Capítulo 2: La Decisión Del Hokage

Mientras tanto, Laura paseaba con el ANBU y se preguntaba el porqué le llamaban así y no por su nombre cuando está delante de alguien. Llegaron a la casa del ANBU y la pequeña entró e inspeccionó el lugar, era una casa bastante grande cuando estás dentro y por fuera no era lo mismo. Vio que aquel ANBU dejó como una especie de espada en la pared y fue a la cocina para buscar algo de comida.

- ¿Tienes hambre? – preguntó mientras abría el frigorífico y sacaba una lata de sardinas congeladas.

- Sí, ni he desayunado cuando escapé de mi casa –

- ¿Te escapaste? ¿Y eso por qué? – abrió la lata y puso las sardinas en el sartén para que se calentasen.

- Sí me escapé, porque nadie me quiere en ese sitio – se asomaban una cuantas lágrimas en los ojos de la pequeña y el ANBU se dio cuenta de eso.

- Oye no digas eso, seguramente que habrá alguien quien te quiera – había sacado unas cuantas papas y los estaba pelando.

- Sí, solo Dios me quiere –

- ¿Dios? – Preguntó extrañado aquel hombre mientras freía las patatas – Yo creía que Dios no quería a nadie –

- Pues se equivoca, Dios me quiere y me cuida –

- Tienes una suerte, pequeña – Laura miró extrañada al ANBU – Yo le pedí a Dios que hiciera que mi padre no muriera, pero murió – sacó los platos y puso la comida en ellos.

- Algunas veces Dios no nos hace esa oferta… ¿tu padre pecó? –

- ¿Qué es eso? –

- Sabes si hizo algo malo muchas veces –

- … - no sabía que responderle, pero esa niña le estaba enseñando cosas nuevas de su mundo – Sí… -

- Ya sé, seguramente que tu padre no creía en Dios y tú sí. Dios perdona, pero a tu padre no le perdonó porque no creía en él por eso no cumplió tu deseo – el ANBU se quedó sorprendido.

- Eres muy lista para saber eso –

- Porque soy cristiana, señor – empezó a comer y le gustó mucho el sabor de las sardinas – Están muy ricas, señor – lo dijo con su tono de niña alegre.

- Por favor, no me digas "señor", que no soy un viejo como el Hokage – se quitó la máscara para empezar a comer y la niña se sorprendió al ver su ojos izquierdo con una cicatriz, y que además llevaba una especie de lentilla en ese ojo – Llámame Kakashi… Kakashi Hatake –

- De acuerdo, Kakashi – Laura estaba bebiendo agua y empezó a preguntar – Oye Kakashi ¿qué es un ANBU? –

- Un ANBU se dedica a cazar ninjas y llevarlos a un sitio para hacerle preguntas –

- Pero, ninjas que sean malos ¿no? –

- Claro que sí; cada ninja tiene un rango distinto. Primero está el estudiante, después le sigue el Gennin, el Chunnin, el Jounnin, el AMBU hasta llegar al Hokage – cada vez a Laura le impresionaba más – Para ser un Gennin tienes que pasar el examen de la Academia Ninja –

- O sea que para pasar de rango tienes que hacer un examen ¿no es así? – el ninja afirmó felizmente.

- Premio eres una niña muy lista para no saber estas cosas –

- Es que aprendo rápido, Kakashi –

- Se nota – entonces vio que una paloma entró en la cocina y tenía un papel en la pata, Kakashi lo cogió y empezó a leerlo – Gomen, pero tengo que irme a hacer una misión –

- ¿Eh? ¿Y me vas a dejar sola? – una lágrima se asomaba en los ojos de la pequeña.

- Tranquila pronto volveré – dijo mientras se ponía la máscara y cogía la espada – Te lo prometo – salió de la ventana y fue a cumplir su misión.

Laura se quedó sola en la casa, pero no quería quedarse ahí y aburrirse; sin más remedio salió de la casa del Hatake y fue a explorar la aldea. Era muy grande el lugar y se preguntaba si por aquí habían niños con quienes jugar, esas dudas se esfumaron porque vio un parque lleno de niños jugando y se divertían. Entonces se le acercó un niño pelinegro muy feliz al verla en el parque.

- Hola ¿cómo te llamas? –

- Me llamo Laura, aunque he oído de que me pondrán unos apellidos nuevos – dijo pensativa la pequeña y después miró al chico - ¿Y tú? –

- El mío es Sasuke Uchiha, oye ¿quieres jugar? - dijo el chico invitándola.

- Claro – Laura siguió al chico hasta llegar al columpio y se montó mientras se columpiaba con Sasuke – "Aquí no me tratan mal, este sitio me gusta" – pensó feliz la niña.

Todas las niñas miraban mal a Laura por acercarse a Sasuke, la pequeña podía sentía eso y se sentía mal de nuevo; pensó en marcharse de ahí cuanto antes, pero Sasuke se lo impidió. Laura se quedó perpleja al ver que el Uchiha no quería que se marchara tan pronto y se quedó un rato más sin importarle las miradas de las niñas. Entonces oyó a alguien llamar a Sasuke y era su hermano mayor.

- ¡Sasuke es hora de irnos! –

- ¡Oni-san déjame un ratito más! – hizo un puchero el niño.

- ¡No, y ya te estás tardando! –

- Vale –

- Sasuke ¿quién es él? – preguntó Laura al mirar al chico quien obligaba a Sasuke para volver a casa.

- Es mi oni-san, mi hermano mayor Itachi; está pendiente de mí. Es un Jounnin-ANBU para ser joven –

- ¿Él también es un ANBU? –

- Sí, ahora tengo que irme hasta mañana –

- Adiós Sasuke – Laura se fue del parque, pero no se dio cuenta de que Itachi la estaba mirando como si estuvieras analizándola; al hacer eso se marchó con su hermano. La niña cada vez se aburría más y no sabía qué hacer – Joper me estoy aburriendo – lo dijo agachando la cabeza.

- Jajajaja sabes me recuerdas a alguien diciendo eso – Laura miró a su derecha y vio a un chico de pelo castaño y tenía una cicatriz en la nariz, que iba a salir de un bar.

- ¿Quién eres tú? –

- Soy Iruka Umino, profesor de la Academia Ninja –

- ¿Profesor? Pues yo le veo muy joven para ser profesor –

- No importa la edad; realmente sí que te pareces a él –

- ¿A quién? – preguntó confusa.

- A un niño huérfano, su nombre es Naruto Uzumaki – le dijo mientras miraba bien de cerca – Nunca te he visto por aquí… debes de ser la niña del otro mundo ¿no? –

- Esto… sí – solo puedo contestar eso - ¿Y cómo…? –

- El Tercer Hokage se los dijo a todos los Chunnins y Jounnins de la aldea, y yo soy un Chunnin. Además nos dijo que iba a ponerte unos apellidos para que nadie dudase de ti –

- ¿Y cuáles son? –

- Te llamarás ahora Laura Konichiwa Bromsson – le gustó mucho a Laura ahora se llamaría así, no está nada mal – Pero eso creo que tendría que decírtelo el Tercer Hokage, aunque me adelanté –

- No importa Iruka, no me gustan las esperar jeje -

- Bueno yo debo de preparar todo para mañana, porque va haber clase –

- Oye Iruka, ¿yo tengo que tener clases? –

- Eso no lo sé – entonces vio a una mujer acercándose – Oh Kurenai Yuhi… -

- No tengo tiempo para hablar contigo Iruka, tengo que llevármela ante el Tercer Hokage. Quiere hablar con ella y con los Jounnins y ANBU – dijo Kurenai sujetando la mano de la pequeña.

- Está bien, espero que te lo pases bien – dijo Iruka mientras se marchaba dejando a Laura y a Kurenai solas.

- Vamos –

Laura no paraba de mirar a Kurenai, se preguntaba qué querrá el Tercer Hokage con ella; no quería imaginárselo, pero será algo malo para ella. Muchas dudas venían en su cabeza y no paraban de resonar, pero un momento… ¿Konochiwa Bromsson? Le sonaba de algo esos apellidos, pero ya no se acuerda en donde. Sin enterarse, habían llegado al despacho con el Hokage y con algunos ninjas de Konoha. Ya el miedo se apoderaba en ella, pero tenía que ser valiente en este momento.

- Bien, Laura Konichiwa Bromsson, estarás a cargo de todos los Jounnins, ya que a la vez son ANBU –

- No lo entiendo, señor – Laura estaba muy confundida por el comentario que hizo el Tercer Hokage.

- Verás querida, hemos decidido entrenarte y convertirte en una ninja sin entrar en la Academia Ninja – miró los ojos de Laura para ver los ojos de sorpresa que tiene ahora - ¿Sorprendida? –

- Más que sorprendida, señor –

- Aunque no te vas a librar de los exámenes – eso no alegró mucho a la pequeña, odiaba hacer los exámenes, pero tendría que hacerlo de todos modos – Bien mañana comenzarás a entrenarte con Gai Maito, él te enseñará a aprender técnicas de Taijutsu –

- ¿Taijutsu? Preguntó Laura-

- Así es niña prodigia - habló un hombre con una vestimenta un poco rara – El Taijutsu es una de las técnicas más básicas del Mundo Ninja, son como las artes marciales. Yo seré tu sensei de Taijutsu – levantó el pulgar y mostrando una sonrisa enseñando sus dientes brillantes.

- Sí, pero cuando termines con él te entrenará otra persona. O si quieres que te entrenen los dos –

- Que me entrenen los dos, señor –

- ¿Segura? Te advierto que la otra persona es más bruta de los habitual – Laura se quedó pensando en lo que dijo el Hokage; si lo que dice es cierto pues entonces tendría que entrenarse con el tal Gai.

- Bueno está bien –

- Bien, descansa hoy y mañana te entrenarás. No gasta tus energías en otras cosas –

- Pero ¿en dónde es el sitio de entrenamiento? –

- Tranquila mañana te recogeré – dijo Gai mirando a Laura.

- Ja, ni se te ocurra venir a mi casa Gai – el ninja del Taijutsu miró raramente y confusamente a Kakashi – Lo que has oído vive en mi casa, hasta que encontremos una para ella –

- Bien, solamente es eso… podéis retiraros – todos se retiraron y Kakashi cogió a Laura porque seguramente que la niña se cansaría por el camino.

La niña se aburría demasiado y no sabía qué hacer, solamente miraba al cielo que estaba oscureciendo y se encendían las luces de la aldea. Era un momento extraño y feliz para ella, ya nadie le decía cosas feas sobre ella, la verdad se sentía cómoda en este lugar tan desconocido para ella, pero aprenderá cosas nuevas en esta vida que le rodea. Al pensar tanto no se dio cuenta de que habían llegado a la casa, y de que Kakashi entró en él con ella en brazos todavía. La puso en el suelo y le dijo que se esperase aquí para preparar el baño. Ya ella sabía bañarse sola y le daba vergüenza que un desconocido la bañase por la cara. Entonces vio a Kakashi salir del baño, eso significaría que ya estaba listo el baño.

- Te puse una toalla y una camisa de las mías. Mañana veré si podré comprarte algo de ropa –

- Vale Kakashi – Laura se dirigió al baño y cerró la puerta.

Nunca vio el baño y al verlo era más grande que la de su casa y tenía más cosas de lo habitual. Se fue quitando la ropa y se metió en la bañera, el agua estaba caliente, pero eso no le importaba en absoluto. No paraba de mirar las gotas que caían del grifo, y que además se enjabonaba el pelo; el olor del champú era delicioso, sabía a manzana o a cereza. Cuando terminó de bañarse, salió de la bañera para coger la toalla y secarse el pelo que lo tiene mojado; cogió la camisa y se lo puso, pero le quedaba enorme para su estatura. Salió del baño y se encontró a Kakashi sentado en el sofá viendo la tele, al menos había tecnológico que proviene de su mundo.

- La cena está lista en la mesa, si quieres cenar algo. Mientras tanto, yo me voy a bañar – dijo el mayor levantándose del sitio, y Laura se dirigió a la cocina a cenar.

Laura vio un sándwich hecho con atún; no le hacía mucha gracia, pero no tenía otra opción que comérselo. Lo masticó, se lo tragó y… le encantó. Terminó de comérselo y fue al salón para ver un poco la tele; se estaba quedando dormida y sin más opción se quedó dormida profundamente.

Kakashi salió del baño y notando que ya no olía a sudor; entonces vio a Laura dormida y apagó la tele para llevarla a su habitación. Él pensó que tal vez dormiría en el sillón y así la niña se sentiría más cómoda en su propia cama. La dejó en la cama mientras le tapaba con la manta; la miró por unos segundos y se dispuso a irse de la habitación, pero alguien le detuvo.

- Kakashi… - la niña estaba media despierta – Quiero que duermas conmigo, me da miedo dormir sola – Laura le miró de manera suplicante y al ninja se lo pensó dos veces.

- Claro – Kakashi se acostó poniéndose a su lado y notó que la niña acurrucaba su cabeza en su pecho.

Podía sentir la respiración de la pequeña y que dormía tranquilamente, es como si Laura no hubiera dormido bien en todo el tiempo y cuando estaba durmiendo con alguien, está tranquila. Puso su mano en la cabeza de la niña para sentirla un poco más, pero el sueño le invadía poco a poco; y finalmente se había quedado dormido.


Bien, ¿qué os ha parecido el siguiente capítulo? Que lindo cuando duermo con Kakashi, que todas las fans de él no me maten por favor. Muchas gracias por tu review "ANBU-INU", si imagínate en un mundo sin anime y sin manga; podríamos morirnos en oír eso y enloquecernos como tú dices. Y no tengas envidia que ya tengo ilusión de que esto sea real, pero no es así (Inner: Esta niña no va a cambiar).

¡Qué siga la aventura!