Episodio 2
Parpadeó varias veces hasta volver de su lapsus mental. Aún se encontraban en la librería y observó a unos metros hacia el costado derecho, cómo Hermione cargaba varios libros hasta más no poder. Ron había decidido pasarse por Sortilegios entre tanto, y Ginny quiso acompañarlo para saludar a su hermano. Harry se acercó a su amiga y sin siquiera decir algo, le sacó algunos libros de la pila enorme que sostenía ella y se los llevó hasta el mostrador para pagar por ellos.
—Gracias, supongo —dijo ella mirándolo con ojos entrecerrados—. No es que no se note que estás desesperado por salir de aquí.
—Más o menos —confesó Harry haciendo una pequeña sonrisa cómplice—. ¿Cómo vas con Ron?
—Bien. Volviendo al tema, aún quiero comprar un libro… —inquirió evadiéndolo. Dejó los que tenía en brazos y fue en busca de otro hacia un estante lateral.
—¿No quieres hablar? —preguntó Harry con insistencia al aparecer de improviso a su lado.
—Te haré la pregunta al reverso a ver cómo te sientes… ¿Cómo vas con Ginny? —Alzó una ceja cuando Harry se quedó pasmado observándola.
—Eres muy perspicaz —aseguró él con asombro, apoyándose en el estante y luego sonrió.
—Lo sé, pero tú no te quedas atrás —alabó. Sintió palpable la cercanía y el momento de tensión se agudizó más que cuando estaban sus respectivos novios presentes—. Soñé algo el verano pasado que me dejó pensando…
—No me imagino qué pudo ser pero ya pasó bastante tiempo desde el verano, ¿por qué te acordaste ahora? —preguntó Harry, y Hermione abrió la boca y la cerró sin decir nada como si fuera un pez fuera del agua. Se escuchó un estruendo y una explosión afuera. El disturbio se generó de inmediato y la gente de la librería se agachó mientras ambos se quedaron de pie mirándose interrogantes—. ¿Qué demonios fue eso?
Ella se quedó inmóvil por un momento, hasta que vio reaccionar a Harry, que sacó su varita siempre dispuesto a luchar. Imitó sus movimientos y lo siguió hacia fuera del local olvidándose de sus libros y anteponiendo su valentía Gryffindor.
En la calle, la gente se alejaba y corría hacia el lado contrario del fuego, mientras algunos magos, entre ellos Ron, Ginny y George, intentaban apagarlo blandiendo sus varitas con destreza. Sortilegios Weasley se estaba incendiando y de milagro ya no quedaba nadie dentro. Entonces Harry observó algunos encapuchados salir corriendo por una calle de apariencia siniestra, ladeando el local de Borgin y Burkes y miró luego con fiereza a Hermione mientras la furia interna le crecía como un dragón queriendo salirse de su pecho.
—¡Quédate con ellos! —dijo entre dientes, con rabia, para seguir a los mortífagos prófugos de Azkaban. Cuando quiso correr a perseguirlos Hermione lo sostuvo de un brazo.
—¡No vayas, estás loco! —gritó ella entre el disturbio, mirándolo casi con súplica en los ojos.
—Debo ir, Hermione. Tú cuida de Ron y Ginny —le pidió apretándole una mano con la suya. Tras mirarla en complicidad salió corriendo hacia el callejón.
—¡Harry! —gritó Ginny al verlo pasar. Él se volteó y le echó una mirada pero siguió su camino luego. La pelirroja se giró hacia Hermione que comenzaba a dominar el fuego—. Hermione, ¿a dónde fue?
—¿Dónde más? Fue a perseguirlos… —comentó con pesar, suspirando.
—Mi cuñado se busca solo los problemas —inquirió George, apagando la última llama—. Tendré que arreglar este desastre… Ustedes busquen al payaso de Harry y cualquier cosa avísenme.
George entró en la tienda algo cabizbajo y comenzó a ordenar un poco el caos. Ron y Ginny estaban dispuestos a ayudarle, aunque primero querían saber de Harry. Se quedaron unos segundos mirando el piso y en silencio frente a la tienda, hasta que Ron rompió el hielo.
—Si… —Alzó su pálido rostro y las otras lo miraron— Si Malfoy tuvo algo que ver, juro que lo mataré.
—¡No! —dijo Ginny repentinamente—. ¿Por qué tendría algo que ver en esto?
—Lo vimos aquí con su novia pero nada más, Ron. No creo que vuelva a ser un mortífago nunca y menos por voluntad propia… —agregó Hermione.
—Bueno, parece como si lo estuvieran defendiendo —musitó Ron de mala gana.
—¡Los perdí! —saltó Harry desde algún rincón de una pequeñísima calle y se juntó con ellos. Se recargó en sus rodillas tratando de respirar mejor, por su agitada corrida y los demás lo miraron con alivio.
—Menos mal —dijo Ginny con fastidio— deja de intentar ser el héroe, por favor… No le debes nada a nadie.
—Soy Auror, Ginny, es mi trabajo —dijo con voz cansina. Ese mismo reproche le llegaba a sus oídos por parte de todos y estaba harto de escucharlo—. Si les molesta lo que hago…
—¡Por supuesto que no, Harry! —interrumpió Hermione con los brazos en jarra y suspirando— Pero nos da miedo. Nos aterra. No te hagas el loco, ¿sí?
—Sí… —contestó débilmente, mirándola a los ojos.
.
Como era de esperarse, Ron y Ginny se quedaron ayudando a George quizá toda la tarde y parte de la noche. Por otro lado, Hermione tenía que terminar algunas redacciones para el Ministerio así que decidió que debía volver a su departamento, mientras que Harry optó por informar acerca del ataque. Con todas las dudas y problemas en la cabeza, aparecieron juntos en Grimmauld Place y antes de solucionar otros temas, ella le ofreció una taza de té. Y Harry la aceptó con gusto.
Nota/a: sé que este capítulo es incluso más corto que el anterior, pero no se preocupen, pronto subo lo que sigue hasta ponerme al día. Está claro que no es un fic únicamente de romance, trato de llevarlo con una trama de acción, como me imagino que podría ser la vida de trabajadores magos. Que el mundo no quedó en stop después de Voldemort y que siempre hay amenazas que intentan algo contra los inocentes. Así que entre lo entretenido de seguir viviendo una aventura en el mundo mágico, puedo hacer surgir cierto romance que es lo que me imagino que les interesa. Por otra parte, en esta historia habrá más parejas, un intercambio que a mí me parece muy interesante. Nos leemos!
Con respecto a un review, efectivamente, no soy harmony ni en lo más mínimo. Soy totalmente cannon. Pero me gusta divertirme con "¿qué hubiera pasado si...?"
Hasta la próxima!
