Lady Escándalo

Capítulo 2

¿Por qué no duermo contigo?

"Va a soltar a Lord Cullen o ¿voy a tener que darle de comer con la cuchara?" – preguntó Carmen a Bella cuando la comida estuvo hecha y con un toque de desaprobación por mantener amarrado a la cama a su prisionero.

"No podemos confiar en él Carmen y, no podemos vigilarlo todo el tiempo." – Respondió Bella – "y no me reproches por haberlo traído, necesitaba un cochero."

"Lady Bella, creo que se puede confiar en él." - contestó Carmen mientras ponía cuatro lugares en la mesa.

"Carmen recuerda, mi nombre es Charlie." – era necesario que tanto Carmen como Rosalie recordaran que debían mantener su falsa identidad. Bella. Se dirigió al piso de arriba para hablar con Rosalie, pasó enfrente de donde se encontraba atado Edward sin dirigirle la mirada.

Encontró a Rosalie jugando con el bebé que estaba acostado en la cama.

"No sé cómo puedes tratarlo así, teniendo en cuenta quien es su padre."

"No pienso ni por un instante en su padre, míralo Bella, no se parece en nada a él y yo me encargaré de educarlo para que no adquiera ninguna de las infames costumbres de su padre." – respondió Rosalie cargando a su bebé para dárselo a su hermana.

"El es Eleazar Miles II" – dijo Bella, sin poder contener el deseo de abrazar fuertemente al bebé, que afortunadamente era el vivo retrato de Rosalie.

"Además, ahora que su padre está muerto será más fácil educarlo correctamente y hacer de él un hombre de bien." – reflexionó Rosalie.

"Ten cuidado Rosalie, no puedes decir eso en público, cualquier cosa haría que Jacob te causara de asesinato. Sabes que buscará cualquier cosa para deshacerse de ti".

"Sabes que él murió de un paro cardiaco cuando estaba en brazos de su amante." – contestó Rosalie sin que le importara decirle eso a su hermana, no le dolía lo que había pasado con su esposo.

"Yo lo sé, pero los hombres son capaces de hacer cualquier cosa para conseguir lo que se proponen. Especialmente uno de la familia Miles"

"No todos los hombres son así, Emmet es un buen hombre." – dijo con los ojos brillando ante la expectativa que tenía de encontrarse con su único y verdadero amor.

"Estoy segura de eso, pero si el mundo fuera un lugar justo papá habría permitido que te casaras con él y no con un viejo como Eleazar y, por favor no me salgas con que las hijas debemos casarnos con quien su padre indique, ya ves todo lo que tuviste que sufrir. Así como yo lo iba a hacer, si hubiera accedido a casarme con Jacob"- suspiró – "No lo entiendo Rosalie, ¿qué beneficio obtendría papá de esas uniones? Papá tenía mucho más dinero que esos dos juntos, no lo entiendo." – hizo una pausa – "Ahora tú debes casarte con Emmet."

"Ojalá yo pudiera tener toda fuerza que tu tuviste para negarte a la orden de papá de casarte con Jacob. Ahora la única manera que tengo de hacer lo que en realidad siempre he deseado es huir de él"- contestó con la tristeza reflejada en su rostro y en su voz

"Créeme, obtuve la fortaleza viendo como era tu matrimonio. Además, de haber sabido todo lo que iba a ocasionar haberme negado a casarme… no sé si hubiera tenido el valor suficiente para resistirme".

"Bella, hace tan solo dos años éramos tan felices…"- hizo una pausa mientras Bella acostaba al bebé, ahora dormido en la cama – "Oye, hay un hombre en esta casa, tal vez deberías ponerte tu vestido." – dijo tratando de cambiar a un tema menos escabroso.

"Claro que no, no sé qué haría si supiera que se encuentra ante tres mujeres."

"Pero Bella, él es un caballero."

"¿Y eso que asegura? Eleazar, Jacob y nuestro padre son caballeros. Además es un Cullen. Sabes la fama que tiene toda su familia, podría herirnos en cualquier momento. No te dejes engañar por esos ojos."

Rosalie sonrió ante el comentario.

"¿Verdad que te has dado cuenta de que sus ojos son hermosos?"

"Estoy segura de que otros han cometido el error de admirarlos… por favor Rosalie, llámame Charlie. Si Edward Cullen se entera que somos Swan, estamos perdidas. Sabes que el Duque Carlisle y papá están enemistados desde hace mucho tiempo."

Rosalie quedó pensativa ante lo que acababa de decir Bella.

"Bella, si papá tratara de casarte nuevamente… ¿aceptarías?" – preguntó Rosalie.

"Eso es lo único bueno de todo esto. Papá me hundió hasta donde pudo, ningún hombre va a querer casarse con la indeseable Isabella Swan." – la tristeza en su rostro era difícil de ocultar – "Vamos abajo Rosalie".

Edward había visto pasar a "Charlie", tenía unos deseos incontrolables por verla sonreír, por qué le contara sus problemas y estar en posibilidades de ayudarla. Al observar que bajaba con Rosalie y se dirigía a la cocina puso mucha atención en su figura y su rostro. Era hermosa, los rasgos de su cara eran finos, los escasos mechones que salían del pañuelo anudado a su cabeza dejaban ver que su cabello era castaño. Y su cuerpo aunque era pequeño y estaba oculto bajo las ropas de hombre podía intuir que tenía una hermosa figura. ¿Qué aspecto tendría con un vestido?

"¿No te has convencido de que no les haré daño Charlie?"- se atrevió a decirle.

"Mientras sigas bien amarrado a la cama, por supuesto que no." – Bella le contestó sin mirarlo directamente.

"Tienes miedo de enfrentarte a mí. ¿Por qué? No he hecho nada deshonesto."

"Ayudar a unos asaltantes no es muy honesto, ¿no cree?"

"Perdón, no sabía que querías que te colgaran… haré todo lo posible cuando este libre."

"Precisamente por eso, se encuentra atado." – en ese momento no pudo evitar voltear su rostro y observarlo atado a la cama.

A Edward le encantaba tener este tipo de duelos verbales con "Charlie", tuvo que reprimir la sonrisa que se formaba en sus labios.

"Charlie, espero que no seas de esos que les gusta observar a otros hombres."

A pesar del disfraz, Bella no pudo evitar sentir como el rubor en sus mejillas aparecía. En ése momento sus rasgos femeninos se acentuaban. Era una mujer hermosa y Edward no pudo contener el deseo que en su interior apareció y que se vio reflejado a través de una erección.

"Ustedes dos, basta de discusiones…" – intervino Rosalie, quien regresaba de la cocina, se acercó a Edward y observó el bulto que se formaba en la entrepierna de su prisionero sorprendiéndose ante esta situación, pero manteniendo su actitud despreocupada – "creo que Lord Edward tiene razón, no ha dado motivos para que lo mantengamos amarrado, va a comer con nosotros." – dijo esto mientras lo desataba.

"¡No Rosalie!" – pero era demasiado tarde, Edward estaba de pié tocándose las muñecas.

"Querido Charlie, al estar al mando de ésta casa creo que debería tener más control sobre su hermana." – Edward no perdía ninguna oportunidad para provocar a su captora.

"¿Y me sugiere un látigo?" – no pudo evitar el sarcasmo.

"Bueno, basta… señor, sólo está tratando de provocar a mi hermano, si continúa comportándose así tendremos que atarlo nuevamente." – intervino nuevamente Rosalie para que no se sacaran los ojos.

Edward sólo respondió alzando las manos, en señal de derrota y las siguió hasta la cocina. Estaba atento alguien tendría que cometer el error de llamar por su nombre real a su "Charlie". Se sentaron a la mesa y empezaron a comer lo preparado por Carmen.

"Puedo saber ¿cómo se llama ésta familia?" – preguntó para hacer un poco de plática en la mesa.

"¡No!" – respondió Bella

"Estupenda comida." – dijo Edward después de un rato en su intento de saber más de las mujeres que lo tenían prisionero.

"Es grato darle de comer a un hombre." Carmen se arrepintió de la alegría que sintió ante el comentario sobre su comida y por la respuesta ofrecida por ella, había cometido un error.

"Claro, los jóvenes se caracterizan por comer vorazmente." – trató Edward de sacar a Carmen de la evidente incomodidad en la que se encontraba.

Bella se ruborizó.

"No soy ningún joven." – contestó Bella muy molesta.

"Por supuesto, le pido disculpas, a algunos hombres tarda en salirles la barba."

"Permítame que le sirva más" – intervino rápidamente Rosalie para evitar una nueva discusión.

"Ahora, por qué no me cuentan que se traen entre manos, y así podré ver si puedo ayudarlos."

"¿Por qué iba a hacer usted eso?" – contestó Bella.

"Ya te lo he comentado, mi vida ha estado aburrida últimamente, necesito algunas aventuras. Creo que quiero ser un caballero andante." – contestó Edward, mostrando a la vez una sonrisa arrebatadora que a cualquier mujer dejaría con la boca abierta.

"Pero los caballeros andantes auxilian a damiselas y claramente yo ya no lo soy, aunque si estoy en un gran apuro" – respondió en esta ocasión Rosalie.

"Basta Rosalie, no podemos confiar en él. Si se enterara seguramente se podrá de parte de los demás" – intervino Bella.

"Necesitamos que alguien nos ayude con el carruaje y, me sentiría más segura si tenemos la compañía de…" – Rosalie no continuó.

Edward pensó que iba a decir que se sentiría más segura si iban acompañadas de un hombre y, observó el enojo de Bella.

"Te sentirías mejor con alguien mayor; Charlie no te molestes estoy seguro que haces lo imposible por ayudar a tu hermana pero mi experiencia, al tener por lo menos unos 10 años más que tú, debe ser de utilidad. Si me dicen a donde se dirigen yo puedo trasladarlos sanos y salvos." – intervino nuevamente.

"A Maidenhead" – respondió Rosalie – "Mi prometido el mayor Emmet McCarthy está ahí."

Edward dudaba que se tratara del padre del niño.

"No parece muy complicado, no creo que haya problema."

"A excepción del dinero." – intervino Bella.

"Eso explica lo del asalto" – Relfexionó Edward - "Entiendo que viajar en mi carruaje signifique mucha comodidad, pero ¿por qué no hacerlo en la diligencia? Ó en los preciosos caballos que utilizaron para el asalto."

"Los caballos no eran nuestros, hubiéramos tenido más problemas si los ocupábamos." – contestó Rosalie – "Y lo de la diligencia no suena mal."

"Tienes razón, mañana temprano nos dirigiremos a Shaftesbury y compraremos asientos en la diligencia. Claro, siempre y cuando contemos con su apoyo hasta ahí" – Bella miró fríamente a Edward.

"Pueden contar conmigo para ir hasta el fin del mundo, siempre y cuando me dejen algún papel en ésta aventura."

"¡Esto no es un juego!" – gritó Bella desesperada por cómo se tomaba las cosas su cautivo que ahora, inesperadamente, se había convertido en su cómplice.

"Pero, ¿dónde está el peligro?" - no pudo evitar preguntar, él no veía lo complicado en el traslado.

"Tal vez debamos contarle, Charlie." – se atrevió a decir Rosalie.

"Hablaremos de eso después, el problema ahora es donde va a dormir." – contestó Bella.

Edward no iba a desperdiciar ésta oportunidad.

"¿Por qué no duermo contigo Charlie?"

Ambas hermanas se atragantaron al estar tomando su té y escuchar el planteamiento de Edward.

"¿Hay algún problema? Te aseguro que no ronco."

"¡Pues yo sí!" – se apresuró a contestar Bella, con la cara completamente roja.

"Pues no veo el problema, tengo el sueño pesado… entonces, ¿dónde duermes?"

"Arriba" – Bella había cometido otro error, no era probable que un joven durmiera con su hermana en la misma habitación por lo que se apresuró a aclarar: "Dividimos el cuarto con una cortina."

"Ah... ok, supongo que el bebe y tu hermana tienen el sueño muy pesado… lo digo por los ronquidos" – Edward estuvo a punto de reír, pero pudo contenerse. Sin embargo, su atención fue absorbida en su totalidad por "Charlie", el rubor en sus mejillas, sus labios, sus ojos color chocolate… Iba a llegar hasta el final de ésa aventura.

Después de discutir por algunos minutos, llegaron a la conclusión de dejarlo dormir en la cocina, no tenían más remedio que confiar en él. Edward preparó una manta, era lo único que tendría para amortiguar la dureza del suelo. Se quitó las botas, el saco y el chaleco, Carmen y Rosalie recogían la mesa sin prestarle atención, pero cuando se percató que "Charlie" lo observaba se desfajó la camisa y la desabrochó. Bella inmediatamente retiró la vista. Edward se iba a tener que esforzar más para llamar su atención.

Carmen se retiró seguida de Rosalie. Edward se había acostado y observó acercarse a Bella quien terminaba de acomodar unos platos. Pero ella se detuvo a observarlo.

"¿Qué pasa Charlie? ¿Has decidido compartir el lecho conmigo y no molestar con tus ronquidos a tu hermana y al bebé?"

Bella retrocedió unos pasos.

"Sólo quiero advertirle, le mataré si nos miente. Podrá engañar a Rosalie y Carmen pero a mí no"

"¿Has matado Charlie?"

"No"

"Yo sí"

"No te creo"

"Soy capitán del ejército, del regimiento 48. Estoy de baja temporal por enfermedad, pero he visto la muerte, matar no es nada fácil. A menos que exista un motivo muy poderoso".

"Entonces yo no tendría ningún problema". – terminó diciendo Bella, apagó las velas y se retiró.

Edward observaba el fuego que tenía a un lado, ¿Qué motivos tenía para ser capaz de matar? ¿Qué le había ocurrido para que estuviera sin dinero, vestida de hombre y tan asustada? No lo sabía, pero él estaba dispuesto ayudarla.

Había encontrado a su damisela en apuros… pero no era Rosalie. Era la orgullosa, asustada y hermosa "Charlie".

Continuará