cuerpo.

—no lo hagas— murmuro.

Sus labios se estrellaron con los míos en un beso desesperado y pasional, sintiéndome débil y reviéndome al placer que quería ser saciado. Se movían demandantes pero dulce.

Mordió mi labio inferior sacándome un gemido de placer el cual aprovecho para introducir su lengua, gimiendo ahora los dos. Mis brazos envolvieron su cuello al igual que mis piernas en su cintura, rozándonos, deleitándonos. Su cadera comenzaron a mecerse al igual que las mías buscando mis fricción, sus manos, se movieron por mis muslos, para así subir y detenerse en mis pecho, masajeándolos a su antojo.

Tomando el borde se mi blusa, obligándome a desenvolver mis brazos de su cuello, me la quito dejándome con el torso desnudo, ya que siempre acostumbraba a dormir sin brasear.

—Más hermosa de lo que recuerdo— murmuro tan bajito que apenas pude escucharlo besando mi cuello y mordisqueándome cada tanto.

¿Recuerdo? El me conocía. No podía estar segura de ello, pero él me conocía. ¿Cómo es yo nunca lo vi? Lo hubiera recordado fuese como fuese, un hombre así jamás pasaba de desapercibido.

Gemí fuerte cuando sus labios besaron mis pechos sacándome de mis pensamientos.

Mis manos ansiosas se movieron por su espalda deleitándome, no dejábamos de rozarnos constantemente con las caderas. Lleve mis manos a su glúteos dándome cuenta de que no tenía sus bóxer, mejor, mucho mejor. Mientras su lengua hábil y mojada se movía contra mi pezón derecho, su otra mano fue a mi pequeño short que no se cómo había logrado sacármelo rompiéndolo hasta quedar absolutamente desnudos los dos.

Tire de su pelo delicadamente hasta atraerlo hacia mi boca, besándolo nuevamente con la urgencia. Sus manos recorrían mis caderas, mis muslos hasta detenerse en el interior de estas, cerca de mi entrada. Con un rápido movimiento dejo espacio suficiente para que su mano pasase por nuestros cuerpos y adentrando un dedo en mi vagina, lo saco de nuevo gimiendo separándose de mis labios.

—Estas tan mojada—gruño mientras se llevaba el dedo a la boca— y tan dulce—

—Anthony— gemí viendo esa escena tan erótica. —Hazme tuya… por favor— suplique medio gimiendo y lloriqueando mientras alzaba las cadera rosando nuestros sexos desnudos.

Sentí la punta de su miembro en mi entrada adentrándose de una sola vez, profunda y certera.

Ninguno de los dos espero mucho tiempo, así que comenzamos con un vaivén frenético mientras nos acariciábamos y besábamos.

—Ah— termine gritando, sintiendo el clímax aproximándose.

—vamos amor, terminemos juntos— gruño Edward acelerando su embestidas.

Sentí mi cuerpo contraerse, mi mente no pensaba en nada más que sus penetraciones duras y a la vez dulces que me volvían loca.

Entonces llego el momento en que mis paredes se contrajeron alrededor de su pene llegando a un delicioso orgasmo. Y al cabo de unas estocadas más, el orgasmo de Anthony que me estaba llenando por completo de su semen que alargaba mi orgasmo. Dando finalmente los últimos espasmos.

—Gracias— la voz de Anthony sonaba amortiguada por mi cuello.

—Esta vez ¿por qué?—pregunte acariciándole el cabello distraídamente. Su rostro se levanto hasta mirarme a los ojos.

—Por darme el mejor regalo— respondió con una sonrisa destellante— hoy es mi cumpleaños—

—Jajá— reí— entonces… Feliz cumpleaños— lo felicite besándolo delicadamente.

El beso al cabo de unos minutos se volvió más demandante. Su miembro volvía a crecer dentro de mí al igual que yo volvía a excitarme de poder sentirlo.

Aun nos quedaba una larga noche, pero poca para saciar este deseo que solo despertaba con él, y mientras dure el estar con él, aprovecharía cada segundo, minutos y hora en su compañía, porque supe en ese momento que ninguno de los dos olvidaría esta noche.

Solo esperaba que Nessi no se hubiera despertado.

Fin del capítulo.

Nos vemos pronto con una nueva actualización.

22/10/11

Laubellacullen94