Disclaimer: HP no me pertenece.


El lobo y el veela

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Capítulo 2

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Malfoy

Buscar trabajo no es fácil. No tiene experiencia, ni nada por el estilo. Ni tampoco sabe dónde buscar. Encuentra empleos pequeños de cosas que no sabe hacer, de cosas que no quiere hacer o cosas que ni siquiera había pensado se podían hacer.

Pansy en este momento está con su abuela y ambas platican de moda y ropa por lo que su mente revolotea en los alrededores. En primer lugar porque ya no puede costearse ahora ropas así y en segunda porque ha descubierto su amor hacia las ropas muggles, cómodas y prácticas.

Se asoma al jardín y las rosas blancas le saludan. Piensa en su madre, ahora sola con su padre, y sin nadie más alrededor. No tiene a Bella, ni a Andrómeda y menos a Sirius.

Debe sentirse sola

Él siempre observó el amor con que su madre hablaba de su primo. Valiente, poderoso, fuerte… aún si era un tonto gryffindor, decía al final riendo. Vuelve a mirar las rosas y nota que se están saliendo de su lugar. Convoca su varita y empieza a lanzar encantamientos para podarlas. Ha visto a su madre hacerlo cientos de veces y no es tan difícil. Corta por ahí, por allá y con las rosas sobrantes hace un florero. Al final del día, Pansy lo observa divertida y su abuela está encantada. Le toma la mano y lo lleva a los jardines restantes, donde el último le espanta un poco pues parece que algo de ahí le comerá vivo en algún momento.

Es en serio, se lo va a tragar y su futuro hijo llamado Sirius no nacerá.

Le pide que lo arregle y lo deje tan precioso como el primero. Draco no sabe a qué se refiere hasta que voltea y mira lo que ha hecho. Pensaba en arreglar las rosas, pero al parecer ha quitado las malas hierbas, cortado el césped, ha hecho una banca, un caminito de piedras, ha puesto macetas de otras flores alrededor y hasta ha hecho funcionar la fuente de agua.

La anciana le ofrece dinero por ello pero él está viviendo en su casa momentáneamente por lo que se ofrece a hacerlo gratis, para pagar su estadía. Ella está encantada y mira a Pansy con picardía. Pansy niega con la cabeza y la guía a la mesita de té para relatarle las 110 razones por lo que Draco ni siquiera la consideraría como una opción para su esposa.

Draco sonríe mirando culpable a Pansy. Luego toma su varita, dobla sus mangas, pide semillas y mira el jardín.

No está tan mal.

Zabini

Blaise pasea por Italia un rato y llega a la mansión de su padre al anochecer. Está un poco melancólico pues la última vez que lo visitó fue con sus amigos. Aun así sube las escaleras y deja sus cosas para dormir . Antes de sentarse sobre su cama saca un listado de escuelas mágicas y empieza a ver las carreras que ofrecen. Cuando llega a las escuelas de medimagia recuerda que Theo estudiará en Versalles y le da la vuelta al folleto de dicha universidad. Pansy está con su abuela, pero dijo que estudiaría para inefable.

Se pregunta que estudiará Draco. Ahora que está desheredado tendrá que esforzarse para pagar los estudios de lo que decida. Toma una lechuza escribe una carta y en una bolsa deposita dinero. Cuando va a ponerla en la pata de la lechuza, duda. Draco seguramente le devolverá el dinero y la carta sin abrir. Entonces rompe la carta y devuelve el dinero al cofre donde lo sacó. En su lugar escribe una nota pero decirle no mandarla. Dos meses después, al encontrarla en un cajón, toma la nota y se la envía vía lechuza. Cuando la lechuza vuelve con su propio mensaje Blaise no puede evitar sentirse decepcionado.

Lee lo que escribió. Una sencilla línea.

No sabes cuánto lo siento. Suerte en todo lo que te propongas.

No podía esperar otra cosa.

Entristecido, y culpable, mira nuevamente el catálogo de escuelas mágicas. Podría ser auror. Entonces recuerda que Potter lo será y abandona la idea. Quizá rompedor de maldiciones, pocionista, empleado del ministerio, profesor…

Profesor Blaise Zabini.

Mmm….

No está tan mal.

Potter

Harry se tira en la cama totalmente adolorido por el entrenamiento. El lobo parece haber dejado de molestar con buscar al rubio desde que tomó la decisión de luchar por él, y Harry agradece dejar de sentir que está enloqueciendo.

Hoy ha escuchado unos chicos platicar y uno de ellos ha dicho que Draco Malfoy había sido desheredado porque se ha revelado a aceptar su compromiso con Astoria Greengrass y eso sumado a renegar la marca le ha costado su dinero y su posición económica. El mayor de ellos ha dicho que lo merecía, porque no había cumplido lo designado por su familia, y que era comprensible. Que todo sangre pura debería unirse a un sangre pura y seguir el honor de su casa. Otro ha dicho que eso no tenía nada que ver con la marca. Que era una estupidez pensar así. El más pequeño ha dicho que conocía a Draco y que era una gran persona. Que había que ser muy valiente para tomar el camino que deseabas, para enfrentarte a las personas a las que tenías miedo, y sobre todo a negarte a vivir una vida que no soportabas.

Harry no ha escuchado el resto de la plática, pero no puede dejar de repetirla en su mente. Draco, de hecho, ha sido muy valiente. Ha enfrentado a su padre y está viviendo lejos de todo lo que ha visto y conocido, sin el menor de los beneficios de su nombre. Mientras mira el techo se pregunta qué hubiera pasado si le hubiera escogido en lugar de Ron. Si serían grandes amigos como lo son Pansy y Theo. O Blaise. Hasta que él se metió en la ecuación.

Si le hubiera contado sus problemas y le hubiera tenido la suficiente confianza para quererle.

De algún modo lamenta no haberse dado cuenta de que Draco no podía ser tan snob si siempre estaba rodeado de gente y los slytherins le miraban con admiración. Sabe que no hubiera sobrevivido a la guerra sin Ron ni Hermione, pero en momentos como esos se preguntaba si Draco le hubiera apoyado como ellos, tal vez Pansy o Astoria, la chica que se había atrevido a darle un golpe al gran Harry Potter el-chico-que-vivió.

El sombrero seleccionador había dicho que en Slytherin encontraría a sus verdaderos amigos, así que si, supone que ellos hubieran hecho lo mismo.

Mira su varita y manda un patronus a Astoria, quiere verla y platicar. Luego de ello cierra los ojos, mientras decide que Grimmauld Place necesita una remodelación y él tiene mucho tiempo libre que llenar.

Tal vez un color distinto.

¿Qué color le gusta y a la vez le gusta a Draco?

Mmmm quizá un rojo quemado, tirando a vino.

Verde, no…

Amarillo, mmm demasiado hufflepuff…

Blanco.

Cierra los ojos, sintiendo el cansancio empezar a hacer mella en él.

Un azul.

Ni gryffindor ni Slytherin.

Ravenclaw.

Si, será azul, decide antes de dormir.

No está tan mal.

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Malfoy

Draco ha encontrado empleo como profesor pocionista para los nietos de una amiga de la abuela de Pansy y de idiomas para dos niños sangre puras de cuatro y seis años.

Además de arreglar jardines para las amigas de la abuela de Pansy y sus recomendados, hace traducciones entre idiomas y esos trabajos le han dado dinero suficiente para comprar un departamento y unos libros sobre medicina. Los lee en sus tiempos libre, entre la lectura de pociones y transformaciones o entre trabajos. Si sigue trabajando a ese ritmo pronto tendrá el dinero suficiente para inscribirse a una carrera. Muggle, por supuesto. Es más barata.

Pansy ha empezado su carrera de inefable y ya no la ve como antes. Theo viene de visita los viernes, se queda el fin de semana y estudia nuevamente. Draco lee sus libros y le pide prestado algunos que le regresara más tarde al terminarlos.

El tiempo se vuelve su aliado y le hace mantenerse tan ocupado que pronto olvida la vida que ha dejado atrás, sus ideales, e incluso, en ocasiones, olvida a su madre. Pero nunca a Harry.

Con estos meses, el Slytherin en él ha renacido y con su astucia ha manipulado una o dos cosas en su favor, dándole un nuevo objetivo a la palabra sobrevivir y dejando al chico perdido que sentía ser desde lo de Blaise, en el olvido. Ha vuelto a ser como antes de la guerra, quizás un poco más noble en todo caso, pero su ambición continúa intacta. Algún día le demostrará a su padre que él es más fuerte y su apellido Malfoy tiene más poder que el de él. Y cuando ese día llegue se lo restregará tanto en la cara que le dolerán las manos.

En eso piensa cuando una lechuza toca la ventana de la habitación donde se encuentra con sus dos alumnos preparando pociones. Draco se aproxima a la ventana y desenrolla el pequeño papel de la pata de la lechuza. Es una nota, y no tiene firma. Aun así sabe que es de Blaise.

Tras vacilar entre incendiarla y empaquetar las cenizas de vuelta, escribirle que le odia y que no necesita suerte de su parte cuando para empezar él lo jodió todo, y restregarle en la cara que Pansy y Theo le siguieron a él, Draco decide enrollar la nota de nuevo. Alimentar a la lechuza y pedirle que se marche sin respuesta.

Su sangre Malfoy exige venganza y el Slytherin en él, que aproveche la culpa en Blaise a su favor; que no perdone pero si utilice. Sin embargo Draco mira la nota diciéndose a sí mismo que Blaise ha pagado lo que debía con soledad y su propio enamoramiento, lo que no significa que le perdone pues está seguro que de tenerlo enfrente en este momento le hubiera tirado una serpiente de 10 metros y un Avada.

Quizá lo último no, pero la serpiente sí. De esa nadie lo libraría.

Una nota, ¿una maldita y condenada nota?, piensa. Al menos una carta o un estúpido patronus;y si no lo sabe hacer que se esfuerce. O un vociferador, o una cita cara a cara para que él no vaya. Pero no, solo le ha enviado una nota.

Draco respira y ve a sus dos alumnos de pociones mirarlo preocupados y con un poco de miedo. Sonríe con arrogancia, es bueno saber que aún puede provocar miedo en los demás. Si, ya puede sentir su sonrisa de victoria cuando vea la cara de Lucius viéndolo frente a frente, él condenado por la sociedad por unirse de nuevo al mestizo con aires de grandeza, y Draco volviendo como un respetado y conocido mago.

Vuelve la vista a sus alumnos.

-¿Están esperando que yo prepare sus pociones, o qué? Señor Quill, le aseguro que los espinos de puerco espín no se meterán solos al caldero.

Sus alumnos vuelven a lo suyo y Draco voltea hacia la ventana y sonríe ocultando esta vez su rostro de ellos. Como había extrañado generar el miedo en gryffindors y hupplepuffs de primero, y como profesor asesor es mejor.

Mira alejarse a la lechuza y se pregunta si hizo lo correcto.

Quizá debió mandar la serpiente.

Mejor no pensar en ello, se dice. Y voltea a ver a sus alumnos, preguntándose qué hará para celebrar el cumpleaños de Pansy.

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Potter

Harry no puede evitar reír mientras espera a Astoria en las tres escobas y escucha la plática entre chicos de seguramente primer o segundo año en Hogwarts. Al parecer han salido terrible en pociones y su asesor en Francia, contratado por sus padres, ha recibido una lechuza y ha sonreído tan malévolamente que ellos ya podían ver una cabeza cortándose pronto.

Slytherin seguro.

Escucha como dicen algo acerca de que el chico les recuerda bastante a Snape, sus amigos ríen y les dan el pésame a él y a su hermano.

Astoria entra al lugar, vistiendo un pequeño vestido. Los pequeños aún se quejan de que los profesores son unos sádicos, pero Harry deja de prestar atención y le sonríe a la chica, mencionando su reciente remodelación en Grimmauld Place y le pide ayuda con los detalles. Ella, como buena Slytherin, se da cuenta de inmediato de que las intenciones de Harry son llevarse bien con ella; ya sea por agradecimiento o por información de Draco, lo segundo es más posible. Le mira y Harry sabe que está tratando de ver las segundas intenciones en él, pero como buen Slytherin interior que es, sonríe con inocencia, como gryffindor.

Porque nadie más inocente y noble que un gryffindor

Ella acepta y cuando se marcha Harry sonríe malévolamente.

-Exacto- escuchan las voces jóvenes - justo como la sonrisa de él.

Cuatro meses más tarde no le ha sacado nada de información a Astoria, pero Grimmauld Place está lista y ha ganado una nueva amiga. Está pensando en como va a lograr que ella le diga dónde está el rubio, cuando Millicent se cruza en su camino. Voltea a verla y vuelve a sonreír ignorante de la mirada que le sigue.

-Te lo juro- le dirá Jacob Quill a su hermano más tarde al volver a Hogwarts, después de la visita a Hogsmade. – Esa risa es propia de los slytherins, y ellos están empezando a invadir el mundo.

Draco

El cumpleaños número 18 de Draco será pronto, pero no planea hacer mucho ese día, pues cae entre semana. Se toma el día y pasa la mañana holgazaneando en casa. En eso está cuando una lechuza del ministerio francés llega al barrio muggle y deposita una carta sobre la mesa de la cocina. Sorprendido, la lee. Después toma una de las pocas túnicas que conserva para los trabajos con magos, y cruza la red flú.

Cuando llega al Ministerio y una señorita le pregunta su asunto, Draco le muestra la carta y ella le pide que espere.

Luego de diez minutos le pide que la siga, y él camina tras ella hasta una pequeña oficina. Cuando esta se abre, el abuelo de dos niños de su clase de idiomas le sonríe y le invita a sentarse. Él obedece y observa al hombre revolver unos papeles. Luego, satisfecho, saca la foto de un hombre y la extiende hacia él. Draco la toma y su primer pensamiento es que el hombre es muy parecido a Lucius. Tiene el pelo plateado, pero se ve mayor que su padre y posee una mirada menos fría.

-Su nombre es Septimus Malfoy.

Draco alza la mirada, boquiabierto.

-¿Malfoy?

-Si, en cuanto escuché tu nombre y te vi, supe que debías ser un familiar lejano. Fue el último de los Malfoy conocidos Francia y murió sin tener descendientes. Como todos saben, existen Malfoy en Londres, así que la fortuna se le entregaría al pariente más cercano. En este caso a la familia de Lucius Malfoy, ¿lo conoces?

-Es, era mi padre. Me desconoció.

-Oh ¿sería muy indiscreto de mi parte preguntar la razón?

Draco niega.

-Soy parte veela, así que me negué a casarme con la mujer con la que hizo el contrato de matrimonio. Se enfadó, me desconoció.

El hombre lo mira fijamente. En su mirada hay compasión y diversión, aunque la primera es muy común al verlo y saber su situación, la segunda lo desconcierta.

-No eres exactamente el veela promedio, ¿cierto?-ríe entre dientes el anciano-jamás lo hubiera imaginado.

Draco asiente y frunce el ceño notando que le ha llamado para decirle que su padre será más rico. Genial, piensa con envidia, mientras él trabaja sin parar para tener dinero, a su padre le cae del cielo.

-En fin, te he llamado porque me he comunicado con Madam Parkinson para saber más de ti antes de entregarle el dinero a tu padre. Madam Parkinson me comentó que ese hombre es realmente terrible y tú te encuentras en problemas financieros para sustentar tu propia educación, así que- se pausa antes de sacar unos papeles y extenderlos frente él, antes de ofrecerle una pluma- me gustaría cedértelos a ti. En nombre del Ministerio, claro. Como el heredero de Septimus.

-¿A mí?

-Por supuesto, conservas el apellido y estás aquí, en Francia.

El hombre sonríe con diversión y Draco lo entiende, por primera vez desde que empezó su reunión. Sonríe agradecido, antes de tomar la pluma y empezar a leer.

Lucius Malfoy, en Inglaterra, sería el Malfoy más cercano a la fortuna Malfoy de Francia.

Si Draco no estuviera ahí.

Potter

Quien dijo que Harry era un ejemplo vivo de un Gryffindor nunca imaginó que un día acorralaría a Millicent Bulstrode, le haría legeremens y por último le lanzaría un obliviate intentando buscar la ubicación actual de Draco.

Por supuesto, había fracasado debido a que se distrajo con momentos de la infancia de ella donde el rubio aparecía; pero se había salvado del puñetazo que ella le dirigió en ese momento antes de hechizarla. Ahora, pese al regaño de Hermione, Harry sonrió de buen humor; especialmente porque Mione al fin estaba de regreso y le estaba contando de su encuentro con él. Sabiendo que la escala en Francia no asegura que Draco esté ahí, Harry empieza a hacer planes para merodear por el país, en un intento de encontrarlo. Ella le pregunta qué pasó luego que ella tomara el avión y el moreno se alza de hombros, sabiendo que quizá Ron le ha contado lo que ha pasado, pero quiere oírlo de sus propios labios.

Le dice que ha corrido tras él y no le ha alcanzado. Hermione no dice nada sobre ello, aunque sigue bastante sorprendida por la actitud de Astoria y hace una nota mental de averiguar por su parte donde esta Malfoy. Luego le cuenta que en la universidad de medimagia está corriendo un nuevo rumor.

Narcissa Malfoy está embarazada.

Pero eso no es lo que le sorprende a Harry. Lo que realmente le sorprende es que se ha marchado. Ha abandonado a Lucius Malfoy.

Durante el camino a casa se pregunta si este hecho afecta a Draco de alguna forma. Económicamente sabe que no, pues éste no tiene acceso a la fortuna Malfoy desde que fue desheredado y no cree que tenga acceso a la de la familia Black pues la mayoría Harry la ha recibido gracias a Sirius. Además, Harry en realidad no sabe si la mujer se llevaba bien con su hijo o no, si le extraña o necesita su ayuda.

Está bastante seguro que Draco puede sobrevivir por sí mismo, pero no sabe si la matriarca de los Malfoy puede hacerlo pues tiene al siguiente heredero de los Malfoy con ella mientras huye. En eso está pensando cuando una figura encapuchada aparece frente a él y como reflejo saca su varita. La figura descubre su rostro y mira a Harry mientras pide su ayuda. Harry está impactado de su identidad, que cuando le ve balancearse nota que la mano de la mujer frente a él está en estómago y tiene sangre.

Ella se desmaya y él la toma de sus brazos llevándola con la única persona que conoce puede brindarle ayuda.

Hermione.

Se aparece en la sala de ella y ella pega un brinco derramando el té en su túnica. Nota que está apunto de gritarle hasta que nota la figura en sus brazos y la recuesta en la cama. Pasan la noche en vela consiguiendo un sinfín de pociones y haciendo llamadas para pedir ayuda.

La señora Weasley aparece y se sorprende de ver a la figura en la cama. No confíe en ella, pero si corazón es grande y se compadece al saber su estado. La discusión frente a ella tampoco ayuda, pues Hermione quiere llevarla a San Mungo pero Harry no lo permite. Finalmente Molly llama a su marido, quien viene acompañado de uno de sus amigos medimagos bajo un hechizo de confidencialidad.

Él les indica que necesitan transferir magia para ayudarla a sobrevivir. Necesitan magia familiar. Harry hace una llamada a Astoria y le pide que vaya a Grimmauld Place, que le urge.

La voz de Astoria es preocupada pero asiste y le dice que estará ahí lo más pronto posible. Lo siguiente que Harry hace es tomar los polvos flu y hacer otra llamada. Poco después llega Astoria y mira con miedo la escena frente a ella. La cama está manchada con sangre y la mujer en ella está tan pálida que pareciera ser una muñeca de porcelana.

Otra figura sale de la chimenea y retrocede un poco al notar lo que está pasando. Es Andrómeda Tonks y a su lado está Teddy, sujeto a su pierna mirando la escena con miedo.

La mujer en la cama es Narcissa Malfoy.

Malfoy.

Decir que no está contento con la herencia sería mentir. Lo está. No es exactamente la persona más rica del mundo, pero tiene unos buenos millones de galeones. Es comparable a la fortuna Black y eso significa para él que puede dejar de trabajar tanto o al menos el tiempo suficiente para estudiar la universidad.

El día ha sido realmente bueno, ha recibido los resultados de su examen de admisión de la universidad muggle y ha sido aceptado. Ha terminado de pagar su departamento y ha recibido por fin su cámara con dinero.

Tiene que avisarle a Pansy, recuerda. Y a Theo. Y a la abuela Parkinson. Emocionado, se despide de sus amigos del trabajo, pues acaba de renunciar. Los meseros le desean suerte en sus estudios y que les visite pronto, como cliente claro está.

Alex le guiña el ojo mientras le dice que espera que el doctor Malfoy les deje una gran propina cada vez que tome un café. Todos ríen y Draco está feliz, después de todos estos meses está realmente feliz.

¿Ahora, qué se supone que debe hacer?

Potter

Narcissa ha dejado de sangrar por fin. Las transfusiones de magia y sangre de Andrómeda han sido de gran ayuda y la mujer se ve estable y menos pálida. No tiene nada a la mano más que su varita, su llave de Gringotts y un collar que por dentro tiene una foto de ella con Draco de pequeño.

Suspira, Astoria no ha podido localizar ni a Pansy, ni a Theo y mucho menos a Draco. Las lechuzas ni siquiera han tardado más de dos horas en volver y ninguno sabe por qué. La mujer en la cama gime suavemente y Andrómeda le mira con desconfianza. Dos horas después. cuando ella abre los ojos, mira a Harry. Sonríe suavemente, y susurra un gracias antes de caer dormida de nuevo.

Harry mira a Astoria, la duda en sus ojos acerca de si logró localizar a Draco. Ella niega con la cabeza. No ha podido localizarlos. Revuelve su cabello y acomoda sus anteojos.

¿Ahora qué se supone que debe hacer?

Zabini

Blaise mira la ventana del salón de clases y pronto se da cuenta que mañana será el cumpleaños de Draco. Cuando llega a casa, luego de despedirse de sus nuevos amigos, nota que ha pasado poco más medio año desde que todo inició.

Sube las escaleras e inspecciona una a una las cajas que tiene en su habitación, buscando una pequeña cajita azul; cuando la encuentra, la abre y mira la pequeña snitch en ella, dejándola volar libremente por un rato. Cierra los ojos y recuerda el momento cuando el rubio se la regaló, orgulloso de haber logrado conseguirla en su primer partido en segundo año.

Blaise le había ayudado a entrenar, una semana entera, iluminados por la luz de la luna luego del toque de queda. Solía hacerlo todo el tiempo, cada año, siempre que Draco iba a enfrentarse a Potter.

Cuando Draco era más pequeño, realmente le gustaba. No era el gusto que llevaba una pasión como la que sintió por Potter. Era un enamoramiento dulce, tranquilo que te hacía sentir en casa en todo momento.

Sacando un viejo mapa donde su amigo y él anotaban todos los lugares que exploraron y deseaban explorar, Blaise sonríe y se deleita de pasar el resto de la noche así. Recordando su infancia, a su amigo, sintiéndose querido. A la media noche le desea un feliz cumpleaños, mientras guarda todo nuevamente y sonríe entre sueños, acurrucado en la cama con la foto de él y sus tres amigos.

Al día siguiente le envía una carta a Theo.

Para su sorpresa hay respuesta.

Malfoy

Aunque Draco está bastante sorprendido de que Theo esté a la salida de la cafetería donde ha estado platicando con Alex, sonríe abrazándolo. Theo sonríe de vuelta y le invita a comer una pizza que él acepta gustoso.

Al parecer, Theo ha invitado a salir a una chica de su curso y le va bastante bien con ella. Se le ve feliz. Cuando llega su turno de hablar, le cuenta emocionado sobre la herencia, sus estudios y su trabajo, que ahora se ha reducido a la solo a la enseñanza. Platican bastante ese día, sobretodo de la borrachera que Pansy ha tenido en la fiesta de Draco, donde ha acosado a Theo pensando que era Neville Longbottom.

Si hasta le ha dado un besazo y se ha quitado la chaqueta.

Por supuesto, Pansy ya no puede verlos a los ojos y se sonroja cada vez que ve a Theo. Pero vamos, eso no sucede dos veces en la vida así que han tomado fotos.

Al final de la noche, Theo le dice que Blaise le ha mandado una carta el día de su cumpleaños, pero no le había llegado hasta ahora. Draco sabe que mientras él se llevaba más con Blaise, Theo se llevaba más con Pansy; pero hasta él entiende que son amigos y se arrepiente de haberse regocijado que le siguieran a él y no a Blaise. Después de todo, así como el conoce a Pansy desde las panzas de sus madres, Theo conoce a Blaise desde la cuna.

Mira el cielo nocturno en Francia y piensa todo lo que su vida ha cambiado desde hace más de medio año. Cuando las nubes flotan cerca de él, los recuerdos de lo divertido que fue jugar contra Blaise todas esas noches tratando de ganarle a Potter lo invaden y él añora esos momentos en su alma; pensando en lo mucho que olvidaba porque estaban entrenando en primer lugar.

Solo eran Blaise y él contra la snitch.

El cumpleaños de Blaise será pronto, siendo el último de los cumpleaños de ellos cuatro.

Mira a Theo y con ello recuerda a Pansy, algo ebria y llamándolo Longbottom por lo que no puede evitar sonreír. Se acomoda la bufanda pensando en todo lo que he perdido y lo que ha ganado.

Si, le destrozó el corazón.

Pero ahora es libre.

Theo espera su respuesta y lo ve acomodarse la bufanda, antes de mecer ligeramente los pies. Una sonrisa aparece en los labios de Draco y asiente; y Theo sabe que ha tomado una decisión.

-Puedes verlo ¿sabes?, no necesitas mi permiso. Es tu amigo después de todo- le responde.

Theo nota el "tu" en la oración, pero asiente y le sonríe, alegrándose de que Draco no se lo tome a mal. Podrá convivir con los dos estúpidos hermanos menores que tiene, y con Pansy, cuando ella le hable.

Tal vez las cosas hayan cambiado un poco pero aún les tiene.

Se ríe y toma a Draco de la cabeza sacudiendo su cabello con el puño. Draco trata de liberarse, pero no lo logra y al rato los dos están riendo.

Si, él es feliz.

Días más tarde, en casa de Pansy, Theo le contará que ha quedado con Blaise para comer y le pregunta a ellos si quieren ir. Pansy no dice nada pero niega con la cabeza y Theo suspira un poco.

Él toma la mano de Pansy y la lleva a un lado.

Le dice que él no tendría problema con eso, que sabe que son mellizos que nacieron en días diferentes y todo eso, pero que Blaise es su amigo. Pansy también nota el "tu" pero sigue negando con la cabeza y Draco sabe que no está lista, al igual que él, para verle.

Regresan con Theo y Pansy le desea que le vaya bien en el cumpleaños de Blaise. Luego corre a su habitación y regresa con un pequeño regalo que tenía preparado para él desde el año pasado; un pequeño dije en forma de cruz que lleva en las cuatro puntas las iniciales de los cuatro. Draco niega con la cabeza cuando Theo le pregunta si quiere que le envíe algo como un mensaje, pero le pide que no hable de él en su estadía en Italia. Nott asiente y se despide. Se verán luego del cumpleaños de Blaise.

Pansy le toma la mano y la aprieta.

Ninguno dice nada sobre Blaise o Theo, solo terminan el té y Draco se despide y se va.

Potter.

Harry observa a Narcissa comer frente a él un poco de sopa. Ella no ha dicho nada sobre Draco, el bebé que lleva o Lucius. Sin embargo, Harry tiene una deuda de vida con ella y lo sabe. Le pregunta cómo quiere que la ayude, y ella le dice que ha hecho bastante salvandole la vida a ella y a su bebé.

Durante el resto del mes, Harry le cuida en las tardes y Andrómeda en las mañanas. Pronto ella se ve mejor y su búsqueda de Lucius para encontrarla vuelve el lugar menos seguro para ella.

Harry invoca un fidelius sobre Grimmauld Place y le ofrece vivir con él. Ella acepta y, con el tiempo, Harry termina acostumbrándose a su presencia. Aprender a cocinar ha sido una aventura que casi le cuesta la cocina a Harry, por lo que contrata un elfo. Los jardines vuelven a la vida y tiene alguien a quien contarle su día, como si fuera una madre.

No platican mucho de Draco. A veces ella le cuenta una que otra cosa pero no habla de él sin ponerse triste, así que Harry no la presiona y, en cambio, se dedican mucho tiempo a comprar ropa para el bebé, arreglar el cuarto y platicar de colores y enseñanzas.

El futuro auror recibe muchos regaños acerca de sus modales y con el tiempo se vuelve más fino, por así decirlo. Su cultura aumenta bastante y se siente mejor. Es como tener una familia y una parte de Draco cerca.

Pasa los siguientes ocho meses entre regaños, cambios hormonales, antojos, cursos de auror y vigilancia a Lucius, y se pregunta cómo estará Draco y si vendría si supiera del bebé. Narcissa ha pedido que no se le moleste con el tema, que probablemente esté muy ocupado.

Harry no se opone.

Cuando por fin se muestra Scorpius Malfoy Black al mundo y lo tiene entre sus manos, admirando sus ojos azules y su cabello rubio, imagina que Draco estaría muy orgulloso de él y le mece suavemente imaginando que si tiene suerte, algún día tendrá a un bebé rubio de ojos verdes en sus brazos.

Narcissa mira orgullosa a ambos y le pide que lo presuma ante todos así que el héroe sale al pasillo del hospital donde han internado secretamente a Narcissa y les muestra a los Weasley y a Andrómeda a su nuevo ahijado.

Tres meses después de nacer Scorpius, Lucius Malfoy anuncia que ha vuelto a casarse.

Esta vez, con Flora Carrow.

Y de pronto, Harry se da cuenta que ya ha pasado año y medio.

Zabini

Blaise abre con nerviosismo la caja que le da Theo como regalo de cumpleaños. Es de un color gris perla con detalles en el papel. Típico de Pansy. Dentro hay un dije con la iniciales de los cuatro y sonríe con nostalgia. Le manda sus agradecimientos y no pregunta cómo está ninguno de los dos porque es obvio que ninguno de ellos ha querido verle.

Theo le da una palmada en la cabeza y Blaise le cuenta lo que ha hecho desde que empezó a vivir en Francia. El día pasa rápido y pronto están despidiéndose y quedando para otra ocasión.

Para la siguiente vez que quedan es lo mismo, nunca hablan ni de Draco ni de Pansy y al final Blaise le pregunta si a ellos no les molesta que le vean.

Nott dice que ellos lo saben y mientras no les hablé de él todo estará bien. Por primera vez tocan el tema de Potter y Theo como el slytherin listo y maduro que es, como su hermano, le regaña por lo que hizo. Blaise no se defiende ni protesta, solo acepta el regaño y al final nota que Theo le soba la cabeza. Abre los ojos y nota que está llorando. La última vez que lo hizo fue cuando Potter le dejó tirado en el suelo, y lo hizo en los brazos de Draco. Eso le hace sentir mucho peor, le hace sentirse abandonado y por fin la desesperación impacta su alma. Se siente un monstruo, una sabandija. El aire le falta, su corazón se acelera.

La noche termina así, con solo el ruido de Blaise al llorar.

El siguiente mes, al reunirse, ve a Pansy al lado de Theo y le sonríe; deseando que el siguiente mes, Draco también aparezca.

Pero no lo hace.

Malfoy

El tiempo ha pasado. Draco bosteza y se estira al terminar la clase, mientras se recuerda a sí mismo que debe pasar a visitar a la abuela de Pansy para hacerle un chequeo y obtener un poco de ese pastel de chocolate que preparan sus elfos.

Pansy no está, puesto que ella y Theo han ido a la graduación de Zabini. Le han invitado, pero él ha declinado la oferta. Ha sido como un pacto silencioso separar su amistad del italiano con la de él y Draco lo agradece. Durante este tiempo ha estudiado medimagia, y está agotado, solo desea llegar a casa y dormir.

Sale de la escuela, camina unas calles y se aparece frente al edificio de su departamento. El clima es fresco y al entrar deja las llaves y mira el calendario dándose cuenta de algo.

Ya han pasado dos años.